Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jordi Sánchez Navas, Editor. Delegación México, The Conversation

Los que peinamos alguna que otra cana tenemos grabadas en nuestra memoria las imágenes de Mayo del 68 y un lema: “la imaginación al poder”. Imaginar es formar una imagen mental, y esa dimensión imaginaria, que convirtió aquella primavera en una referente generacional, vuelve de forma casi ritual a las calles francesas.
Los estudiantes protagonizaron, al menos en su inicio, el incendio o marea (el lenguaje nunca es inocente) que recorre el país galo. El deterioro de las condiciones escolares, incluida la falta de personal y el mal estado de los edificios, fue la mecha. El descontento por el coste de la vida y los servicios públicos, el combustible. El estallido final conecta con la guerra de Ucrania, el incremento de los presupuestos militares y la crisis climática. También refuerza la perspectiva de una victoria de la extrema derecha en las elecciones presidenciales francesas, previstas para la primavera de 2027.
La juventud de los barrios periféricos parisinos de clase trabajadora percibe este escenario como una “amenaza existencial”. Resuenan ecos de Mayo del 68 y de la “société bloquée”: un mundo de política conservadora, jerarquías sociales y oportunidades limitadas. Pero Marine Le Pen y otros políticos de extrema derecha se cargan de argumentos. Ellos son los llamados a imponer disciplina en los colegios, a aumentar la financiación de la Policía y a deportar a los casseurs (violentos), que “evidentemente” son todos inmigrantes ilegales.
La onda expansiva, como tantas veces a lo largo de la historia, sacude otros países europeos. Las calles de España, Italia, Bélgica, Portugal y Albania se agitan bajo consignas diversas que no pueden ocultar un mismo trasfondo. Las reivindicaciones incluyen los bajos salarios, el aumento de los precios de la energía y la vivienda inasequible, cada una dentro de su propio contexto nacional. La incapacidad del sistema para ofrecer esperanza y seguridad a las nuevas generaciones lo sobrevuela todo.
Complejidad de lo real
Edgar Morin consagró la complejidad de lo real y Cornelius Castoriadis explicó que la realidad está constituida por el imaginario social. Quizá la verdadera batalla no sea la que libran manifestantes y fuerzas policiales, sino la que se construye a través de la representación y la significación. El Ayuntamiento en llamas de Limoges, un símbolo cultural, instituye el relato de la violencia. Pero la Orchestre Noveau Monde tocando “Bella Ciao” en la parisina Place de la République (hasta que los músicos fueron gaseados) inunda los móviles de historias sobre resistencia colectiva frente al autoritarismo.
Entender es difícil. Ver y compartir imágenes es mucho más fácil. Pero cuidado con la viralidad. Como escribió Hannah Arendt en Mentira y Política, “la falsedad deliberada” y la mentira son una poderosa arma política.
Una buena forma para discernir consiste en revisar esa cíclica tendencia de Francia a la “revuelta” y analizar, con un ojo puesto en la historia y otro en las producciones culturales, el diálogo entre las formas de lucha actuales y las del pasado.
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– ref. La selección: El eterno retorno de Francia a la lucha en las calles – https://theconversation.com/la-seleccion-el-eterno-retorno-de-francia-a-la-lucha-en-las-calles-295093
