Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio César Moreno Cantano, Doctor en Historia Contemporánea, Universidad Complutense de Madrid

En una ironía que subraya la complejidad de la lucha contra el extremismo en la era digital, Amelia, un personaje diseñado originalmente para disuadir a los jóvenes de la radicalización, se ha transformado en un potente meme de la extrema derecha.
Amelia fue concebida como parte de Pathways: Navigating the Internet and Extremism, un videojuego educativo desarrollado por la empresa social británica Shout Out UK (SOUK) y financiado por el Ministerio del Interior del Reino Unido bajo el programa Prevent.
En el juego, Amelia era una chica gótica de pelo morado, un personaje secundario que incitaba a los jugadores a tomar decisiones controvertidas, como unirse a manifestaciones extremistas. La intención era presentarla como una figura a evitar, un arquetipo de las influencias negativas en línea.

SOUK
Sin embargo, lo que SOUK no anticipó fue la reacción adversa. La extrema derecha percibió el juego como una caricatura estatal que demonizaba sus puntos de vista. Así, en un acto de “guerra memética”, decidió reapropiarse del personaje.
A partir del 9 de enero de 2025, una cuenta anónima en X (anteriormente Twitter) comenzó a difundir versiones de Amelia, transformándola de una figura de advertencia en un icono de “resistencia” contra la inmigración masiva y el establishment. Su estética gótica y su pelo morado, tradicionalmente asociados con subculturas de izquierda, fueron cooptados para crear una waifu política, una figura idealizada y sexualizada que atrae a un público joven masculino.
La pureza como signo
La proliferación de Amelia como meme de extrema derecha ha sido exponencial, en gran parte gracias a la IA generativa. Herramientas como Grok han permitido a los usuarios crear miles de variantes del personaje con facilidad, adaptándola a diversos contextos y narrativas. Se han visto imágenes de Amelia ondeando la bandera británica frente al Parlamento, comiendo salchichas de cerdo en desafío a la cultura musulmana o en estilo manga, todas ellas con mensajes xenófobos y anti-inmigración.
Este fenómeno no se ha limitado al Reino Unido. Han surgido versiones de Amelia en toda Europa, como “Maria” en Alemania (defendiendo tradiciones bávaras), “Emma” en los Países Bajos (abogando por una Navidad tradicional) y una Amelia pelirroja en Irlanda (criticando las políticas de “fronteras abiertas” de Bruselas). Cada una de estas adaptaciones utiliza símbolos nacionales para resonar con audiencias locales, demostrando la versatilidad y el alcance de esta táctica memética.
El fenómeno no solo muestra la velocidad con la que los memes se propagan en internet, sino también la existencia de una auténtica “economía del odio”. En torno a su imagen han surgido criptomonedas y tokens que buscan sacar provecho económico de su creciente popularidad. Figuras influyentes como Elon Musk han contribuido a ampliar su alcance y legitimidad al interactuar con publicaciones que promocionan estos activos digitales. En plataformas como X, el humor provocador y el shitposting actúan como mecanismos para atraer al público hacia contenidos más extremos.
Mientras tanto, en espacios menos regulados como Telegram, el discurso se radicaliza, adoptando formas abiertamente racistas o antisemitas. Varias investigaciones han demostrado que distintas comunidades en línea se han apropiado del meme, desde quienes lo comparten con ironía hasta redes abiertamente antiinmigrantes que difunden imágenes deshumanizadoras o violentas. Este proceso ilustra cómo la cultura digital puede transformar el humor en un vehículo de difusión ideológica y de incitación al odio.
Amelia no está sola
No es la primera vez que la extrema derecha coopta símbolos culturales, incluyendo personajes de videojuegos, para sus fines propagandísticos. Esta táctica se basa en la descontextualización y la re-significación, transformando figuras populares en vehículos para ideologías extremistas.
Uno de los casos más conocidos es el de “remove kebab”, un meme que tiene su origen en una canción de propaganda serbia. Fue popularizado en la comunidad de videojuegos de estrategia, especialmente en títulos de la empresa Paradox Interactive como Europa Universalis IV o Crusader Kings II. En este contexto, la expresión se usa para aludir a la eliminación de facciones musulmanas dentro del juego, lo que termina por normalizar, en clave de broma, un imaginario de limpieza étnica en un entorno lúdico.
Algo similar ocurre con “Deus Vult” (“Dios lo quiere”), antiguo grito de guerra de las Cruzadas que ha sido reapropiado por sectores de extrema derecha como consigna identitaria. En combinación con videojuegos como Crusader Kings, esta expresión se convierte en un símbolo de nacionalismo cristiano y de exclusión religiosa. La estética del cruzado medieval –armaduras, escudos, cruces– se utiliza para proyectar una imagen de fuerza, pureza y superioridad ideológica frente a un “otro” percibido como amenaza.
También algunos personajes concretos han sido convertidos en iconos dentro de estos circuitos. Así sucede con Legate Lanius, el brutal líder militar de la Legión de César en Fallout: New Vegas. En determinados memes se le presenta como encarnación de la disciplina férrea y del orden impuesto mediante la violencia, celebrando rasgos autoritarios y vinculándolos a una visión abiertamente fascista que promete “poner fin” a la decadencia social.
El ejemplo de Doomguy, el marine de DOOM que se enfrenta sin descanso a hordas de demonios, sigue la misma lógica. En ciertos espacios extremistas, su figura se reutiliza como metáfora de un “cruzado” moderno contra lo que consideran la “degeneración” de la sociedad: minorías, activistas, feministas u otros colectivos.
El caso de Amelia, en resumen, es una llamada de atención sobre los desafíos que afrontan las estrategias de prevención del extremismo en un paisaje digital en constante evolución. La facilidad con la que la IA generativa puede ser utilizada para subvertir mensajes y crear contenido de odio a gran escala exige una reevaluación de cómo se diseñan y ejecutan estas campañas.
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Antonio César Moreno Cantano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Amelia, el personaje de un videojuego educativo secuestrado por la extrema derecha – https://theconversation.com/amelia-el-personaje-de-un-videojuego-educativo-secuestrado-por-la-extrema-derecha-276575
