Source: The Conversation – (in Spanish) – By Xavier Fernández-i-Marín, ‘Ramon-y-Cajal’ Fellow, Universitat de Barcelona
En las últimas dos décadas, los países de todo el mundo han intensificado drásticamente sus políticas climáticas. El número de medidas climáticas se ha cuadruplicado desde el año 2000, y algunos conjuntos de datos muestran que se han multiplicado hasta por quince.
Los gobiernos aplican ahora docenas de políticas diferentes al mismo tiempo: impuestos sobre el carbono, subvenciones a las energías renovables, códigos de construcción, normas de emisión, financiación de la investigación y mucho más. Todas ellas funcionan conjuntamente, se influyen mutuamente y afectan de forma conjunta a las emisiones.
Pero cuando las emisiones disminuyen (o no), ¿cómo sabemos qué políticas merecen el crédito? ¿Cuáles marcan realmente la diferencia en cualquier circunstancia? Ese es el reto al que se enfrentan hoy en día los investigadores de políticas climáticas, y hemos encontrado una forma de resolverlo.
En una nueva investigación hemos analizado 1 737 políticas climáticas individuales en 40 países durante 32 años, e identificamos 28 políticas que reducen de manera consistente las emisiones en diversos contextos. Más importante aún, desarrollamos un nuevo enfoque que podría transformar la forma en que los investigadores evalúan las políticas en cualquier campo en el que la complejidad siga aumentando.
Métodos anticuados
Los enfoques tradicionales para evaluar las políticas climáticas tienen dificultades para adaptarse a esta nueva realidad.
Algunos investigadores estudian las políticas de forma aislada. Este tipo de investigación puede ser útil, pero es como juzgar a un futbolista solo cuando juega en solitario, ignorando a sus compañeros de equipo. Los resultados, ya sean positivos o negativos, podrían no ser aplicables cuando el jugador se une a un equipo diferente con tácticas diferentes.
Otros investigadores analizan “paquetes” de políticas completos. Para ampliar nuestra metáfora futbolística, esto es como juzgar el rendimiento de todo un equipo sin identificar qué jugadores individuales contribuyen más. En este caso, se sabe si el equipo está ganando o perdiendo, pero no por qué.
Un estudio de gran repercusión de 2024 aplicó una estrategia diferente: buscar descensos repentinos en las emisiones y luego comprobar qué políticas se habían introducido justo antes. Pero incluso este enfoque corre el riesgo de pasar por alto las políticas que funcionan gradualmente a lo largo del tiempo en lugar de producir resultados inmediatos y espectaculares.
El problema fundamental de analizar todas las políticas simultáneamente para ver cuáles funcionan realmente es que rápidamente te topas con un muro estadístico. Demasiadas variables, datos insuficientes. Es como intentar resolver una ecuación con más incógnitas que conocidos.
Un filtro estadístico
Nuestra solución utiliza un enfoque estadístico similar a una serie de filtros de calidad cada vez más estrictos.
Piénselo de esta manera: cuando hay demasiadas explicaciones posibles para algo que ha sucedido, se necesitan filtros para separar los efectos reales del ruido estadístico. Para ello, utilizamos lo que los estadísticos denominan “priores bayesianos”, que son, en esencia, diferentes conjuntos de supuestos sobre cómo deberían comportarse las políticas.
Es importante destacar que nuestro enfoque no se limita a elegir un filtro y ceñirse a él. En cambio, buscamos políticas que pasen por múltiples filtros diferentes. Si una política resulta eficaz en diferentes pruebas con diferentes supuestos, podemos estar más seguros de que funciona.
Entonces, ¿qué políticas son realmente efectivas?
Nuestro enfoque conservador identificó 28 políticas climáticas con un alto grado de certeza de reducción de emisiones. Estas abarcan una amplia gama de tipos de instrumentos:
- Precios e impuestos sobre el carbono (8 políticas): los impuestos sobre el carbono en todos los sectores, los sistemas de comercio de emisiones, las tasas por congestión y los impuestos especiales sobre los combustibles fósiles muestran efectos sólidos, incluso cuando se controlan todas las demás políticas. Esto contradice la afirmación de que los precios del carbono solo parecen eficaces porque suelen ir acompañados de medidas complementarias.
-
Eficiencia energética y normas (5 políticas): los códigos de energía para edificios, las normas de emisión atmosférica, las normas mínimas de rendimiento energético y los límites de velocidad en las autopistas reducen de forma sistemática las emisiones.
-
Energías renovables e investigación (11 políticas): el gasto en I+D en captura de carbono, energía nuclear, hidrógeno, eficiencia energética y energías renovables, así como la planificación de la expansión de las energías renovables y los sistemas de subasta, impulsan de forma fiable la reducción de emisiones.
-
Informes y rendición de cuentas (3 políticas): los requisitos de información sobre las emisiones de gases de efecto invernadero en todos los sectores tienen efectos significativos.
-
Reducción de las subvenciones (1 política): la eliminación de las subvenciones a los combustibles fósiles en el transporte reduce las emisiones.
Las medidas que más convienen a cada país
Para ilustrar las implicaciones en el mundo real, hemos modelado las emisiones en Portugal en cuatro sectores: edificios, energía, industria y transporte. Si Portugal hubiera aplicado las 28 políticas eficaces con la máxima rigurosidad desde 2000, el ahorro acumulado de emisiones ascendería a 538 Mt CO₂eq. Esto equivale a un año completo sin emisiones en estos sectores para Corea del Sur, cuya economía es aproximadamente seis veces mayor que la de Portugal.
El análisis específico de cada país es fundamental, ya que permite identificar oportunidades claras y concretas. Alemania, por ejemplo, podría mejorar la acción climática mediante límites de velocidad más estrictos en las autopistas. Australia, Canadá y Japón podrían mejorar significativamente su rendimiento mediante impuestos especiales más elevados sobre los combustibles fósiles (impuestos que gravan a los fabricantes en lugar de a los consumidores). Nuestro análisis permite a los responsables políticos identificar los puntos ciegos de estrategias climáticas que, por lo demás, son ambiciosas.
Los protagonistas
Nuestra investigación muestra que una acción climática eficaz no depende de encontrar una solución perfecta. Existen múltiples vías, pero algunos instrumentos resultan más fiables que otros: la fijación de precios del carbono, los impuestos y la inversión en investigación sobre energías renovables son los protagonistas que mejorarán cualquier “equipo” al que se unan.
Países como Suecia y Noruega han aplicado con éxito las 28 políticas eficaces (aunque con diferente intensidad), lo que demuestra que este enfoque es políticamente viable. Pero incluso líderes climáticos como Alemania tienen puntos ciegos, como los límites de velocidad en las autopistas mencionados anteriormente.
A medida que la política climática sigue expandiéndose y aumenta la presión para garantizar que realmente dé resultados, este enfoque proporciona una nueva y poderosa herramienta. Ayuda a los responsables políticos a evitar el desperdicio de recursos en medidas ineficaces, al tiempo que identifica estrategias probadas que funcionan en diferentes contextos.
Más allá de la acción climática
Si bien nuestros hallazgos proporcionan a los responsables políticos una lista clara de políticas climáticas que realmente funcionan, el enfoque en sí mismo es igualmente significativo.
La complejidad de las políticas no es exclusiva del clima. Sanidad, educación, regulación financiera, política social: en todas estas áreas, los gobiernos siguen añadiendo nuevos programas, nuevas normas y nuevos incentivos. Los investigadores de todo el mundo se enfrentan a la misma pregunta: ¿qué intervenciones específicas funcionan realmente cuando todo está entremezclado?
Nuestro enfoque de filtrado ofrece una plantilla. Cuando las políticas se multiplican, los métodos de evaluación tradicionales tienen dificultades para seguir el ritmo. Este nuevo enfoque permite a los investigadores modelar todo simultáneamente, manteniendo al mismo tiempo el rigor estadístico: identificar lo que realmente funciona en entornos complejos.
![]()
Xavier Fernández-i-Marín es investigador Ramón y Cajal con la beca RYC2019-028369-I.
Yves Steinebach recibe financiación del Consejo Noruego de Investigación (subvención número 335073 – Proyecto ACCELZ).
Christoph Knill y Markus Hinterleitner no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.
– ref. Impuestos al carbono, ayudas a las renovables, normas de emisiones… ¿Qué políticas climáticas funcionan realmente? – https://theconversation.com/impuestos-al-carbono-ayudas-a-las-renovables-normas-de-emisiones-que-politicas-climaticas-funcionan-realmente-277914

