Source: The Conversation – (in Spanish) – By Bárbara Castillo Abdul, Docente e Investigadora Senior, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología
En los últimos años, la salud mental ha adquirido una visibilidad pública sin precedentes. Organizaciones internacionales, profesionales de la salud y activistas han impulsado campañas para reducir el estigma y mejorar la comprensión social de los trastornos mentales. Sin embargo, un aspecto que suele pasar desapercibido es cómo los medios de comunicación digitales –todavía la fuente principal de información de amplios sectores de la población— trasladan estos temas. ¿Hasta qué punto su representación contribuye a la comprensión social y a la reducción del estigma? Y sobre todo, ¿es suficiente con que la cobertura deje de ser explícitamente negativa?
Una investigación reciente publicada en BMC Psychiatry analiza, de forma sistemática, cómo los principales medios digitales de Iberoamérica trataron la salud mental a lo largo de 2023.
El estudio se basa en el análisis cuantitativo y cualitativo de más de 20 000 piezas informativas, con una muestra representativa de 1 226 noticias de 20 países iberoamericanos. Los resultados muestran que, aunque la mayoría de los contenidos analizados se sitúan en un tono “neutral”, esta neutralidad no equivale necesariamente a una mejora en la calidad informativa ni contribuye a la sensibilización social.
Más de la mitad de las noticias sobre salud mental tienen un tono neutral
El 56 % de las noticias sobre salud mental analizadas tiene un tono neutral, frente al 27 % de cobertura positiva y un 17 % de tono negativo.
A simple vista, ese predominio de la neutralidad podría parecer una buena señal: menos sensacionalismo, menos estigmatización explícita. Pero esta neutralidad puede encubrir una forma más sutil de insensibilizarían el estigma, al presentar los trastornos mentales como fenómenos homogéneos y descontextualizados, sin explorar sus causas estructurales ni las experiencias vividas de las personas que los sufren.
Entre los trastornos más frecuentemente mencionados están la depresión, la ansiedad, el estrés, el suicidio, las adicciones y los trastornos neurocognitivos, lo que muestra que los contenidos de salud mental están presentes, pero no necesariamente con una profundidad analítica que favorezca el entendimiento social.
Este hallazgo es consistente con otras investigaciones en la región que han puesto el foco en cómo se encuadran informativamente temas particularmente sensibles. Por ejemplo, un estudio reciente exploró la cobertura del suicidio en medios iberoamericanos y detectó que las prácticas de encuadre periodístico tienden a enfatizar aspectos dramáticos o simplistas, con poca atención a los contextos psicosociales o a las recomendaciones de buenas prácticas periodísticas.
De forma complementaria, otro trabajo también subrayaba la presencia de enfoques noticiosos que priorizan imágenes estigmatizantes o superficiales por encima de narrativas que puedan fomentar la empatía y la comprensión profunda de las experiencias vinculadas a la salud mental.
La ausencia de sensacionalismo no basta
Estas evidencias convergen en una conclusión clave: la ausencia de sensacionalismo no garantiza necesariamente una cobertura que favorezca la alfabetización mediática, la responsabilidad comunicativa o la reducción del estigma social. En contextos donde la desinformación, los atajos narrativos y la saturación informativa son la norma, los enfoques “neutralmente planos” pueden legitimar representaciones insuficientes, que ni problematizan ni enriquecen el debate público.
Desde una perspectiva de investigación aplicada, estos resultados tienen implicaciones claras para profesionales de la comunicación, docentes, responsables institucionales y editores de medios. Primero, es necesario avanzar en la formación de periodistas y comunicadores en el tratamiento ético y riguroso de temas de salud mental, incorporando recomendaciones de asociaciones internacionales que promueven un enfoque contextualizado, sensible y no estigmatizante. Segundo, los equipos editoriales deberían reflexionar sobre cómo sus prácticas de selección y encuadre de noticias pueden influir en la percepción social de fenómenos complejos y multifactoriales.
Contextualizar para una cobertura responsable de la salud mental
En este sentido, organismos como la Organización Mundial de la Salud han subrayado que una cobertura responsable en salud mental no se limita a evitar enfoques sensacionalistas. Exige contextualizar los trastornos, incorporar fuentes expertas, visibilizar factores estructurales y promover narrativas que contribuyan activamente a la comprensión social y a la reducción del estigma.
Los estudios sobre el tema refuerzan la necesidad de una agenda de investigación y transferencia de conocimiento que conecte a académicos con los profesionales de la comunicación y la sociedad civil para construir, juntos, prácticas informativas que vayan más allá de la “neutralidad”.
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Bárbara Castillo Abdul no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Abandonar el sensacionalismo a la hora de informar sobre salud mental no basta – https://theconversation.com/abandonar-el-sensacionalismo-a-la-hora-de-informar-sobre-salud-mental-no-basta-274319

