Albinismo: el color blanco no es lo más relevante

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lluís Montoliu, Investigador científico del CSIC, Centro Nacional de Biotecnología (CNB – CSIC)

La piel pálida y el pelo blanco no son las principales consecuencias de ser una persona albina. oneinchpunch/Shutterstock

Hay muchas personas que conviven con una enfermedad rara y su patología pasa desapercibida al resto de la sociedad. Por ejemplo, si una persona tiene alguna alteración en su sistema inmunitario o alguna enfermedad metabólica, difícilmente alguien podrá identificarla como paciente, a no ser que pueda revisar sus análisis de sangre. Por el contrario, hay condiciones genéticas minoritarias que no pueden ocultar sus síntomas más evidentes. Es el caso del albinismo.

Aunque no todos los tipos de albinismo cursan con una pérdida total o parcial de la pigmentación, lo cierto es que los tipos más comunes sí la presentan, y esto hace que estas personas destaquen inevitablemente del resto.

Así, cuando vemos una persona de piel pálida, cabellos blancos y ojos claros o rojizos, inmediatamente pensamos que se trata de una persona con albinismo. Y deducimos que su principal preocupación será protegerse del sol, con cremas solares y con ropa adecuada, para no quemarse.

Pero que estas personas deban embadurnarse de crema todas las partes expuestas de su cuerpo antes de salir de casa cada día, haga sol o no –la radiación ultravioleta sigue llegando en los días nublados–, no es lo que más les preocupa, ni el síntoma de discapacidad que más altera su calidad de vida. Lo que tienen en común las personas con albinismo es una grave disfunción visual, un déficit importante de visión que las convierte en ciegas legales –entendiendo por ceguera legal la que sufren personas cuya agudeza visual es inferior al 10 % de la que tiene una persona vidente normalmente–.

Más albinismo en África que en Europa

El albinismo afecta en Europa a una de cada 10 000 a 20 000 personas nacidas. En España, con los 50 millones de habitantes que somos actualmente, debería haber entre 2 500 y 5 000 personas con algún tipo de albinismo. En África es más frecuente (1 de cada 3 000 a 6 000 personas nacidas) debido, principalmente, a la injustificable persecución que sufren, lo cual los lleva a crear comunidades cerradas (guetos) en los que aumenta la consanguinidad y, con ello, el porcentaje de nacimientos de personas con albinismo. Debido a ello, Naciones Unidas estableció desde 2015 que cada 13 de junio recordemos y condenemos estos execrables actos en el Día Internacional de Sensibilización sobre el Albinismo.

Hoy en día conocemos hasta 22 tipos de albinismo, asociados a mutaciones en otros tantos genes, de los cuales ya hemos identificado 21. Los nuevos tipos que se identifican son cada vez más minoritarios. Y es posible que se queden por describir aún algunos por mutaciones en genes cuya implicación en el albinismo es desconocida en la actualidad.

Agudeza visual limitada y fotofobia

A grandes rasgos, distinguimos entre albinismos sindrómicos y no sindrómicos, según afecten solo a las células pigmentarias o melanocitos o a más células. Lo que comparten todos los tipos de albinismo es el déficit visual. Adicionalmente, muchos tipos (pero no todos) presentan alteraciones pigmentarias. Y en los sindrómicos, además, pueden sumarse otras manifestaciones clínicas, algunas mortales, como trastornos en la coagulación sanguínea, problemas inmunitarios, fibrosis pulmonar, colón irritable y hasta alteraciones neurológicas. Conocemos dos modalidades de albinismo sindrómico: el síndrome de Hermansky-Pudlak (HPS, con once subtipos, HPS1-HPS11) y el síndrome de Chediak-Higashi (CHS, con un solo tipo).

Los problemas de visión de las personas afectadas incluyen ausencia de fóvea (retina central), transiluminación del iris y conexiones anómalas entre la retina y los núcleos visuales del cerebro. Estas alteraciones conllevan una agudeza visual muy limitada (inferior al 10 %), nistagmo (movimiento permanente de los ojos), fotofobia y una percepción tridimensional alterada. Por ello, en España, muchas personas con albinismo reciben o han recibido el apoyo de organizaciones como la ONCE.

Cómo han ayudado los ratones avatar a estudiar el albinismo

Las asociaciones de pacientes, como ALBA, y sus federaciones –entre ellas, FEDER– son esenciales para apoyar la investigación y para prestar apoyo a las personas con albinismo. Desde el CIBER de enfermedades raras (CIBERER-ISCIII), nuestro laboratorio sigue investigando las causas genéticas del albinismo, así como posibles tratamientos de terapia génica, usando modelos animales.

La investigación ha progresado de forma importante gracias a los ratones avatar, que reproducen prácticamente los mismos síntomas de los diferentes tipos de albinismo. Estos roedores se han generado gracias a las técnicas de modificación y edición genética como las CRISPR.

Hoy sabemos que la falta de pigmentación no es causa sino consecuencia del albinismo. Y que los déficits visuales no están causados por un déficit de melanina, sino de un precursor del pigmento: la L-DOPA.

Estudios recientes en ratones sugieren que la administración de esta molécula a niños con albinismo durante los primeros meses de vida podría ser beneficiosa para restaurar, al menos en parte, la visión. Pero de momento se han realizado ensayos clínicos piloto administrando L-DOPA a personas con el trastorno, con resultados no concluyentes.

Se ha propuesto también el uso de fármacos reposicionados, como la nitisinona, inicialmente aprobada para tratar la tirosinemia hereditaria de tipo I (otra enfermedad rara), en algunos casos, aunque aún no hay resultados concluyentes.

Puede que la solución acabe viniendo de mano de las propuestas de terapia génica intraocular. Es decir, de administrar copias de genes funcionales o herramientas de edición que corrijan las mutaciones, como ya ha sucedido en otras enfermedades de la visión como la acromatopsia. Pero para confirmarlo necesitamos seguir investigando.

The Conversation

Los contenidos de esta publicación y las opiniones expresadas son exclusivamente las del autor y este documento no debe considerar que representa una posición oficial del CSIC ni compromete al CSIC en ninguna responsabilidad de cualquier tipo. Lluís Montoliu lleva más de 30 años investigando sobre enfermedades raras, como el albinismo. Es miembro y asesor científico de ALBA, la asociación de ayuda a personas con albinismo. Ha colaborado con FEDER, la federación española de enfermedades raras, en diversas ocasiones. Lluís Montoliu es miembro y recibe fondos del CIBER de enfermedades raras (CIBERER-ISCIII) que ayudan a financiar sus investigaciones sobre este tema.

Almudena Fernández López es investigadora del CIBER de enfermedades raras (CIBERER-ISCIII), recibe fondos del CIBERER-ISCIII y de la Comunidad de Madrid.

Gema Garrido Martínez es personal CIBER de Enfermedades Raras (CIBERER-ISCIII)

ref. Albinismo: el color blanco no es lo más relevante – https://theconversation.com/albinismo-el-color-blanco-no-es-lo-mas-relevante-277166