Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adrien Tavernier, Scientist in environmental sciences, Universidad de Atacama

Cuando estábamos realizando la investigación bibliográfica que precedía a nuestro trabajo sobre la caracterización medioambiental de la región de la Puna Seca y el desierto de Atacama, en Sudamérica, nos llamó la atención que la mayoría de los trabajos publicados hasta entonces habían sido realizados por equipos extranjeros, sin ninguna participación de investigadores locales.
Si trasladamos esta situación, por ejemplo, a Francia, ¿sería posible y aceptable que los volcanes Puys de Auvernia o el glaciar Mar de Hielo fueran estudiados exclusivamente por equipos procedentes de organismos de investigación argentinos, chilenos, peruanos o bolivianos, sin la participación de investigadores pertenecientes a instituciones francesas?

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Laboratorios naturales
La Puna Seca y el desierto de Atacama son regiones del globo que se extienden a caballo entre cuatro países (Argentina, Bolivia, Chile y Perú). Su aridez extrema da forma a paisajes que muchos calificarían espontáneamente de “lunares” o “marcianos”. Estas dos regiones corresponden, en efecto, a lo que en la jerga científica se denomina “análogos planetarios”: lugares geográficos presentes en la Tierra, pero que pueden asemejarse a entornos extraterrestres.
La Puna seca y el desierto de Atacama se consideran, por tanto, buenos análogos terrestres de Marte y podrían presentar, en la actualidad, condiciones físico-químicas similares a las que pudo haber tenido el planeta rojo a lo largo de su historia geológica. Por lo tanto, son formidables laboratorios naturales para los campos de las ciencias planetarias y la astrobiología. Su rareza también despierta el interés de científicos de todo el mundo.

Parte superior: Luigi Folco/Parte inferior: NASA/JPL-Caltech/MSSS, CC BY
Mayoría de científicos extranjeros
¿Cómo pasar de una vaga impresión a la certeza de que hay una preponderancia de trabajos extranjeros en la zona geográfica en cuestión? Nuestro equipo franco-chileno, compuesto por geólogos, geofísicos, astrofísicos y biólogos, ha establecido un método sistemático para comparar artículos basados, de una u otra manera, en las características excepcionales de la Puna Seca y el desierto de Atacama, en los campos de las ciencias planetarias y la astrobiología.
Nuestra impresión se vio confirmada en un artículo recogido en la revista Meteoritics and Planetary Science: de 5 369 artículos analizados de la selección general en ciencias de la Tierra, 161 en ciencias planetarias y astrobiología, más del 60 % de los trabajos se publicaron sin la participación de ningún investigador perteneciente a una institución nacional de uno de los países que albergan la Puna Seca o el desierto de Atacama.
El desequilibrio puesto de manifiesto es similar al de otras disciplinas científicas y no se limita a esta región.
Ciencias “safari”
La valorización científica del patrimonio natural de algunos países, sin una contribución importante de los investigadores locales, suscita cada vez más inquietudes en una parte de la comunidad científica.
Durante este trabajo, hemos descubierto términos relativamente recientes (acuñados desde los años 2000) como “ciencias helicóptero”, “ciencias paracaídas”, “ciencias safari” o “ciencias neocoloniales”, que permiten poner nombre a prácticas caracterizadas por la puesta en marcha de proyectos de investigación científica llevados a cabo por equipos de países desarrollados (Norte Global) en países en desarrollo o subdesarrollados (Sur Global), sin ninguna implicación de los investigadores locales.
Estas prácticas tienden a considerarse contrarias a la ética y el tema se convierte en objeto de debate y publicaciones en el ámbito de la ciencia básica: la mayoría de las veces en forma de diagnóstico general, pero también en términos de cuantificación.
Iniciativas anticolonialistas
Algunas revistas científicas, entre ellas Geoderma (referencia en el ámbito de la ciencia del suelo) a partir de 2020, han tomado la iniciativa de adoptar una posición inequívoca contra las prácticas científicas neocoloniales. De esa manera allanan el camino para modificar las políticas editoriales con el fin de tener en cuenta la necesidad de involucrar a los investigadores locales en las publicaciones científicas.
Es el caso, por ejemplo, de todas las ediciones de PLOS, que desde 2021 exige que se rellene un cuestionario de inclusión de investigadores locales para las investigaciones realizadas en terceros países. Desde entonces, este requisito ha sido imitado en el mundo de la edición científica.
El requerimiento ético para las investigaciones realizadas en países extranjeros se está convirtiendo, por tanto, en una norma editorial importante, aunque todavía no mayoritaria. Sin embargo, se podrían activar otras palancas, como marcos legislativos nacionales o internacionales restrictivos que impongan la participación de investigadores locales en los trabajos de campo realizados por científicos extranjeros.
En Francia, por ejemplo, la puesta en marcha de programas de investigación en territorios excepcionales como las islas Kerguelen (territorio subantártico francés del océano Índico) o la Tierra Adelia en la Antártida requiere que el proyecto sea liderado por un agente titular de un organismo de investigación público francés.
Por lo tanto, ya existen modelos que permiten evitar este problema de apropiación cultural de un patrimonio natural científico por parte de investigadores pertenecientes a instituciones extranjeras. Sin embargo, nos parece necesario que la comunidad científica lleve a cabo una autoobservación de estas prácticas.
Imperialismo en el conocimiento
Este es el objetivo del estudio que hemos realizado y de otros trabajos similares que se están generalizando desde hace algunos años: visibilizar estas prácticas científicas neocoloniales –sobre todo, cuantificando el fenómeno– para que el problema se debata dentro de la comunidad.
Eso ha permitido a nuestro equipo plantearse preguntas fundamentales sobre sus prácticas científicas y (re)descubrir las importantes contribuciones realizadas, desde hace más de 60 años, por sociólogos y epistemólogos sobre las raíces profundas e históricas que pueden vincular el colonialismo, el imperialismo y la ciencia y, de manera más general, las relaciones entre el centro y la periferia (por ejemplo, los desequilibrios, dentro de un mismo país, entre las instituciones metropolitanas o centrales y las instituciones regionales).
El ejemplo de la Puna Seca y el desierto de Atacama ilustra así las diferencias económicas, científicas y tecnológicas que se han ido acentuando progresivamente entre el Norte y el Sur Global.
Las ciencias planetarias y la astrobiología han estado históricamente vinculadas al desarrollo tecnológico de programas espaciales ambiciosos y muy costosos cuyas principales ambiciones no eran científicas. En este contexto, los países del Sur Global no tuvieron la oportunidad de aprovechar la conquista espacial de la segunda mitad del siglo XX para desarrollar una comunidad científica local en dichas disciplinas.
Colaboración Norte y Sur
Actualmente se están realizando esfuerzos en el continente sudamericano para paliar esta situación y facilitar así la identificación de interlocutores científicos locales por parte de investigadores de instituciones extranjeras.
También se han llevado a cabo iniciativas entre algunos investigadores sudamericanos y sus homólogos del Norte Global con el fin de desarrollar iniciativas de investigación locales en ámbitos específicos de las ciencias planetarias y la astrobiología (por ejemplo, en un caso que nuestro equipo conoce bien, la investigación sobre meteoritos en Chile).
En el campo de la astronomía, la creación de grandes observatorios internacionales en territorio chileno ha permitido la estructuración de una comunidad local de astrónomos que representa un buen ejemplo del inicio de una cooperación fructífera entre el Norte y el Sur Global.
No olvidemos mencionar también el notable y ejemplar desarrollo de la astrobiología en México, siguiendo los pasos de los científicos mexicanos Antonio Lazcano y Rafael Navarro-González. Ello demuestra que sigue siendo posible una estructuración local independiente que genere una dinámica positiva para todo el continente sudamericano.
Sin embargo, todas estas iniciativas siguen siendo demasiado escasas o demasiado desequilibradas en favor del liderazgo del Norte Global y no pueden sustituir a un profundo esfuerzo de autocrítica por parte de la comunidad científica.
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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
– ref. Descolonizar las prácticas científicas: el caso del desierto de Atacama en Chile – https://theconversation.com/descolonizar-las-practicas-cientificas-el-caso-del-desierto-de-atacama-en-chile-269964
