De Caracas a Teherán: la diplomacia de Trump y su impacto en los mercados de hidrocarburos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eszter Wirth, Profesora de Economía Internacional (ICADE), Universidad Pontificia Comillas

Clare Louise Jackson/Shutterstock

A principios de 2026 el petróleo cotizaba a 60 dólares por barril, su nivel más bajo en los últimos cuatro años, en medio de expectativas de precios a la baja y un aparente exceso de oferta mundial. Las expectativas de que la intervención estadounidense en Venezuela impulsara la extracción contuvieron los precios, que ni siquiera los esfuerzos de la OPEP+ lograron elevar. Sin embargo, en las últimas semanas el barril ha alcanzado los 70 dólares, reflejando las nuevas tensiones en Oriente Medio.

¿’Déjà vu’ de enero?

La amenaza de Donald Trump de escalar el conflicto militar con Irán ha adquirido en las últimas semanas un tono cada vez más agresivo. Los despliegues navales y aéreos en Oriente Medio recuerdan a las movilizaciones de Washington en Venezuela del pasado enero y al despliegue ruso en la frontera ucraniana hace cuatro años. Una vez que están movilizados equipos y buques, retirarlos sin entrar en combate resulta políticamente costoso, con el riesgo de que la amenaza pierda credibilidad si no desemboca en acciones.

Mientras tanto, las negociaciones entre las autoridades estadounidenses e iraníes en Ginebra sobre el enriquecimiento de uranio siguen estancadas. Los dirigentes iraníes se mantienen firmes y rechazan concesiones significativas, posponiendo cualquier avance.

Queda la incógnita de cómo se desarrollaría una posible intervención estadounidense. La retórica de Trump y el intenso despliegue militar sugieren que su estrategia sería derrocar al régimen de Teherán y ejercer una presión máxima similar a la observada en Venezuela, sustituyendo al líder supremo Ali Khamenei por una figura que esté dispuesta a seguir las órdenes de la Casa Blanca.

El estrecho de Ormuz, epicentro del riesgo… otra vez

Las tensiones entre Trump e Irán se han trasladado inmediatamente a los mercados energéticos a través de la “prima de riesgo geopolítico”, el sobrecoste financiero generado por la inestabilidad y las tensiones.

Un elemento clave es el estrecho de Ormuz: cualquier riesgo de conflicto en la región genera una prima de riesgo porque por ese paso transita alrededor de una quinta parte del petróleo mundial, proveniente de los grandes exportadores del Golfo –Arabia Saudí, Kuwait, Irak, Emiratos Árabes Unidos– y una cuarta parte del gas natural licuado (GNL), mayormente procedente de Catar.

Aunque un conflicto armado podría interrumpir el comercio en el estrecho de forma parcial –de hecho, Irán anunció la semana pasada su cierre temporal para la realización de ejercicios militares–, un cierre total y prolongado de Ormuz es poco probable, tanto por razones militares como económicas. Geográficamente, el estrecho es relativamente ancho y sus rutas de navegación se encuentran en aguas de Irán y Omán, no es un cuello de botella estrechísimo que se pueda bloquear con un par de barcos.

Además, el bloqueo prolongado significaría un suicidio económico para Irán. Su economía depende en gran medida del tránsito libre de mercancías, hidrocarburíferas y no hidrocarburíferas, a través del estrecho. Aunque el país envía al exterior cerca de 23 millones de toneladas de trigo al año, también necesita importar grandes volúmenes de productos agrícolas para abastecer su mercado interno. En caso de cierre, se dispararía el precio del petróleo, pero también devastaría sus ingresos y podría arrastrar a más países vecinos.

En el mercado de gas natural el impacto es más indirecto, pero igualmente relevante. Irán es un productor importante y comparte con Catar el mayor yacimiento del mundo. Las sanciones o posibles daños en sus infraestructuras podrían tensionar el mercado regional y reducir la oferta de GNL, afectando a Europa y Asia. Además, al ser el petróleo y el gas bienes sustitutivos, un repunte del petróleo suele incrementar también la cotización del gas.

El precio del gas natural de referencia en Estados Unidos (Henry Hub) ha registrado gran volatilidad en 2026, en parte debido a la ola de frío que azota al país. En el TTF neerlandés, el mercado gasista de referencia para Europa, el gas subió esta semana de los 29 € por megavatio hora a 33,5 €.

¿Estará Trump tensando la cuerda más de lo que le conviene?

Un bloqueo del estrecho, aunque fuera breve, encarecería el petróleo y crearía una espiral inflacionista global, incluida la de EE. UU. Dicho escenario sería incompatible con la prioridad de Trump de aliviar el alza de precios antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato para retener el máximo de escaños para los republicanos.

Sin embargo, la lógica política puede ser más compleja: la Casa Blanca podría confiar en que el shock fuese breve, liberando reservas estratégicas o pidiendo aumentos de producción a países aliados. Trump incluso podría confiar en que el coste económico fuese compensado por una política exterior exitosa. El problema es que los mercados hidrocarburíferos tienden a reaccionar con rapidez y a corregirse con lentitud, de modo que incluso una interrupción corta puede dejar efectos persistentes en las expectativas y precios.

The Conversation

Eszter Wirth no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. De Caracas a Teherán: la diplomacia de Trump y su impacto en los mercados de hidrocarburos – https://theconversation.com/de-caracas-a-teheran-la-diplomacia-de-trump-y-su-impacto-en-los-mercados-de-hidrocarburos-276683