China, territorio de muchas culturas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lili Wang, Profesora de lengua y cultura china, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Algunas personas bailan yangko en Luannan, para celebrar el tradicional festival de Primavera chino, en febrero de 2025. chinahbzyg/Shutterstock

China no es solo tierra, historia o cultura, sino que también es su gente.

El uso de la palabra “China” para referirse al gigante asiático se atestiguó por primera vez en 1516 en el Livro de Duarte Barbosa, donde el portugués narraba sus viajes por los mares del sureste asiático.

Sin embargo, los propios habitantes del país lo denominan “Zhong Guo”, “nación del centro”. El origen de este nombre se remonta al origen de su civilización, que a su vez está relacionada con la cultura mayoritaria en la China actual.

La tierra divina

La primera obra mitológica de China, el Clásico de las montañas y los mares, relata cómo los dioses establecieron en la Tierra las “nueve regiones”. A este territorio se le dio el nombre de “Shenzhou”, un lugar divino que ocupaba el puesto central en el planeta. Por eso China acabaría autodenominándose el Reino del Centro. Shenzhou se situaba en las cuencas media y baja de los ríos Amarillo y Yangtsé, en el centro-este de la China actual. Allí se levantó, hace más de 4 000 años la llamada civilización de Huaxia, predecesora de la actual etnia han.

Dibujo de un hombre cabalgando las olas sobre un carro.
Ilustración en una edición del siglo XVI del Clásico de las montañas y los mares, hecha por Jiang Yinghao.
Wikimedia Commons

Todo estuvo a cargo de las deidades según esos mitos. La primera obra médica de China, el Clásico de Medicina Interna del Emperador Amarillo, o su primer registro de técnicas agrícolas, el Xia Xiao Zheng, también son considerados de origen divino, así como la creación de los sinogramas, los famosos caracteres chinos, entre otros.

El primer uso de los sinogramas se observa en el texto clásico fundacional I Ching, que se traduciría como “libro de las mutaciones”. Sirve como oráculo para quien lo lee, pero también como tratado de sabiduría filosófica. De este libro surgen conceptos fundamentales en la cultura oriental como el taichi, el yin y el yang, los ocho trigramas y su combinación, los 64 hexagramas.

No obstante, su influencia no queda ahí. Esta obra sentó las bases de una de las ideas centrales de la cultura china: el cielo, la tierra y el ser humano son uno. Es decir, las divinidades y la humanidad están íntimamente ligadas.

Gobernados por los hijos del cielo

Asimismo, aunque se sucedieran muchas dinastías a lo largo de los siglos, todas se legitimaron por mandato de los dioses, por lo que los sucesivos emperadores siempre se hicieron llamar “hijos del cielo”.

Los habitantes de Shenzhou recibían dos denominaciones: Hua y Han. En el primer caso, Hua significa “flor”, por lo que existía una vinculación con la tierra a través de la referencia al “reino del centro”, un lugar donde las flores se abren en todo su esplendor. Por su parte, Han hace referencia a la Vía Láctea, vinculado al cielo, como aparece recogido en el Clásico de poesía de hace más de 3 000 años de antigüedad. De ese vocablo también derivan nombres como el río Han (Hanshui), la dinastía Han (Hanchao), el pueblo han (Hanren), el idioma chino (Hanyü) y los caracteres chinos (Hanzi).

Caligrafía china a un lado y un dibujo de naturaleza al otro.
Edición ilustrada del Clásico de poesía con caligrafía del emperador Qianlong, del siglo XVIII.
National Palace Museum/Wikimedia Commons

Históricamente, al menos antes del siglo XIII, no existía la noción moderna de “etnias” y en Shenzhou solo se distinguía entre los han y los extranjeros, en donde se incluían todos aquellos que habitaban el territorio pero no formaban parte de la cultura han.

Además, hay que tener en cuenta que China fue gobernada en dos ocasiones por pueblos foráneos. Durante la primera, en el siglo XIII, la dinastía Yuan, fundada por los mongoles, conquistó el Tíbet y lo incorporó al territorio chino. Tras un siglo de dominio mongol, los han recuperaron el poder y establecieron la dinastía Ming. Más tarde, en el siglo XVII, la dinastía Qing, fundada por los manchúes, integró nuevamente Mongolia al imperio. Tras su caída, Manchuria pasó finalmente a formar parte de China.

Diversidad de culturas

La llamada “cuestión étnica” surgió tras la fundación de la República Popular China en 1949. El país reconoció oficialmente 56 grupos étnicos. Aparte de los han, se consideró otras 55 etnias minoritarias, como los zhuang, hui, tibetanos, manchúes, mongoles, uigures, gaoshanes o los luoba. Todas ellas se concentran principalmente en el suroeste, noroeste y noreste del país, contando muchas con regiones o distritos autónomos.

Según datos de 2021, la población han asciende a 1 280 millones de personas, lo que representa el 91,11 % del total de los habitantes de China. Las minorías étnicas suman unos 125 millones de personas, es decir, el 8,89 %, siendo los zhuang el grupo más numeroso con más de 18 millones.

Pintura al óleo del rey Guesar montado en un reno.
Pintura al óleo del rey Guesar montado en un reno.
Wellcome Collection/Wikimedia Commons, CC BY

Estas minorías se diferencian de los han en sus orígenes, religiones, lenguas, tradiciones y formas de vida. A lo largo de los siglos, han desarrollado culturas fascinantes. Entre los ejemplos más destacados se encuentran las tres grandes epopeyas heroicas: la tibetana El rey Guesar, el escrito más largo del mundo; la mongola Jangar; y el poema del pueblo kirguís Manas.

Asimismo, el arte del muqam uigur de Xinjiang, mezcla de cantos, danzas, música popular y clásica, está reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Además, las técnicas textiles del pueblo li, las danzas de los bai y los dai, las gastronomías de los grupos uigur, tujia y coreano chino, las vestimentas de los miao y la arquitectura de los dong, entre otras, constituyen tesoros culturales de la humanidad.

Durante milenios, estos pueblos se han influido mutuamente y han convivido en la tierra divina de Shenzhou, dando lugar a la considerable diversidad cultural que vemos en la China actual. Cada una de las lenguas, tradiciones y expresiones artísticas de sus 56 grupos étnicos aportan algo de su característico color. Estos tesoros culturales de la tierra de Shenzhou son como un jardín en constante floración, cuya riqueza debe atribuirse a todos sus pueblos.


¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Cultura Claudia Lorenzo.


The Conversation

Lili Wang no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. China, territorio de muchas culturas – https://theconversation.com/china-territorio-de-muchas-culturas-278550