Así diseñamos el césped para la mayor Copa del Mundo de fútbol de la historia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By John N. Trey Rogers, Professor of Turfgrass Research, Michigan State University

Los campos de la Copa del Mundo sufren mucho desgaste. AP Photo/Bernat Armangue

Con 104 partidos en 16 estadios repartidos por Canadá, Estados Unidos y México, la Copa Mundial de la FIFA de 2026 será el mayor evento de fútbol de la historia.

Es nuestro trabajo como investigadores especializados en césped contratados por la FIFA, el organismo rector del fútbol, asegurarnos de que esos campos ofrezcan las mismas sensaciones a los jugadores y de que el césped crezca con fuerza.

No es tan sencillo. De hecho, al principio parecía un reto imposible.

Elegir el césped adecuado

La magnitud de esta tarea no tenía precedentes: tres zonas climáticas distintas, más de 4 900 kilómetros entre los estadios más alejados, y recintos que van desde estadios al aire libre hasta el calor de Ciudad de México y Miami, pasando por los estadios cubiertos de la Liga Nacional de Fútbol Americano en Dallas y Atlanta, y los climas más frescos de Boston y Toronto.

A pesar de las situaciones únicas de cada estadio, la FIFA tiene una larga lista de normas sobre cómo deben construirse los campos. El césped debe ser natural, pero reforzado para que pueda soportar muchos partidos y ceremonias. Cada campo necesita un sistema de riego automático, un buen drenaje, un sistema de aspiración y ventilación integrado para mantener el césped y el suelo aireados, y luces de cultivo artificiales para mantener el césped sano.

Cada ciudad anfitriona es responsable de determinar cómo cumplir estos requisitos.

En este momento, ocho de los estadios anfitriones de 2026 suelen utilizar césped artificial: ¿cómo van a cambiar temporalmente a césped natural para el Mundial?

Y lo que es aún más complicado, cinco de los estadios tienen cúpulas, lo que significa que el césped recibe menos luz solar. ¿Cómo podrán mantener el césped vivo durante ocho semanas?

¿Cómo podemos asegurarnos de que un futbolista que compita en Filadelfia tenga la misma experiencia sobre el terreno de juego que uno que compita en Guadalajara o Seattle?

Instalación del nuevo césped artificial en el Gillette Stadium de Nueva Inglaterra, cerca de Boston. WCBV.

Nuestro equipo de la Universidad de Tennessee y la Universidad Estatal de Míchigan ha dedicado los últimos cinco años a investigar estas cuestiones para ofrecer orientación a las ciudades anfitrionas. Aquí, vamos a explorar algunas de las cuestiones más importantes a las que nos enfrentamos: qué tipo de césped cultivar, cómo se cultiva, cómo pensamos hacerlo aún más resistente y cómo transportarlo de forma segura a cada estadio.

El cultivo del césped

Normalmente, el césped en rollos se cultiva en suelo nativo. Al cosecharlo, se cortan las raíces, lo que supone un shock para la planta y puede retrasar el reestablecimiento de las raíces varias semanas.

Eso no funcionaría para la Copa del Mundo, ya que los partidos pueden celebrarse tan solo 10 días después de la instalación. Si las raíces no se establecen lo suficientemente rápido, el césped será más débil y más propenso a sufrir daños.

Para solucionar esto, decidimos utilizar césped cultivado sobre plástico con arena como base.

Imagine cultivar césped en una bandeja de plástico, pero a una escala mucho mayor. Cuando las raíces llegan al plástico, se extienden lateralmente y se entrelazan, formando un denso sistema radicular. Dado que las raíces permanecen intactas durante la cosecha, el césped sufre un estrés mínimo y puede estar listo para jugar casi inmediatamente después de su instalación.

El césped para campos deportivos se cultiva normalmente sobre una base de arena para proporcionar un drenaje rápido y evitar que el césped se compacte a medida que las raíces se establecen.

El problema es que cultivar césped en 5 cm de arena sobre una lámina de plástico conlleva riesgos. Debido al plástico, una sola lluvia intensa mientras el césped se está asentando puede arrastrar la arena expuesta.

Para los productores de césped de estación cálida –aquellos que cultivan variedades que prospera a altas temperaturas–, la erosión de la arena es menos preocupante porque el césped bermuda que cultivan se establece rápidamente. Por otro lado, los productores de césped de estación fría suelen cultivar pasto azul de Kentucky, que germina lentamente en comparación con otras especies, lo que aumenta el riesgo de arrastre.

Decidimos mezclar una especie de germinación más rápida –el raigrás perenne– con el pasto azul de Kentucky cultivado sobre plástico y, a continuación, probamos diversas proporciones de siembra. Descubrimos que una mezcla de 84 % de pasto azul de Kentucky y 16 % de raigrás perenne producía un césped más resistente que el pasto azul de Kentucky puro cuatro meses después de la siembra. Desde 2025, estos hallazgos se han aplicado en granjas de césped de toda Norteamérica, más allá de las que lo cultivan para la Copa del Mundo.

Estabilización de la superficie

“Un partido de la Copa del Mundo equivale a una Super Bowl”, como les gusta recordarnos a los responsables de la FIFA. Dado que cada campo acogerá muchos partidos y ceremonias, incluyendo hasta nueve partidos a lo largo de seis semanas, los campos deben ser extremadamente resistentes.

Para hacerlos más resistentes, mezclamos fibras de plástico con el césped natural, lo que crea un sistema de césped híbrido. A medida que el césped crece, sus raíces se entrelazan con estas fibras de plástico, lo que ayuda a mantener la superficie estable y firme. Estas fibras también se tiñen para que coincidan con el color del césped natural, de modo que, incluso si este se desgasta, ayudan a que el campo se mantenga verde.

Los sistemas de césped híbrido se pueden crear de dos maneras: cosiendo fibras de plástico en un campo de césped ya existente o colocando una alfombra de fibras de plástico que luego se rellena con arena y se siembra para que crezca césped nuevo.

Los sistemas cosidos se han empleado en los partidos de la Copa del Mundo durante mucho tiempo, pero los sistemas de alfombra son todavía bastante nuevos en el torneo: solo se han utilizado en la Copa Mundial Femenina de 2023.

Probamos ocho sistemas de moqueta para ver cómo funcionaban y descubrimos que todos podían cultivarse con éxito sobre plástico. Todas las pruebas de rendimiento de la superficie –rebote del balón, resistencia a la rotación y dureza de la superficie– realizadas en estos ocho sistemas de alfombras también cumplieron con las normas de la FIFA.

Tres ciudades anfitrionas eligieron un tipo de alfombra para sus estadios: Vancouver, Los Ángeles y Filadelfia.

El transporte del césped desde la granja hasta el estadio

La mayoría de los estadios –14 de ellos– contarán con césped cultivado sobre plástico, que se enrollará y se enviará al recinto durante la primavera de 2026. Parte del césped no tendrá que recorrer grandes distancias, pero otra parte se transportará en camiones frigoríficos. Dado que el césped permanece intacto tras la cosecha, puede soportar largos tiempos de transporte.

Cinco de esos estadios no reciben suficiente luz solar, por lo que utilizarán céspedes de estación fría que requieren menos luz que los de estación cálida.

Mientras que el estadio al aire libre de Miami utilizará bermuda, el estadio cubierto de Houston, a pesar de estar a una latitud similar, utilizará una mezcla de pasto azul de Kentucky y raigrás perenne. Esto significa que es imprescindible realizar viajes a través de Estados Unidos desde las granjas de césped de estación fría de Denver y Washington hasta los estadios con cúpula de las regiones del sur.

Es una locura pensar que todo esto sea necesario, pero la duración del torneo y las condiciones únicas de los estadios exigen innovación.

The Conversation

La Universidad de Tennessee fue la principal beneficiaria de la subvención de la FIFA. La Universidad Estatal de Míchigan es una subbeneficiaria. John N. Trey Rogers es el investigador principal del proyecto de la Universidad Estatal de Míchigan.

Jackie Lyn A. Guevara está adscrita a la Universidad Estatal de Míchigan. Recibió una remuneración a través de una subvención de la FIFA concedida a la Universidad Estatal de Míchigan.

John Sorochan es el investigador principal del proyecto financiado por la FIFA en la Universidad de Tennessee.

Ryan Bearss trabaja en la Universidad Estatal de Míchigan.

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