8.º aniversario The Conversation: las fuentes académicas necesitan el altavoz periodístico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Arte y Humanidades, The Conversation

¿Cómo combatir los bulos? ¿Qué es una fuente fiable? ¿Por qué fomentar el pensamiento crítico? ¿En qué situación se encuentra el periodismo?

Durante años, los aniversarios de The Conversation en Fundación Telefónica han celebrado la pata más científica de nuestro lema “rigor académico, oficio periodístico”. Sin embargo, en este octavo cumpleaños reunimos a tres pesos pesados de la comunicación –Aitana Castaño, periodista asturiana especializada en la información de las cuencas mineras y colaboradora del Hoy por hoy; Ángeles Caballero, participante en diferentes tertulias televisivas y colaboradora en Hora 25, y Martín Barreiro, físico y divulgador del clima en RTVE– para hablar de la otra, la periodística.

Porque uno de los objetivos de The Conversation cuando se creó en Australia, allá por 2011, o cuando se lanzó en España, en 2018, es salvar la brecha que a veces existe entre la prensa y la universidad: unos creen que los académicos son ininteligibles, y otros creen que los periodistas solo buscan el titular fácil.

Así, en la introducción, tanto Rafa Sarralde, director general de The Conversation España, como Elea Giménez Toledo, presidenta de su comité asesor, hicieron referencia a esta voluntad de unir dos disciplinas para, sobre todo, llegar a todo tipo de lectores.

¿Qué buscan los periodistas en los expertos universitarios?

Desde la prensa local, los investigadores de la Universidad de Oviedo han sido siempre un recurso esencial para que Aitana Castaño le explique a la gente “el mundo que ya conocen”.

Ángeles Caballero, también antigua editora de Economía en The Conversation, utiliza la información de los expertos para aferrarse al dato cuando en las tertulias le piden una opinión sobre temas complejos en 25 segundos. Martín Barreiro, que encarna en sí mismo la divulgación, saltó hace años del mundo académico al comunicativo, y considera que el espectáculo “no es el enemigo”.

Aunque ya tienen integrado el lenguaje periodístico en su día a día y no se paran a analizarlo, los tres estuvieron de acuerdo en que al informar buscan ofrecer respuestas comprensibles. Algunos, en los inicios, habían recibido de sus superiores la directriz de “escribir para que lo entendiese su abuela”. Otros, “escribir para que un abogado de Garrigues entienda una información sobre astrofísica”.

Fuese quien fuese la persona a la que tenían en la cabeza a la hora de narrar, el objetivo final siempre es comunicar y, como añadió Barreiro, buscar hacerlo por capas: “que todo el mundo entienda lo básico pero que también existan estímulos que hagan la información más sugestiva para lectores más experimentados en el tema”. En definitiva, el periodista (y el divulgador) debe abstraerse de querer aparentar que es la persona más lista del planeta y simplemente intentar que todo el mundo lo entienda.

Y con el lenguaje y los datos a su favor, ¿cómo intentan combatir las informaciones falsas con los que se topan?

Castaño recordó que ella estaba frente a Sorpresa, sorpresa el día en el que, supuestamente, sucedió el bulo de Ricky Martin y la mermelada. Cuando aseguró que no había visto tal cosa en la tele recibió como respuesta: “¿Y tú que no lo viste vas a saber más que todos los que dicen que pasó?”. Así que, entre risas, determinó que “es dificilísimo luchar contra ellos”: “El bulo se suelta de forma colectiva pero después hay que desmontarlo individualmente”.

Barreiro ha pasado de no querer mezclarse con quienes propagan bulos “a bajar a discutir con ellos”. Sin embargo, los bulos muchas veces provienen de creyentes en algo, de gente que basa su teoría en la fe, y es muy complicado intentar convencerles con razonamientos.

El problema y la solución

Para Castaño, parte de la culpa de la proliferación de mentiras la tienen los medios y las redes. Parte de la solución también la tienen los medios y las redes. El periodismo está, según ella, “muy mal y muy bien”: hay grandes problemas económicos e ideológicos pero también oportunidades que antes no existían. El problema, según Barreiro, “está fuera del periodismo, porque la información ya no está solo en los medios de comunicación”. Y así uno se puede encontrar fuentes fiables en internet pero también auténticas barbaridades informativas.

Aunque todos defendieron que hay buenos divulgadores en las redes, la realidad es que muchas veces quienes triunfan no son quienes tienen el mensaje más científico. Porque… ¿qué es una fuente fiable? “En el momento en que la gente cree que las instituciones mienten con sus datos y sus informes, la expresión ‘fuente fiable’ depende de cada uno”, comentó Ángeles Caballero.

Por eso las dos intervenciones finales del público cerraron estupendamente la charla. Porque aunaron en sus preguntas, anécdotas y argumentos muchos de los temas centrales de la conversación.

Así, José Manuel Torralba, catedrático de Materiales, compartió su accidentada experiencia inicial con la prensa. Cuando sucedió el desastre del Prestige, atendió a un redactor al que le explicó las causas que podían haber contribuido a la rotura del casco del barco. Al día siguiente comprobó que habían quedado resumidas en la frase “el acero puede cascar”, a su juicio una simplificación de la ciencia que él había intentado sintetizar. Aunque los tres periodistas de la mesa lo definieron como “un titular buenísimo”.

Marga Sánchez Romero, catedrática de Prehistoria, por su parte, contó que intentó explicar científicamente, en un pódcast, que las mujeres cazaban en la prehistoria y lo hizo utilizando el ejemplo de los restos encontrados en un yacimiento peruano de 9000 años de antigüedad. “Pero”, dijo ella, “¿cómo luchas con un comentario como el que yo recibí y que decía ‘yo soy peruano y eso en mi país no ha pasado nunca’?”

Sin rendirse, Aitana Castaño insistió en su mensaje a los investigadores: “Si un periodista llama, coged el teléfono. Nosotros os necesitamos como fuentes y vosotros nos necesitáis como altavoz”. Porque hay que seguir trabajando para ofrecer la verdad. “Se necesitan recursos para frenar las mentiras”, defendió Barreiro.

Y no hay mejor recurso, en este octavo año de vida, que The Conversation. Por algo Juan Ignacio Pérez Iglesias, antiguo rector de la Universidad del País Vasco y actual consejero de Ciencia, Universidades e Innovación del Gobierno Vasco, que nos acompañó en el aniversario, lo definió ya hace años como “el inventazo”.

The Conversation

ref. 8.º aniversario The Conversation: las fuentes académicas necesitan el altavoz periodístico – https://theconversation.com/8-aniversario-the-conversation-las-fuentes-academicas-necesitan-el-altavoz-periodistico-286289