En lugar de encontrar soluciones, plantear problemas: otra manera de aprender matemáticas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eduardo Gregorio Quevedo Gutiérrez, Profesor en el Área de Didáctica de la Matemática, Departamento de Matemáticas, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

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“Queridas y queridos estudiantes: hoy no van a resolver problemas matemáticos. Son ustedes quienes los van a crear”. ¿Se imaginan una clase que comience así? Pues ya está pasando en algunas aulas de primaria.

Resolver problemas matemáticos resulta fundamental en la educación matemática, y conviene empezar en edades tempranas, desde infantil. Pero idear los propios problemas (lo que en la investigación se conoce como “formulación de problemas” o “invención de problemas”) también ayuda. Es más, a menudo aporta una comprensión más profunda y completa que la simple aplicación de reglas matemáticas, porque nos hace pensar en esta ciencia de manera creativa.

¿Qué aporta formular nuestros propios problemas?

La formulación de problemas ha surgido en las últimas reformas educativas en los currículos de diferentes países, entre ellos España. En concreto, la ley educativa española especifica que los estudiantes de primaria deben conseguir ser capaces de “comprender problemas de la vida cotidiana a través de la reformulación de la pregunta, de forma verbal y gráfica”.

Crear problemas ayuda a comprender conceptos abstractos porque permite traducir ideas complejas, teóricas o invisibles en escenarios concretos, prácticos y lógicos, facilitando su manipulación mental. Este proceso fomenta el pensamiento crítico, la identificación de patrones y la creatividad al aplicar conocimientos teóricos (como álgebra o lógica) a situaciones nuevas.

Situar los problemas en la realidad

Imaginemos que un estudiante debe calcular el área de dos parcelas rectangulares diferentes, pero que comparten un mismo perímetro (por ejemplo, disponen de 20 metros de valla). Resolver esto es un simple ejercicio rutinario de multiplicar lados.

Sin embargo, si le pedimos que asuma el rol de diseñador y averigüe qué dimensiones lograrían el área máxima usando esa misma cantidad de valla, la tarea se transforma por completo.




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Para construir este nuevo enunciado, el estudiante primero debe explorar patrones (una parcela de 1×9, otra de 2×8, otra de 3×7…), descubriendo que el área cambia drásticamente, aunque la longitud de la valla sea la misma.

Al intentar encontrar una regla general que defina cualquier terreno de estas características, el alumno termina “chocando” de forma natural con un concepto abstracto superior: la función cuadrática (una parábola).

De este modo, la abstracción matemática no se impone desde la pizarra, sino que emerge como una herramienta necesaria para resolver un problema de optimización que el propio estudiante ha ayudado a construir. Un resumen de este desarrollo se presenta en la siguiente imagen.

Ejemplo Ilustrativo del Potencial de la Formulación de Problemas.
Elaboración propia con apoyo de Google Gemini Pro, CC BY-ND

Transferencias en tres dimensiones

El aprendizaje de los números enteros y sus operaciones implica el uso de símbolos y el dominio de reglas operatorias. Se puede facilitar a través del uso de tres dimensiones de conocimiento numérico: abstracta, recta numérica y contextual.

  • Dimensión abstracta: Uso de los números y las operaciones a través de sus símbolos matemáticos abstractos. Así, 1-3 = 1+(-3) = -2, se obtiene al sumar a 1 el opuesto de 3.

  • Dimensión recta: Representación en la recta de los números y las operaciones,.

  • Dimensión contextual: Uso de los números y las operaciones en situaciones concretas (temperaturas, deudas…). En este caso 1-3 = -2 se podría corresponder con la expresión “Tenía 1 euro y perdí 3, ahora debo 2 euros”.

Dimensiones de Transferencias en Números Enteros.
CC BY-NC-ND

Los problemas matemáticos trabajan la dimensión contextual, porque sirven para conectar las reglas y las operaciones con el mundo real.




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Capacidad de formulación de los estudiantes

Nuestra investigación más reciente se centra en cómo la formulación de problemas puede contribuir a comprender cómo conectar las tres dimensiones de conocimiento numérico, favoreciendo el aprendizaje de los números enteros.

Tras analizar los problemas formulados por 266 estudiantes del 6º de primaria y de 1º de secundaria en España, hemos podido comprobar que los estudiantes no son capaces de imaginar mucha variedad de situaciones y que no hay diferencias entre uno y otro curso.

¿Cómo introducirlo y mejorar esta habilidad?

La habilidad de crear problemas no se desarrolla espontáneamente y requiere instrucción específica. Al formular problemas los estudiantes pasan de ser meros consumidores de las matemáticas a ser “arquitectos de la actividad matemática”.

De esta forma, lo importante no es la respuesta a los problemas, sino las preguntas matemáticas que se pueden hacer. Una técnica habitual para trabajar la formulación de problemas se denomina “What-if-not…” (“¿Y si no…?”).




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Un ejemplo podría ser un problema clásico de regla de tres, que, de forma tradicional, quizás nos enseñaron a resolver con un producto cruzado, sin saber muy bien por qué. Por ejemplo:

“Si a 3 amigos ir al cine nos cuesta 18 € en total, ¿cuánto nos costará ir al cine a 7 amigos?”

Simplemente lo resolveríamos con una ecuación 3•x = 7•18 y resultaría que x = 42 €. Si bien el resultado es correcto, se ha perdido una gran oportunidad didáctica de trabajar y comprender el concepto de proporcionalidad directa (y probablemente el alumnado haya aplicado el producto cruzado de forma mecánica, sin comprender la base didáctica sobre la que se asienta).

Así, se podría plantear: ¿y si modificas el enunciado para que se calcule lo que vale una entrada y a partir de este nuevo dato se llegue al resultado?

Sabiendo lo que vale una entrada, directamente se podría inferir lo que cuesta el cine a 7 amigos (técnica conocida como “reducción a la unidad”) y el problema se podría plantear entonces así:

“Si a 3 amigos ir al cine les cuesta 18 € en total, calcula el coste de una entrada para saber cuánto cuesta a ir al cine a 7 amigos. Resuelve el problema sin realizar un producto cruzado.”

De esta forma es fácil inferir que si 3 entradas cuestan 18 €, 1 entrada cuesta 6 €, por lo que 7 entradas costarán 42 €. De fondo se está trabajando con una función lineal (o de proporcionalidad directa) del tipo y = 6•x, donde “y” es el coste total y “x” representa el número de amigos.

Más allá de la solución

Como solucionadores de problemas, muchas veces no nos cuestionamos los datos o las preguntas, simplemente buscamos la solución. Sin embargo, como formuladores de problemas la manera de pensar sobre los datos cambia: debemos analizar lo pertinente de la información dada y de las preguntas.

En el ejemplo anterior hemos visto que el coste de la entrada (6 €) simboliza la pendiente de una recta “m” del tipo y = m•x. Imaginemos ahora que compramos las entradas por internet, y existe un coste fijo de gestión de 2 € (independientemente del número de entradas). La formulación del problema entonces cambiaría, ya que al coste total habría que sumarle siempre 2 €, pasando entonces a una función afín del tipo y = m•x + n, donde “n” simbolizaría el coste de gestión.

La clave para formular el nuevo problema estaría en que tendríamos que sumar 2 € al coste total (antes 18 €) y tendríamos que indicar que se han de sumar siempre 2 €, independientemente del número de entradas que se compren. ¿Y si reformulamos el problema inicial de la siguiente forma?:

“Comprar las entradas por Internet para ir al cine tiene un cargo de gestión fijo de 2 €. Si a 3 amigos les ha acostado 20 € dichas entradas, ¿cuánto les costarán a 7 amigos?”

Hay infinitos problemas que inventar, y estos podrían plantear diversas formas de resolverse, e incluso diferentes soluciones posibles.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. En lugar de encontrar soluciones, plantear problemas: otra manera de aprender matemáticas – https://theconversation.com/en-lugar-de-encontrar-soluciones-plantear-problemas-otra-manera-de-aprender-matematicas-275243

¿Ven las máquinas mejor que nosotros si una imagen es falsa?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Filiberto Pla Bañón, Profesor de Lenguajes y Sistemas Informáticos, Universitat Jaume I

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La respuesta corta es que sí, y mucho mejor. La respuesta larga requeriría abundar en qué consideramos “ver”, que va más allá de un mero acto mecánico para ser un proceso cognitivo complejo que atribuimos netamente a los seres humanos.

Aun así, lo cierto es que nuestra visión, comparada con la de otros seres vivos, es bastante regular o mala. Aunque podemos percibir el color de una forma aceptable, poseemos una agudeza visual bastante mediocre a larga distancia, con una capacidad de distinción del detalle muy limitada.

Hay infinidad de ejemplos en otras especies que han desarrollado órganos visuales (y perceptivos en general) muchísimo mejores que los nuestros. Siendo así, hemos desarrollado estrategias tecnológicas que nos permiten trascender nuestras limitadas capacidades biológicas de “fábrica”.

Máquinas “tontas” que ven mejor que nosotros

Resulta que las máquinas que creamos para extender nuestra visión más allá de nuestros límites “ven” muchísimo mejor que nosotros. Y eso a pesar de que nos empeñamos en considerar que siguen siendo máquinas “tontas”, pues carecen de esa capacidad humana del “ver”, esto es, “entender”.

Tenemos ejemplos muy recientes de cómo la tecnología de imagen ha avanzado en aquello que el filósofo alemán Martin Heidegger llamaba “la época de la imagen del mundo”, en su ensayo del mismo título The Era of the World Picture.

Desgraciadamente, esta visión extendida que nos permite ver todos los rincones del planeta como nunca antes había sido posible también sirve, por ejemplo, a labores militares de vigilancia, monitorización por satélite y ataque de “objetivos enemigos”. Un ejemplo son los recientes acontecimientos bélicos en Irán, con el uso de drones FPV (First Person View, de control remoto en primera persona).

Somos fáciles de engañar

Al mismo tiempo, la inteligencia artificial generativa avanza a zancadas, produciendo imágenes realistas y sofisticadas que nos cuesta diferenciar de la realidad. Podemos ponernos a prueba con tests como el creado por Microsoft con el fin de determinar nuestra capacidad del “ver” qué personas realmente corresponden a gente real y cuáles han sido generadas por IA. O podemos probar con un experimento diseñado para servir de entrenamiento de detección de deepfakes a futuros alumnos de Radiología.

La evidencia empírica confirma que la capacidad humana para diferenciar qué imágenes son falsas está en torno al 62 %. Pero la tasa de aciertos es muy inferior cuando se trata de manipulaciones sofisticadas: la capacidad de detección de deepfakes –imágenes elaboradas con herramientas IA, que son además muy baratas y accesibles– se sitúa por debajo del 25 %. Se calcula que, en 2025, con este tipo de fraude, las organizaciones criminales internacionales han “facturado” más de 10 000 millones de dólares.

Pero no solo es posible generar imágenes con IA con mucha más rapidez y eficacia de lo que lo hacemos nosotros (aunque no sean necesariamente “mejores”): los propios algoritmos de inteligencia artificial también son expertos en detectar las imágenes que han sido manipuladas o directamente generadas por la propia IA o por nosotros mismos de forma manual.

Imagen manipulada (izquierda) / Detección de manipulación copy-move (derecha) usando CNN+ViT, dataset CASIA 2.0.
Proyecto SCIMFAKE: Filiberto Pla Bañon y Francisco López Cantos.

Falsificaciones en ciencia

En el ámbito de las publicaciones científicas, han proliferado los escándalos de investigadores que falsifican sus resultados manipulando imágenes. Aunque son detectados en plataformas colaborativas como PubPeer y RetractionWatch, esta mala praxis es muy frecuente. Cada vez es más fácil falsificar imágenes con software convencional, algo difícil de detectar. En este sentido, las nuevas herramientas de IA no hacen más que incrementar la magnitud el problema y acelerar su extensión.

En nuestro proyecto de investigación, nos hemos centrado en la detección de manipulaciones tipo “copy-move –“copia y mueve”, una técnica de falsificación de imágenes digitales donde una parte de la imagen es copiada y pegada en otra zona de la misma imagen–. El principal objetivo es aplicar nuestras soluciones en el ámbito de la investigación.

Para ello, hemos desarrollado una arquitectura de Red Neuronal Convolucional (CNN) combinada con la utilización de redes basadas en Visual Transformers (ViT). Hemos probado y optimizado su efectividad en sucesivas mejoras sobre bases de datos de referencia, como CASIA y COMOFOD, empleados por grupos de investigación de todo el mundo para ensayar las más vanguardistas técnicas de detección.

Lo que “ve” nuestro sistema de IA es el resultado de un proceso de aprendizaje automatizado en el que, tras dividir el dataset –conjuntos de datos de entrenamiento– en tres subconjuntos de imágenes (entrenamiento, validación y test), se van obteniendo mayores tasas de aciertos. Es un proceso de aprendizaje iterativo que permite mejorar las métricas. Finalmente, la red neuronal queda entrenada para que, cuando se le proporcione una nueva imagen, ya haya aprendido lo suficientemente para detectar si contiene algún elemento que se ha clonado.

Cuando llega una nueva imagen, se realiza primero un procesamiento previo orientado a su optimización y adecuación, y luego se pasa a los procesos más críticos: el reconocimiento de patrones y su identificación.

Para el reconocimiento de patrones, se necesita un proceso de segmentación de la imagen que implica dividirla en sus partes constituyentes. Esto se puede realizar mediante la técnica clásica más sencilla de umbralización (separando objetos según su brillo) o mediante la detección de bordes. Posteriormente, en la fase de descripción, se extraen datos cuantitativos y características de tales objetos, como el área, el perímetro o la textura, como paso previo para su posterior interpretación de forma automatizada.

Finalmente, el sistema asigna una etiqueta al objeto mediante un proceso de clasificación o reconocimiento automático –es decir, si es un vehículo, un caballo, un televisor, etc.–, a partir de una base de conocimiento previo. De esa manera el sistema compara las descripciones extraídas de la imagen con una base de datos de patrones conocidos utilizados en el proceso de aprendizaje automático, y les asigna la etiqueta correspondiente.

Los datos preliminares de nuestros experimentos en el proyecto SCIMFAKE nos permiten detectar la falsificación con unas métricas de precisión en torno al 95 %, muy por encima de lo que se puede lograr a simple vista humana. Estos resultados están en línea con los de otros trabajos de vanguardia, especialmente los desarrollados por grupos de investigación asiáticos.

Así que, en definitiva, y respondiendo a la pregunta inicial, las máquinas “ven” mejor que nosotros. Muchísimo mejor. Ojalá fuera para bien, aunque desgraciadamente también para mal. Por eso, nos guste o no, la investigación y aplicación de las técnicas más vanguardistas de visión artificial hoy son imprescindibles.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Ven las máquinas mejor que nosotros si una imagen es falsa? – https://theconversation.com/ven-las-maquinas-mejor-que-nosotros-si-una-imagen-es-falsa-279251

Cuatro razones por las que a Israel le beneficiaría reconocer un Estado palestino

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Priego, Profesor Agregado de la Facultad de Derecho- ICADE, Departamento de Dep. Público. Área DIP y RRII, Universidad Pontificia Comillas

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El detonante de la crisis que actualmente enfrenta a España e Israel se produjo tras el reconocimiento de Estado de Palestina por parte del Gobierno español en mayo de 2024. En el contexto de la actual espiral bélica, que solo beneficia al primer ministro, Benjamín Netanyahu, y a sus socios extremistas, estos últimos han impuesto una narrativa en la que atribuyen a Hamás el éxito del reconocimiento del Estado palestino.

Sin embargo, un Estado palestino viable y pacífico tendría grandes beneficios para Israel. A continuación, analizo cuáles serían los aspectos positivos del escenario de los dos estados.

1. Seguridad a largo plazo

A pesar de las declaraciones de Netanyahu, del ministro de Seguridad, Itamar Ben Gvir, y del de Finanzas, Bezalel Smotrich, el único camino viable de Israel para obtener más seguridad es la paz con los árabes.

Desde que el Tzahal –las fuerzas de Defensa israelíes– entrara en el Líbano en 1978 para expulsar a los fedayines o combatientes palestinos y evitar atentados, Israel ha invadido el país del cedro hasta en cinco ocasiones. El resultado ha sido nefasto, ya que, con la única excepción de los años en los que se retiró del Líbano, Israel no ha estado más seguro.

Si nos centramos en el lanzamiento de misiles por parte de Hezbollah, vemos que esta tendencia no ha hecho más que subir, alcanzando récords históricos desde el 7 de octubre de 2023.

Lo mismo ocurre con Gaza. A comienzos de siglo, Hamás lanzaba unos 650 misiles al año y, tras cinco invasiones, tras la destrucción de la Franja y tras la muerte de unos 75 000 gazatíes, Israel no ha logrado frenar esos ataques. De hecho, desde el 7 de octubre de 2023, Hamás ha sido capaz de lanzar 15 792 misiles por año, lo que nos lleva a pensar que la invasión no ha servido para dar más seguridad a los isralíes

Esta situación de inseguridad creciente contrasta frontalmente con la que Israel tiene en Jordania y en Egipto: tras los acuerdos de 1978 y de 1994, los israelíes viven en paz con egipcios y jordanos. Por lo tanto, lejos de lo que predica Netanyahu, la estrategia de confrontación de Israel con Hamás y con el Líbano no solo no traído la paz, sino más inseguridad.

2. Más legitimidad internacional y reducción de las campañas de boicot

Uno de los problemas más serios de un estado es la pérdida de su reputación. A nivel internacional, Israel está sufriendo una campaña de desprestigio que tiene como epicentro la ocupación de Cisjordania y la posterior invasión de Gaza.

Si Palestina fuera un Estado y este hubiera sido reconocido por Israel, esta campaña carecería de sentido y los defensores del BDS –Boicot, Desinversión y Sanciones– no encontrarían eco. A medio plazo, Israel podría estar en muchos foros donde hoy no está o en los que su presencia ha generado problemas: Bienal de Venezia, la Vuelta Ciclista a España o Eurovisión.

Lo mismo ocurre con las relaciones diplomáticas de Israel. A día de hoy, tiene abiertas crisis diplomáticas con España, Noruega, Irlanda, Bahréin y Brasil. En todos estos casos se ha producido una degradación de la representación o incluso la retirada de los embajadores. Un Estado palestino reconocido por Israel evitaría estos problemas de legitimidad internacional y normalizaría sus relaciones con todo el mundo.

También ocurre con los vecinos. La exitosa y acertada estrategia diplomática que llevó a la firma de los Acuerdos de Abraham ha sido pulverizada por las bombas que han arrasado Gaza tras el 7-O.

Los casi 30 años invertidos en la normalización de relaciones diplomáticas con los países del golfo Pérsico se destruyeron en pocas semanas, lo que en términos de reputación internacional debe ser considerado como un sonoro fracaso. Descendiendo a lo concreto, Arabia Saudí ha expresado claramente la condición que pone para retomar las negociaciones: el reconocimiento del Estado palestino.

3. Coste económico de la ocupación

El Banco Mundial ha calculado que el coste acumulado de las colonias de Cisjordania es de unos 20 000 millones de dólares, a los que habría que añadir unos 2 000 millones anuales que Israel tiene que destinar para cubrir la seguridad, la inteligencia y el control de las fronteras.

En términos económicos, estas colonias suponen una merma anual del 0,8 % en el PIB, que se une al 5 % que Israel se ve obligado a gastar en defensa para mantener el statu quo. Si ese dinero se invirtiera en educación, infraestructuras y en I+D se produciría un efecto multiplicador de su economía de entre el 1,2 % y el 1,8 %. Un Estado palestino supondría un importante impulso en el crecimiento económico de Israel.

4. Aislamiento de los radicales y de sus discursos

El momento de mayor esperanza para la paz en Oriente Medio fueron los años 90 con la firma de los acuerdos de MadridOslo.

Como se aprecia en el gráfico, en los años 90 la esperanza de convivir pacíficamente era mayoritaria (70 %) entre palestinos e israelíes. Sin embargo, con la llegada al poder de Hamás y con los gobiernos de Netanyahu, esa esperanza ha descendido hasta las cuotas actuales en las que solo un 30 % de los palestinos aceptaría un Estado israelí y solo un 25 % de los israelíes aceptaría un Estado palestino.

Si Israel no acepta la creación de un Estado palestino no podrá sobrevivir, ya que 150 de los 193 estados miembros de las Naciones Unidas (77,7 % del total) reconocen a Palestina como Estado y 157 (80 % del total) apuestan por la solución de los dos Estados. Por su parte, Palestina debe asumir que tiene que convivir con un Estado judío, ya que las condiciones de vida de su población han empeorado significativamente desde la partición del territorio del mandato británico en 1947.

A corto plazo, la confrontación puede parecer que trae más seguridad, pero a largo plazo solo conducirá a la destrucción de Israel. Como dijo Mahatma Gandhi “No hay camino para la paz; la paz es el camino.”

The Conversation

Alberto Priego no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuatro razones por las que a Israel le beneficiaría reconocer un Estado palestino – https://theconversation.com/cuatro-razones-por-las-que-a-israel-le-beneficiaria-reconocer-un-estado-palestino-281497

¡No puedo con tanto ruido! Un enemigo invisible para la infancia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jesús Alba Fernández, Catedrático de Física aplicada especializado en Acústica, Universitat Politècnica de València

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Una alimentación saludable, la ropa adecuada, el control del uso de las tecnologías, la protección frente a la agresión solar… Las personas con hijos siempre procuramos tomar medidas para su bienestar. Sin embargo, todavía hay enemigos invisibles, como el ruido, en cuyas consecuencias no solemos pensar. Pero, sin duda, las hay.

Recientemente, la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA) ha publicado un informe que advierte que más de 500 000 niños y niñas en Europa presentan dificultades de lectura a causa del ruido del transporte (coches, trenes y aviones), y que alrededor de 60 000 muestran problemas de comportamiento relacionados con esta exposición continua al ruido.

En España son cerca de 80 000 en la afectación lectora y 9 000 en el comportamiento, sobre todo en entornos urbanos y debido principalmente al tráfico rodado. Las cifras, en realidad, son mayores, ya que solo se ha estudiado una parte de las infraestructuras europeas.

Aprender a leer con ruido… y también a comportarse

¿Por qué el ruido ambiental afecta a la capacidad lectora? Leer es una actividad que requiere mantener la atención, comprender, recordar y no perder el hilo. Si el ruido es constante, hace que los niños se distraigan y tengan que volver a empezar. Esto genera también un sobreesfuerzo en su cerebro. Si además hablamos de niños muy pequeños, es necesario que distingan bien los sonidos para consolidar el vocabulario y la comprensión.

Pero cómo afecta el ruido en la infancia va más allá de su aprendizaje. Como ha demostrado el estudio europeo, afecta a su comportamiento. No estamos hablando de que sean unos “maleducados”, ni mucho menos: se trata de la respuesta del cuerpo a un ambiente hostil. Un entorno ruidoso genera inquietud y dificultad para estar quieto, y mantiene al cuerpo en un estado de alerta constante, lo que hace más complicado seguir normas o concentrarse. Hay que tener claro que los niños no son el problema: es la respuesta natural del cuerpo al entorno.

De hecho, hay diferencias entre lo que ocurre en las ciudades y en los ámbitos rurales. En las ciudades, según el Informe SICA o de Población Expuesta, entre el 40 % y el 60 % de los centros educativos están cerca de carreteras, vías de tren o rutas de aviones. Aulas con ventanas cerradas todo el día, docentes que tienen que alzar la voz, niños y niñas que se distraen con cada camión o moto y patios rodeados de ruido de tráfico forman parte del día a día. En los pueblos pequeños o zonas menos transitadas la exposición es menor: hay más espacios de calma y el impacto global es más bajo.

Centros escolares: ¿dónde está el límite de decibelios?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) comenzó a considerar ya en los años 80 que el ruido es un factor de riesgo para la salud, sobre todo para población vulnerable. En su primera guía sobre el ruido comunitario ya dejaba claro que los niños y niñas son un grupo especialmente vulnerable al ruido y que puede afectar a la comprensión del habla, el aprendizaje y el rendimiento escolar.

Es a partir de los años 90 cuando la OMS realiza estudios en entornos escolares situados cerca de aeropuertos y grandes infraestructuras de transporte. Y encuentra la primera evidencia: los niños y niñas que estudian en entornos ruidosos aprenden más lentamente.

Más adelante, estudios financiados por la UE demostraron que a mayor dosis de ruido, peor lectura. Además, se ha comprobado que afecta al bienestar psicológico de los niños y niñas. Estamos hablando de pérdida de atención, falta de comprensión y problemas en la conducta.

En algunos casos se habla de 85 dB(A) de ruido en centros escolares, un valor que la OMS califica como peligroso. Tanto que en un lugar de trabajo, para proteger la salud de los trabajadores, deberían llevar protectores auditivos. Ahora bien, ¿podríamos imaginar al alumnado acudiendo en clase con esos protectores?

Qué se puede hacer

El informe de la EEA también plantea acciones a realizar, ya que este problema, a diferencia de otros, sí es evitable. Se pueden tomar medidas en el entorno: reducir la velocidad del tráfico cerca de las escuelas, colocar pantallas acústicas o vegetación, mejorar el asfalto o alejar las rutas de paso intenso de vehículos de los centros educativos.

Otra posibilidad es llevar a cabo mejoras en los colegios: aumentar el aislamiento acústico, reubicar aulas más sensibles, proteger los patios escolares o introducir criterios acústicos en reformas y nuevas escuelas.

También las asociaciones como las AMPA son clave. Las familias deben poner el problema sobre la mesa y dejar claro que está en juego la salud y la educación de nuestras hijas e hijos.

La concienciación también es importante. De hecho, desde la Sociedad Española de Acústica (SEA) se realiza una campaña en torno al Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido, que este año es el 29 de abril. El lema “Vive sin ruido, vive mejor” habla de proteger a los niños y niñas, su aprendizaje, su bienestar emocional y sus oportunidades de futuro.

En mi caso, hace tiempo que tengo claro que “soy de pueblo” y escucho a las golondrinas y gorriones piar cuando llevo a los niños al cole.

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Jesús Alba Fernández es miembro voluntario de la Sociedad Española de Acústica (SEA).

ref. ¡No puedo con tanto ruido! Un enemigo invisible para la infancia – https://theconversation.com/no-puedo-con-tanto-ruido-un-enemigo-invisible-para-la-infancia-281366

¿Por qué el peso de los salarios en el PIB se estanca pese al crecimiento del empleo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Victoria Lanzón, Associate professor, Universidad Pontificia Comillas

El porcentaje de la riqueza global correspondiente a los salarios de los trabajadores está en mínimos históricos. Este hecho, ampliamente documentado por organismos internacionales e investigaciones académicas, tiene consecuencias negativas en términos de bienestar: el aumento de la desigualdad, el estancamiento en el logro de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) o la falta de oportunidades de futuro para las personas jóvenes, entre otras.

Factores estructurales detrás de la caída

Desde hace varias décadas, ciertas macrotendencias han influido en la caída de la participación salarial en la renta. Entre ellas, están:

  • La revolución tecnológica, en particular la vinculada a los avances en automatización e inteligencia artificial, con la consiguiente sustitución de las tareas y ocupaciones más rutinarias.

  • El abaratamiento en el precio de los bienes de capital (por ejemplo, ordenadores, máquinas industriales, etc.) en comparación con el precio de contratar trabajadores.

  • La globalización y la deslocalización.

  • El aumento de la concentración y del poder de mercado de las empresas (la capacidad de influir en el precio y la cantidad de un producto o servicio ofertados).

  • La desregulación del mercado de trabajo, que ha provocado el debilitamiento del poder de negociación de los sindicatos.

  • Cambios normativos e institucionales que han reducido la protección de los derechos de los trabajadores.

El PIB según la renta

La contabilidad nacional mide la actividad económica de un país durante un periodo determinado. Uno de los indicadores más importantes dentro de este sistema contable es el producto interior bruto (PIB), que mide el valor total de los bienes y servicios producidos en una economía durante un período determinado (generalmente un mes, un trimestre o un año).

Hay tres enfoques posibles y equivalentes para calcularlo: el del gasto (“quiénes compran los bienes o servicios”), el del valor añadido (“qué bienes y servicios finales se producen en una economía y quién los produce”) y el método de las rentas. Este último responde a la cuestión de “quiénes reciben las rentas generadas por la producción nacional”.




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Cómo medir el desarrollo de los países más allá del crecimiento económico


Si se calcula el PIB por el enfoque de la renta, se deben sumar los salarios (la “remuneración de los asalariados”, incluidas las cotizaciones sociales), la remuneración del factor capital (el “excedente de explotación bruto”, o sea, la rentabilidad generada tras cubrir los costes de producción: materias primas, personal, etc.) y la renta de los autónomos (“renta mixta bruta”, que combina la remuneración del trabajo y el rendimiento del capital, difíciles de separar en este caso), al margen de otros ajustes contables. De este modo, podemos calcular la proporción de los salarios sobre la renta como la remuneración de los asalariados respecto al PIB.

De dos tercios a la mitad del PIB

Esa proporción de los salarios en el PIB solía ser relativamente estable. De hecho, no hace tanto tiempo, en los cursos intermedios de Macroeconomía se explicaba, simplificando, que alcanzaba dos tercios, correspondiendo el tercio restante a las rentas del capital. Sin embargo, los últimos datos disponibles muestran que ahora esta cifra es mucho menor, situándose en torno al 50 %.

La tendencia a la caída de la participación salarial en la renta no es nueva, es generalizada y obedece a múltiples factores, algunos de los cuales se retroalimentan. Por ejemplo, la automatización, el mayor poder de mercado de las empresas, el abaratamiento de los bienes de producción y la pérdida de poder de negociación de los trabajadores.

Sin embargo, España parece ser una excepción a esta tendencia: según informaban los medios, y de acuerdo a la información proporcionada por el Instituto Nacional de Estadística, el peso de los salarios en el PIB ha alcanzado el máximo en 25 años.

Una métrica volátil según el ciclo económico

Si analizamos la evolución desde 2002 de la remuneración de los asalariados como porcentaje del PIB, lo primero que observamos es que esta métrica, aunque ha oscilado durante ese periodo en un intervalo de solo cinco puntos porcentuales (entre el 45 y el 50 %), es relativamente volátil: crece durante las recesiones y disminuye durante las expansiones. Así se ve, por ejemplo, en los años de la Gran Recesión y, más recientemente, durante la pandemia. Esto es debido a la incidencia de factores de corto plazo, como la reducción en el PIB durante las crisis, que hace aumentar el indicador.

Si descontamos los periodos de crisis observamos que, efectivamente, hemos recuperado los niveles de 2002, situándonos en torno al 48 %. Aunque esta cifra queda lejos del 54,3 % que se publicaba en medios (lo que puede deberse a discrepancias estadísticas o metodológicas sobre los precios e incluso sobre el tratamiento de las rentas del trabajo autónomo), se aprecia un cambio en la tendencia en el año 2024.

Entre los factores que impulsan este hecho, destaca el importante aumento del empleo (1,9 millones de personas ocupadas más desde antes de la pandemia), así como el papel de las subidas salariales pactadas en algunos convenios colectivos. Por otro lado, si bien se apunta a las recientes subidas del salario mínimo interprofesional como otro factor relevante, su efecto neto es más ambiguo: el aumento del salario se puede ver limitado por el menor crecimiento del empleo o por la reducción del número de horas trabajadas.

La gran paradoja: buenos datos macro, salarios reales estancados

Con todo, en este contexto de buenos datos macroeconómicos, la mayor paradoja sigue siendo por qué no hay un reflejo en la microeconomía: según datos de la OCDE, los salarios reales en España seguían, en el primer trimestre de 2025, un 4,2 % por debajo del nivel del primer trimestre de 2021, a diferencia de Francia o Alemania.

Los efectos de la inflación, pero, sobre todo, la tímida evolución del nivel general de los salarios (condicionada, en gran parte, por una productividad limitada), se siguen notando y suponen uno de los grandes retos de la economía española.

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Carlos Victoria Lanzón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué el peso de los salarios en el PIB se estanca pese al crecimiento del empleo? – https://theconversation.com/por-que-el-peso-de-los-salarios-en-el-pib-se-estanca-pese-al-crecimiento-del-empleo-276938

‘Influencers’ de viajes: ¿qué publicaciones triunfan en TikTok e Instagram?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sandra Lizzeth Hernández Zelaya, Profesor Contratado Doctor, Profesor Permanente Laboral, Universidad Pontificia de Salamanca

Una chica mira el móvil mientras tira de una maleta.

Cuando una recomendación de viaje aparece en su móvil suele presentarse como una experiencia personal (generalmente de un influencer): un paisaje, un hotel, una ruta o un restaurante en un vídeo breve o una foto. Es fácil que esa escena influya luego en decisiones reales de consumo de los usuarios de redes. Por eso importa entender qué formatos generan más respuesta del público y, al mismo tiempo, si se identifica con claridad cuáles publicaciones son promoción pagada por las marcas.

La investigación

Para entender cómo los creadores de contenidos de viaje comunican y promocionan los destinos turísticos, analizamos 1 143 publicaciones realizadas entre marzo y julio de 2025 (el periodo previo al verano) por con alta visibilidad en Instagram y TikTok. En nuestro estudio codificamos variables de formato y contenido, tipo de destino, presencia de marca e identificación explícita de colaboraciones, y relacionamos esos rasgos con métricas de interacción.

Como comparar cuentas muy grandes con otras más pequeñas requiere una medida proporcional, hemos cuantificado la eficacia mediante la tasa de interacción, un porcentaje que se calcula sumando likes, comentarios y compartidos que luego dividimos entre el número de seguidores. En el conjunto analizado, la tasa media de interacción alcanza el 5,72 %, lo que indica una capacidad elevada de movilización.

Este indicador no equivale a ventas ni a reservas. Mide las reacciones que se producen dentro de la plataforma. Aun así, es útil para identificar patrones de respuesta del público y para evitar un error frecuente: confundir tamaño de audiencia con eficacia comunicativa.

El vídeo domina y supera a la fotografía

En el material analizado, la presencia del influencer es casi universal: en el 99,6 % de las publicaciones aparece como eje narrativo y como fuente de autenticidad. Así se refuerza la idea de que la conexión emocional con sus seguidores se genera a través de la exposición personal. La presencia casi constante del creador de contenidos sugiere una estrategia de comunicación basada en la identificación “espectador-influencer” y en mostrar estilos de vida a los que aspirar.

El formato predominante es el vídeo: el 86 % de las publicaciones lo son, un 9,3 % son fotografías y un 4,7 % formatos mixtos, que combinan fotografía y vídeo. Los resultados acompañan esa estrategia. Los vídeos registran una tasa media de interacción del 5,93 %, claramente por encima de la fotografía (3,71 %). Los formatos mixtos alcanzan el valor más alto (6 %). En términos simples, el vídeo breve es más eficaz para activar reacciones rápidas que la imagen estática.

Lo que más se publica no siempre es lo que más genera reacciones

Los destinos urbanos son, claramente, los más frecuentes: un 62,5 % del contenido analizado. Muy por detrás, aparecen los entornos naturales (19,3 %) y el contenido asociado a eventos (15,9 %), mientras que los destinos culturales apenas tienen presencia (2,2 %). Sin embargo, cuando se observan las respuestas del público, los entornos naturales lideran la tasa de interacción (7,17 %), por encima de los urbanos (5,97 %) y de los culturales (4,45 %). Los eventos presentan el valor más bajo de interacción (3,15 %).

Este patrón sugiere que el público reacciona con especial intensidad a escenas vinculadas al bienestar, la desconexión y la belleza de los paisajes naturales aunque el volumen de publicaciones se concentre en entornos urbanos.

Un análisis cruzado entre el tipo de destino y la red social empleada muestra que Instagram maximiza la interacción en paisajes urbanos (0,97 %) y naturales (1,06 %), mientras que en TikTok predomina en los contenidos relacionados con eventos (1,21 %). Este patrón sugiere que Instagram potencia los destinos visualmente reconocibles, los paisajes y las experiencias instagrameables, mientras que TikTok favorece el contenido dinámico y orientado a la acción, típico de los eventos y las actividades sociales.

Más seguidores no equivale a más influencia

Otro resultado relevante es que el número de seguidores del influencer no sirve para predecir la eficacia del mensaje. Aquí la idea de que “más grande” implica, necesariamente, “más eficaz” no encaja.

La interacción en las redes sociales se rige principalmente por dinámicas rápidas y reactivas y dependen de factores como la coherencia narrativa, la estética y la credibilidad percibida.

Así, la eficacia comunicativa en redes depende de la capacidad de crear contenidos que provoquen respuestas inmediatas motivadas por las emociones. Muchas de las interacciones obtenidas por los influencers analizados son de bajo esfuerzo,sobre todo likes y, en menor medida, comentarios.

Transparencia: presencia de marca, colaboración poco identificada

Solo el 6,3 % de las publicaciones analizadas incluía una etiqueta avisando explícitamente la colaboración publicitaria. Un 36,3 % mostraba presencia o identificación de marca (por ejemplo, mediante elementos visuales o menciones de las marcas). Este comportamiento sugiere prácticas cercanas a la publicidad encubierta.

Aquí el problema no es la publicidad sino que el usuario pueda reconocer el carácter comercial del mensaje. De hecho, en España, el marco legal obliga a que los influencers identifiquen claramente sus publicaciones publicitarias, precisamente porque la frontera entre entretenimiento y promoción se difumina fácilmente.

Qué implican estos datos para usuarios, destinos y empresas

Para el usuario, el mensaje es meramente práctico: conviene reconocer qué publicaciones de los influencers son pagadas por las marcas antes de tomar decisiones de gasto.

Para destinos y empresas, los datos sugieren dos ajustes. El primero es seleccionar colaboradores por su capacidad de generar tasa de interacción y por su coherencia con el tipo de destino, no solo por seguidores. El segundo es diseñar la transparencia desde el inicio de la colaboración, integrándola en el contenido de forma clara. A medio plazo, la credibilidad es un activo: la transparencia ayuda a sostenerla.

Este análisis describe cinco meses, creadores españoles y perfiles de alta visibilidad. No mide conversiones en reservas ni pretende establecer reglas universales. Aun así, ofrece una fotografía útil de prácticas dominantes: el vídeo breve y la presencia del creador concentran la respuesta del público, los destinos naturales movilizan más interacción que los urbanos y la transparencia comercial sigue siendo el principal desafío para sostener la confianza.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ‘Influencers’ de viajes: ¿qué publicaciones triunfan en TikTok e Instagram? – https://theconversation.com/influencers-de-viajes-que-publicaciones-triunfan-en-tiktok-e-instagram-277138

The race to mine critical minerals for AI and clean energy is creating ‘sacrifice zones’ that harm water and health of world’s poor

Source: The Conversation – USA (2) – By Abraham Nunbogu, Institute for Water, Environment and Health, United Nations University

An artisanal miner holds a cobalt stone at a mine near Kolwezi, Congo, in 2022. About 20,000 people work there among toxic materials. Junior Kannah/AFP via Getty Images

There is a troubling contradiction at the heart of the global transition to a cleaner, greener, tech-driven future: Modern technologies – everything from AI to wind turbines, as well as cellphones, electric vehicles and defense systems – depend on critical minerals. But many of the communities where those minerals are mined end up with polluted water and poorer health because of the mining.

Lithium powers batteries. Cobalt stabilizes them. Copper carries electricity. Rare earth elements make wind turbines and digital devices efficient and durable. Each of these are essential to the technologies of the fourth industrial revolution, but they are also toxic and require enormous amounts of water to extract.

As researchers at the United Nations University Institute for Water, Environment and Health, we have been studying the impacts of critical mineral mining on communities around the world. Our new report shows why mining will end up worsening the lives of some of the world’s poorest people if critical mineral supply chains are not monitored and regulated.

One of us is from the Middle East, a region still suffering from the long-term consequences of supplying the fuel consumed for the remarkable economic developments of the 20th century. And one of us comes from Africa, the continent that is now serving as a major supplier of the critical minerals that fuel technological advancements in the 21st century.

Based on our experiences and our research, we believe that if there aren’t major changes in how countries, corporations and communities manage critical minerals, humanity risks reproducing the injustices of the oil extraction era, this time with the technological advancements meant to address the problems fossil fuels created.

Mining contributes to growing water bankruptcy

One of the most significant impacts of critical minerals extraction is its effect on water.

In 2024 alone, global lithium production required an estimated 456 billion liters of water. That is equivalent to the annual domestic water needs of roughly 62 million people in sub‑Saharan Africa. At the same time, much of the world is facing water bankruptcy, meaning people and industries are using more fresh water than nature can replenish, leading to irrecoverable ecosystem damages.

A worker in protective gear and a face mask drags a large hose beside brine pools.
Workers perform maintenance at pools where evaporation concentrates lithium-rich brine in Chile’s Atacama Desert in 2023. To extract lithium, mines pump water from beneath the salt flats.
AP Photo/Rodrigo Abd

In arid regions such as Chile’s Salar de Atacama, mining activities account for up to 65% of total regional water use, competing with agriculture and ecosystems. Groundwater levels have dropped, salt lagoons have shrunk, and freshwater aquifers are increasingly at risk of being depleted and contaminated.

Water pollution compounds problems like this. Mining generates large quantities of toxic waste and wastewater containing heavy metals, acids and radioactive residues.

Map shows critical mineral mine and deposit sites and areas with large numbers of them.

Source: United Nations University Institute for Water, Environment and Health

Rare earth mineral production, for example, generates up to 2,000 metric tons of waste for every metric ton of usable material. Rare earth minerals are often extracted by creating leaching ponds and adding chemicals to separate the metals. When the effluent isn’t treated or is improperly stored, the chemicals can seep into groundwater and waterways, contaminating aquifers and rivers.

In some parts of the world, rivers near cobalt and copper mines have become so acidic that communities can no longer drink water from them. Fish stocks have collapsed, and farmlands have been poisoned. Water insecurity is no longer a side effect of mining; it is a systemic cost.

Health crises hidden in supply chains

Communities living near these extraction sites report people suffering from skin diseases, gastrointestinal illnesses, reproductive health problems and chronic health conditions associated with long‑term exposure to heavy metals in polluted water and soil.

Evidence from mining regions in the Democratic Republic of the Congo is particularly stark.

Studies document high rates of miscarriages, congenital malformations and infant mortality among populations exposed to environments contaminated with cobalt and other metals. Maternity wards in southern Democratic Republic of the Congo that are close to mining operations report significantly more birth defects than those farther away.

In communities near mining operations, residents talk about how women and girls living near cobalt and copper mining sites have been experiencing gynecological health problems, including infections, menstrual irregularities, miscarriages and infertility. These risks are linked to prolonged contact with contaminated water, compounded by limited access to sanitation and healthcare.

In Chile’s Antofagasta region, cancer mortality is the highest in the country. Lung cancer rates there are nearly three times the national average. Physicians in the region also report rising cases of neurological and developmental disorders, which they link to early exposure to contaminated water and air.

Thousands of children are estimated to be employed in artisanal cobalt mines in the Democratic Republic of the Congo. In the informal mines, they may be exposed to cobalt dust and other hazardous materials without protective gear.

These health risks are heightened by weak systems for water, sanitation and healthcare. As of 2024, only about one-third of people in the Democratic Republic of the Congo had at least basic drinking water services.

Food costs of the energy transition

The water problems caused by critical minerals extraction also pose a major threat to local food systems. In Peru, zinc mining has contaminated the Cunas watershed. Runoff pollutes water used to irrigate crops and provide water for livestock.

In Bolivia’s Uyuni region, lithium mining has led to persistent water shortages that are making it increasingly difficult to grow quinoa, a staple crop central to local diets and economies. Across the wider “lithium triangle” of Argentina, Chile and Bolivia, mining has reduced water availability for crops and farm animals.

Similar patterns are evident in parts of the Democratic Republic of the Congo and Zambia. In both countries, polluted rivers have contributed to declining fish stocks and livestock illnesses, harming households that are already struggling to feed themselves.

Ways to protect mining communities

Innovation and technological advances have the potential to do good. But we believe a fair and sustainable energy and digital transition requires deliberate actions to avoid creating “sacrifice zones,” places where human and ecological well-being are traded away for technological breakthroughs.

A man with dried mud on his bare arms stand near a water-filled mine where a child and woman are searching for minerals.
A family works at an artisanal cobalt and copper mine site in 2025 in Kolwezi, Democratic Republic of the Congo. These mines are often unregulated.
Michel Lunanga/Getty Images

One option is to create stronger international governance. Moving beyond voluntary guidelines toward binding international rules, such as treaties, enforceable supply chain due-diligence laws, mandatory environmental and human rights standards for mining operations, and potentially establishing a global mineral trust that would manage critical minerals as shared planetary assets, could improve water protection, pollution control and human rights across mineral supply chains.

Companies can also invest in less water-intensive mining technologies. Countries can tighten their wastewater controls and expand independent environmental monitoring and reporting.

A large retaining pond with ragged edges, roads along its sides and mountains in the background.
Copper-mining companies create huge tailings ponds, like this one in Chile in 2019, to store toxic byproducts of mining. Hundreds of these waste ponds exist across the country and carry the risk of leaking acidic water and heavy metals such as arsenic, copper and mercury into groundwater.
Martin Bernetti/AFP via Getty Images

Governance arrangements that give local and Indigenous communities a stronger voice, a fair share in the benefits and genuine co-governance of resources could further rebalance who has power and who bears risk.

On the consumption side, extending product lifespans, expanding recycling and encouraging less reliance on newly mined minerals would ease pressure on water‑stressed regions.

For the people who use these technologies, the social and environmental costs embedded in critical minerals supply chains are often out of sight and out of mind. Making these impacts visible can enable consumers to make informed choices and engage in greater scrutiny of corporate practices.

Critical minerals are essential to advancing sustainability. But if cleaner technologies are built in ways that result in polluted rivers, sick children and dispossessed communities, the transition will fall short of its promise.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. The race to mine critical minerals for AI and clean energy is creating ‘sacrifice zones’ that harm water and health of world’s poor – https://theconversation.com/the-race-to-mine-critical-minerals-for-ai-and-clean-energy-is-creating-sacrifice-zones-that-harm-water-and-health-of-worlds-poor-281524

UAE’s OPEC exit has been long in the works – and may mark the beginning of a Gulf realignment

Source: The Conversation – USA (2) – By Kristian Coates Ulrichsen, Fellow for the Middle East at the Baker Institute, Rice University

The Emiratis are poised to turn their back on their oil cartel buddies. Karim Sahib/AFP via Getty Images

The United Arab Emirates’ decision to withdraw from the Organization of Petroleum Exporting Countries will leave the oil cartel weakened at a crucial time. It also illustrates the ongoing tensions between the UAE and Saudi Arabia, OPEC’s largest producer and de facto leader.

The UAE announced on April 28, 2026, that it will depart OPEC and OPEC+, an expanded grouping which includes Russia, on May 1, depriving the groups of their third- and fourth-largest oil producer, respectively.

Though the move may seem abrupt, as a close observer of the UAE and intra-Gulf politics, I believe Abu Dhabi’s decision to leave OPEC and go it alone was in the cards for a while and follows years of Abu Dhabi’s complaints about the cartel.

The announcement also follows years of divergence between Emirati and Saudi oil policies, as well as the growth of competitive rivalries between the two countries over wider regional questions. This rift between the two largest Sunni Gulf states burst into the open in December 2025, when competing visions for security in Yemen threatened to reignite civil conflict in the war-torn country.

Unity in the face of Iranian attacks since then should not mask that underlying split, of which the UAE’s OPEC decision is merely the latest manifestation.

The world’s most prominent cartel

OPEC formed in 1960 as a way for the main oil producers to set production limits and therefore control the price of crude around the world.

The UAE has been a member of OPEC since the seven-emirate federation was established in 1971, although Abu Dhabi – the emirate that holds 95% of Emirati oil reserves – has been a member since 1967.

A large building with 'Organization of the Petroleum Exporting Countries' written on it.
Exterior view of OPEC’s headquarters in Vienna.
Christian Bruna/Getty Images

At its height in the mid- and late-1970s, OPEC played a powerful role in reshaping the balance of power between oil producers and consumers, and countering Western dominance in a postcolonial setting of resource nationalization.

While other members have withdrawn from OPEC in recent years – such as Qatar in 2019 and Angola in 2024 – the impact of the UAE’s departure is on a far greater scale, affecting about 12% of OPEC’s total oil output.

Furthermore, the exit of the UAE removes one of the few major swing producers from OPEC, weakening the organization’s ability to respond rapidly to changing market conditions in the future.

Diverging Gulf priorities

The UAE has been signaling a potential split for at least five years, when differences of opinion with Saudi Arabia on how to manage oil policy emerged ahead of a November 2020 OPEC+ summit. The rift became openly visible during a subsequent meeting of OPEC+ countries in July 2021.

In both cases, the UAE wished to increase oil production – which had been sharply curtailed by OPEC members during the COVID-19 pandemic – while the Saudis sought to maintain high prices by keeping output lower and prices higher.

In part, this reflects the different circumstances of the two Gulf nations. The Saudis are reliant on higher oil prices to drive the revenues needed to fund its lavish budget and pay for massive infrastructure projects like its Vision 2030 project. The Emirati economy, on the other hand, is more diversified and less directly dependent on oil revenues.

Instead, Abu Dhabi has invested heavily in recent years to expand capacity to be able to increase oil production from 3.4 million barrels a day before the U.S.-Israel war against Iran to 5 million barrels a day by 2027 – and potentially higher later on. This reflects a desire to monetize its reserves and move the oil to market to avoid the risk of stranded assets should global demand fall in any future transition away from fossil fuels.

Shorn of the constraints of OPEC quotas, which the Emiratis have chafed against for years, officials in Abu Dhabi will be able to increase production should it wish to do so once the impasse with Iran is broken and the Strait of Hormuz fully reopens.

Men in suits and traditional Gulf attire stand.
Energy ministers from Russia, Saudi Arabia and the UAE at an OPEC meeting in Riyadh, Saudi Arabia, on June 2, 2024.
Haitham El-Tabei/AFP via Getty Images

Post-Iran war regional shifts

It is clear that UAE leadership is first and foremost intent on doubling down on the pursuit of its national interests, with an emphasis on prioritizing ties with the U.S. – and likely also Israel – over those with countries that Abu Dhabi feels reflect an old world it is now seeking to leave behind.

While the war in Iran may have temporarily overshadowed the eruption of Saudi-Emirati tensions over Yemen and visions for the region, the rift had not been resolved prior to the U.S. and Israeli launch of military operations on Feb. 28.

Comments by prominent Emiratis have suggested tk: links to comments that officials in the UAE have paid close attention to which countries have, in their view, stepped up to assist the UAE in times of crisis, and which have not.

The OPEC decision thus reflects a calculation in Abu Dhabi that there is no longer any utility in remaining part of a Saudi-dominated organization. The UAE’s reconsideration of other memberships, such as the Arab League, Organization of Islamic Conference or even the Gulf Cooperation Council, may be next, as the UAE and other regional countries begin to think ahead to an uncertain post-war landscape.

The Conversation

Kristian Coates Ulrichsen does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. UAE’s OPEC exit has been long in the works – and may mark the beginning of a Gulf realignment – https://theconversation.com/uaes-opec-exit-has-been-long-in-the-works-and-may-mark-the-beginning-of-a-gulf-realignment-281699

Another alleged attempt on Trump’s life: A political lifeline or a damaging display of weakness?

Source: The Conversation – Canada – By James K. Rowe, Associate Professor of Political Ecology, University of Victoria

United States President Donald Trump has apparently dodged yet another bullet.

If history is any indication, the latest alleged attempt on his life at the White House Correspondents dinner couldn’t have happened at a better time given his sagging popularity. But amid widespread skepticism and the Trump team’s efforts to promote the construction of a White House ballroom in the immediate aftermath of the shooting, it’s far from clear whether this incident will benefit the president.

Assassination attempts often make elected politicians more popular. In 1981, Ronald Reagan was shot in the same Washington Hilton Hotel that was the site of Trump’s latest assassination attempt. Reagan’s approval ratings jumped after he survived the attack.

Why does political violence help bolster approval ratings?

The obvious answer is that being subject to violence can humanize victims, softening criticism from supporters and critics alike.

The less obvious reason is that dodging or surviving bullets can super-humanize politicians, making them seem “touched” by God or like they have command over the vital powers of life and death.

Trump as superhero

When Trump lifted his fist in defiance, a trickle of blood on his face in Butler, Pa., a few months before the 2024 presidential election, he created an iconic image that bolstered his campaign and created a myth of invincibility.

This is the same man who claimed in 2016 that he “could stand in the middle of Fifth Avenue and shoot somebody, and…wouldn’t lose any voters.” Despite two impeachments, convictions on 34 felony charges, an admission of sexual assault on a hot microphone and multiple assault allegations, Trump was re-elected in 2024. Where others might have whithered, his forward march continued.




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While Trump once claimed the ability to shoot people in downtown Manhattan and survive politically, the Butler shooting gave the impression that he himself could also be shot without losing his life, that he isn’t subject to normal vulnerabilities and that he is somehow superhuman. Trump himself has cited divine intervention as key to his ongoing survival despite multiple assassination attempts.

Terror management

Terror management theory (TMT) is a school of psychology that tracks how our relationships to life and death shape political outcomes.

According to TMT, we cope with our anxieties about death by pursuing “earthly heroism” — meaning we seek esteem according to our chosen world views. There is a growing body of experimental evidence to support this hypothesis.

Trump is walking confirmation of TMT.

He is a known germaphobe obsessed with perceptions of vitality. He obsesses over his hair since he sees baldness as weakness and defeat. By ruthlessly pursuing money — the measure of worth in capitalist economies — and by stamping his name on everything from buildings, vodka and Bibles, he has sought heroism. Even before he ran for president, you could buy a Trump-branded action figure.

According to American anthropologist Ernest Becker, whose Pulitzer Prize-winning book The Denial of Death laid the intellectual groundwork for TMT:

“The real world …tells man that he is a small trembling animal who will decay and die. Illusion changes all this, makes man seem important, vital to the universe, immortal in some way.”

From his fixation on gold, grandiosity and golden locks despite his age, Trump is a master of illusion, crafting a mirage of super heroism for his MAGA base.

Heroism can also be pursued vicariously. This is something many of us do with our preferred sport teams, celebrities and politicians, feeling their victories and losses like our own.

Good timing?

Trump’s victory over death in Butler two years ago — an incident that is now being questioned even by his MAGA supporters — helped carry him across the finish line. His chief of staff, Susie Wiles, said Butler was a “big part” of his victory in 2024.

And so what to make of the recent apparent attempt on his life? Will it help resuscitate his historically low approval ratings?




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In crass political terms, historical precedent suggests the assassination attempt couldn’t have happened at a better time. Tarred by his association with deceased pedophile Jeffrey Epstein and prosecuting an unpopular war of choice against Iran that is costing billions while raising gas prices for voters, Trump needed a lifeline.

The timing is so good for him that conspiracy theories immediately began to swirl that the attack was an inside job aimed at bolstering Trump’s slumping approval ratings.

Avoiding political death?

It is unlikely, however, that this recent incident will stave off political death. After the political failures of the Department of Government Efficiency (DOGE), the Epstein files and a risky war with no clear exit, Trump is politically weakened.




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Influential members of his own base, including former Fox News pundit Tucker Carlson, are no longer lionizing him, instead musing whether he might be the anti-Christ.

Images from the recent shooting suggest weakness, not vitality. Secret service agents struggled to get him out of his seat likely due to ongoing mobility issues (though Trump claims his sluggishness was due to courageously overseeing the action).

Likewise, instead of lifting his fist triumphantly like in Butler, Trump fell down as he was rushed off stage (again, he claims he was told to get down, but his exit looks weak).

A report on the apparent assassination attempt in Washington, D.C. (CNN)

While his team will spin the latest shooting as further evidence of his super humanity, Trump is looking more politically and existentially mortal by the day.

Trump had his time in the sun, but like Icarus, his hubris and overreach are finally melting his wings. While illusion can obscure the inevitable for a while, what goes up must always come down.

The Conversation

James K. Rowe does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Another alleged attempt on Trump’s life: A political lifeline or a damaging display of weakness? – https://theconversation.com/another-alleged-attempt-on-trumps-life-a-political-lifeline-or-a-damaging-display-of-weakness-281675

Fraude, coercition et torture dans les centres d’arnaques en ligne : un témoin raconte

Source: The Conversation – in French – By Randall Hansen, Professor, Canada Research Chair in Global Migration & Director of the Global Migration Lab, University of Toronto

Lors de mon récent séjour à Phnom Penh, au Cambodge, j’ai abordé un groupe de jeunes hommes devant l’ambassade de l’Inde. Je leur ai dit que j’étais chercheur à l’Université de Toronto.

Je leur ai demandé : « Venez-vous des centres d’arnaques ? » Ces centres sont des complexes à grande échelle dans lesquels des travailleurs victimes de traite sont enfermés et contraints de participer à des fraudes en ligne.

C’était bien le cas. Akshit, un homme d’une trentaine d’années, a accepté de me raconter son histoire.

Akshit n’est pas une victime typique de la traite des personnes. Son anglais est parfait, il est instruit et a travaillé dans des banques et des centres d’appel. Pourtant, il en a bel et bien été victime. En 2024, il a entendu parler d’un emploi au Cambodge, payé deux fois plus que son salaire en Inde, par un ami.

Après un bref entretien, il a déboursé 500 $ US pour acheter un billet d’avion à destination de Phnom Penh via Kuala Lumpur. Le vol et le trajet en voiture jusqu’à Sihanoukville, une ville côtière du sud-ouest du Cambodge, se sont déroulés sans encombre. À son arrivée dans un immeuble, on lui a remis une trousse d’accueil et offert une belle chambre. Tout semblait en règle.




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En réalité, il se trouvait dans un complexe dédié à la fraude, où des centaines d’employés, assis devant des ordinateurs, tentaient de convaincre des Asiatiques et des Occidentaux d’investir dans de faux projets ou de se lancer dans une relation amoureuse. Les employés étaient répartis en équipes de huit, dirigées par un chef d’équipe, sous la supervision d’un responsable gérant plusieurs équipes. Le tout était chapeauté par une organisation criminelle chinoise. Son recruteur l’avait vendu pour 5 000 $ US.

Violations du droit du travail

Des centaines de milliers de personnes sont victimes de la traite rien qu’au Cambodge et en Birmanie. Les médias ont relatéles coups, les os brisés et les cris des employés auxquels on administre des décharges électriques dans les complexes de fraude. Ces atrocités sont bien réelles, mais elles ne sont que la forme la plus extrême de maltraitance qu’on y inflige.

Ces complexes reposent sur un système de travail rémunéré, mais forcé. Les victimes y effectuent des journées de 15 heures, sept jours sur sept, doivent avoir plusieurs fenêtres de discussion ouvertes en même temps où elles écrivent en anglais et dans leur langue maternelle.

Akshit travaillait en anglais et en hindi, ciblant les Indiens du sud. Les discussions commençaient à 10 h 30 — les retards étaient sanctionnés par une amende — et se terminaient à 2 h du matin.

Tout était parfaitement réglé : un « développeur » envoyait des messages à plusieurs victimes potentielles. Lorsqu’une personne mordait à l’hameçon, il la passait à un « chatteur » qui échangeait avec elle des messages pendant trois ou quatre jours afin de déterminer si elle était intéressée par une relation amoureuse ou un gain financier. Il la passait ensuite au « tueur » qui concluait l’affaire en lui expliquant comment transférer les fonds.

Akshit a alterné entre ces trois rôles.

Le montant initial était modeste (environ 250 dollars) et augmentait progressivement. Une fois que la victime avait versé suffisamment d’argent, tout s’arrêtait. Les montants variaient d’une personne à l’autre, mais les virements importants, de plusieurs centaines de milliers de dollars ou plus, étaient rares ; il s’agissait généralement de quelques milliers de dollars.

Le rôle de la pandémie

Les complexes d’arnaques ont pris leur essor au Cambodge pendant la pandémie de Covid-19. Des casinos fermés et des immeubles d’habitation de villes telles que Sihanoukville et des villes frontalières comme Bavet (Vietnam), Kaoh Kong et O’Smach (Thaïlande) ont alors été réaménagés pour accueillir des opérations frauduleuses. Ces activités se sont ensuite étendues au Myanmar, le long de la frontière avec la Thaïlande, et au Laos, en particulier dans le « Triangle d’Or », aux confins du Laos, du Myanmar et de la Thaïlande.

Les escroqueries de cette ampleur sont récentes, mais le modèle économique qui consiste à réaliser d’importants profits grâce à de faibles marges par transaction est bien plus ancien.

Des milliards sont soutirés aux victimes — en 2023, les fraudes liées aux cryptomonnaies ont causé des pertes de 5,6 milliards de dollars US aux États-Unis–, mais les gains par opération sont beaucoup moins impressionnants, car ils sont répartis entre des centaines de complexes et des centaines de milliers de travailleurs.

Une feuille de paie provenant d’un centre d’arnaques

Chaque membre de l’équipe d’Akshit avait un objectif de 10 000 dollars par mois, pour lequel il recevait 800 dollars. Au-delà de ce montant, la part augmentait progressivement. Mais tout le monde n’atteignait pas cet objectif.

Les fiches de paie qu’Akshit m’a montrées indiquaient quelques versements supérieurs à 5 000 dollars, mais la plupart ne dépassaient pas quelques centaines de dollars, et les gains n’étaient que de quelques milliers de dollars par mois. Ceux qui n’atteignaient pas l’objectif recevaient moins d’argent, et parfois rien du tout. Ceux qui refusaient de travailler étaient maltraités, menacés ou même torturés.

Une nuit, Akshit a été réveillé par des cris. Un ressortissant pakistanais avait refusé d’obéir et demandé de l’aide par texto à ceux qu’il était censé escroquer. Un chef d’équipe l’a dénoncé. Ses supérieurs et le personnel de sécurité l’ont frappé avec des matraques électriques.

Des fermetures réelles ?

Les coûts fixes d’un complexe de fraude sont élevés, avec les frais de logement, de nourriture, de sécurité, de transport, ainsi que les salaires des chefs d’équipe et des responsables. C’est le recours au travail forcé qui rend l’activité rentable. En offrant une main-d’œuvre bon marché, la traite de personnes dans ces complexes illégaux présente des similitudes avec celle pratiquée dans les secteurs légaux de la transformation du poisson ou du vêtement.

Le fait qu’un si grand nombre de victimes proviennent de pays riches d’Occident et d’Asie de l’Est explique la pression immense qui pèse sur le gouvernement cambodgien. Des centaines de centres d’arnaques ont fermé leurs portes depuis janvier 2026, et des milliers de travailleurs chinois, sud-asiatiques, africains et indonésiens se sont retrouvés à la rue à Phnom Penh où ils cherchent désespérément à regagner leur pays.

Les apparences sont cependant trompeuses. Le complexe dans lequel travaillait Akshit n’a fait l’objet d’une descente de police qu’après que les propriétaires en ont été avertis et qu’ils ont transféré les employés dans un hôtel. Danielle Keeton-Olsen, une journaliste d’investigation, m’a confié que les personnes libérées occupaient généralement des emplois au bas de l’échelle. Plusieurs autres sources ont confirmé cette information.

En outre, comme me l’a expliqué Nathan Paul Southern, d’Eyewitness Project :

Il y a une énorme différence entre faire l’objet d’une descente de police et être contraint de fermer. La plupart des fermetures du complexe Prince Group n’étaient pas le résultat d’une descente de police ; les activités ont simplement cessé. Les policiers ont dit : “Vous devez partir, mais continuez à nous payer.” Et les portes se sont fermées.

Il a fait remarquer qu’une grande partie des infrastructures était toujours en place et que certains complexes étaient en train de se remplir à nouveau. Les bénéfices, générés grâce à une main-d’œuvre bon marché, sont trop importants.

Une entreprise lucrative

En 2023, le chiffre d’affaires annuel total généré par les fraudes au Cambodge s’élevait à 12,9 milliards de dollars US, soit environ 40 % du PIB du pays. Partout au Cambodge, les autorités — policiers, gardes-frontières et fonctionnaires — acceptent des pots-de-vin pour fermer les yeux.


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De nombreuses entités puissantes, telles que des organisations criminelles, des entreprises et des responsables politiques, ont tout intérêt à ce que ce système perdure. Si des centres d’arnaques cessent leurs activités au Cambodge, ils réapparaissent ailleurs.

Il faut également tenir compte des souhaits des travailleurs. Akshit estime que 40 % des personnes de son complexe travaillaient de leur plein gré et gagnaient environ 5 000 dollars par mois. Ce chiffre peut être exagéré, mais il est indéniable que certains ont intérêt à ce que le système reste en place.

À l’échelle mondiale, des millions de personnes sont suffisamment désespérées pour accepter ce risque. Sous une forme ou une autre, les complexes de fraude, et le trafic qui les alimente, ne sont pas près de disparaître.

La Conversation Canada

Randall Hansen bénéficie d’un financement au titre de sa Chaire de recherche du Canada sur les migrations mondiales.

ref. Fraude, coercition et torture dans les centres d’arnaques en ligne : un témoin raconte – https://theconversation.com/fraude-coercition-et-torture-dans-les-centres-darnaques-en-ligne-un-temoin-raconte-280867