Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)

A lo largo de las últimas generaciones hemos aprendido mucho sobre esos esquivos visitantes que son los cometas. Siglos atrás eran vistos como un anuncio de calamidades de todo tipo, mientras que ahora los consideramos una fuente de oportunidad científica.
En particular, destaca el descubrimiento de los llamados “cometas rasantes solares del grupo Kreutz”, que se caracterizan por tener órbitas muy excéntricas, originadas en la llamada Nube de Oort, en los confines del Sistema Solar. Estos objetos experimentan pasos sumamente próximos al Sol, a los cuales raramente sobreviven.
Buena parte de los cometas tipo Kreutz pasan desapercibidos para la mayoría, aunque son captados por sondas espaciales que estudian el Sol. Lo hacen antes de que esos frágiles objetos se desintegren por la enorme temperatura y el efecto de marea que reinan en las proximidades del astro rey. Sin embargo, este mes podríamos tener uno muy brillante en el cielo del atardecer.
Todas las miradas puestas en MAPS
Efectivamente, a lo largo de marzo podremos asistir al acercamiento de uno de esos cometas Kreutz al Sol. Se trata de C/2026 A1 (MAPS), descubierto el 13 de enero de 2026 desde el Observatorio AMACS1, en el desierto de Atacama (Chile). Su nombre procede del programa MAPS de búsqueda de nuevos cometas, dirigido por los astrónomos Alain J. Maury, Georges Attard y Florian Signoret, en el marco del cual fue encontrado.
A diferencia de otros cometas Kreutz que son relativamente pequeños, MAPS podría tener varios kilómetros de diámetro. Eso explicaría que se detectara a mayor distancia (2 unidades astronómicas, unos 300 millones de kilómetros) que otros cometas de esa familia, como el C/2011 W3 (Lovejoy) y C/2024 S1 (ATLAS).
En la actualidad, el objeto espacial ya puede observarse con telescopios de aficionado y binoculares, justo en el cielo del atardecer. Poco a poco, en las próximas semanas, cruzará la constelación de la Ballena para alcanzar Acuario en su probablemente fugaz encuentro con el Sol.

Josep M. Trigo (ICE-CSIC/IEEC)
Para latitudes medias de España y Centroamérica, el cometa subirá ligeramente en el horizonte local del cielo del atardecer, mientras cruza la citada constelación de la Ballena. Sin embargo, debido a la progresiva reducción de su distancia angular al Sol (llamada elongación), MAPS irá siendo engullido por el crepúsculo al final de mes.
Pero que nadie desespere, pues el cometa crecerá en brillo y tamaño conforme se acerque a nuestra estrella. Así, el 1 de abril se encontrará a sólo 13º de distancia, pero podría verse perfectamente en plena luz del crepúsculo. Es posible generar cartas de observación de MAPS adaptadas a la latitud del usuario en la iniciativa In-The-Sky del astrónomo Dominic Ford.
Visible a plena luz del día
Según las estimaciones más optimistas, incluso si hubiéramos perdido la oportunidad de ver el cometa a finales de marzo durante el crepúsculo –y si no se hubiese desintegrado ya por entonces– en sus últimos días de existencia podría llegar a ser un objeto tan brillante como para ser visible en pleno día, al lado del Sol. Las expectativas más favorables incluso sostienen que su cabeza podría ser algo menos brillante que el astro rey en el punto de su órbita más cercano a nuestra estrella –el llamado perihelio–.
Llegados a este punto, es importante recordar el riesgo para la visión que entraña la observación directa del Sol a simple vista, peligro que se multiplica si empleamos medios ópticos. Por eso debe evitarse la búsqueda del cometa en pleno día sin filtros especiales ni medidas de seguridad.
Grandes esperanzas
¿Y qué ocurrirá realmente con el cometa MAPS? No podemos estar seguros, ya que todavía desconocemos aspectos fundamentales como, por ejemplo, su tamaño exacto. Los cometas más pequeños del grupo Kreutz a veces se fragmentan antes del perihelio sin dejar rastro. Sin embargo, dado su comportamiento luminoso y que haya sido descubierto a gran distancia del Sol, MAPS podría ser lo suficientemente grande como para sobrevivir en su acercamiento al Sol.
Si, además, tuviésemos la enorme suerte de que sobreviviese al paso por el perihelio, aparecería en el cielo desplegando una enorme cola de polvo, como ocurrió con el memorable cometa 1965 S1 Ikeya–Seki y otros grandes cometas del siglo XIX. Ese desarrollo de la cola sería consecuencia de la masiva sublimación de hielos que, como consecuencia de la presión del gas emitido en ese proceso, lanzarían toneladas de pequeñas partículas al medio interplanetario.
Ojalá que el cometa MAPS haga historia sin anunciar calamidades.
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Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.
– ref. El cometa MAPS cae hacia el Sol y está listo para hacer historia – https://theconversation.com/el-cometa-maps-cae-hacia-el-sol-y-esta-listo-para-hacer-historia-277997
