El comercio electrónico crece y la logística redibuja la periferia de las ciudades

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Gabriel Tirado Ballesteros, Profesor e investigador del Departamento de Geografía, Universidad de Salamanca

Scharfsinn/Shutterstock

Mientras usted lee este artículo, miles de paquetes transitan por el espacio terrestre y son almacenados en grandes plataformas a la espera de ser entregados en su domicilio. Según los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, España registra una media de unas 3 600 transacciones en comercio electrónico por minuto.

Una parte considerable de este volumen corresponde a servicios intangibles, como la reserva de un hotel o la compra de un billete de avión. Pero la verdadera presión está en el retail físico –bienes de consumo, moda, electrónica– que representa cerca del 40 % del volumen total de negocio. Este hecho se ha visto notoriamente acrecentado por el aumento de la circularidad en los mercados de segunda mano, tendencias que redundan de igual modo en el aumento del tráfico logístico.

Tras numerosas investigaciones desde la disciplina de geografía económica debemos advertir que el gesto aparentemente inocuo de “añadir al carrito”, tiene notables implicaciones territoriales. Estas nuevas formas de consumo están redibujando el espacio urbano y periurbano, además de tener otras implicaciones espaciales de carácter laboral y ambiental.

El emergente impacto de la logística

El comercio electrónico no es nuevo ni su auge responde a una necesidad coyuntural, pero el confinamiento social provocado por la covid-19 actuó como un acelerador de cambio, especialmente para aquellos segmentos de la población de edad avanzada más reticentes a comprar por internet, que se vieron forzados a desarrollar sus competencias digitales.

Los datos de Eurostat confirman esta tendencia: el 77 % de los internautas en la UE ya realizan compras online. De ellos, un tercio lo hace con una frecuencia de tres a cinco veces por trimestre. Los amplios periodos de prueba y devoluciones gratuitas, los probadores virtuales, el acceso casi instantáneo a una oferta global constante y la usabilidad de las plataformas web han creado ecosistemas digitales confiables para el pago electrónico.

Esto ha obligado a los centros comerciales a adoptar funcionalidades mucho más ociosas y diferenciadas para poder sobrevivir a la presión que ejercen estos marketplaces de la economía de plataformas. Pero el consumidor rara vez percibe que por cada establecimiento local que se cierra en los centros urbanos, se levantan naves logísticas de 10 hectáreas en la periferia de las ciudades.

Inmobiliaria logística en torno a las grandes ciudades

Según datos del Observatorio del Transporte y la Logística en España, la superficie destinada de plataformas logísticas de distribución ha pasado de 8,5 millones de metros cuadrados en 2015 a más de 14 millones en 2025, lo que representa un aumento de más del 65 %. Cataluña y la Comunidad de Madrid aportan casi 5 millones de metros cuadrados de la nueva superficie creada en estos últimos 10 años, pero especialmente Castilla-La Mancha ha absorbido gran parte de este crecimiento, que ha multiplicado por cuatro su superficie logística.

Estos procesos de “logistización” tienen una explicación geoeconómica: los operadores logísticos han pasado de buscar la proximidad con el cliente a la optimización de los hubs logísticos, centros nodales situados cerca de grandes infraestructuras de transporte donde se clasifican las mercancías para luego redistribuirlas rápidamente.

En estas nuevas ubicaciones, el carácter multimodal de la logística se convierte en el factor determinante. La convergencia de infraestructuras críticas –buenas carreteras, vías de ferrocarril para pasajeros y mercancías, puertos secos, aeropuertos–, permite una gestión eficiente de los flujos de mercancías, minimizando los tiempos de respuesta y los costes operativos. Estas infraestructuras se benefician también de localizaciones en la intersección de viales radiales y orbitales de alta capacidad.

Las nuevas localizaciones de la logística también se explican por la necesidad de ocupar grandes extensiones de suelo a bajo coste, inalcanzables y casi inexistentes en las zonas urbanas consolidadas, lo que empuja la actividad hacia nuevas periferias. La tipología de las nuevas plataformas logísticas de e-commerce demandan parcelas que a menudo supera los 100 000 metros cuadrados. Solo los municipios que tienen en su planeamiento urbanístico terrenos de estas características pueden ser competitivos en el mercado del sector inmobiliario de la logística.

En España, la logística se ubica a menudo en zonas limítrofes regionales aprovechando el efecto frontera (por ejemplo, para Madrid, Toledo o Guadalajara). Eso permite a los operadores logísticos tener beneficios como convenios colectivos con costes salariales más bajos o precios del suelo más bajos. Toda esta transformación e impacto territorial es especialmente visible en los alrededores de Madrid, Barcelona, Zaragoza o Valencia. En el caso del área metropolitana de la capital de España, los dos ejes que vertebran la logística son el Corredor del Henares y la comarca de La Sagra toledana.

Análisis comparativo del desarrollo logístico: Corredor del Henares (2020-2024).
Elaboración propia a partir de ortofotografía aérea PNOA. Instituto Geográfico Nacional (IGN), CC BY

La milla de oro logística

El Corredor del Henares, nodo tradicional de localización industrial, ahora es un distrito logístico que cubre desde el almacenamiento de mercancías de gran volumen hasta la última milla (el último tramo previo a la entrega), con dos puertos secos, intermodalidad completa (la autovía A-2, la línea ferroviaria Madrid-Zaragoza-Barcelona y el aeropuerto Adolfo Suárez Barajas), centralidad peninsular y proximidad al mercado madrileño.

Municipios como Alcalá de Henares, Torrejón de Ardoz, San Fernando de Henares y Coslada han transformado sus antiguos polígonos industriales y espacios agrarios en polígonos logísticos. De hecho, Amazon eligió San Fernando de Henares en 2012 para instalar su primera plataforma logística en España y, desde la pandemia, el corredor cuenta con tres más. Por el negocio que supone, Coslada es conocida desde hace tiempo como la milla de oro de la logística.

Evolución del uso del suelo en la Plataforma Central Iberum de Illescas (2018-2024).
Elaboración propia a partir de ortofotografía aérea PNOA. Instituto Geográfico Nacional (IGN), CC BY

De distrito industrial a ‘hub’ logístico

En La Sagra toledana, el caso de la Plataforma Central Iberum en la localidad de Illescas es paradigmático. De ser un distrito industrial del mueble y el ladrillo, Illescas ha pasado a ser, en menos de un lustro, un espacio orientado a la logística e-commerce e inversa, donde las economías de aglomeración han generado un efecto llamada a las grandes corporaciones globales.

Lo que antes eran suelos rústicos y agrícolas, hoy está cubierto por enormes naves industriales con una alta especialización funcional e infraestructuras orientadas al tráfico pesado. Este dinamismo ha alterado incluso las lógicas de movilidad tradicionales, generando flujos pendulares inversos que movilizan a más de 7 000 empleados diariamente, en una población de 33 000 habitantes censados. Cuenta con dos plataformas logísticas de Amazon, además de Michelin, Airbus, Toyota, Zalando y otras muchas.

Documentación gráfica del desarrollo urbano logístico. Plataforma Central Iberum en Illescas.
Por los autores., CC BY

¿Hacia la sostenibilidad de la nueva logística?

En los últimos años, la logística ha incorporado certificaciones de sostenibilidad en sus plataformas y utiliza materiales reciclados, placas solares, gestión de residuos e incluso ajardinamientos con especies autóctonas (plantas aromáticas, olivos o viñas). Sin embargo, desde una mirada geográfica crítica, hay que cuestionar si esa sostenibilidad puede limitarse al diseño ecoeficiente de una nave logística y su paisaje circundante.

Aunque estos modelos compactos optimizan las transacciones y reducen la huella de carbono mediante el uso de taquillas de entrega y recepción de envíos, así como rutas de entrega optimizadas, el sistema territorial en su conjunto revela otras externalidades, como saturaciones de viales de acceso y periferias mal conectadas por transporte público.

Cambia el modelo de consumo

En el Día Europeo de la Logística, que se celebra el 16 de abril, es necesario sensibilizar a la población sobre las implicaciones de los nuevos hábitos de consumo. El comercio electrónico ha convertido los hogares en probadores y pasarelas de moda. Detrás de cada clic en las tiendas online, los consumidores han asumido la devolución sistemática, que se traduce en pedir varias tallas de una misma prenda o usar un producto y luego devolverlo.

Ese modelo genera una presión sobre las infraestructuras, los ecosistemas y los trabajadores. Estas dinámicas muestran el síntoma más visible del capitalismo global e hiperacelerado.

The Conversation

Rosa Mecha López recibe fondos del proyecto de I+D+i PID2024-156170OB-C31, titulado “Innovación socioeconómica y gobernanza metropolitana ante el cambio ambiental en la región de Madrid”, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033/ y por FEDER/UE.

Juan Gabriel Tirado Ballesteros no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El comercio electrónico crece y la logística redibuja la periferia de las ciudades – https://theconversation.com/el-comercio-electronico-crece-y-la-logistica-redibuja-la-periferia-de-las-ciudades-277141