Source: The Conversation – (in Spanish) – By Araceli María Alanís Corral, Contratada Predoctoral en el Departamento de Traducción y Documentación, Universidad de Salamanca

Hablar de Anne Carson es, inevitablemente, hablar de traducción. No solo porque su obra deriva de su labor como traductora del griego y del latín, sino porque a través de ella podemos descubrir nuevas formas de ver la traducción, más allá de la idea común de un intercambio lingüístico.
Carson ha demostrado un peculiar interés por los adjetivos. “Son los cerrojos del ser”, nos dice en su novela Autobiografía de Rojo, son esos “pequeños mecanismos importados que se encargan de fijar todas las cosas del mundo a su sitio particular”. Al concederle el Premio Nobel de Literatura, la Academia Sueca utilizó tres adjetivos para fijar su obra al sitio que le corresponde: audaz, inventiva y juguetona. Vayamos uno a uno.
Audaz
La audacia de Carson reside en la fusión.
En alguna entrevista, la poeta canadiense ha defendido su voluntad de hacer más permeables las fronteras de las cosas, de manera que puedan influirse las unas a las otras. Estas “cosas” de las que habla incluyen géneros literarios, pero también lenguas, épocas e incluso personajes.
Por ello, podemos encontrar dentro de su obra una novela escrita en verso (Autobiografía de Rojo) o una tragedia griega hecha cómic (Las mujeres troyanas, en colaboración con Rosana Bruno). Tenemos también teatro del siglo V a. e. c. donde un personaje utiliza una lancha a motor (Antigo Nick), y otro vive en un parque de caravanas (H de H Playbook). También nos muestra a una protagonista que es al mismo tiempo Helena de Troya y Marilyn Monroe, y que cuestiona la cosificación de la mujer en el pasado y el presente (Norma Jeane Baker de Troya).
La audacia de Carson al traducir tiene como consecuencia que sus obras sean al mismo tiempo traducciones y creaciones. Mediante estos libros híbridos, los lectores vivimos dos realidades simultáneas: nos transportamos a la antigua Grecia y también recibimos la visita de personajes mitológicos que resultan similares y extraños por igual.
La audacia de Carson no está en traducir entre idiomas, sino entre culturas, entre épocas y entre formas de habitar el mundo.
Inventiva
Aunque parezca una contradicción, el verbo “inventar” viene del latín invenio: descubrir.
La inventiva de Carson viene, precisamente, de su capacidad de descubrir en las obras clásicas los dolores y las pasiones que, milenios después, seguimos compartiendo. Cuando murió su hermano, Carson tradujo un poema latino que habla sobre la pérdida de un hermano. Pero su traducción no se quedó en las palabras, sino que se expandió hasta crear un libro con forma de acordeón en el que desplegó su historia familiar: cartas, fotografías, dibujos y anécdotas (Nox). Porque las emociones humanas se expresan más allá del idioma.
La inventiva de Carson nos permite descubrir que las emociones también se traducen y que las traducciones también se sienten.
Juguetona
Anne Carson ha aprendido a hacer algo con la literatura y con la traducción que deberíamos tomarnos más en serio: jugar.
En muchas de sus obras, ha jugado con la propia forma del libro, como en el acordeón mencionado anteriormente (Nox), o en su traducción de la poeta Safo (Si no, el invierno). En esta última, incluye corchetes que representan los vacíos materiales de los papiros de Safo:
]corazón
]absolutamente
]puedo
]
Este énfasis en la materialidad de la literatura subraya la experiencia de leer textos con más de dos mil años de antigüedad, escritos en materiales muy diversos y conservados de forma fragmentaria. Su traducción nos otorga la facultad de completarlos y, además, nos recuerda que la lectura se hace con el cuerpo.
Los juegos de Carson son traducciones que no solo se leen, sino que se tocan, se sienten y se experimentan con todos los sentidos.
¿Y qué pasa con la traducción de la traducción?
Si la obra de Carson es una piedra primigenia que se arroja al agua y forma círculos concéntricos, su traducción al español es una de esas ondas, nacida del movimiento, donde su audacia, su inventiva y sus juegos nos alcanzan en nuestra propia lengua, gracias a la mano de profesionales como Tedi López Mills, Jordi Doce y Jeannette L. Clariond.
Traducir a Carson al español supone numerosos retos relacionados con su erudición de filóloga clásica y su reinvención del inglés a partir de las lenguas que ella misma traduce. Hay que decidir cómo trasladar lo híbrido, el silencio, las emociones, la familiaridad y la extrañeza.
A través de sus juegos con el lenguaje, su incorporación de imágenes y su experimentación con la forma del libro, Carson demuestra que la literatura va más allá de las palabras. Es un diálogo entre semejantes y extraños. Una conexión con personas que sintieron hace dos mil años cosas que seguimos sintiendo, pero también cosas que no logramos descifrar del todo.
El Nobel de Carson puede leerse también como un reconocimiento para la traducción: esa labor tangible, y a la vez invisible, que nos permite viajar en el tiempo y el espacio, adentrarnos en culturas desconocidas, tocar mundos y emociones que fueron pensados en otro idioma y que, sin embargo, están también a nuestro alcance.
La obra de Anne Carson nos recuerda que leer traducciones no nos limita: nos enriquece. Nos convierte en un eslabón más dentro de la larga cadena de la historia y la literatura. Nos invita a dejar los cerrojos puestos en los adjetivos, para abrir, entonces, los libros y los sentidos.
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Araceli María Alanís Corral recibe fondos de la Junta de Castilla y León y el Fondo Social Europeo + en el marco de un contrato predoctoral para desarrollar una investigación sobre la traducción en la obra de Anne Carson.
– ref. La audacia de traducir a Anne Carson, Premio Nobel de Literatura 2026 – https://theconversation.com/la-audacia-de-traducir-a-anne-carson-premio-nobel-de-literatura-2026-294021
