Si conocemos bien sus efectos, ¿por qué no se receta ejercicio contra la ansiedad y la depresión?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Fabero Garrido, Investigador predoctoral en fisioterapia cardiológica y respiratoria, Universidad Complutense de Madrid

Drazen Zigic/Shutterstock

Hay un método para combatir la depresión y la ansiedad que no necesita receta, no produce dependencia, mejora simultáneamente la salud física y mental y funciona tan bien –o mejor– que los fármacos más recetados del mundo. Lleva años teniéndolo al alcance de la mano, pero su médico probablemente nunca se lo ha ofrecido.

Se llama ejercicio físico.

La paradoja es difícil de ignorar. El Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2023, por ejemplo, certificaba que el 34 % de la población española padecía algún problema de salud mental (un 30 % más que antes de la pandemia), mientras que la depresión y la ansiedad afectarían a más de 330 millones de personas, según estima la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, si consultamos los tratamientos que recomienda el Ministerio de Sanidad de España en 2024, encontraremos terapia cognitivo-conductual y antidepresivos. El ejercicio físico queda relegado como una opción poco implementable.

Una síntesis sin precedentes

A la luz de lo que sabemos hoy, esta omisión es un problema serio. Sin ir más lejos, eso se desprende de un estudio reciente, publicado en el British Journal of Sports Medicine, que constituye el análisis más completo hasta la fecha sobre el efecto del ejercicio en la depresión y la ansiedad. Los investigadores revisaron 63 trabajos científicos que agrupaban 81 metaanálisis, más de 1 000 estudios individuales y casi 80 000 participantes de todas las edades.

El resultado es contundente: la actividad física reduce los síntomas de depresión con un efecto moderado-alto y los de ansiedad con un efecto moderado en todos los grupos de población analizados. Una valoración publicada en World Psychiatry sugiere que esos efectos podrían ser mayores que los de los fármacos antidepresivos y la psicoterapia.

Hay que ser cautos: no existen aún estudios que comparen directamente ambas opciones. Pero los datos obligan a replantearse por qué el ejercicio sigue siendo el gran ausente de las guías clínicas.

Existen explicaciones neurobiológicas que justifican esos resultados: por un lado, el ejercicio aumenta los niveles de serotonina y norepinefrina, los mismos neurotransmisores que regulan los antidepresivos; y por el otro, entrena al organismo para generar una respuesta de cortisol más contenida ante el estrés. Esto último se traduce en mayor resiliencia ante los desencadenantes cotidianos de la ansiedad y la depresión.

La dosis importa: no todo el ejercicio es igual

Como fisioterapeutas especializados en actividad física terapéutica, lo que más nos importa de este nuevo trabajo es que no se limita a decir que “el ejercicio ayuda”. Detalla qué tipo beneficia más y a quién, algo esencial para pasar de la evidencia a la prescripción real.

  • Para la depresión, el ejercicio aeróbico –correr, caminar a buen ritmo, nadar o montar en bicicleta– mostró los efectos más potentes. Pero igual de determinante fue el formato: la actividad en grupo y con supervisión profesional resultó claramente más eficaz que en solitario. Cuando se mueve el cuerpo en compañía también se activan mecanismos de pertenencia social y apoyo mutuo que tienen un efecto antidepresivo propio.

  • Para la ansiedad, el hallazgo cambia el enfoque por completo. Aquí no son los programas largos e intensos los que mejores resultados ofrecen, sino intervenciones de corta duración –hasta ocho semanas– y de baja intensidad. La persona con ansiedad suele vivir el ejercicio intenso como una fuente adicional de activación fisiológica que puede confundirse con los propios síntomas del trastorno. Una caminata diaria, yoga o actividad moderada y regular son, en este caso, la opción más respaldada.

Quiénes se benefician más

El estudio identificó dos colectivos a los que el ejercicio beneficiaba de manera especial, precisamente los que reciben menos atención en consulta.

El primero son los jóvenes de entre 18 y 30 años: el grupo más castigado por la epidemia de salud mental actual, y en el que suelen aparecer los primeros episodios de depresión y ansiedad. Se trata de una población que choca frecuentemente con listas de espera y barreras de acceso a la atención psicológica.

El segundo grupo son las mujeres en el periodo posparto. La depresión postparto, que afecta al 12-15 % de las madres, sigue siendo infradiagnosticada y estigmatizada. El ejercicio ofrece una alternativa de bajo riesgo en un periodo en el que la medicación plantea dudas adicionales para muchas mujeres.

Una brecha que tiene solución

La evidencia lleva años acumulándose, pero el ejercicio rara vez aparece en los planes de tratamiento como intervención de primera línea. Las razones son múltiples: falta de formación de los profesionales, ausencia del ejercicio en los protocolos oficiales y una tendencia estructural del sistema sanitario a priorizar intervenciones farmacológicas.

Hay también, seamos honestos, una resistencia cultural: cuesta tomar en serio que algo tan accesible y barato pueda competir con un fármaco o con años de terapia.

Aunque el ejercicio no es la solución a todo –y la medicación y la psicoterapia resultan insustituibles en muchos casos–, los datos son suficientemente robustos para exigir cambiar el paradigma: las guías clínicas deben incorporar el ejercicio estructurado –supervisado, en grupo cuando sea posible, adaptado al perfil de cada persona– como estrategia de primera línea. No como complemento bienintencionado, sino como tratamiento.

La pregunta ya no es si el ejercicio funciona. La pregunta es quién va a encargarse de recetarlo.

The Conversation

Raúl Fabero Garrido recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) y de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)

Ibai López de Uralde Villanueva no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Si conocemos bien sus efectos, ¿por qué no se receta ejercicio contra la ansiedad y la depresión? – https://theconversation.com/si-conocemos-bien-sus-efectos-por-que-no-se-receta-ejercicio-contra-la-ansiedad-y-la-depresion-277147

La sorprendente capacidad de las conchas de ostras y mejillones para atrapar tierras raras

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Diego Rodríguez-Blanco, Ussher Associate Professor in Nanomineralogy, Trinity College Dublin

En muchas zonas costeras es habitual encontrar montículos que contienen caparazones calcáreos de ostras y mejillones desechados. Son los restos de una industria global de productos marinos que genera millones de toneladas de residuos cada año. Al mismo tiempo, lejos del litoral, ocultos en formaciones rocosas, se encuentra otro recurso muy diferente: las tierras raras. Estos metales son cada vez más demandados por la industria, dado que resultan esenciales para tecnologías como las turbinas eólicas, los vehículos eléctricos y la mayoría de los dispositivos electrónicos de uso cotidiano.

Nuestro grupo de investigación ha descubierto una conexión interesante entre estos residuos marinos y las tierras raras. Hemos observado que las conchas calcáreas marinas –especialmente las de ostra– pueden capturar tierras raras disueltas en el agua. De este modo, pasan de ser un desecho para convertirse en una herramienta potencial para limpiar la contaminación asociada a la transición energética.

Los japoneses suelen describir las tierras raras como “las vitaminas de la industria moderna”: al igual que ocurre con las vitaminas en el cuerpo humano, son esenciales, pero se necesitan en cantidades muy pequeñas. Sin embargo, la extracción y el procesamiento de los minerales que contienen tierras raras generan aguas residuales muy contaminantes y además liberan estos elementos químicos al medio ambiente.

Una “piel” mineral sobre las conchas

En nuestros laboratorios del Trinity College Dublin hemos investigado si las conchas y caparazones calcáreos podrían ayudar a abordar este problema. Lo primero que hicimos fue obtener conchas de ostras, mejillones y berberechos de playas irlandesas. Después, las limpiamos para eliminar materia orgánica y las trituramos hasta obtener pequeños fragmentos. Una vez hecho eso, mezclamos los fragmentos con agua que contenía tierras raras –concretamente, lantano, neodimio y disprosio– con concentraciones similares a las observadas en casos de contaminación industrial severa.

Lo que ocurrió a continuación no es observable a simple vista, pero sí empleando microscopios… y fue sorprendente. En la superficie de cada fragmento del caparazón calcáreo comenzó una reacción química: el carbonato cálcico que forma esta estructura comenzó a disolverse y fue progresivamente reemplazado por nuevos minerales que contenían tierras raras. Pasados unos días, se había formado una capa muy fina, como una especie de “piel” mineral que recubría el fragmento.

Empleando microscopía electrónica de alta resolución, pudimos observar este proceso con todo detalle. Al principio se observaban pequeños cristales, parecidos a agujas, que después crecían y se unían formando una costra continua. En algunos casos, esta costra –similar a una armadura– acababa interrumpiendo la reacción química y deteniendo todo el proceso.

Sin embargo, no todos los experimentos dieron los mismos resultados. Los caparazones calcáreos de ostra están formados por capas muy finas y poros que permiten que el agua y los elementos químicos disueltos circulen con mayor facilidad por su interior. Esto permitió que la reacción no se limitase a su superficie, sino que continuase hacia su interior, hasta reemplazar completamente la estructura.

Los resultados fueron muy prometedores: en condiciones adecuadas, 1 gramo de concha calcárea de ostra llegó a capturar aproximadamente 1.5 gramos de tierras raras presentes en el agua. En lugar de adsorberse en su superficie, estos elementos pasaron a formar parte de un nuevo mineral, un carbonato de tierras raras muy estable.

De la descontaminación a la recuperación de recursos

Muchos materiales utilizados en el tratamiento y descontaminación de aguas se basan en la adsorción, un proceso fisicoquímico mediante el cual los contaminantes se adhieren directamente a una superficie. Sin embargo, en nuestros experimentos lo que sucede es una transformación mineral, en la que las tierras raras se incorporan a los nuevos cristales sólidos, impidiendo que estos elementos vuelvan a liberarse al medio ambiente.

Una vez capturadas las tierras raras, estas podrían procesarse posteriormente para recuperarlas y reutilizarlas. Al estar concentrados en un sólido, sería posible aplicar métodos químicos de extracción bien establecidos para reciclarlos. De esta forma, los caparazones calcáreos desechados podrían servir no sólo para limpiar la contaminación, sino también para recuperar recursos valiosos que de otro modo se perderían.




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Las conchas marinas no son un recurso escaso: la naturaleza las genera en grandes cantidades y sin coste. La acuicultura de moluscos también genera toneladas de residuos cada año a escala mundial, muchos de los cuales terminan en vertederos o acumulados cerca de las costas. Estas conchas, trituradas, podrían utilizarse en sistemas de filtrado o barreras reactivas permeables, sistemas en los que el agua contaminada fluye a través de un material altamente reactivo que atrapa los contaminantes.

Estas soluciones se emplean para eliminar metales pesados. No obstante, garantizar la estabilidad de su rendimiento a largo plazo sigue siendo el principal desafío. Nuestros experimentos mostraron que algunos tipos de caparazones calcáreos desarrollaban rápidamente recubrimientos impermeables que limitaban su rendimiento. Sin embargo, los caparazones de las ostras, gracias a su estructura, son especialmente adecuados para superar esta limitación.

Para que este tipo de tecnología funcione a gran escala, lo realmente importante no es encontrar nuevos materiales, sino diseñar sistemas que aprovechen al máximo el contacto entre el agua contaminada y las superficies reactivas, evitando al mismo tiempo que estas se bloqueen y pierdan eficacia con el tiempo.

El método que hemos desarrollado no eliminará la necesidad de extraer tierras raras mediante minería, ya que la demanda mundial de estos metales es enorme y continúa creciendo con gran rapidez. Sin embargo, puede contribuir a una gestión más sostenible y “circular” de estos materiales críticos, al ofrecer una forma de capturar tierras raras de aguas residuales, reducir la contaminación ambiental y recuperar parte de lo que actualmente se pierde durante el procesamiento.

Transformar este método de laboratorio en una aplicación real requerirá ensayos en condiciones aún más complejas, ya que las aguas residuales industriales contienen mezclas de metales con diferentes concentraciones y además están en constante movimiento. Por tanto, será necesario realizar estudios piloto que permitan evaluar el rendimiento, la durabilidad y la velocidad a la que los fragmentos de caparazones calcáreos atrapan tierras raras y determinar si es posible evitar la formación de costras que interrumpan el proceso de descontaminación.

También existen otras cuestiones prácticas que deberán ser abordadas: ¿cómo será necesario preparar los caparazones (limpieza, trituración) para aprovechar al máximo su eficiencia? ¿Podrá este proceso aplicarse de forma económicamente viable a gran escala? ¿Qué limitaciones tendrá? Además, si el objetivo final es recuperar tierras raras para su uso industrial, será imprescindible desarrollar métodos eficientes que permitan extraerlas de los nuevos minerales formados sobre la superficie de los caparazones calcáreos. Abordar estos retos será esencial para que esta tecnología llegue a convertirse en una solución medioambiental realmente viable.

The Conversation

Juan Diego Rodriguez-Blanco recibe fondos de .Science Foundation Ireland (Research Ireland), Geological Survey Ireland y Environmental Protection Agency de Irlanda.

ref. La sorprendente capacidad de las conchas de ostras y mejillones para atrapar tierras raras – https://theconversation.com/la-sorprendente-capacidad-de-las-conchas-de-ostras-y-mejillones-para-atrapar-tierras-raras-280945

¿Qué hace un fragmento de la ‘Ilíada’ de Homero dentro de una momia?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Stephan Blum, Research Associate, Institute for Prehistory and Early History and Medieval Archaeology, University of Tübingen

Achilles Lamenting the Death of Patroclus by Gavin Hamilton (1760-1763). National Galleries of Scotland Collection

Los arqueólogos han encontrado algo inesperado en el interior de una momia egipcia de la época romana de hace 1 600 años: un fragmento de la Ilíada de Homero. No estaba colocado junto al cuerpo, sino dentro del abdomen de la momia. Pero la verdadera sorpresa no es solo dónde se encontró el fragmento. Es cómo llegó allí. Para entenderlo, debemos retroceder: a la propia Ilíada y a lo que llegó a ser en el mundo romano.

En la Ilíada, un poema escrito en el siglo VIII a. .e. c. y atribuido a Homero, la guerra de Troya no termina en triunfo ni en renacimiento. Termina en devastación. El poema concluye al borde del colapso, con Troya reducida a un paisaje de ruinas heroicas. Y, sin embargo, la historia no acaba aquí.

Según la tradición romana posterior, un troyano escapó. Eneas –hijo de Anquises y de la diosa Afrodita– huyó de la ciudad en llamas llevando a su padre a hombros y a los dioses domésticos en las manos. Se dirigió hacia el oeste, cruzando el Mediterráneo, hacia Italia, donde se convirtió en el antepasado de Roma.

Esta continuación no proviene de la propia Ilíada. Se configuró siglos más tarde, sobre todo en la Eneida de Virgilio. Pero cambió por completo el significado de la guerra de Troya. El pasado, en otras palabras, se reorganizó activamente a través de historias que podían reelaborarse, ampliarse y conectarse a través del tiempo y el espacio.

Pintura de Pompeo Batoni (1753), que representa a Eneas huyendo de la ciudad de Troya en llamas con su padre Anquises y los dioses domésticos, mientras la caída de Troya se reconfigura como el comienzo de un viaje hacia la fundación de Roma.
Cuadro de Pompeo Batoni (1753), que representa a Eneas huyendo de la ciudad de Troya en llamas con su padre Anquises y los dioses domésticos, ya que la caída de Troya se reinterpreta como el comienzo de un viaje hacia la fundación de Roma.
Galleria Sabauda

Convertir la derrota en origen

Para el público romano, la guerra de Troya era más que una leyenda griega. Se convirtió en una forma de pensar sobre los orígenes, la identidad y el poder.

Afirmar el linaje troyano no implicaba solo un rastreo; requería un trabajo cultural constante –a través de la narración, la educación y el conocimiento compartido–. La Ilíada proporcionaba la materia prima: personajes, acontecimientos y genealogías que podían remodelarse y reutilizarse a lo largo de las generaciones.

En todo el Imperio romano, las élites cultas estudiaban a Homero como parte de su formación. Lo citaban en discursos, lo analizaban en las aulas y lo utilizaban para demostrar autoridad cultural. Conocer la Ilíada era hablar un idioma que otros en todo el imperio entendían.

Un senador en Roma, un profesor en Asia Menor o un estudiante en Egipto podían recurrir a las mismas historias. El poema creó un marco de referencia compartido, uno que permitía a personas muy diferentes situarse dentro de un pasado común.

Plano de la ciudadela de Troya de la Edad del Bronce Tardía
Plano de la ciudadela de Troya de la Edad del Bronce Tardía (c. 1300–1109 a. C.) mostrado en rojo, con las estructuras de la época romana en azul, integradas en la antigua fortificación de tal manera que los muros conservados funcionaban como un telón de fondo teatral de la ‘antigüedad auténtica’, transformando la profundidad arqueológica en una experiencia deliberadamente escenográfica.
Universidad de Tubinga, CC BY-SA

En la época del Imperio romano, el yacimiento de la antigua Troya –situado en la actual Turquía– se convirtió en un destino turístico. Los emperadores invirtieron en su desarrollo, vinculándolo directamente a los supuestos orígenes troyanos de Roma. Bajo el emperador Augusto, Troya se integró en el discurso político del imperio. Y bajo el emperador Adriano, pasó a formar parte de una cultura más amplia de viajes, memoria y patrimonio.

Un visitante de Troya en el siglo II se habría encontrado con un paisaje cuidadosamente diseñado. Había baños, lugares donde alojarse y espacios para espectáculos. Se construyó un pequeño teatro –el Odeón– directamente en la antigua ciudadela, de modo que los restos de la ciudad de la Edad del Bronce, entendida como el escenario de las legendarias batallas en torno a Troya, formaban un escenario dramático.

Los visitantes podían pasear por lo que se presentaba como el escenario de la epopeya homérica, experimentando la guerra de Troya como algo arraigado en el suelo bajo sus pies.

De Troya a Egipto

Por todo el Imperio romano, la Ilíada circulaba como un texto vivo: se copiaba, se enseñaba y se leía. Egipto, una de las provincias más importantes de Roma, no fue una excepción. Sin embargo, aquí Homero circulaba dentro de un panorama cultural que difería en aspectos importantes del mundo literario griego en el que el poema había tomado forma por primera vez.

Para los observadores romanos, Egipto solía aparecer como un lugar donde la antigüedad se conservaba materialmente, además de recordarse, a través de templos, monumentos y prácticas que enfatizaban la continuidad con el pasado. Al mismo tiempo, era una sociedad profundamente híbrida, donde las tradiciones egipcias, griegas y romanas interactuaban de forma compleja.

Homero fue uno de los autores más copiados en el Egipto romano: se leía y se enseñaba como un indicador de educación y pertenencia cultural, y estaba profundamente arraigado en la cultura literaria cotidiana.

Un pequeño teatro romano cubierto
El Odeón de Troya, un pequeño teatro cubierto integrado en el tejido de la antigua ciudadela y construido a principios del siglo II, ejemplifica la reconfiguración romana del paisaje urbano y cultural del lugar.
Universidad de Tubinga, CC BY-SA

La versión homérica de la Guerra de Troya era especialmente popular entre la élite de habla griega, sobre todo en centros urbanos como Oxirrinco, donde se encontró la momia. Otras versiones de la historia –que ponían mayor énfasis en la estancia de Paris y Helena en Egipto, tal y como relató Heródoto basándose en los relatos de los sacerdotes egipcios– probablemente estaban más extendidas entre la población egipcia en general.

La cobertura mediática inicial del descubrimiento del fragmento dentro de la momia egipcia sugería que el texto había sido elegido deliberadamente para acompañar al difunto como un objeto de significado personal, tal vez reflejo de su educación o identidad cultural.

Sin embargo, la explicación más reveladora puede ser la más sencilla. Los papiros desechados o dañados podían reutilizarse como material barato. Por lo tanto, el fragmento pudo haber servido como relleno: se ataban en un haz y se insertaban en la cavidad corporal sin prestar especial atención a su contenido literario.

Sin embargo, el mero hecho de que un trozo de la Ilíada pudiera acabar como relleno desechable pone de manifiesto hasta qué punto Homero había calado en la vida cotidiana del Egipto romano.

Un texto en movimiento

Dar sentido al pasado en el mundo romano significaba moverse entre la historia y el monumento, entre la genealogía y el tiempo profundo. Cada perspectiva hacía más inteligibles las demás.

La Ilíada ayudó a crear un mundo en el que se podían conectar, comparar y remodelar diferentes pasados. Al vincular historias, lugares y tradiciones a lo largo del Mediterráneo, el mundo romano convirtió el pasado en un recurso flexible, capaz de generar identidad, autoridad y pertenencia en contextos cambiantes.

Por eso era importante el poema: circulaba por muchos entornos diferentes. Moldeó la educación de la élite, pero también formaba parte de la cultura lectora cotidiana. En Troya, contribuyó a transformar la ciudad en un lugar de memoria cultural. El texto en sí mismo también tuvo una larga vida material posterior, sobreviviendo no solo como una historia autorizada, sino a través de manuscritos y materiales de escritura que se copiaban, se transmitían o incluso se reutilizaban con fines totalmente diferentes.

Su idea más perdurable es, por lo tanto, esta: el pasado no es algo que simplemente se conserva, sino algo que se crea y se recrea continuamente.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Qué hace un fragmento de la ‘Ilíada’ de Homero dentro de una momia? – https://theconversation.com/que-hace-un-fragmento-de-la-iliada-de-homero-dentro-de-una-momia-282924

Mi cuerpo, su voz: el ‘lip sync’ como expresión cultural en TikTok

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Teresa Piñeiro Otero, Profesora Titular en el Departamento de Sociología y Ciencias de la Comunicación de la UDC., Universidade da Coruña

La misma canción y múltiples “intérpretes” usando _lip sync_. Composicion de Teresa Piñeiro a partir de TikTok.

Una persona se asoma desde la pantalla. Mueve los labios, pero la voz que escuchamos no es suya. Puede ser una canción, un sketch cómico, un discurso político. Sabemos que esa voz no pertenece a ese cuerpo, pero aceptamos la unión. De hecho, ahí está buena parte del sentido.

Desde las primeras semanas del confinamiento con la covid-19, TikTok convirtió la sincronización de labios –funcionalidad heredada de Musical.ly– en uno de sus rasgos expresivos y en una puerta de entrada para públicos más adultos.

Impacto a gran escala

El lip sync puede parecer un pasatiempo. Alguien dobla un tema de moda, interpreta un audio viral o reproduce un diálogo de película. Sin embargo, por su uso extensivo en redes, se ha transformado en una práctica cultural que tensa las costuras del contrato audiovisual.

La ilusión audiovisual se sustenta en la sincronía imagen-sonido y en su verosimilitud: si una boca se mueve al ritmo de una voz, tendemos a vincular ese sonido con una fuente en pantalla, real o sugerida. TikTok conserva la sincronía y, al mismo tiempo, explota la falta de fidelidad como parte de su atractivo.

Esa separación entre sonido y fuente, la acumastización, no es nueva. La historia del medio audiovisual está llena de voces desplazadas, doblajes, playbacks, números musicales… La novedad aquí es que la herramienta se está usando a gran escala.

Antes, estas operaciones dependían de una infraestructura técnica o industrial. Hoy basta con elegir un audio en el móvil, grabarse, sincronizar el gesto y publicarlo. La pregunta ya no es si la voz es auténtica, sino cuál es su efecto expresivo.

El significado cambia según el contexto

Una voz puede cambiar de contexto con enorme facilidad. Un mismo audio puede servir para quejarse de un examen, ironizar sobre un cliente insoportable o dramatizar una situación cotidiana. La voz se repite, pero el sentido cambia.

Por eso, el lip sync es más que una imitación. Aunque el cuerpo no habla, el lenguaje corporal sí reorienta el significado. Una mirada, una ceja levantada o una sonrisa incómoda pueden cambiar por completo el sentido de un audio. Repetir lo que dijo otra persona, en este contexto, puede ser una forma de apropiarse, traducir, parodiar, denunciar o desplazar un significado.

En un momento en que la inteligencia artificial generativa ha facilitado el acceso a la creación de vídeos sintéticos, cuando cientos de aplicaciones nos permiten fabricar discursos que no se pronunciaron, reemplazar rostros o sincronizar labios y gestos faciales con una precisión cada vez mayor, TikTok revindica la imperfección para poner énfasis en el gesto, el contexto o la intención de alguien que hace suya una voz que no le pertenece.

Cuando se usa con fines activistas

Ese uso puede tener una dimensión crítica. Algunas creadoras se apropian de audios que indican cómo debe comportarse una mujer mientras friegan, se maquillan o miran a la cámara con hartazgo. El audio afirma una cosa; el cuerpo responde otra.

Por otro lado, canciones como Labour, de Paris Paloma, se convirtieron en fenómenos virales, como un himno de rabia feminista que resuena con millones de mujeres jóvenes. La canción, que aborda de manera cruda y poética la fatiga ante roles de género tradicionales, la carga mental y el trabajo doméstico, es hoy un grito de guerra de “feminist.rage” –rabia feminista– en boca de cientos de jóvenes.

En otros casos, el lip sync sirve para señalar formas de racismo cotidiano. Frases aparentemente bienintencionadas –“¿De dónde eres realmente?”, “Hablas muy bien”, “No pareces de aquí”– pueden interpretarse con ironía. Esta práctica no derriba estructuras, pero puede intervenir en la circulación de ciertos significados.

Banalización de contenidos y minorías

En la otra cara de la moneda, la reutilización de voces, acentos y músicas no siempre funciona como homenaje o crítica. En su análisis de los lip sync de creadores oyibo –“persona blanca” en el idioma yoruba de Nigeria– sobre audios de humor, música y pidgin –lengua mixta– nigerianos, un estudio reciente señala que esta circulación puede ampliar la visibilidad de determinadas formas culturales, pero también vaciarlas de contexto y convertir la diferencia en espectáculo.

Por eso, no basta con celebrar el lip sync como una práctica creativa. Su sentido depende de quién usa la voz, desde qué posición, ante qué comunidad y con qué beneficio. La misma operación puede funcionar como traducción cultural, parodia, reconocimiento o apropiación.

Usuarios con discapacidad auditiva

El fenómeno se vuelve aún más complejo si se observa desde la experiencia de las personas sordas y con discapacidad auditiva, a las que TikTok brinda otras formas de presencia. La lengua de signos, los subtítulos, los gestos, la música, el doblaje o el lip sync permiten participar en tendencias sonoras desde registros distintos.

Sin embargo, esa participación no está libre de tensiones. La posibilidad de intervenir en tendencias sonoras desde registros visuales no implica que la plataforma reconozca estas formas de comunicación en igualdad de condiciones. Buena parte de las dinámicas de TikTok continúan organizadas en torno a una lógica oyente, basada en la escucha de un audio, su reproducción mediante la voz o la boca y la sincronización entre sonido, cuerpo e imagen.

Así, la participación de personas sordas exige una continua labor de traducción y ajuste entre lengua de signos, subtítulos, gestualidad, ritmo, música y texto.

Al mismo tiempo, algunos usuarios que reclaman a la comunidad creadora la incorporación de voz para mejorar la comprensión de los vídeos. Aunque un vídeo pueda construir sentido mediante lengua de signos, subtítulos o expresión corporal, la ausencia de voz hablada sigue percibiéndose como una carencia.

En este sentido, una investigación reciente constató que prácticas como el subtitulado, el doblaje, la música o el lip sync permiten a las personas sordas intervenir en una cultura atravesada por el sonido, pero no desactivan la norma oyente que sigue organizando buena parte de sus modos de participación.

La misma canción, infinitos intérpretes

Ante este panorama, si hay una práctica que domina el lip sync, es la musical. Basta buscar “lipsync” para encontrar una sucesión de vídeos de chicas jóvenes con el mismo encuadre, filtros y gestos, interpretando cualquier tema viral. A veces, parece que vemos el mismo vídeo una y otra vez. Y, en parte, esa es la lógica de la plataforma.

La canción deja de circular como una obra completa. El corte se impone al tema, al álbum o a su intérprete. La propia plataforma favorece esa fragmentación al ofrecer sonidos listos para reutilizar y al premiar las formas que mejor se adaptan a la repetición. La música se dobla, se imita, se contesta y transforma.

De este modo, surgen formas diversas de cocreación musical. Los usuarios completan canciones, hacen versiones, traducen gestos o mezclan estilos desde lugares muy distintos y con medios mínimos. Así, músicas no occidentales, rurales, migrantes u orientales pueden circular por vías que no dependen del todo de los filtros tradicionales de la industria.

Aunque no conviene idealizarlo. TikTok también toma parte de esa gran industria musical dominante y elige qué ritmos, idiomas y gestos se van a convertir en plantilla.




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TikTok revoluciona la industria musical


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Teresa Piñeiro Otero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Mi cuerpo, su voz: el ‘lip sync’ como expresión cultural en TikTok – https://theconversation.com/mi-cuerpo-su-voz-el-lip-sync-como-expresion-cultural-en-tiktok-281914

Dilema en la economía venezolana: ¿dolarizarse o devolver al banco central su autonomía?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Antonia Moreno, Profesor Investigador Asociado, Universidad Católica Andrés Bello

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Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses el 3 de enero de 2026, en Venezuela han surgido expectativas optimistas respecto a su economía, como si una fuerza poderosa estuviera a punto de transformarla y devolverla a lo que fue hace décadas, y de donde, según algunos, nunca debió haberse desviado.

¿En qué se sustentan tales esperanzas? Las repercusiones de los cambios políticos y económicos de estos meses son tan incompletas que no está claro si conducirán a un sendero sostenible de desarrollo y bienestar.

A ello se añade la incertidumbre generada por las propuestas para legislar la dolarización de la economía del país. Este artículo se centra en las implicaciones de esta opción, argumentando que el camino hacia una estabilidad macroeconómica efectiva reside en establecer una independencia confiable del Banco Central de Venezuela (BCV).




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Dolarización y desdolarización en Venezuela


De inflaciones e hiperinflaciones

Un argumento a favor de la dolarización es la persistencia de periodos de alta inflación: la característica más prominente de la economía venezolana desde hace varias décadas.

En efecto, la variación promedio mensual del índice de precios al consumidor (IPC) de Venezuela no solo se ha mantenido en niveles por encima del 2 %, sino que ha escalado a promedios de más del 11 %, incluso a una hiperinflación entre diciembre de 2017 y enero de 2021, con un promedio mensual de 58 %. Si bien su ritmo de crecimiento ha disminuido desde entonces, el promedio actual (11,6 %) es todavía muy alto en relación con los niveles hacia los cuales ha tendido el promedio mundial de la inflación.

La tendencia creciente del coeficiente de variación (CV) de la inflación promedio intermensual refleja también un alto nivel de volatilidad del IPC. Esta tendencia sugiere que cualquier intento de las autoridades monetarias de reducir la inflación ha sido meramente temporal.

Dicho coeficiente de variación (CV) mide la volatilidad de la inflación mes a mes. Un CV bajo indica que la inflación mensual es constante y predecible. Uno alto, que la inflación mensual fluctúa mucho, con meses de subidas muy altas y otros más bajas.




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¿Qué factores explican la hiperinflación venezolana?


Dolarización, ¿sí o no?

Ahora bien, al proponer la dolarización por ley para Venezuela se dejan de lado cuestiones de importancia tales como:

  • El reconocimiento de que una de las fuentes relevantes de la inflación tiene que ver con la insostenibilidad de los déficits fiscales (cuando los ingresos por impuestos y otras fuentes son inferiores a los gastos públicos en un año) y su financiamiento por el BCV.

  • El desconocimiento de que otros países latinoamericanos con la misma experiencia, como por ejemplo Perú y Brasil, lograron controlar la inflación sin dolarizar su economía (Banco Mundial, 2024). Sobre todo tomando en cuenta que, en Venezuela, tanto la inflación como la depreciación cambiaria siguen tendencias alcistas.

Pero, más importante aún, es que, con la propuesta de dolarización, se dejan de lado las posibles causas de la persistencia de las autoridades económicas venezolanas en ignorar que, en los países donde se han establecido objetivos de inflación (inflation targeting), se ha conseguido reducirla a tasas compatibles con un crecimiento económico sostenido y mejoras en el bienestar social de la población.

¿Por qué oponer la dolarización a la política de metas de inflación? ¿Es que la autonomía del banco central es viable para otras naciones, pero no para el de Venezuela? ¿Cómo se puede aceptar tal premisa? La dolarización puede ofrecer una solución a corto plazo para frenar las inflaciones elevadas. Pero, a la larga, se convierte en una camisa de fuerza que conlleva costos y riesgos persistentes.

Peor aún, no solo deja sin resolver los problemas subyacentes de la economía, sino que conlleva, al atar la economía nacional a una divisa extranjera, una renuncia irreversible a la capacidad de establecer políticas económicas propias.




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Lo que hay que cambiar

En un país cuya economía se contrajo considerablemente desde comienzos del siglo XXI, estos costos y riesgos pueden atenuarse con la adopción de una política de metas de inflación. Esto requiere restituir la independencia del Banco Central de Venezuela en la toma decisiones y la formulación de políticas monetarias, sin injerencias políticas.

Los cambios legales para conseguirlo no deberían tomarse un tiempo muy prolongado, pues la autonomía e independencia del BCV constituyen un mandato constitucional desde 1999. Además, con la flexibilización de las sanciones estadounidenses que ha venido produciéndose desde principios de año, la reforma de la Ley del BCV podría agilizarse, tal y como ocurrió con la aprobación de las recientes reformas de la Ley Orgánica de Hidrocarburos y la Ley Orgánica de Minas.

Implementar estos cambios permitiría a Venezuela pasar de una economía pequeña y distorsionada a una regida por los incentivos adecuados para impulsar un crecimiento sostenible y equitativo.




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Presiones políticas a la Reserva Federal: ¿por qué es tan importante que los bancos centrales sean independientes?


Una fiscalidad mejorada

Para mejorar la gestión de la institución monetaria, además de la restitución legal de su autonomía, sería necesario restablecer otras normas fiscales que se fueron debilitando y abandonando.

Estas normas incluyen el restablecimiento de límites razonables de endeudamiento público, la coordinación de la planificación monetaria y fiscal a largo plazo contemplada en la Constitución, la implementación de un fondo de estabilización macroeconómica (una entidad de ahorro soberano para acumular recursos durante periodos de altos ingresos que contrarresten la volatilidad del ciclo petrolero), y la reforma del sistema tributario para convertirlo en un estabilizador automático efectivo.

Un estabilizador fiscal automático suaviza los efectos de las fluctuaciones cíclicas de la economía sin intervención gubernamental directa. Por ejemplo, los impuestos progresivos, como el impuesto sobre la renta, hacen que, en periodos expansivos de la economía, aumente la recaudación tributaria fortaleciéndose la capacidad de ahorro del fisco. En períodos de contracción económica, este ahorro permite a los gobiernos financiar políticas dirigidas a contrarrestar su impacto negativo en la demanda agregada. De esta manera, el ciclo contractivo del PIB se suaviza, al disminuir el gasto de las familias menos de lo que lo hace el PIB.

Restaurar la confianza y la credibilidad

La aplicación de los cambios propuestos, que permitirían incorporar mecanismos estabilizadores automáticos, erradicar la dominancia fiscal (que resta capacidad a la para controlar la inflación) y eliminar la rigidez del gasto público asociada a la búsqueda de rentas o rent-seeking (un fenómeno estructural por el que una parte del presupuesto se destina a grupos de interés que buscan asegurarse beneficios propios), podrían restaurar la confianza y credibilidad en las políticas fiscales, cuestiones tan necesarias en el desenvolvimiento eficiente de los mercados y la actividad productiva.

Aunque lograr estos objetivos requiere consenso político, no debería ser difícil alcanzarlo si se tiene en cuenta que la inflación siempre es un mal negocio para todos los sectores sociales, económicos y políticos.

The Conversation

María Antonia Moreno no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Dilema en la economía venezolana: ¿dolarizarse o devolver al banco central su autonomía? – https://theconversation.com/dilema-en-la-economia-venezolana-dolarizarse-o-devolver-al-banco-central-su-autonomia-282758

Trump-XI summit: US president says he will discuss arms sales to Taiwan – breaking decades of US policy

Source: The Conversation – UK – By Andrew Gawthorpe, Lecturer in History and International Studies, Leiden University

Donald Trump and Xi Jinping are likely to discuss many issues as they meet this week in Beijing. But alongside trade, technology and the war in Iran, one topic of conversation will stand out – the future of Taiwan.

Taiwan has long been a sensitive issue in Sino-American relations. Beijing regards the island as a breakaway province which must be reunited with the mainland. The United States has long opposed such a step. Yet in recent months, Trump has fuelled speculation that he may be ready to change key aspects of US policy on the issue, potentially granting Beijing long-sought concessions.

Trump’s apparent readiness to make these moves means that Taiwan is one of the issues on which we might see the most significant policy developments at the summit. And that could happen simply through the famously voluble president uttering just a few simple words.

The president’s policy towards Taiwan has been inconsistent and seemingly more malleable than that of previous administrations. Advocates for Taiwan point out that his administration recently approved the largest ever US arms sale to the island. But at the same time, he has sowed doubts about the strength of his support for Taiwan’s independence.

US policy towards Taiwan has traditionally been based on two principles. The first is “strategic ambiguity”, which means that the US declines to explicitly state whether it would actively use its military to defend Taiwan from attack by China. This policy is supposed to deter China while also discouraging Taiwan from formally declaring its independence from Beijing.

The second principle is the “one China policy”. According to this policy, the US recognises Beijing as the legitimate government of China, while opposing any violent solution to its dispute with Taiwan. It also retains robust informal links to the Taiwanese government in Taipei.

Observers are concerned that Trump may water down these principles during his summit with Xi. For instance, he might state that the US not only “does not support” Taiwanese independence but actively “opposes” it. Or he might double down on previous comments he has made indicating that whether or not Xi invades Taiwan is “up to him”.

Trump has also explicitly stated that he will discuss future US arms sales to Taiwan with Xi during this week’s summit. This violates one of the so-called Six Assurances that the US has upheld towards Taiwan since the 1980s, and which were endorsed by the US Congress in 2016.

Even securing a discussion of arms sales would be a victory for Xi, who would welcome an opportunity to chip away at the Six Assurances. Presumably he would then try to weaken the US commitment to the other five, which include a US commitment not to change its position on Taiwan’s sovereignty.

More concretely, if Xi succeeds in making US arms sales to Taiwan a legitimate topic of negotiation in Sino-American relations, then he could head them off in the future by offering the US concessions in other areas. For instance, if Trump or a future president asks Beijing for its help settling a conflict like that in Iran, Beijing might demand an end to US arms sales to Taiwan as the price.

High stakes

Given Trump’s reputation as a formidable China hawk, his attitude towards Taiwan may seem surprising. But it’s actually part of a longstanding pattern.

In relations with China, Trump has arguably always prioritised economic issues, while appearing less concerned about the security of America’s regional allies. He has also raised doubts about whether Taiwan is even defensible. In his first term, he reportedly told aides that: “Taiwan is like two feet from China. We are 8,000 miles away. If they invade, there isn’t a fucking thing we can do about it”.

Trump is also both highly transactional and less focused on abstract principles of foreign policy than most previous presidents. He views America’s support of allies such as Taiwan as a gift that it gives them, one that is often not worth the cost. If he can achieve a concrete victory for himself today by trading away support for Taiwan tomorrow, he may well be willing to do so.

All of these developments matter because they make a violent conflict between China and Taiwan, potentially ultimately involving the US, more likely. If Trump makes concessions to Xi, it will be the latest signal that US support for Taiwan is wavering. That made be read in Beijing as permission to violently change the status quo. Even though such an act might belatedly then be met with force from Washington in response, it is made more likely by Trump’s stance today.

Even worse for Trump, the summit comes at a time when American power and the wisdom of its long-term strategy are being visibly called into question in the Middle East. The US is bogged down in an intractable conflict and has severely damaged its deterrent capacity in the Indo-Pacific by burning through advanced munitions at a high rate. Trump’s personal unpopularity is also rising at home amid the war and its economic fallout.

This weakened position makes it even more likely that Trump will want to strike a deal with Xi to help end the war in Iran or ease trade tensions to help the economy at home. Taiwan may be the price of that – and, ultimately, peace.

The Conversation

Andrew Gawthorpe is affiliated with the Foreign Policy Centre in London.

ref. Trump-XI summit: US president says he will discuss arms sales to Taiwan – breaking decades of US policy – https://theconversation.com/trump-xi-summit-us-president-says-he-will-discuss-arms-sales-to-taiwan-breaking-decades-of-us-policy-282894

State opening of parliament 2026: experts on plans for cost of living, EU ties, tourist tax and more

Source: The Conversation – UK – By Simon Usherwood, Professor of Politics & International Studies, The Open University

©House of Lords/Roger Harris, CC BY-NC

The government has set out its legislative agenda for the new parliamentary session in the king’s speech. Our panel of experts reveals the key points.

Measures to ease high living costs

Jonquil Lowe, Visiting Academic, The Open University

Surveys suggest that the cost of living is still a major concern for UK households, with energy and food prices topping the list of worries. In response, some campaigners have called on the government to use the energy independence bill announced in the king’s speech to break the link between electricity and gas prices and volatile global gas prices. And they want it to provide support, especially for low-income households, to switch away from heating homes with fossil fuels.

Among other measures, the bill aims to ensure landlords upgrade their properties to reduce tenants’ energy bills. These kinds of measure need to be introduced urgently if they are to save households from heftier energy bills expected this winter.

Other cost-of-living reliefs are welcome, although their impact may be small. For example, a move to “strengthen ties with Europe” may ease food inflation by reducing red tape and border checks on some imported foods.

The leasehold and commonhold reform bill (carried over from the previous parliamentary session) will help owners of leasehold flats and houses by capping ground rents at £250 a year, and then reducing them to a negligible amount after 40 years. Meanwhile, the social housing renewal bill aims to increase the stock of affordable social homes.

A ‘Bresignation’ bill: options for UK-EU closer relationship remain limited

Miriam Sorace, Associate Professor in Comparative Politics, University of Reading

The government clearly recognises that to improve the UK’s economic and trade security, strengthening ties with the European Union is paramount. But public attitudes are still characterised by “bresignation” rather than wholehearted “bregret”.

While support for rejoining the EU sits at around 55%, this obscures deep polarisation and strong conditionality. Support drops sharply in rejoining scenarios that require the UK to relinquish its previous opt‑outs, notably euro adoption and participation in the Schengen agreement on free movement. These would probably be among the concessions demanded by the EU, given public opinion across member states. Support for rejoining the single market (48%) or the customs union (50%) lags behind support for rejoining the EU and remains highly polarised.

The least polarising and most popular option is a broadly defined “closer relationship” with the EU, supported by around 63% of the public and even attracting a sizable minority (40%) of Reform UK voters (and 56% of previous Leave voters). Yet this plea reflects a degree of wishful thinking. Given the UK’s and EU’s red lines, marginal adjustments to the Trade and Cooperation Agreement are the only real options short of the various rejoin alternatives.

The status quo is widely disliked (only 33% prefer the current UK-EU relationship), but there is no other politically viable alternative to tinkering around the edges. “Closer relations” is not a concrete policy: it’s the default expression of living under sub-optimal constrained choice. In other words: “bresignation”. The UK is likely to remain locked into a status quo of continual negotiation with the EU for the foreseeable future, unless public opinion shifts towards accepting the significant concessions required to initiate rejoining negotiations.

Tourist taxes – England plays catch-up

Rhys Ap Gwilym, Senior Lecturer in Economics at Bangor University’s Business School

England is set to become the 26th country in Europe to introduce a tourist tax. The overnight visitor levy bill, announced in the king’s speech, follows recent moves in Scotland and Wales allowing local authorities to tax overnight stays.

In Scotland, Edinburgh will lead the way, adding a 5% levy to accommodation bills from July 24 this year. In Wales, Cardiff intends to introduce charges from April 2027: £1.30 per person per night in hotels and Airbnbs, and 75 pence in campsites and hostels. Such measures have proved controversial, with strong opposition from parts of the tourism industry.

The UK government has framed this as “the first step in a new era of fiscal devolution in England”. In practice, it is a modest one. Revenues are likely to be small relative to existing local taxes and mayors may place greater weight on reforms to council tax caps or business rate retention.

That said, international evidence suggests well-designed tourist taxes can work. Even modest revenues can help fund destination management, ease pressures on local communities and improve the visitor experience. The detail of the legislation will ultimately determine whether England achieves these gains.

Plans to make it easier to align UK law with EU agreements

Simon Usherwood, Professor of Politics & International Studies, The Open University

For all the talk from Prime Minister Keir Starmer of putting the UK at “the heart of Europe”, the proposed European Partnership Bill is a relatively modest and technical move. It would give the government powers to make adjustments to domestic legislation to ensure it complies with agreements being made with the EU. This would apply to those currently under negotiation (like youth mobility, food and veterinary standards, or emissions trading) or those that might be considered in future.

This streamlines a process that would have been necessary in any case, and remains reliant on those EU deals actually being struck. So there’s nothing particularly remarkable about the content. However, the repeated mention of “where it benefits the national interest” highlights how the government is trying to package this as something more.

Decisions about when to align are necessarily attached to decisions to sign up to deals with the EU, not to whether to make the domestic adjustments (which international law would consider to be an obligation). Much like Starmer’s flowery rhetoric in his speech on Monday, the substance doesn’t really match up.

Nationalising steel for security – but debts could burden the taxpayer

Phil Tomlinson, Professor of Industrial Strategy and Regional Development, University of Bath

Plans to nationalise British Steel offer some comfort to UK steel workers in the form of preserving jobs and providing stability. More pertinently, the move represents a renewed willingness for the state to intervene in a strategically important industry facing financial difficulties, high energy costs, fierce global competition and the challenges of the green transition.

Steel is a critical element in UK sectors such as car manufacturing and defence, infrastructure projects like railways, and low-carbon technologies including wind turbines. Nationalisation should offer the UK a degree of security over steel supply in an increasingly uncertain geopolitical climate.
The risk is that British Steel continues to lose out in global markets and makes substantial losses. This will impose a huge financial burden on the UK taxpayer, at a time when public finances are tight. But public ownership could align steel production with the UK’s broader industrial strategy goals, such as infrastructure development and net-zero targets.

And state financing could allow for long-term investment in new electric steel furnaces and decarbonisation. In the future, the government could use other levers to ensure a market for British Steel, such as strategies which favour UK-sourced, low-carbon steel for green infrastructure projects.

Plans to clean up our rivers and seas could be watered down

Alex Ford, Professor of Biology, University of Portsmouth

Water bills are rising, public anger over sewage pollution has not abated, and the government has now set out a major overhaul of water regulation in England and Wales in the king’s speech.

The proposed water reform bill signals a shift in emphasis. Rather than focusing solely on water companies, the legislation aims to address pollution more broadly, including contributions from agriculture and industry. This is a welcome change. The bill also promises a more unified regulatory system to end the fragmented oversight that has characterised the sector for decades.

Yet despite the language of reform, the vision looks less like a radical reset and more like a reboot of privatisation. This focus will worry campaigners, as it suggests continuity with an economic model widely blamed for under-investment, rising bills and environmental harm.

Immigration bill to tighten rules on right to family life

Joelle Grogan, Senior Visiting Research Fellow, University College Dublin

The government says the new immigration and asylum bill will “tighten the application” of Article 8 of the European Convention on Human Rights. The Article 8 right to family life is inherently restricted, and both national courts and the European Court of Human Rights generally defer to government migration policy. So more detail of the bill in future will be welcome.

The background briefing notes state that Article 8 is stopping the removal of those living illegally in the UK, saying that 86% of people from January to September 2022 who raised rights-based applications in detention were released. However, this highlights the lack of data – both on how many removals have been stopped by the ECHR and its connection with the number of illegal arrivals. Research on available data on the ECHR and foreign national offenders indicate that numbers are very low.

The bill will define family life to ensure that it is limited to the core family unit of spouse, parents and children. But the European Court of Human Rights emphasises the “dependence” of one family member on another (for example by providing sole financial support) in migration cases as the trigger for Article 8. So by defining “family unit” without the condition of “dependence”, the government may unintentionally widen the definition rather than narrow it.

The Conversation

Simon Usherwood has received funding from the Economic and Social Research Council, as a Senior Fellow of the UK in a Changing Europe initiative.

Alex Ford has received funding from UKRI research councils, EU, charities and industrial partners including the water industry.

Joelle Grogan, Jonquil Lowe, Miriam Sorace, and Phil Tomlinson do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. State opening of parliament 2026: experts on plans for cost of living, EU ties, tourist tax and more – https://theconversation.com/state-opening-of-parliament-2026-experts-on-plans-for-cost-of-living-eu-ties-tourist-tax-and-more-282895

Stardust trapped in Antarctic ice reveals tens of thousands of years of Solar System’s past

Source: The Conversation – Global Perspectives – By Dominik Koll, Honorary Lecturer, Nuclear Physics, Australian National University

Alfred-Wegener-Institute/Esther Horvath

When you think of outer space, you’re likely picturing stars, planets and moons. But much of space is filled with clouds of gas, plasma and stardust – known as interstellar clouds.

In the local parts of our galaxy alone there’s a complex of roughly 15 individual interstellar clouds. The Solar System is currently traversing one of them, aptly named the Local Interstellar Cloud. The origin and history of these clouds are believed to be tightly connected to the birth and death of stars. But we can see their imprints right here on Earth, in a place you might not expect – Antarctic ice.

My colleagues and I have been studying stardust trapped in old Antarctic snow and ice to trace the history of our solar neighbourhood, including the Solar System itself.

In a new study published in Physical Review Letters, we found a subtle clue that reveals our Solar System’s movement through the local interstellar environment over the past 80,000 years.

Looking down to see the sky

Astronomy usually looks outward. Telescopes collect light from distant stars and galaxies, allowing us to observe events across vast stretches of space and time. From these observations, we infer how stars live and die, how elements are formed, and how the universe evolves.

Our approach turns that idea on its head.

Instead of observing the light coming to us, we study the debris of exploding stars right here on Earth. As cosmic furnaces, stars forge many elements in their cores, from carbon and oxygen to calcium and iron. This includes rare isotopes (variants of chemical elements) such as iron-60.

When massive stars explode into supernovae at the end of their life, these elements are ejected into space and become interstellar dust.

Tiny grains of this dust then drift through the galaxy and occasionally find their way to Earth’s surface. Radioactive iron-60, a fingerprint of stellar explosions, is embedded within these grains. By searching for these atoms in geological archives on Earth, we can probe astrophysical events like supernovae long after their light has faded.

This is why Antarctica is so valuable. Its snow accumulates slowly and remains largely undisturbed, forming a layered record that stretches back tens of thousands of years. Each layer captures a snapshot of the material that was present in our cosmic neighbourhood at the time.

Finding stardust in Antarctic ice

When we studied 500kg of recent snow in Antarctica, we unexpectedly found this rare radioactive isotope. Where did it come from? There was no recent near-Earth supernova.

But our solar neighbourhood is filled with 15 clouds, with the Solar System currently traversing at least one of them. Is the stardust waiting in the clouds to be picked up by Earth? If yes, then the amount of stardust Earth collects should be related to their structure: the denser the clouds, the more iron-60 they contain. This was our educated guess in 2019.

Soon, other explanations were brought forward. Millions of years ago Earth received large showers of iron-60 from massive supernovae. Is the iron-60 in Antarctic snow the last remnant or an echo of this signal? A rain that became a drizzle?

To find out, we analysed a 300kg section of Antarctic ice, dating from 40,000 to 80,000 years ago. The process is painstaking. The ice needs to be melted and chemically treated to isolate tiny amounts of iron, including the iron-60 from the stardust.

Then, using the sensitive atom counting technique of accelerator mass spectrometry at the Heavy-Ion Accelerator Facility at Australian National University, we counted individual atoms of iron-60.

The expectation was straightforward: based on previous measurements from surface snow of Antarctica and several thousand-year-old ocean sediments, we anticipated a certain steady level of iron-60 deposition.

Instead, we found less. Not zero, but noticeably lower than expected.

This result suggests that less interstellar dust was reaching Earth during that period. This is a remarkable change on a comparatively short astrophysical timescale and does not fit the long timescales of the iron-60 deposits that landed here millions of years ago. Instead, we needed to look for a smaller, more local source for the isotope.

The Orion Molecular Cloud Complex is a type of interstellar cloud.
NASA/JPL-Caltech

A fitting story

Naturally, astronomers are also quite interested in the clouds around the Solar System. Last year, a study reconstructing the history of the clouds arrived at the conclusion that they most likely originated in a stellar explosion. Furthermore, they found the Solar System has been traversing the Local Interstellar Cloud from sometime between 40,000 and 124,000 years ago.

If that’s correct, we would expect that the amount of iron-60 collected on Earth should have changed sometime in the same time period – between 40,000 and 124,000 years ago.

This is exactly what our results showed in Antarctica.

The story doesn’t fit perfectly, though. If these clouds did originate directly from an exploding star, we would expect way more iron-60 than we actually see in Antarctic ice.

Nevertheless, these clouds are imprinted in Earth’s geological record. If we look deeper and analyse even older ice, we might soon unravel the mystery of these local interstellar clouds, revealing their full history and uncertain origins.

The Conversation

Dominik Koll receives funding from the Australian Institute of Nuclear Science and Engineering (AINSE).

ref. Stardust trapped in Antarctic ice reveals tens of thousands of years of Solar System’s past – https://theconversation.com/stardust-trapped-in-antarctic-ice-reveals-tens-of-thousands-of-years-of-solar-systems-past-279745

Bottom trawling is scraping oceans of wildlife

Source: The Conversation – Canada – By Sarah Foster, Program Leader, Project Seahorse and Senior Researcher, Institute for the Oceans and Fisheries, University of British Columbia

Bottom trawlers extract one-quarter of the world’s fisheries catches by weight and raise significant ecological, economic and social concerns. Given that, you’d think there would be an answer to basic questions in fisheries: how many fish species are being caught, and what are they?

In reality, though, bottom trawling is often proceeding blindly.

Bottom trawling is widespread and problematic. Gears operate by dragging large weighted nets across the ocean floor (some as wide as a 45-storey building is tall), sweeping up most of the life they encounter along the way and destroying habitat.

a yellow seahorse in the water
By far the biggest threat to seahorses is their incidental capture in bottom trawls.
(Unsplash/Giulia Salvaterra)

Hundreds of thousands of bottom trawlers operate all over the world, often dependent on subsidies, implicated in human rights violations and exacerbating climate change.

We lead a conservation team called Project Seahorse, dedicated to ensuring there are more fish in the ocean in healthier ecosystems. We focus our work on securing healthy populations of seahorses — and to save seahorses, we have to save the seas.

By far the biggest threat to seahorses is their incidental capture in bottom trawls. As such, seahorses provide an index of the tremendous intensity of bottom trawling.

It was while developing a briefing on bottom trawl impacts that we realized no one knew the actual tally or diversity of fish getting caught up in nets. So we set out to provide an answer and in so doing unveiled more about the pressure bottom trawling is placing on marine species, ecosystems and fisheries worldwide.

Endangered species

Our research was anchored in tedious work as our co-authors took a deep dive into studies and reports hosted on the Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO) document repository, supplemented by an ad hoc exploration of additional literature.

The FAO is an intergovernmental organization that, among other things, collates worldwide fisheries data. We extracted more than 9,000 reports of fish species in bottom trawl catches, spanning from 1895 to 2021.

The first of our worrying findings is that a huge number of species are affected. We documented around 3,000 different fish species in bottom trawl catches but our modelled estimates suggest the true number could be double that.

Our data also showed that bottom trawls extract all or most species in some fish families. These include both the ocean’s most nutritious and commercially critical fish, such as jacks and croakers, and rare, distinct fish such as giant guitarfish and plough-nosed chimera.

Our second discovery is that many of the species we documented are already known to be of conservation concern. Among those on the International Union for Conservation of Nature’s (IUCN) Red List, about one in seven are classified as threatened or near-threatened with extinction. Bottom trawling was also cited in threat assessments for two-thirds of those species.

a guitarfish lying on the ground among other fish and mollusks
A giant guitarfish is among the species being caught by bottom trawling.
(Sarah Foster)

Insufficient data

Our third finding was that there is limited information on the conservation status for many of the fish caught in bottom trawls. About one-quarter of the species we recorded were listed as “data deficient” or “not evaluated” by IUCN, meaning their conservation status is essentially unknown.

People tend to focus on the threatened species, which certainly need our attention; seahorses among them. However, we also need to be concerned about the species in trawls that lack conservation assessments, which may also be faring badly.

Finally, we found that many species are not even being recorded. Our database includes relatively few records of smaller demersal species (animals that live near the bottom of the sea), with fisheries often just lumping them together as “various” or “trash fish.”

As many fish are so often overlooked or ignored in catch records, we often don’t actually know what bottom trawlers are catching. When species are not recorded, we lose critical information about biodiversity, population status and ecosystem impacts, not to mention the loss of resources that people depend on for food and livelihoods.

Bottom trawl fisheries should be required to demonstrate that they are ecologically, economically and socially sustainable before being considered acceptable. As it stands, the burden of proof falls on those trying to demonstrate harm — not on the industry causing it. This needs to be reversed, paying full attention to all the fish in the nets.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Bottom trawling is scraping oceans of wildlife – https://theconversation.com/bottom-trawling-is-scraping-oceans-of-wildlife-280780

Nasa bets big on nuclear engines to cut journey times to Mars

Source: The Conversation – UK – By Domenico Vicinanza, Associate Professor of Intelligent Systems and Data Science, Anglia Ruskin University

Illustration of a Mars mission that utilises nuclear propulsion. Nasa

Nasa is developing ways to use nuclear power to send spacecraft to their destinations. Nuclear propulsion could greatly reduce the journey time to Mars, perhaps cutting a voyage of more than six months to three or four months.

The idea of nuclear propulsion in space goes back to the cold war. But Nasa has been pursuing it more aggressively since Jared Isaacman took over as the agency’s chief in December 2025. Isaacman is a well-known advocate of the technology and says it can “truly unlock humankind’s ability to explore among the stars”.

In March 2026, the agency even announced an uncrewed, nuclear-powered mission to the red planet, targeted for late 2028.

Every spacecraft begins its journey fighting Earth’s gravity by burning chemical fuel. Rockets mix fuel with an oxidiser, ignite them, and force the expanding gas through a nozzle. According to Isaac Newton’s third law, when gas pushes downward, the rocket gets an equal push upward.

Chemical propulsion is powerful, reliable, and quite simply the only practical way to leave Earth’s gravity. But it comes with a severe limitation. Rockets must carry both their fuel and, in most cases, the oxidiser needed to burn it.

That means much of a rocket’s mass at launch is propellant, not payload. The longer and more ambitious the journey, the more propellant is needed, and the heavier the rocket becomes.

Jared Isaacman
Nasa chief Jared Isaacman has repeatedly made the case for nuclear-propelled spacecraft.
NASA/Aubrey Gemignani

Mars is far enough away that a long journey time, the threat to astronauts from cosmic radiation, the mass required to carry life-support systems and constraints on the return journey all pose serious problems for planning a mission.

This is why engineers keep looking for more sustainable alternatives to chemical rockets.

Two technologies

Nasa’s space nuclear propulsion programme distinguishes between two main
approaches: thermal propulsion and electric propulsion.

Nuclear thermal propulsion follows a three-step process. First, the nuclear reactor inside the engine splits uranium atoms to generate massive amounts of heat. Second, liquid hydrogen is pumped through the reactor core, where it flash boils and expands into a high-pressure gas. Third, this super-heated gas is blasted out of a nozzle at high velocities to push the spacecraft forward.

How does a nuclear thermal propulsion rocket work? (US Department of Energy)

According to the US Department of Energy, nuclear thermal propulsion can reduce travel times to Mars by up to 25% and, more importantly, limit a crew’s exposure to cosmic radiation. It would also widen the launch windows in which spacecraft can feasibly fly to Mars.

These depend on alignments of Earth and Mars that come along every couple of years. Greater flexibility with launch windows would allow astronauts to abort missions and return to Earth if necessary.

Nuclear electric propulsion, on the other hand, uses a nuclear reactor to generate electricity. This powers a type of engine called an ion thruster that accelerates charged atoms (like xenon) out of a nozzle. If nuclear thermal propulsion is the sprint approach, nuclear electric propulsion is the marathon option. Nuclear electric propulsion produces very low thrust, but it can run continuously for years.

This fuel efficient technology is perfect for sending robot explorers or heavy cargo (like habitats and food supplies) to Mars months before the humans arrive. In deep space, a small thrust applied for a long time can matter enormously.

Ion thruster
Ion thrusters, which accelerate charged atoms out of a nozzle, are a key component of nuclear electric propulsion.
Nasa / Jef Janis

A chemical rocket is like a powerful kick. Nuclear electric propulsion is more like a persistent hand on the shoulder.

It could make it easier to move heavy cargo through deep space, provide abundant onboard power, and remain effective far from the Sun, where the energy available to solar arrays is weaker.

This is the main idea behind Nasa’s Space Reactor-1 Freedom mission. SR-1 Freedom is a nuclear electric propulsion mission, which Nasa is currently targeting for launch in December 2028.

It would be the first nuclear-powered interplanetary spacecraft. It will journey to Mars to prove that nuclear energy can provide the sustained, high-efficiency power needed for deep space travel.

SR-1 Freedom illustration.
The SR-1 Freedom mission has been given a very ambitious launch date of 2028.
Nasa

On arrival at Mars, roughly one year after its launch, SR-1 Freedom is expected to deploy the Skyfall payload. This is a set of small helicopter drones that will scout the Martian surface.

Nasa says the mission will establish nuclear hardware that can be used on other flights. It could also create a regulatory precedent and activate an industrial base for future systems based on nuclear fission.

For human exploration, the combination of both nuclear electric propulsion and nuclear thermal propulsion is very attractive. Because nuclear electric propulsion is incredibly fuel-efficient, it can move massive amounts of weight (habitats, years of food, rovers, and life-support machinery) using very little propellant.

It might not matter so much if cargo takes more than nine months to arrive on Mars. But our fragile human bodies mean that longer stays in space increase the risk of cancer from cosmic radiation and cause bone and muscle loss.

The second of these issues is because bones and muscles are not being exercised in microgravity. Nuclear thermal propulsion provides the high thrust needed to reach Mars in three to four months, drastically reducing these health risks.

Steep path

Despite the clear benefits, the path to the launch pad is steep, and the 2028 launch of SR-1 Freedom appears incredibly ambitious. A nuclear electric spacecraft needs a reactor, shielding, heat management, power conversion, radiators, electric thrusters, control systems and fault tolerance. Each of these components of the mission requires testing and careful integration for them to work together.

Reactor heat must be controlled without damaging other components. Thrusters
must operate reliably for months. Other factors can interact in ways that only emerge when spacecraft subsystems are put together. If SR-1 Freedom is to make its December 2028 window, Nasa has very little time to assemble a mission that would normally require years of design, integration and review.

Humans on Mars.
If humans are to settle on Mars, space agencies will need faster ways of getting there.
Nasa

Nuclear propulsion has spent more than 60 years somewhere between engineering reality and technological myth – even though the physics has always been sound.

What has proved harder is making the technology safe, affordable, licensable (able to meet regulatory safety standards) and ready to fly on a real mission schedule. So far, the US has launched only one fission reactor into orbit, SNAP-10A, in 1965.

SR-1 Freedom could create the pathway for more capable systems to follow. Nuclear electric propulsion will not make Mars easy. But it might start to break down barriers to travelling to Mars, and that is a prospect we should be excited about.

The Conversation

Domenico Vicinanza does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Nasa bets big on nuclear engines to cut journey times to Mars – https://theconversation.com/nasa-bets-big-on-nuclear-engines-to-cut-journey-times-to-mars-282748