El debate sobre los escenarios climáticos del IPCC: ¿qué son y cómo se usan para tomar decisiones de cara a un futuro más cálido?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José María Baldasano Recio, Catedrático Emérito de Ingeniería Ambiental, Universitat Politècnica de Catalunya – BarcelonaTech

Piyaset/Shutterstock

Para analizar el avance del calentamiento global en el futuro y los efectos de las medidas de mitigación, el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) ha establecido cinco escenarios de emisiones futuras de gases de efecto invernadero (GEI). Proyectar las emisiones es extremadamente complejo, pues dependen de la evolución del crecimiento y desarrollo socioeconómico y energético y de los cambios tecnológicos. Estos escenarios buscan contemplar un abanico de posibilidades. No son predicciones son proyecciones con sus incertidumbres asociadas. Son “fotografías de futuros plausibles”.

Actualmente, los escenarios climáticos del IPCC se basan en las Trayectorias Socioeconómicas Compartidas (SSP, por sus siglas en inglés), introducidas en el Sexto Informe de Evaluación (AR6). A partir de 2010, estas añadieron variables socioeconómicas a los anteriores escenarios, los RCP, que solo tenían en cuenta los niveles de gases de efecto invernadero e iban desde el escenario más moderado, el RCP2.6, hasta el más extremo, el RCP8.5.

Unos nuevos escenarios, los CMIP7 (2026), son la base del próximo Séptimo Informe de Evaluación (AR7).

Herramientas de gestión pública para la adaptación

Limitar el calentamiento global es urgente e inaplazable, pero adaptar las infraestructuras es una necesidad cada vez más apremiante. Viviendas, carreteras, hospitales, redes eléctricas, etc. tienen que poder resistir condiciones climáticas considerablemente más exigentes que las actuales.

Los escenarios climáticos también se consideran herramientas de gestión pública. La Unión Europea (UE) los utiliza en sus políticas de adaptación climática.

El Consejo Científico Asesor Europeo sobre Cambio Climático (ESABCC, por sus siglas en inglés) ha recomendado que la UE tome como referencia común para la planificación de su adaptación climática entre sus Estados miembros y que se preparen para un mundo casi 3 ºC más caliente, y ha considerado el escenario SSP2-4.5, que proyecta entre 2,1-3,5 ºC para el año 2100.

Asimismo, la institución aconseja comprobar la resistencia de determinadas infraestructuras e inversiones frente a trayectorias todavía más adversas, como es el escenario SSP3-7.0 (entre 2.8-4.6 °C de calentamiento). El ESABCC advierte de que la adaptación climática tiene límites y que su eficacia disminuye a medida que aumentan los riesgos.

No es que la UE esté pronosticando la temperatura para final de siglo. Se refiere al abanico de riesgos que se consideran suficientemente posibles como para ignorarlos. En 2024, la Comisión Europea ya consideró el SSP2-4.5 como escenario climático de referencia para evaluar los riesgos climáticos de sus políticas, aconsejando al sector privado usar el mismo enfoque.




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Retirada del escenario SSP5-8.5

Estos escenarios están en continua revisión. El escenario frecuentemente llamado “business as usual”, es decir, “seguir como siempre” (el SSP5-8.5, anteriormente conocido como RCP8.5), ha sido retirado en 2026 después de un significativo debate científico que busca restaurar la proporcionalidad entre probabilidad y representación.

Concebido como un escenario de alto riesgo, el SSP5-8.5 responde esencialmente a un mundo sin políticas climáticas. Su revisión, no es una “desaparición”, sino una corrección de su papel como referencia central en determinados análisis y narrativas sobre el futuro climático. Fue retirado porque quedó desactualizado. Responde a un principio básico de la ciencia climática: los escenarios describen trayectorias hipotéticas sujetas a supuestos sobre población, tecnología, política energética y desarrollo económico.

La retirada de RCP8.5 no implica que el calentamiento global haya perdido gravedad, sino que el escenario dejaba de ser una representación adecuada del curso probable de las emisiones de GEI. Descansaba en hipótesis de crecimiento intensivo del carbón y de expansión sostenida de emisiones, que, a la luz de la evolución, resultan menos plausibles que hace una década gracias a medidas como la transición hacia renovables y el Acuerdo de París (2015).

Gráfico que muestra la variación de la temperatura media global en el futuro con respecto al período de referencia según diferentes escenarios climáticos.
Variación de la temperatura media global con respecto al período de referencia según diferentes escenarios climáticos. El RCP8.5 es el de altas emisiones.
Gobierno de Canadá

La principal justificación científica para su eliminación es metodológica. En la modelización climática –necesaria para poder saber la evolución del sistema climático–, la utilidad de un escenario depende de su plausibilidad, no de su capacidad para maximizar el impacto comunicativo. Si bien es importante modelizar los posibles escenarios más desfavorables, también es necesario examinar un abanico amplio de escenarios potenciales.

El caso revela una cuestión epistemológica relevante: la ciencia no se debilita al corregirse, sino que se fortalece. La revisión de escenarios forma parte del proceso normal de actualización del conocimiento.




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Negacionismo y lectura política

La reacción del negacionismo climático ante esta revisión ha sido la previsible. Lejos de analizar el cambio con rigor, lo presenta como prueba de que la amenaza climática fue exagerada o incluso fabricada. Interpretación que confunde la revisión de un escenario con la invalidez del conjunto de conocimientos de la ciencia climática. La estrategia es conocida: convertir una revisión científica en munición retórica contra la acción climática.

Este patrón resulta especialmente visible en la instrumentalización del debate. La celebración de la “caída” de RCP8.5 por parte de figuras como Donald Trump o de sectores alineados con el negacionismo evidencia un discurso negacionista que intenta desplazar la discusión sobre los riesgos reales del calentamiento global hacia una caricatura de la ciencia como sistema alarmista.

Pero la corrección del escenario demuestra lo contrario: la comunidad científica distingue entre lo plausible, lo improbable y lo extraordinario. Presentar esta revisión como una refutación del cambio climático actual constituye una irresponsabilidad grave.

Implicaciones para el debate climático

El debate sobre los escenarios climáticos ofrece una lección amplia sobre comunicación científica. El uso indiscriminado de escenarios extremos puede erosionar la confianza pública cuando esos supuestos se vuelven menos verosímiles. Pero la solución no es minimizar el problema, sino jerarquizar adecuadamente los posibles futuros.

En términos normativos, esto refuerza una idea importante: el riesgo climático sigue siendo grave (como se está viendo este verano). Tanto la mitigación como la adaptación siguen siendo muy urgentes. Por tanto, la revisión del RCP8.5 no debe ser leída o considerada como un alivio, sino como una invitación a formular políticas climáticas basadas en escenarios más consistentes con la realidad actual, caso de la recomendación considerada por la UE respecto a sus políticas de adaptación.

The Conversation

José María Baldasano Recio no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El debate sobre los escenarios climáticos del IPCC: ¿qué son y cómo se usan para tomar decisiones de cara a un futuro más cálido? – https://theconversation.com/el-debate-sobre-los-escenarios-climaticos-del-ipcc-que-son-y-como-se-usan-para-tomar-decisiones-de-cara-a-un-futuro-mas-calido-291730