Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ziyad Al-Aly, Clinical Epidemiologist, Washington University in St. Louis

Uno de mis pacientes, un veterano que había intentado dejar de fumar durante más de una década, me contó que, tras empezar a tomar un medicamento GLP-1 para su diabetes, perdió el interés por los cigarrillos. No utilizó parches. Tampoco eligió una fecha para dejarlo. Simplemente perdió el interés. Ocurrió sin esfuerzo.
Otro paciente que tomaba uno de estos fármacos para perder peso me explicó que el alcohol había perdido su atractivo, después de años de intentos fallidos por dejarlo.
Personas que luchan contra muchas adicciones, desde los opioides hasta el juego, están compartiendo experiencias similares en la consulta del médico, en las redes sociales y en las sobremesas familiares. Ninguno de ellos comenzó a tomar estos medicamentos para dejar de consumir.
Lo llamativo es que este patrón de personas que pierden sus ansias por una amplia gama de sustancias adictivas no tiene precedentes en la medicina.
El “ruido de la comida” desaparece
Las personas que toman medicamentos GLP-1 a menudo hablan de la desaparición del “ruido de la comida”; es decir, la constante charla mental sobre la comida que dominaba sus días se silenciaba. Es más, mis pacientes contaban que no se trataba solo de la comida: el interés por fumar, beber y consumir drogas, que hace que las personas vuelvan a caer a pesar de sus mejores intenciones de dejarlo, también se estaba silenciando.
Como médico cuyos pacientes suelen tomar medicamentos GLP-1, y como científico que trabaja para responder a cuestiones urgentes de salud pública, soy consciente de que muchas adicciones no tienen un tratamiento aprobado. Los pocos medicamentos que existen están muy infrautilizados y ninguno funciona con todas las sustancias. La idea de que un fármaco que ya toman millones de personas pudiera lograr lo que ningún otro tratamiento contra la adicción ha hecho antes es demasiado importante como para ignorarla.
Mi equipo y yo nos propusimos comprobar si los fármacos GLP-1, entre los que se encuentran el semaglutido (Ozempic y Wegovy) y el tirzepatido (Mounjaro y Zepbound), desarrollados originalmente para la diabetes y luego aprobados para la obesidad, podrían lograr lo que ningún tratamiento para la adicción existente consigue: frenar el deseo en sí mismo. Nuestras pruebas sugieren claramente que pueden hacerlo.
Base biológica de las ansias
La hormona que imitan estos fármacos, el GLP-1, no solo se produce en el intestino. También está activa en el cerebro, donde los receptores a los que se une se agrupan en regiones que controlan la recompensa, la motivación y el estrés. Es decir, el mismo circuito que se ve secuestrado por la adicción.
En dosis terapéuticas, los fármacos GLP-1 atraviesan la barrera hematoencefálica y atenúan la señalización de la dopamina en el centro de recompensa del cerebro, lo que hace que las sustancias adictivas sean menos gratificantes.
Los fármacos GLP-1 parecen inhibir el deseo de consumir varias sustancias diferentes en múltiples modelos animales. Por ejemplo, los roedores a los que se les administran fármacos GLP-1 beben menos alcohol, se autoadministran menos cocaína y muestran menos interés por la nicotina. Cuando los investigadores administraron semaglutida a monos verdes vervet, unos primates que beben alcohol voluntariamente, los animales bebieron menos sin mostrar signos de náuseas ni cambios en la ingesta de agua. Esto sugiere que el fármaco redujo el valor de recompensa del alcohol.
De los animales a las personas
Para averiguar si estos fármacos tienen un efecto similar en las personas, recurrimos a los registros médicos electrónicos de más de 600 000 pacientes con diabetes tipo 2 del Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos, una de las bases de datos sanitarias más grandes del mundo.
Diseñamos un estudio que aplicaba el rigor de los ensayos controlados aleatorios, el estándar de referencia en medicina, a datos del mundo real. Comparamos a las personas que comenzaron a tomar medicamentos GLP-1 con las que no lo hicieron, ajustando las diferencias en el historial médico, la demografía y otros factores. Y seguimos a ambos grupos durante tres años.
Mi equipo y yo nos planteamos dos preguntas. En primer lugar, en el caso de las personas que ya luchaban contra la adicción, ¿los medicamentos reducían las sobredosis, las hospitalizaciones relacionadas con las drogas y las muertes? Y en el caso de las personas sin antecedentes de trastorno por consumo de sustancias, ¿los fármacos GLP-1 disminuían el riesgo de desarrollar uno con todas las principales sustancias adictivas (alcohol, opioides, cocaína, cannabis y nicotina)?
Lo que descubrimos fue sorprendente. En el grupo que ya luchaba contra la adicción, hubo un 50 % menos de muertes por consumo de sustancias entre las personas que tomaban medicamentos GLP-1 en comparación con las que no los consumían. También encontramos un 39 % menos de sobredosis, un 26 % menos de hospitalizaciones relacionadas con las drogas y un 25 % menos de intentos de suicidio. En tres años, esto se tradujo en aproximadamente 12 eventos graves menos en total por cada 1 000 personas que tomaban medicamentos GLP-1, incluidas dos muertes menos.
Reducciones de esta magnitud son poco frecuentes en la medicina de las adicciones. Lo más notable es que el hallazgo proviene de medicamentos diseñados inicialmente para la diabetes, que luego se reutilizaron para la obesidad y que no fueron concebidos para tratar la adicción.
Ozempic para prevenir el desarrollo de adicciones
Los fármacos también parecían prevenir el desarrollo de la adicción desde el principio. Entre las personas sin antecedentes de trastorno por consumo de sustancias, las que tomaban fármacos GLP-1 tenían un 18 % menos de riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol, un 25 % menos de riesgo de trastorno por consumo de opioides y aproximadamente un 20 % menos de riesgo de dependencia de la cocaína y la nicotina. En tres años, esto se tradujo en aproximadamente seis o siete nuevos diagnósticos menos por cada 1 000 usuarios de GLP-1.
Con decenas de millones de personas que ya utilizan fármacos GLP-1, la reducción de las muertes, las sobredosis, las hospitalizaciones y los nuevos diagnósticos podría traducirse en miles de eventos graves evitados cada año.
Evidencia convergente
Nuestros hallazgos coinciden con un conjunto cada vez mayor de pruebas.
Un estudio nacional sueco realizado con 227 000 personas con trastorno por consumo de bebidas alcohólicas reveló que quienes tomaban fármacos GLP-1 tenían un 36 % menos de riesgo de hospitalizaciones relacionadas con el alcohol. Esto supone más del doble de la reducción del 14 % que el mismo estudio encontró con la naltrexona, que era el medicamento más eficaz aprobado para el tratamiento del trastorno por consumo de alcohol en ese análisis. Otros estudios observacionales han relacionado los fármacos GLP-1 con menores tasas de trastornos por consumo de alcohol nuevos y recurrentes, menos diagnósticos y recaídas en el trastorno por consumo de cannabis, menos visitas al médico por dependencia de la nicotina y un menor riesgo de sobredosis de opiáceos.
Mientras tanto, los ensayos controlados aleatorios que evalúan directamente si estos fármacos ayudan a las personas con adicción también se muestran prometedores. En un ensayo, la semaglutida hizo disminuir tanto el deseo como la ingesta de bebidas alcohólicas en personas con trastorno por beber alcohol. En otro, la dulaglutida redujo su consumo. Hay más de una docena de ensayos adicionales ya en marcha o en fase de reclutamiento activo, y hay varios más previstos.
El futuro del tratamiento de las adicciones
Los fármacos GLP-1 son el primer tipo de medicación que muestra beneficios potenciales en múltiples tipos de sustancias simultáneamente. Y a diferencia de los medicamentos para la adicción existentes, que son recetados por especialistas y siguen estando muy infrautilizados, los medicamentos GLP-1 ya son prescritos a gran escala por los médicos de atención primaria. El sistema de distribución para llegar a millones de pacientes ya existe.
La consistencia de la eficacia del GLP-1 en el alcohol, los opioides, la cocaína, la nicotina y el cannabis sugiere que estos fármacos pueden actuar sobre una vulnerabilidad común subyacente a la adicción, y no sobre una vía específica de una sustancia concreta. Si se confirma, esto representaría un cambio fundamental en la forma en que la sociedad entiende la adicción y en cómo la tratan los médicos.
Sin embargo, aún quedan algunas preguntas sin respuesta sobre cómo afectarían estos compuestos a la adicción. Muchas personas que consumen fármacos GLP-1 para tratar la obesidad o la diabetes los dejan de tomar; después, su apetito suele volver y recuperan el peso que habían perdido. Se desconoce si se produciría el mismo efecto rebote con la adicción y qué significaría para una persona en recuperación enfrentarse de nuevo al torrente de ansias. Tampoco está claro si los beneficios persisten tras años de uso continuo o si el cerebro se adapta de forma que atenúa esos efectos.
Además, dado que los fármacos GLP-1 actúan sobre el circuito de recompensa del cerebro –que controla no solo el deseo, sino también la motivación diaria–, su uso prolongado podría, en teoría, atenuar la motivación en algunas personas. Si eso afectaría a la iniciativa, el espíritu competitivo o el rendimiento en el trabajo es algo que, de momento, ignoramos.
¿Qué vendrá después?
Los fármacos GLP-1 no han sido aprobados para el tratamiento de la adicción y aún no hay pruebas suficientes para recetarlos únicamente con ese fin. Sin embargo, para millones de personas que ya están sopesando la posibilidad de empezar a tomar un fármaco GLP-1 para la diabetes, la obesidad u otra indicación aprobada, es un factor más que vale la pena tener en cuenta.
Un paciente con diabetes que también está tratando de dejar de fumar podría optar razonablemente por un fármaco GLP-1 en lugar de escoger otro medicamento para reducir la glucosa. No porque esté ya aprobado para dejar de fumar, sino porque puede ayudarle a dejarlo, un beneficio que otros compuestos terapéuticos para la diabetes no ofrecen. Y lo mismo se aplica a las personas con obesidad que también luchan contra el alcoholismo.
Si ensayos adicionales confirman que su capacidad para reducir eficazmente el deseo de consumir sustancias adictivas, estos fármacos podrían empezar a cerrar una de las brechas terapéuticas más importantes de la medicina. Y el avance más prometedor en materia de adicciones en décadas no habrá surgido de una búsqueda deliberada, sino de pacientes que informan de un beneficio que nadie había previsto.
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Ziyad Al-Aly recibe fondos del Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos.
– ref. El Ozempic y otros fármacos GLP-1 podrían combatir la adicción a todo tipo de sustancias – https://theconversation.com/el-ozempic-y-otros-farmacos-glp-1-podrian-combatir-la-adiccion-a-todo-tipo-de-sustancias-277635
