Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mª. Teresa López de la Vieja de la Torre, Catedrática Emérita Honorífica de Filosofía, Universidad de Salamanca
“El derecho al asilo es un derecho humano y todo aquel que pida asilo político debe ser tratado justamente y, dado el caso, ser acogido…”. Lo decía en una entrevista el filósofo Jürgen Habermas, fallecido en marzo de este año, en octubre de 2015 y en el contexto de la crisis de los refugiados en Alemania.
Desde el 28 de febrero, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán –con el bombardeo del colegio de niñas de Minab, la ofensiva de Israel en el Líbano y los ataques de Irán con misiles y drones– están causando un elevado número de víctimas en toda la región y desplazamientos masivos de la población civil.
¿Qué medidas están en marcha en la Unión Europea? Por ahora, ninguna. Es ilustrativa la carta hecha pública en marzo por la presidenta de la Comisión Europea. Según Ursula von der Leyen, habrá que prepararse ante los retos que se avecinan. Solo que, ante la eventualidad de desplazamientos masivos de personas desde Irán y el Líbano, en la carta reitera la importancia de la diplomacia migratoria y la cooperación con países de la región, como Turquía, Pakistán y, curioso, el propio Líbano. En realidad, se trata de millones de personas.
Desde finales de febrero, la Agencia para los Refugiados de Naciones Unidas, ACNUR, viene alertando sobre la catástrofe humanitaria en el Líbano. Advierte también sobre la situación en Irán y de la población desplazada por los ataques. Entre las personas que se han visto obligadas a huir están quienes se habían refugiado en Irán huyendo de la violencia en Afghanistán.
Desde 1951, la protección de quienes no están en condiciones de regresar a su país –refugiados y solicitantes de asilo– es un derecho reconocido y una obligación para los países en conflicto. ¿Por qué hace falta recordarlo?
Derecho (y deber) de acogida
En conflictos armados internacionales se ha de proteger a la población civil o “no combatientes”, brindando especial protección a mujeres y menores, según el Protocolo Adicional de 1977, que amplió lo establecido en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados.
Lo sorprendente es que haga falta recordarlo en 2026. En el actual conflicto en Irán, los hospitales y centros de salud han sido bombardeados, como denuncia la Organización Mundial de la Salud. Esos ataques vulneran la legalidad internacional. También atentan contra los principios defendidos en la Declaración de Rabat, de 2023, con un enfoque integral: la salud de personas refugiadas y migrantes forma parte de la salud de la población en los países de acogida.
Puede decirse lo mismo sobre el Plan de Acción Mundial 2019-2030 de la Organización Mundial de la Salud para integrar la atención sanitaria a refugiados y migrantes –incluidas mujeres y menores no acompañados– en los programas y políticas de salud pública, con igualdad de género.
En resumen, la población civil o las personas “no combatientes” tienen el derecho a asistencia y protección. Los países de acogida tienen, entonces, el deber de brindar a las personas refugiadas la misma asistencia pública que recibe la población de esos países, según lo establecido la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados.
Lecciones negativas de la historia
Desde hace varios años, las instituciones de la Unión Europea han apostado por otro modelo de política de asilo, cada vez más restrictivo pese a mantener que se garantizará la no devolución o no repatriación. Conviene analizar, por ejemplo, el Reglamento de 2013, aprobado por el Parlamento y el Consejo sobre los mecanismos de protección internacional.
En marzo de 2026 se ha dado otro paso, con la aprobación del Reglamento sobre el retorno a terceros países de quienes se encuentren en situación irregular en los países europeos, creando también una lista de “países seguros”. En abril de 2026 se extiende la preocupación por las consecuencias económicas, sociales y ambientales de la guerra en Oriente Medio.
Hay sobrados motivos para ello. Los hay también –demasiados– para preocuparse por las víctimas y las poblaciones desplazadas a causa de la guerra en Oriente Medio. ¿En otros países, se están preparando planes de acogida? ¿Hay respuestas para quienes padecen los desastres de esta guerra?
Queda mucho por aprender de las lecciones negativas de la historia, como las llamaba Jürgen Habermas.
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Mª. Teresa López de la Vieja de la Torre no recibe fondos de ninguna organización. Forma parte del Patronato de Fundación “Ana Díaz Medina”, entidad sin ánimo de lucro
– ref. Millones de personas huyen de la guerra en Oriente Medio y la Unión Europea aún no tiene respuestas – https://theconversation.com/millones-de-personas-huyen-de-la-guerra-en-oriente-medio-y-la-union-europea-aun-no-tiene-respuestas-280101
