Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Carlos Morán Álvarez, Director del departamento de Economía Aplicada III, Universidad de Sevilla

Los economistas somos capaces de convertir en necesidad aquellos problemas que no somos capaces de solucionar. Por ello, durante muchos años compartía la idea, absurda, de que las crisis económicas eran necesarias e inevitables. Pero todo problema tiene solución, si bien exige un esfuerzo de entendimiento (no siempre fácil), una propuesta seria y una ejecución que normalmente deben llevar a cabo las personas implicadas o, en su caso, los responsables políticos.
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Las crisis económicas nacionales pueden evitarse, pero, para acertar, lo primero que debemos mostrar es el origen de estas. Para ello nos centraremos en la autoridad monetaria de la zona euro, el Banco Central Europeo (BCE). Pero en otros países desarrollados o en desarrollo, la situación que vamos a explicar es similar, aunque con matices.
Para comenzar
Vamos a considerar el dinero como una herramienta esencial en la dinamización de los intercambios económicos (los facilita al servir como medio de pago). En el eurosistema hay un quebranto continuo de la cantidad de dinero existente, debido a tres factores:
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La pérdida de poder adquisitivo por la subida de los precios.
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La fuga de liquidez hacia otros países cuando la moneda es admitida como medio de pago internacional.
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Los cambios en las preferencias de ahorro.
Estos factores obligan al BCE a fabricar dinero nuevo, adicional al existente. De este modo, además de mantener la capacidad de intercambio, potencia un mayor crecimiento de la renta. Así, semana a semana y de forma creciente, el BCE inyecta nueva liquidez al sistema. Debe hacerlo en el nivel adecuado para que se produzca el crecimiento económico de la eurozona, sin generar tensiones inflacionistas o desinflacionistas. El objetivo del BCE para la eurozona es mantener la tasa de inflación en torno al 2 %.
La política monetaria del Banco Central Europeo busca un crecimiento económico “necesario y suficiente”. Así, el BCE inyecta toda la liquidez capaz de ser absorbida al generarse mayores dinamismos económicos territoriales, sectoriales y personales gracias a ese mayor intercambio.
Es decir, inyecta dinero nuevo al sistema económico de forma creciente, y lo hace mediante préstamos a las entidades financieras. La institución trata de forma continua de generar liquidez suficiente para compensar la devolución de los anteriores préstamos, más la liquidez adicional necesaria para garantizar el crecimiento económico. Luego, el sistema financiero traslada al mercado ese dinero a través de préstamos a familias, empresas y administraciones que también son crecientes.
¡Más liquidez!
Este modelo de crecimiento económico se basa en una sucesiva y creciente creación de liquidez que provoca un incremento continuado del endeudamiento de las familias, las empresas o las administraciones con la intención de generar más renta, riqueza y empleo.
El elemento negativo es que un proceso de endeudamiento creciente de los agentes económicos y sociales del sistema (familias, empresas, administraciones) va debilitando poco a poco las expectativas de futuro. Con un alto nivel de deuda, cualquier hecho o fenómeno imprevisto puede hacer implosionar el modelo, haciendo que familias, empresas y sector público decidan dejar de endeudarse.
En el momento en que el endeudamiento se frena y disminuye, o al menos no crece lo suficiente, lo hace también la forma de hacer nuevo dinero, que deja de llegar al sistema. Mientras el endeudamiento crece también lo hacen la renta, la riqueza y el empleo, y cuando deja de hacerlo, la crisis económica está servida.
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Juan Carlos Morán Álvarez es afiliado reciente en el PSOE, si bien no participo de forma activa en política ni colaboro con el partido.
– ref. La teoría económica detrás de las crisis – https://theconversation.com/la-teoria-economica-detras-de-las-crisis-265047
