Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eszter Wirth, Profesora de Economía Internacional (ICADE), Universidad Pontificia Comillas

Hungría es un país pequeño, con 9,5 millones de habitantes y representa solo el 1 % del PIB de la Unión Europea (UE). Sin embargo, su influencia política en la UE va más allá. Se deja sentir por el poder de veto en decisiones que requieren unanimidad, como los paquetes de ayuda a Ucrania, las sanciones a Rusia o la adhesión de nuevos miembros. A ello se suma la longevidad política de Viktor Orbán (Fidesz): ha sido jefe de Gobierno durante los últimos 16 años, además de un primer mandato entre 1998 y 2002.
Pese a haber utilizado todos los recursos políticos para perpetuarse eternamente en el poder, su ciclo podría concluir con las elecciones parlamentarias que se celebran este domingo, tal como predicen las encuestas. La duda es si su rival, Péter Magyar, logrará la supermayoría que haría posible reformas constitucionales y legales de fondo.
Escándalos por doquier
Orbán, quien representa la versión húngara del sueño MAGA (siglas de Make America Great Again, lema de los seguidores de Trump) y de la extrema derecha, ha visto como, en los últimos meses, personas cercanas al régimen han aparecido envueltas en escándalos. Unos casos que han provocado rechazo hasta entre sus votantes más fieles.
El primer ministro se declaró “defensor de la familia numerosa tradicional” y protector de los menores “frente a la visibilidad LGBTI”.
Sin embargo, en 2024, la antigua presidenta (nombrada por Orbán) y la exministra de Justicia concedieron un indulto a un hombre condenado por encubrir abusos sexuales en un orfanato. Ambas dimitieron inmediatamente, pero, según versiones, firmaron siguiendo órdenes de Orbán y fueron usadas como “chivos expiatorios”. En 2025 han salido a la luz otros casos de abuso infantil en centros educativos estatales, con acusaciones sobre un posible encubrimiento de los culpables.
Mientras las listas de espera se alargan en hospitales obsoletos y el sistema educativo carece de profesores en edad de trabajar, en 2025 se estrenó un documental titulado Dinastía sobre el enriquecimiento de la familia y amigos de Orbán gracias a fondos europeos y licitaciones amañadas.
Los casos más chirriantes son los del yerno favorito de Orbán (fortuna de unos 500 millones de euros), el padre octogenario del primer ministro (ha comprado un palacete de los Habsburgo), y el amigo de la infancia y presunto testaferro de Orbán, Lőrinc Mészáros. Este último multiplicó su fortuna por 100 en una década y hasta posee un palacio que alberga cebras.
El país ocupa la primera posición como el Estado más corrupto de la UE, según Transparency International. También es considerado como un estado de derecho debilitado por Freedom House. Los principales medios de comunicación están en manos afines al gobierno, difundiendo propaganda gubernamental y bulos, desde mucho antes de que arrancara la campaña electoral.
Las filtraciones por parte del ministro de exteriores húngaro de datos sensibles sobre reuniones de la Unión Europea con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, revelan la evolución de Hungría hacia un modelo de Estado mafioso. De todo ello se desprende que sale todavía más barato comprar hidrocarburos rusos a cambio de traicionar a la UE.
Los retos del opositor: elecciones y estructuras atrapadas
Pero a Orbán le ha salido competencia desde dentro de Fidesz, con un componente personal digno de una telenovela. Péter Magyar, el exmarido de la ministra que fue obligada a dimitir, es casi 20 años más joven que Orbán y, aunque no ocupó una posición de poder, fue testigo de la corrupción dentro del partido.
Decidió fundar el Partido del Respeto y de la Libertad (Tisza), un juego de palabras porque también es nombre de un río húngaro. Esta formación ha logrado atraer a votantes desencantados con Orbán, así como anti-Orbán, como ningún otro partido de la oposición había logrado antes. Magyar se beneficia de su ambivalente condición de insider-outsider (parte del sistema y opuesto a él). Además, cuenta con un perfil conservador, pero transparente.
El eje central de su campaña es la denuncia de la corrupción, los servicios públicos deteriorados y el bajo crecimiento económico unido a la erosión del poder adquisitivo. Ha prometido restablecer los vínculos amistosos con las instituciones europeas para obtener los fondos que Bruselas congeló por violar los valores fundamentales europeos.
No obstante, evita algunos temas sensibles que podrían ahuyentar al votante magiar promedio, que sigue siendo conservador si se compara con el de otros países occidentales. En temas migratorios, no propone una postura radicalmente distinta a la del gobierno actual ni sugiere un enfoque progresista sobre derechos LGBTI.
Pero el tema más delicado es sin duda Ucrania. Aunque Tisza apoya la orientación europeísta de Hungría, su actitud hacia la ayuda ucraniana y la adhesión de Ucrania a la UE es cautelosa. Muchos votantes húngaros son escépticos en relación con la idea de enviar recursos fuera del país o involucrarse profundamente en políticas bélicas. Pese a ello, Orbán acusa a su rival de ser espía de Zelensky.

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Incluso si las encuestas aciertan y Tisza gana, su gobernabilidad seguiría estando limitada por las redes de Orbán. Durante 16 años, el primer ministro ha extendido sus tentáculos para nunca soltar el poder, colocando a sus secuaces en los principales tribunales: Constitucional, Supremo y de Cuentas. También controla la fiscalía general, empresas estatales y buena parte de la prensa.
Tisza necesitaría dos tercios de los escaños en el Parlamento para acabar con el régimen, modificando la Constitución y las leyes. Algo que parece muy difícil.
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Eszter Wirth no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Las redes de poder de Orbán pueden evitar un cambio de régimen aunque pierda las elecciones húngaras – https://theconversation.com/las-redes-de-poder-de-orban-pueden-evitar-un-cambio-de-regimen-aunque-pierda-las-elecciones-hungaras-280295
