Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Pilar Rodríguez Pérez, Profesora Titular Comunicación, Universidad de Deusto

La idea de que estamos volviendo a las salas en este 2026 aparece reflejada en diversos titulares que destacan tanto “el éxito del cine español” como de “la taquilla española”.
En 2019, las salas españolas contabilizaron 105 millones de espectadores anuales y generaron 615 millones de euros de recaudación. Veníamos de un período en ascenso tras un constante descenso de espectadores desde 2004 hasta 2013. Sin embargo, en 2020, el año que se declaró la pandemia de covid, la asistencia cayó hasta los 27 millones de espectadores y la recaudación se situó en torno a los 161 millones de euros.
Las cifras de estos años sirven para contextualizar el incremento registrado en 2026, ya que en 2024 hubo 72,9 millones de espectadores y la recaudación ascendió a 484,6 millones de euros, mientras que la audiencia en 2025 fue de 66,9 millones de espectadores, con unos ingresos de 460,3 millones de euros. Las cifras para los meses de enero a septiembre de este año 2026 apuntan a un repunte de los ingresos, ya que hasta ese momento los cines españoles habían recaudado 459,05 millones de euros y habían recibido 63,76 millones de espectadores.
Razones para el éxito
La evolución favorable de la taquilla en 2026 puede explicarse por la combinación de varios factores.
Uno de los factores fundamentales es el éxito de determinados estrenos capaces de concentrar la atención mediática y generar una elevada demanda durante las primeras semanas de exhibición. Las películas con gran notoriedad pública y las producciones vinculadas a franquicias reconocibles movilizan al público. En el caso del cine español, títulos como Torrente, presidente y La bola negra ilustran, desde registros muy diferentes, la capacidad de las producciones nacionales para ocupar un lugar destacado en la conversación cultural y atraer público a las salas.

Sony Pictures
A esta contribución del cine nacional se suma el rendimiento de las grandes producciones extranjeras tales como las estrenadas en 2026 Spider-Man: Brand New Day, La Odisea y Toy Story 5, entre otras. El éxito de estas películas no depende únicamente de su valor audiovisual, sino también de campañas publicitarias internacionales, comunidades de seguidores consolidadas y una amplia distribución comercial.
Un segundo elemento que conviene considerar es la evolución del precio de las
entradas. La recaudación total no depende únicamente del número de espectadores, sino también del ingreso medio obtenido por cada entrada vendida. En determinadas
ciudades y salas comerciales, los precios varían en función de la ubicación, el día de la semana, el horario, el tipo de proyección y las prestaciones de la sala. Las sesiones en formatos de mayor calidad técnica, las butacas especiales o las experiencias de exhibición premium incorporan suplementos que un sector de la audiencia está dispuesto a pagar por tener esos beneficios adicionales.
Es importante no confundir el crecimiento de los ingresos con una recuperación
de la asistencia. Si la recaudación aumenta debido a un precio medio más elevado, el resultado económico puede ser positivo sin que se haya producido un
incremento proporcional del número de espectadores. La evolución favorable de la
taquilla debe analizarse, por tanto, mediante la comparación conjunta de los ingresos, el número de entradas vendidas y el precio medio por entrada.
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En tercer lugar, y frente a la tendencia anterior, las políticas de precios reducidos facilitan el acceso al cine en colectivos que pueden ser sensibles al coste de la entrada. Un ejemplo significativo es el programa Cine Sénior, impulsado por el Ministerio de Cultura, que permite a las personas de 65 años o más acudir al cine los martes por dos euros en las salas adheridas. Estas medidas ayudan a fidelizar a sectores de la población, y aprovechan sesiones que suelen registrar una menor ocupación.
Algunas salas ofrecen además descuentos propios. A ello se añaden los días del
espectador o eventos como la Fiesta del Cine, que permiten acceder a las salas a precios inferiores a los habituales durante un periodo limitado. Estas campañas
buscan reducir temporalmente la barrera económica, animar a los espectadores
ocasionales a regresar a las salas y generar una mayor visibilidad para las películas en cartelera.

J.K2507 / Shutterstock.com
Por último, los festivales de cine y las presentaciones con cineastas, los coloquios y las sesiones especiales transforman la proyección en una experiencia
cultural y social que no se limita al visionado de una película.
El cambio de las plataformas
Frente a la idea extendida de que las plataformas que permiten ver las películas en la comodidad del hogar restringen la asistencia a las salas, un informe del Observatorio Audiovisual Europeo analiza la relación entre la asistencia al cine y el consumo posterior en plataformas en nueve países europeos. El estudio concluye que el atractivo del estreno, la calidad de la experiencia, el interés por evitar spoilers o el deseo de compartirlo con otras personas hacen que sigamos acudiendo a las salas.
José Luis Rebordinos, director desde 2011 hasta 2026 del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, afirma:
Creo que en la taquilla española se está dando un curioso fenómeno. Por un lado, las grandes películas americanas están bajando su recaudación de manera considerable. Por otro, sin embargo, cierto tipo de cine de autor de tamaño de producción medio, que hace unos años no hubiera tenido ninguna repercusión en la taquilla, en estos momentos hace unas cifras interesantes. Como ejemplo, sirvan películas como “Los domingos”, “Sirat” o “Valor sentimental”. A esto se le une que el cine español está generando algunas películas de gran repercusión entre el público como la nueva de Torrente o el fenómeno de “La bola negra”. Ya no son los adolescentes y los más jóvenes lo que más van al cine, sino que empieza a ser un público más adulto, fundamentalmente femenino, el que lo hace. Yo soy optimista y creo que en los próximos años se va a estabilizar una asistencia positiva a los cines en España.
De cara al futuro
Para determinar si se está produciendo una recuperación sólida y sostenible, será necesario comprobar si la asistencia se mantiene cuando desaparecen las promociones. También si la oferta cinematográfica conserva su capacidad para atraer públicos diversos y si las salas consiguen consolidar hábitos de consumo más regulares. Igualmente, será importante observar si el éxito de unos pocos títulos se extiende al conjunto de la cartelera.
La cuestión fundamental no es únicamente cuánto dinero recauda el cine
en España, sino también cuántas personas consigue llevar a las salas, con qué frecuencia lo hacen y hasta qué punto se consolida el cine como una práctica cultural compartida.
Para quienes consideramos que el cine es una herramienta de educación y concienciación social que permite comprender realidades complejas, cuestionar prejuicios y despertar conexiones afectivas profundas, esta tendencia constituye una buena noticia.
Desde esta perspectiva, resulta especialmente significativo el papel de la educación en los hábitos de consumo cinematográfico. El nivel educativo se relaciona positivamente con la participación en actividades culturales, incluida la asistencia al cine; la renta también ejerce una influencia significativa sobre esta última.
En consecuencia, la recuperación de la asistencia a las salas debería acompañarse de políticas culturales y educativas que favorezcan el acceso equitativo a la formación, reduzcan las barreras económicas y promuevan la participación cultural desde edades tempranas.
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María Pilar Rodríguez Pérez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. ¿Estamos volviendo a las salas de cine? – https://theconversation.com/estamos-volviendo-a-las-salas-de-cine-294698
