¿22 millones de paneles solares? El reto energético de los centros de datos de Madrid

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina Álvarez Requena, Director of Innovation, technology development and strategic alliances, IMDEA ENERGÍA

Sistema de enfriamineto de un gran centro de datos. Hrach Hovhannisyan/Shutterstock

Desde una búsqueda en Google a una consulta a ChatGPT, en casa o en el trabajo, la respuesta nos llega como por arte de magia. Pero ¿qué hay detrás? Para hacer posible todo esto, edificios llenos de servidores, que funcionan día y noche, necesitan electricidad, refrigeración y conexiones a la red.

Este impacto energético cobra especial importancia dado el apagón que sufrió España en abril de 2025 y y las repetidas intervenciones posteriores de Red Eléctrica española para mantener el equilibrio entre generación y demanda. Al mismo tiempo, el desarrollo de la inteligencia artificial precisa disponer de infraestructuras de datos, además de un marco regulatorio estable que garantice las inversiones y la disponibilidad a largo plazo. Hoy, Madrid está en la punta de lanza del debate, con el anuncio este verano de un nuevo campus de centros de datos en Alcobendas y otros proyectos en ciernes.

La potencia, traducida

El caso concreto de Madrid permite poner cifras a esta infraestructura que hace posible el desarrollo, entrenamiento y uso de la inteligencia artificial a gran escala. La región cuenta actualmente con unos 175 MW IT (capacidad de potencia en megavatios para tecnología de la información) de centros de datos operativos, aunque los proyectos anunciados superan los 1 400 MW IT.

Estas potencias se refieren solamente al consumo de los equipos informáticos. Si además tenemos en cuenta la refrigeración, se estima que el consumo total es un 30 % mayor. De modo que, suponiendo una utilización media del 80 %, la potencia necesaria para los centros proyectados es de unos 1 456 MW, es decir, aproximadamente 12,75 teravatios-hora (TWh) al año. Para hacernos una idea, esto equivale a casi la mitad del consumo eléctrico regional actual. También es lo mismo que producirían (por separado):

Equivalente energético a la potencia necesaria para alimentar los centros de datos proyectados en Madrid.
Cristina Álvarez Requena et al.

¿Solo renovable?

El reciente proyecto de Real Decreto para regular los centros de datos establece obligatoriamente que el 80 % de la energía debe proceder de fuentes renovables, hora a hora. Esto obliga a un imposible equilibrio, dado que dichas fuentes son altamente variables.

Imaginemos, por ejemplo, que alimentamos la infraestructura solamente con quince macroplantas solares. ¿Qué pasa al caer el sol? Se necesitaría una gigantesca infraestructura equivalente a las baterías de 250 000 coches eléctricos, para almacenar la energía generada durante el día.

Por supuesto, se pueden combinar energía solar y eólica, pero eso no soluciona el problema. Claramente, es necesaria una generación firme libre de carbono, como la proporcionada por la energía nuclear, para sostener el sistema de día y de noche, con sol o nublado, con viento o sin él.

Pequeños reactores para grandes nubes

Una posibilidad especialmente atractiva para suministrar esa potencia firme son los reactores modulares pequeños, conocidos como SMR (Small Modular Reactors). A diferencia de los grandes reactores actuales, un SMR produce alrededor de unos 20 y 300 MW. Su filosofía es también distinta: en lugar de construir en el emplazamiento una instalación única, se pretende fabricar de forma estandarizada buena parte del reactor y montar después uno o varios módulos allá donde sean necesarios.

Para los centros de datos, esta posibilidad resulta particularmente atractiva. Un gran campus digital, como el previsto para Alcobendas (Madrid), necesita electricidad de forma continua y puede crecer por etapas. Así, una combinación de generación nuclear firme, varios gigavatios de energía eólica y solar y sistemas de almacenamiento permitiría cubrir una demanda continua de alrededor de 1 456 MW.

La fuente nuclear aportaría la base estable del sistema, mientras que la solar y la eólica reducirían esa carga cuando hubiera recurso disponible. Y las baterías absorberían parte de las variaciones de corto plazo. De esta forma, el desarrollo de la IA no nos alejaría de los objetivos de descarbonización.

¿La energía nuclear del futuro?

Existen numerosos diseños de SMR, desde reactores de agua ligera hasta conceptos avanzados refrigerados por sodio, plomo, sales fundidas o gas. La investigación busca demostrar su seguridad, fabricación en serie, competitividad y rapidez de despliegue.

Eso sí, los SMR no eliminan el riesgo nuclear, asociado intrínsecamente a su combustible. Sin embargo, su menor potencia permite incorporar sistemas de seguridad pasivos y facilitar la evacuación del calor residual, de manera que se reducen potencialmente los riesgos asociados a este tipo de centrales.

Distintos proyectos nacionales y europeos, como EASI-SMR, están específicamente orientados a resolver las incertidumbres de seguridad que acompañan a estos diseños. En este sentido, la Unión Europea prepara un marco propio para acelerar su desarrollo, mientras Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, China, Rusia y varios países europeos impulsan iniciativas similares.

El caso de la capital española

Madrid también quiere participar en esta carrera tecnológica. Desde finales de 2025, IMDEA Energía está diseñando un nuevo programa de investigación en energía nuclear de fisión, en colaboración con centros de investigación y empresas. Esta nueva línea se suma al trabajo que el instituto ya desarrolla en integración de energías renovables y almacenamiento, sistemas eléctricos, baterías, hidrógeno y planificación energética.

Son investigaciones imprescindibles para alimentar los nuevos centros de datos, que formarán parte de una red de alcance nacional e internacional al servicio de empresas, administraciones y ciudadanos, aportando ventajas prácticas, como una menor latencia o, en el ámbito de la gobernanza, mayor soberanía digital. Además, su integración puede aportar flexibilidad y contribuir a una red más resiliente.

En este contexto, cuando los SMR no son todavía una solución comercial madura, ni está demostrado que alcancen los costes que prometen sus defensores, es más necesario que nunca avanzar en la investigación. Si tienen éxito, podrían convertirse en una pieza importante para sostener, con electricidad firme y baja en carbono, una infraestructura digital cada vez más tangible y creciente.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. ¿22 millones de paneles solares? El reto energético de los centros de datos de Madrid – https://theconversation.com/22-millones-de-paneles-solares-el-reto-energetico-de-los-centros-de-datos-de-madrid-293398