Linces que matan gatos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Clavero Pineda, Científico titular CSIC, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico”

Las mascotas pueden actuar como depredadoras de fauna silvestre, pero también pueden convertirse en presas, especialmente cuando tienen libertad para salir de las casas o viven directamente en la calle. Por ejemplo, los perros son presas frecuentes de los cocodrilos en Australia y de leopardos en ciudades de India.

En los últimos días se ha difundido en redes sociales y en la prensa el caso de un lince ibérico que ha matado a varios gatos callejeros en Cabañas de Yepes (Toledo). La espectacularidad de la noticia reside en la confianza con la que el animal se mueve por el entorno urbano, aparentemente indiferente a la cercanía de personas y vehículos.

No es el primer caso registrado de linces que atacan a gatos y, gracias a la notable recuperación del lince ibérico, es previsible que sigamos viendo situaciones similares en el futuro.

Carnívoros que matan a otros carnívoros

Que un lince ibérico mate gatos domésticos no deja de ser su comportamiento natural como superdepredador en ecosistemas mediterráneos. Hace ya casi tres décadas, se publicó un estudio de referencia sobre cómo los mamíferos carnívoros matan a individuos de otras especies de ese mismo grupo. El patrón se repite en múltiples sistemas, con leones, leopardos y hienas que matan guepardos, zorros que matan martas y garduñas y linces boreales que llegan incluso a matar lobos.

Pintura que muestra a un gato con restos de un pájaro que ha matado y un zorro que lo mira
Cuadro de Bruno Liljefors ‘Zorro sorprendiendo a un gato’.

Del mismo modo, los linces ibéricos matan zorros, meloncillos y ginetas cuando éstos se encuentran dentro de los límites de sus áreas de campeo. Incluso pueden atacar a tejones, unos animales que en ocasiones les superan en peso.

Como resultado, los territorios ocupados por linces tienen densidades muy bajas de otros carnívoros medianos y pequeños. Esta “limpieza” territorial genera un efecto en cadena: la reducción de los llamados mesocarnívoros favorece a las poblaciones de presas, especialmente las de conejo, el principal alimento del lince ibérico. Se da así la paradoja de que el lince, en lugar de perjudicar al conejo, contribuye a su recuperación.

Malo para los gatos, también para los linces

Un lince no distingue entre un carnívoro silvestre y un gato doméstico y si hay gatos viviendo en su territorio, intentará eliminarlos. Este comportamiento puede generar rechazo en los colectivos dedicados al cuidado de los gatos que viven en colonias. Sin embargo, y aunque estas personas se afanen en los cuidados, conviene recordar que los gatos que viven en la calle lo hacen, en general, en muy malas condiciones, también cuando no interactúan con carnívoros silvestres. Estos animales se enfrentan a peleas, enfermedades, ataques de perros, episodios de maltrato y un elevado riesgo de atropello.

La presencia de gatos en las calles y en el medio natural es por tanto mala para estos animales, pero también para las especies con las que interactúan.

Los gatos domésticos pueden transmitir diversas enfermedades a la fauna, entre ellas la leucemia felina, especialmente preocupante por la gravedad y facilidad de contagio. En 2007, un brote de esta enfermedad, originado por el contacto con gatos en las inmediaciones de El Rocío (Huelva), estuvo a punto de acabar con la población de linces de Doñana. Si los equipos de campo de los proyectos LIFE no hubieran estado trabajando sobre el terreno, es más que probable que una de las dos poblaciones de linces que quedaban en ese momento hubiese desaparecido.

El lince observado en Cabañas de Yepes probablemente no va a contraer leucemia felina, porque está vacunado contra la enfermedad, como ocurre con todos los individuos que han sido reintroducidos o capturados en los programas de conservación. Sin embargo, no es posible garantizar la inmunización de todos los ejemplares de lince, y menos aún a medida que la población continúe expandiéndose.

Lince en una camilla mientras dos veterinarios con mascarillas y bata miran una pantalla
Los linces que pasan por control veterinario (porque han nacido en cautividad o porque han sido capturados) tienen puesta la vacuna de la leucemia felina.
Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico

La Ley de Bienestar Animal

La interacción entre linces y gatos en Cabañas de Yepes ha generado una reacción social inesperada. En redes sociales, lejos de celebrar el regreso de una especie emblemática que estuvo a punto de desaparecer, muchos mensajes se centran en el drama de la muerte de los gatos y reclaman medidas contra el lince. Para muchas personas, la protección de los gatos de la calle debería llevar a intervenir contra los linces. En los casos extremos, incluso se llega a plantear su sacrificio. Invariablemente, estos mensajes se apoyan en la reciente Ley de Bienestar Animal.

La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, aprobada en contra de gran parte de la comunidad científica y de los colegios profesionales de veterinarios y biólogos, otorga un alto grado de protección a las colonias felinas, estableciendo que los gatos tienen derecho a permanecer en el lugar donde se han asentado. En la mayor parte de los casos ese lugar es simplemente el lugar que alguien eligió para comenzar a aportar comida.




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La ley, además, atribuye a los ayuntamientos la responsabilidad sobre el cuidado de estas colonias. Por eso, cuando un lince ataca a los gatos, la gente exige al ayuntamiento que tome cartas en el asunto. Sin embargo, los ayuntamientos no tienen ninguna competencia para intervenir sobre una especie protegida como el lince ibérico.

Lince ibérico tumbado en un terreno con tierra y hierba
Lince ibérico.
Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico

Los gatos, mejor en casa

Plantear situaciones como la de Cabañas de Yepes en términos de un conflicto causado por el lince parte de una premisa equivocada: que un pueblo de 300 habitantes no es el hábitat de un lince, pero sí el de los gatos callejeros. Pero los gatos no deberían estar en la calle, por una serie de poderosas razones.

En primer lugar, los gatos matan muchísimos animales. Según nuestras estimaciones preliminares, los gatos domésticos con acceso al exterior o viviendo en él estarían matando centenares de millones de animales al año en España. Esta cifra supera por márgenes amplísimos a las asociadas a atropellos o a la actividad cinegética.




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Quienes defienden la presencia de gatos en la calle suelen plantear que está en la naturaleza depredadora de los gatos matar otros animales, obviando que no es parte de la naturaleza que los gatos vivan y sean cuidados fuera de los hogares. En cualquier caso, el argumento sería el mismo para normalizar que un depredador salvaje mate a los gatos con los que se encuentre.

Además, los gatos callejeros suponen un enorme riesgo sanitario tanto para la fauna como por las enfermedades parasitarias que transmiten a las personas. El impacto de salud pública que tienen parásitos como Toxoplasma gondii, que se cree relacionado con un tercio de los casos de esquizofrenia, es en general ignorado. La costumbre de los gatos de enterrar sus excrementos en sustratos sueltos hace que un porcentaje muy alto de los parques infantiles, especialmente sus areneros, tengan huevos de Toxocara cati, un parásito responsable de la larva migrans visceral.

En la calle, los gatos viven mal y poco y, a menudo, mueren de forma violenta. A veces, las menos, porque se encuentran con un lince. La solución no es, por tanto, limitar al lince, sino entender que, por su seguridad, por la salud pública y por la integridad de la fauna, el lugar de los gatos domésticos no es la calle, sino el hogar, o, cuando esto no sea posible, recintos confinados.

La verdadera noticia no debería ser la pérdida de unos gatos domésticos en un entorno que no les corresponde, sino el triunfo, notable por infrecuente, de una naturaleza salvaje que vuelve a reclamar su espacio.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Linces que matan gatos – https://theconversation.com/linces-que-matan-gatos-281389