Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rubén Garrido-Yserte, Director del Instituto Universitario de Análisis Económico y Social, Universidad de Alcalá
La guerra en torno a Irán ha vuelto a disparar el petróleo. La economía energética y la economía del comportamiento ayudan a explicar por qué los precios del diésel y la gasolina reaccionan de forma tan desigual.
Un conflicto a miles de kilómetros puede terminar reflejándose en el precio que pagamos al repostar. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en 2026. La guerra ha alterado profundamente el funcionamiento del mercado petrolero mundial tras la interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las principales arterias energéticas del planeta.
Según el informe de marzo de 2026 de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), casi 20 millones de barriles diarios de crudo y productos petrolíferos que normalmente circulan por ese estrecho se han visto afectados por la crisis. Se trata de una perturbación de una magnitud excepcional en el mercado energético mundial.
Los precios que suben
Los mercados reaccionaron rápidamente a esta situación de estrés. Tras el inicio de las hostilidades, el precio del petróleo Brent pasó de los 71 dólares previos al inicio de la contienda a situarse en una horquilla de entre los 90 y 100 dólares.
Pero para muchos consumidores, el fenómeno más visible ocurre después. Cuando el petróleo sube, los precios de la gasolina y el diésel parecen aumentar casi de inmediato en las estaciones de servicio. Y cuando el petróleo baja, el descenso suele ser mucho más lento.
Los economistas conocen bien este patrón. Se denomina “cohetes y plumas” (rockets and feathers): los precios suben como cohetes y bajan como plumas. Este comportamiento ha sido documentado en estudios clásicos, como el de los economistas Severin Borenstein, A. Colin Cameron y Richard Gilbert, publicado en 1997 en el Quarterly Journal of Economics.
Del barril al surtidor
Para entender este fenómeno conviene recordar cómo se forma el precio del combustible.
El primer eslabón es el mercado internacional del petróleo, donde el precio responde a factores geopolíticos, expectativas financieras o decisiones de producción de los grandes países exportadores.
El segundo nivel es el mercado mayorista de productos refinados. El petróleo debe transformarse en gasolina, diésel o queroseno en refinerías. En Europa, uno de los principales mercados de referencia se sitúa en la región Ámsterdam-Róterdam-Amberes.
El tercer nivel es el mercado minorista, donde operan distribuidores y estaciones de servicio. A ese precio se añaden además los impuestos, que en Europa representan una parte considerable del precio final del combustible. La Comisión Europea publica un boletín semanal con estos datos.
Cuando el petróleo sube, los costes mayoristas aumentan rápidamente y las estaciones de servicio suelen trasladar ese incremento con rapidez. Cuando el petróleo baja, el ajuste suele producirse con mayor retraso.
El shock energético de 2026
La crisis actual ilustra bien cómo se transmite un shock energético global.
La Agencia Internacional de la Energía estima que la oferta mundial de petróleo podría reducirse en unos 8 millones de barriles diarios en marzo debido a la paralización de exportaciones y al cierre de infraestructuras energéticas en varios países del Golfo.
La interrupción del transporte marítimo ha obligado también a algunos productores a reducir su producción por la falta de capacidad de almacenamiento o transporte.
Para amortiguar el impacto sobre el mercado, los países miembros de la IEA han acordado liberar 400 millones de barriles de reservas estratégicas, una medida destinada a estabilizar el suministro global.
Sin embargo, estas intervenciones solo pueden suavizar temporalmente las tensiones. La evolución futura de los precios dependerá en gran medida de la duración del conflicto y de la reapertura de las rutas marítimas.
La competencia en el mercado de carburantes
Durante mucho tiempo se pensó que la explicación del fenómeno “cohetes y plumas” estaba únicamente en la estructura del mercado.
Los mercados de carburantes suelen tener características oligopolísticas. Es decir, las grandes compañías petroleras suelen estar integradas verticalmente –refino, transporte y distribución– y el número de estaciones de servicio que compiten directamente en una zona concreta puede ser relativamente limitado.
En este contexto, cuando los costes aumentan, las empresas trasladan rápidamente ese incremento al precio final para evitar una reducción de márgenes. En cambio, cuando los costes disminuyen, reducir precios rápidamente puede resultar menos atractivo si los competidores no lo hacen.
Pero esta explicación, basada únicamente en la competencia, no basta para entender completamente el fenómeno.
El comportamiento de los consumidores
La otra parte de la explicación se encuentra en el comportamiento de los consumidores.
Desde finales del siglo XX, la economía ha incorporado aportaciones de la psicología para entender cómo tomamos decisiones. Herbert Simon introdujo el concepto de racionalidad limitada (a falta de tiempo y conocimientos, las personas no optimizan sus decisiones, buscan soluciones satisfactorias), y Daniel Kahneman desarrolló la teoría de la perspectiva; esto es, que las personas valoran más las pérdidas que las ganancias (en cantidades equivalentes).
En el mercado de carburantes, los consumidores afrontan costes de búsqueda. Encontrar gasolina más barata implica tiempo, información y desviarse de la ruta habitual.
Por eso utilizamos precios de referencia basados en nuestra experiencia reciente. Cuando el precio supera ese nivel, muchos consumidores reaccionan rápidamente y buscan estaciones más baratas.
Cuando el precio baja ligeramente, en cambio, muchos consideran que el ahorro potencial no compensa el esfuerzo de búsqueda. La demanda se vuelve menos sensible al precio y las estaciones de servicio tienen menos incentivos para reducir precios rápidamente.
El resultado agregado de millones de decisiones individuales genera precisamente el patrón observado.
Por qué el diésel se encarece más
La crisis actual también ha puesto de relieve la vulnerabilidad específica del mercado de diésel.
El informe de la IEA advierte de que los mercados de diésel y queroseno son especialmente sensibles a las interrupciones de las exportaciones de Oriente Medio, debido a la limitada capacidad de refino disponible en otras regiones.
Además, el diésel desempeña un papel central en el transporte de mercancías, la maquinaria industrial y la actividad agrícola, lo que hace que su demanda sea menos flexible. Y esta menor flexibilidad (“inelasticidad” en la jerga de los economistas) siempre se paga en forma de mayores precios ante un shock de oferta como el que estamos experimentando.
El precio de la incertidumbre
En última instancia, los precios de los combustibles no reflejan únicamente el coste del petróleo. También incorporan lo que podríamos llamar el precio de la incertidumbre.
La Agencia Internacional de la Energía estima que un aumento sostenido del 10 % en el precio del petróleo puede reducir el PIB mundial alrededor de un 0,1 %, lo que ilustra hasta qué punto el mercado energético está conectado con la economía global.
La guerra en torno a Irán nos recuerda que la seguridad energética sigue siendo un elemento central de la estabilidad económica mundial. Por ello, además de impulsar la transición energética, muchos países están reforzando sus reservas estratégicas y mecanismos de coordinación internacional para amortiguar futuras crisis.
La próxima vez que repostemos, quizá merezca la pena recordarlo: detrás del número que aparece en el surtidor no solo hay petróleo. También hay geopolítica, mercados globales y la forma en que reaccionamos ante la incertidumbre.
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Rubén Garrido-Yserte no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. ¿Por qué en las crisis los precios de los combustibles suben como cohetes pero caen como plumas? – https://theconversation.com/por-que-en-las-crisis-los-precios-de-los-combustibles-suben-como-cohetes-pero-caen-como-plumas-278484

