Resultados PISA: qué se puede comparar entre países y qué no

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jesús Miguel Rodríguez Mantilla, Profesor Titular de Universidad – Facultad de Educación (Área: Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación, MIDE), Universidad Complutense de Madrid

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¿Ha caído España mucho más que otros países del entorno en los resultados del último informe PISA? ¿Qué significa realmente el puesto de cada país en el ranking que propone este informe internacional?

PISA consiste en una serie de pruebas en lengua, matemáticas y ciencias a una muestra de estudiantes de 15 años. Pero los resultados de esta evaluación tienen un “margen de error”, de tal modo que dos países pueden obtener puntuaciones distintas sin poder afirmar que una sea realmente superior a la otra. La OCDE, organización detrás de PISA, solo considera que existen diferencias estadísticamente significativas cuando la distancia entre ambas puntuaciones supera ese margen (aunque este margen no es una cantidad fija, sino que varía en cada comparación en función de diversos factores estadísticos).

El ejemplo entre España y Francia ayuda a entenderlo. España (que ocupa el puesto 33 de 90 países) ha obtenido las puntuaciones de 477, 451 y 457 en ciencias, lectura y matemáticas, respectivamente. Las puntuaciones de Francia (posición 29) son 483, 456 y 458 en las respectivas áreas. Sin embargo, al comparar las puntuaciones de cada materia entre ambos países (con los procedimientos estadísticos adecuados), los resultados son similares; es decir, no se puede afirmar que los estudiantes franceses tengan puntuaciones superiores a los españoles.

Comparación con la media de países

Comparar las medias de España con las de la OCDE (las medias de los países participantes) ofrece una referencia más útil. Por ejemplo, en este último informe, de 2025, España se sitúa, en matemáticas, 6 puntos por debajo de la media de los países de la OCDE; 10 puntos por debajo en lectura, y 5 puntos por debajo en ciencias. En estos casos, las tres diferencias son estadísticamente claras: España está por debajo del promedio de países.

Tres gráficos de líneas comparan las puntuaciones de España y la media de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias entre 2000 y 2025; los símbolos indican diferencias estadísticamente significativas.
Figura 1. España y las medias OCDE en las tres materias, 2000-2025.
Elaboración propia con datos PISA de la OCDE.

También es útil observar la evolución de un mismo país en distintas remesas del informe. Por ejemplo, al comparar las puntuaciones de España entre PISA-2022 y PISA-2025 encontramos una caída de casi 16 puntos en matemáticas y de 23 en lectura: estos descensos son lo suficientemente grandes como para considerarse un dato relevante. En cambio, en ciencias, el descenso de 7 puntos no puede considerarse estadísticamente claro.

Países que mejoran

Reino Unido, por ejemplo, ha mejorado en ciencias (cerca de 12 puntos), pero no en matemáticas ni en lectura. La subida se concentra en Inglaterra y se limita a la edición 2022, por lo que no se considera una tendencia ascendente ya consolidada. Sí es ilustrativo que, entre ambas ediciones, ha habido una mejora del clima disciplinario, más perseverancia y menos distracción digital en el alumnado inglés que la media internacional.




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Turquía ha mejorado en las tres áreas (cerca de 8 puntos en matemáticas, 16 en lectura y 18 en ciencias). A diferencia del caso británico, presenta una tendencia de mejora desde hace años con el origen en importantes reformas curriculares a partir de 2015 y una mayor inversión en centros, recursos y en formación del profesorado.

Pese a estos ejemplos, es muy difícil analizar únicamente con PISA el posible impacto de determinadas políticas educativas en los resultados. Los datos permiten identificar factores que coinciden con los cambios, pero no aislar qué política o forma de enseñar los ha provocado.

¿Cómo influyen las formas de enseñar?

Para buscar pistas sobre ello podemos acudir a TALIS, otra encuesta de la OCDE, que recoge respuestas declaradas de docentes y equipos directivos sobre sus prácticas, formación, autonomía, clima de aula, uso de tecnología e inteligencia artificial, entre otros aspectos.

TALIS y PISA no permiten enlazar las respuestas de cada docente con los resultados de sus respectivos alumnos. Por eso solo podemos comparar promedios nacionales. No es posible concluir una relación causa-efecto entre las prácticas docentes y rendimiento académico, pero sí es posible observar algunos datos interesantes.

En un trabajo en el que relacionamos los resultados de PISA-2012 y TALIS-2013, ya vimos, por ejemplo, que Corea, Japón y Finlandia rendían muy bien en PISA, pese a registrar valores bajos en varias prácticas declaradas por su profesorado (como el trabajo en pequeños grupos, por proyectos o las formas de evaluar). En otros lugares sucedía lo contrario: países cuyos docentes reportaban en TALIS usar estas metodologías sacaban puntuaciones más bajas en PISA.

Relacionando PISA-2025 y TALIS-2024 vuelven a aparecer algunas paradojas.

En Estonia (cuyos alumnos se han colocado en el puesto 7 de 90), los docentes declaran recurrir poco al trabajo por proyectos en clase, mientras que en Kosovo (puesto 82) su profesorado afirma, precisamente, trabajar por proyectos con más frecuencia que la media de países.

El profesorado de Colombia (puesto 65) manifiesta utilizar con mucha frecuencia actividades de pensamiento crítico, pero el país obtiene resultados pobres en PISA-2025. En Marruecos (puesto 85) y Kosovo (82), también con bajos rendimientos en PISA-2025, el profesorado declara más claridad en sus explicaciones y mayor capacidad para gestionar el aula que la media de países.




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Imposible valorar el impacto de la IA

El uso de IA muestra otro contraste. En Singapur (puesto 2), cerca del 75 % del profesorado declara usarla. Pero en Turquía (puesto 21), que ha mejorado en las tres materias, solo lo admite el 24 % del profesorado, mientras que en Japón (puesto 5) su uso declarado es muy bajo (junto a niveles bajos de enseñanza adaptativa, es decir, más personalizada).

En España (puesto 33), el 35 % del profesorado declara emplear la IA y presenta niveles más altos que la media internacional en la utilización de materiales digitales, en enseñanza adaptativa y trabajo por proyectos. Sus docentes también declaran menos colaboración profesional, más tiempo de clase perdido por interrupciones y un mayor estrés por carga de trabajo.

En cualquier caso, aunque España ha empeorado claramente en matemáticas y lectura, no puede afirmarse que haya caído más que todos los países de su entorno, ni atribuir el resultado a una metodología concreta. PISA señala dónde cambia el rendimiento, y TALIS ayuda a describir cómo dicen enseñar los docentes. Pero, con todos estos datos, las causas siguen abiertas.

The Conversation

Jesús Miguel Rodríguez Mantilla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Resultados PISA: qué se puede comparar entre países y qué no – https://theconversation.com/resultados-pisa-que-se-puede-comparar-entre-paises-y-que-no-292244