Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Morello Parra, Responsable del Banco de Germoplasma Mundial de Olivo de la Universidad de Córdoba, Universidad de Córdoba

En pleno círculo polar ártico, aprovechando el permafrost natural del Polo norte, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard ofrece almacenamiento seguro y prolongado de duplicados de semillas procedentes de bancos de germoplasma de todo el mundo. La instalación, conocida como “bóveda del fin del mundo”, está diseñada para funcionar incluso ante fallos eléctricos e incluye sistemas de refrigeración adicionales que mantienen las semillas a −18 °C, temperatura óptima para su conservación a largo plazo. Pues bien, desde este invierno también alberga semillas de olivo.
En un contexto de crecientes amenazas ambientales, el depósito refuerza la salvaguardia a largo plazo de la diversidad genética del olivo, asegurando su preservación para las generaciones futuras en caso de catástrofes naturales, conflictos o crisis globales.
La iniciativa surgió en el marco del proyecto europeo H2020 GEN4OLIVE, centrado en la conservación, caracterización y valorización de los recursos genéticos del olivo. Las semillas proceden de 50 variedades de esta especie arbórea, las más importantes y más difundidas a nivel mundial, recolectadas de árboles en polinización libre de la colección del Banco de Germoplasma Mundial de la Universidad de Córdoba (BGMO-UCO). Esta colección cuenta con 700 variedades de olivo distintas, algunas de ellas procedentes de poblaciones silvestres.
El Centro de Recursos Fitogenéticos (CRF) del INIA-CSIC conservará la copia de seguridad de las semillas, enviando un duplicado de estas a la Bóveda de Semillas de Svalbard.
Las amenazas del olivo
El olivo afronta importantes desafíos, entre ellos el cambio climático y la pérdida acelerada de diversidad genética, además de las plagas y enfermedades asociadas a los nuevos sistemas de producción, cada vez menos diversificados. Por este motivo, es necesario salvaguardar el patrimonio genético existente en los olivos silvestres y en las variedades tradicionales cultivadas.
Los Bancos de Germoplasma de Olivo conservan y estudian esta diversidad genética, conservando en colecciones de campo árboles de las distintas variedades existentes, ya que las variedades de olivo se multiplican por reproducción vegetativa, no por semilla. Por eso para el depósito en Svalbard se planteó un enfoque diferente: conservar la variabilidad genética existente en el olivo cultivado en forma de semillas y algunas poblaciones silvestres españolas.
Este depósito representa un hito histórico, ya que es la primera vez que se depositan semillas de olivo en esta infraestructura.
Controles periódicos cada diez años
El proceso técnico para realizar el depósito ha requerido varias etapas y se ha realizado conforme a los requerimientos específicos para el envío de semillas del NordGen. En primer lugar, la Universidad de Córdoba (UCO) seleccionó las 50 variedades de olivo más propagadas y difundidas a nivel mundial del BGMO-UCO. Para el olivo silvestre, la Universidad de Granada prospectó 4 poblaciones de acebuche de distintas zonas de la península ibérica y las islas Canarias.
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De cada muestra recogieron más de 1 500 aceitunas que fueron procesadas en laboratorio, eliminando su pulpa, limpiando los restos orgánicos y secando los endocarpos (huesos), la envoltura natural que protege a las semillas. Las muestras fueron clasificadas y etiquetadas y se enviaron al CRF, donde se realizaron ensayos de germinación para evaluar su viabilidad y donde se establecerán controles periódicos cada diez años.
De todas estas semillas, una parte se conserva en recipientes herméticos a −18 °C, mientras que otras se introducen en sobres especiales con información detallada sobre su origen, códigos y lugares de recolección, datos que también se incorporan a las bases de datos de NordGen.
Finalmente, las semillas fueron transportadas desde los laboratorios españoles hasta Longyearbyen (ciudad cercana a la Bóveda Global de Svalbard) mediante transporte terrestre y aéreo. Las semillas permanecerán almacenadas a largo plazo en las cámaras subterráneas de la Bóveda.
El significado de esta iniciativa trasciende el ámbito científico. Además de brindar un ejemplo de cooperación internacional entre universidades, centros de investigación y organismos internacionales, para el sector oleícola y la sociedad en general, garantiza la conservación de un cultivo emblemático de la cuenca mediterránea y refuerza, así, la seguridad alimentaria global.
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Pablo Morello Parra forma parte del proyecto europeo H2020 GEN4OLIVE, centrado en la conservación, caracterización y valorización de los recursos genéticos del olivo.
Hristofor Miho no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. El futuro de la aceituna está asegurado: ya hay semillas de olivo en la ‘bóveda del fin del mundo’ del Ártico – https://theconversation.com/el-futuro-de-la-aceituna-esta-asegurado-ya-hay-semillas-de-olivo-en-la-boveda-del-fin-del-mundo-del-artico-276413
