‘Los domingos’ y la filosofía: ¿cómo afrontar la religión creamos o no en ella?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Agustín Moreno Fernández, Profesor de Filosofía, Universidad de Granada

Fotograma de _Los domingos_, con Blanca Soroa, que interpreta a la protagonista, Ainara. BTEAM

En otoño se estrenó en los cines españoles Los domingos, la última película de Alauda Ruiz de Azúa. El argumento es sencillo: a punto de acabar el instituto, Ainara, una adolescente cuya madre ha fallecido, anuncia en su familia que está considerando ser monja de clausura en vez de ir a la universidad. Cómo reciben sus allegados la noticia, cómo intentan disuadirla y cómo vive ella su vocación son los temas centrales del filme.

Ganadora de la Concha de Oro en el último festival de San Sebastián, la película es también una de las más taquilleras en las salas españolas, donde se mantiene meses después de su estreno. Esto demuestra que ha conseguido conquistar a la crítica y también a todo tipo de públicos.

La religión en el centro

Una de las virtudes de esta producción es mostrar las dificultades que tenemos los seres humanos para comunicarnos de forma íntima y profunda sobre aquello que más nos importa. Por ejemplo, la toma de decisiones cruciales que afectan al futuro, en las que cuentan mucho nuestra forma de ver el mundo y el sentido que damos a la vida. Estos, a la vez que tienen un gran protagonismo en la propia biografía, son indemostrables e irreductibles en su dimensión de apuesta personal.

Ruiz de Azúa bien podría resultar una seguidora de Ortega y Gasset. Ambos asumen que Dios, la religión y tantos otros elementos forman parte de esas circunstancias de la vida con las que algunos se encuentran. Y a ellas atiende Ainara, la protagonista, recordando a la máxima orteguiana: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Dos posturas antagónicas

La directora del filme se declara no religiosa. Estaría en línea con Sigmund Freud cuando, sin hallar en él sentimiento religioso alguno, y a pesar de considerar la religión una ilusión, se mostró interesado y presto a analizarlo, sin derecho a negarlo, en El malestar en la cultura.

En la ficción, el personaje que más desacredita lo divino es la tía Maite. Cual filósofa, combina algunas tesis de pensadores contemporáneos con raíces antiguas y considera a Dios y la religión en términos parecidos a los suyos: como proyección imaginativa (como Ludwig Feuerbach); opio del pueblo (Karl Marx); fenómeno de masas manipuladas por sacerdotes (Friedrich Nietzsche) y resultado de traumas psicológicos no superados, como perder un progenitor a quien se busca sustitución simbólica (Freud).

Tal vez Maite defendería mejor estos argumentos sin sus estallidos emocionales y alejándose de su interés en que Ainara no decida en contra de su visión del mundo sin Dios. Porque ¿busca Maite verdaderamente su bien y respeta a su sobrina a pesar de la discrepancia?

Una adolescente habla con un hombre mientras una mujer los mira.
Ainara le explica a su tío su vocación ante la mirada de Maite.
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El personaje de sor Isabel está en las antípodas de Maite y pugna por ser el referente con más peso para Ainara. Sus intervenciones sobre el discernimiento de la adolescente no albergan dudas: el Señor la está llamando. Y, ante las reservas por la corta edad de la joven, esgrime que Él tiene sus propios tiempos. Sor Isabel y Ainara interpretan una experiencia del amor divino que demanda la entrega a su servicio de forma irresistible, y ese sentimiento sirve para justificar la decisión de hacerse monja de clausura.

Pero, si a esta superiora le importa respetar la voluntad de Dios, ¿por qué asume sin mayor escrutinio el sentimiento manifestado por Ainara? ¿Qué sabe ella –ni nadie– sobre los tiempos de Dios? ¿No sería recomendable buscar más signos genuinos de la vocación de una adolescente antes de que tome esa decisión? El afán y el provecho de sumar una nueva y joven hermana en el convento, ¿no podría ir en detrimento de lo mejor para la candidata? Tal vez hasta podría perjudicar una indagación más esclarecida de la supuesta voluntad divina.

Intentando comprender

El filósofo estadounidense Thomas Kuhn señaló que hay paradigmas o visiones del mundo tan diferentes que pueden resultar idiomas entre los que no fuera posible comunicarse. ¿Cómo situarse ante ellos en nuestras indemostrables concepciones últimas de la vida?

Nadie podría dejar de asumir los misterios del cosmos y del ser humano. Como defiende el filósofo y teólogo Juan Antonio Estrada, cualquier pretendida palabra divina siempre resulta inevitablemente humana, esté o no inspirada por Dios. Y cualquier persona con experiencias religiosas, como Ainara, las tiene a través de sus condicionamientos socioculturales, psicológicos y biográficos. Las religiones, la mística, las experiencias espirituales que expresan un más allá invisible, ¿se reducen a esos factores y circunstancias que las modelan, o pueden tener un referente real o sobrenatural –el mismo Dios, si es el caso– tras ellas?

Imagen de una monja en una iglesia.
Nagore Aramburu interpreta a sor Isabel, la madre superiora.
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La tía Maite, sor Isabel y Ainara parecen tener clara su postura. Pero tarde o temprano podrían revisar el carácter certero que le han atribuido a su punto de vista. Podrían acoger una duda saludable y humana y reconocer las propias limitaciones y la ausencia de certezas objetivas. Podrían, sin cambiar de posición, ponerse en el lugar del otro, preguntarse si sus creencias son expresión o raíz de actitudes huidizas y reactivas o asertivas y constructivas, y examinarlas, viendo si redundan en su propio bien y en el de los demás.

Así lo consideró, pragmáticamente, William James en Las variedades de la experiencia religiosa. Después de todo, cabe el resentimiento con la vida, tanto en formas de afirmar a Dios como de negarlo, siendo religioso o no siéndolo.

Alauda Ruiz de Azúa observa y describe como una científica social. Advierte implícitamente lo mismo que la antropóloga Manuela Cantón en La razón hechizada: las preconcepciones hostiles que solo consideran la religión como alienante o manipuladora no ayudan a comprenderla.

Pero su película, integradora de ambigüedades, también posibilita la administración de una justa dosis de perspectiva, ganada, entre otras, por la llamada filosofía de la sospecha. En la constitución y funcionamiento de la religión, inspirada o no por lo divino, están no sólo las grandezas sino también las miserias y los intereses humanos, materiales e inconscientes. Es preciso mostrarlos, y sospechoso no hacerlo.

The Conversation

Agustín Moreno Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Los domingos’ y la filosofía: ¿cómo afrontar la religión creamos o no en ella? – https://theconversation.com/los-domingos-y-la-filosofia-como-afrontar-la-religion-creamos-o-no-en-ella-271442