Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jordi Llabrés Bordoy, Profesor de Psicología, Universitat de les Illes Balears
En los últimos años se habla mucho de salud mental, pero los datos siguen centrados casi exclusivamente en la población adulta. En 2025, uno de cada cinco españoles declara haber tenido algún problema emocional o de ansiedad, según el Barómetro Sanitario del Ministerio de Sanidad. Sin embargo, cuando preguntamos por los niños, el silencio estadístico es evidente: faltan datos.
La realidad es que en España no existen registros homogéneos sobre bienestar psicológico infantil, ni estudios que sigan a los mismos niños y niñas a lo largo del tiempo. Las encuestas nacionales apenas incluyen preguntas sobre emociones, relaciones o estrategias de afrontamiento. Y sin datos, es imposible prevenir.
La Organización Mundial de la Salud advierte que la mitad de los trastornos psicológicos aparecen antes de los 14 años, pero solo una minoría recibe atención temprana.
Una brecha invisible: infancia sin indicadores
A nivel autonómico, la comunidad de Illes Balears ha lanzado un plan para reforzar los servicios psicológicos en atención primaria y en centros educativos. Sin embargo, los propios informes oficiales reconocen que faltan indicadores sólidos sobre salud psicológica infantil. Ya lo contamos en la Memoria del Consejo Económico y Social del 2023.
Esa carencia no es solo un problema técnico. Sin información, no se pueden diseñar políticas basadas en la evidencia ni detectar desigualdades entre contextos sociales. Tampoco se podrán centrar nuestros esfuerzos en la prevención de los problemas psicológicos ni en la promoción del bienestar emocional.
Una respuesta desde la investigación: el proyecto GrowinApp
En la Universitat de les Illes Balears (UIB), varios expertos integrados en un equipo multidisciplinar estamos trabajando para llenar ese vacío con el proyecto GrowinApp. Tiene un objetivo claro: mejorar la comprensión y la prevención de los problemas de salud psicológica infantil a partir de datos reales obtenidos en contextos cotidianos.
Concretamente, estamos desarrollando una aplicación móvil que permite obtener esa información y volcarla, completamente anonimizada, a un portal de datos abiertos. A través de la app, familias y profesionales pueden participar en estudios longitudinales (realizados con un mismo grupo de personas a lo largo del tiempo) que ayudan a detectar factores de riesgo y a promover estrategias de regulación emocional adaptativas.
¿Qué hemos aprendido hasta ahora?
En un estudio piloto, realizamos una evaluación momentánea ecológica (EMA) con un grupo de niños y niñas de entre 6 y 12 años junto con sus familias. Los datos obtenidos con una EMA pueden ser más fiables que los obtenidos a través de cuestionarios tradicionales porque en vez de preguntar sobre el pasado (“¿Cómo te has sentido durante la última semana”) se hace, de forma repetida, sobre el presente (“¿Cómo te sientes ahora mismo?”). De este modo, durante una semana, cada familia registró en la aplicación todos los episodios emocionales significativos que vivieron: qué había pasado, cómo se sintieron y qué hicieron para manejarlo. Antes habían contestado cuestionarios sobre comportamiento y temperamento.
Los resultados fueron claros: las estrategias de planificación y revaluación positiva se asociaron con mayor bienestar, mientras que la rumia –dar vueltas una y otra vez a lo mismo– empeoraba el estado emocional, sobre todo en niños con temperamentos más inhibidos o sensibles.
En otra investigación transversal con 302 familias –sin publicar aún– hemos podido comprobar que la manera en que los niños y niñas gestionan sus emociones es clave para entender por qué las experiencias adversas o ciertos rasgos de temperamento pueden afectar a su salud psicológica. La dificultad para regular esas emociones es un mecanismo fundamental que explica la vulnerabilidad, lo que refuerza la necesidad de evaluar y entrenar competencias emocionales en la infancia como estrategia de prevención.
Estos hallazgos coinciden con los estudios recientes sobre flexibilidad emocional, lo cuales subrayan que no hay estrategias universalmente “buenas” o “malas”, sino respuestas más o menos adaptativas según el contexto.
Una plataforma abierta asistida por inteligencia artificial
Sabemos que la retroalimentación, el feedback, es el mejor incentivo para fidelizar a los participantes en este tipo de estudios, así que ya estamos trabajando en la nueva versión de la aplicación.
GrowinApp2 permitirá recoger, analizar y compartir datos sobre salud psicológica infantil con las máximas garantías éticas y de privacidad. En una misma app se podrán recibir informes automáticos y personalizados, comparando sus resultados con los del conjunto de participantes, así como recoger respuestas a cuestionarios tradicionales y realizar evaluaciones momentáneas ecológicas como la que hemos explicado más arriba.
En la misma línea, se integrará un asistente conversacional con inteligencia artificial –entrenado solo con información científica validada– que ofrecerá orientación general y detectará palabras sensibles (por ejemplo, relacionadas con riesgo de daño o violencia), activando protocolos de alerta supervisados por profesionales humanos.
Como en la versión actual, GrowinApp2 facilitará la publicación de los resultados anonimizados de los estudios que se lleven a cabo en un portal de ciencia abierta, siguiendo los principios FAIR (datos “encontrables”, “accesibles”, “interoperables” y “reutilizables”, por sus siglas en inglés).
En definitiva, avanzar hacia una verdadera protección de la salud psicológica infantil exige un compromiso colectivo. Se debería invertir en sistemas estables de recogida de datos y facilitar que las familias pudieran participar en estudios longitudinales. Con el proyecto GrowinApp, pretendemos pasar de hablar de salud psicológica infantil a medirla, entenderla y actuar sobre ella.
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Este artículo es parte del proyecto PID2021-126704OB-I00 financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades / AEI /10.13039/501100011033/ y por FEDER Una manera de hacer Europa.
Alfonso Morillas Romero, Maria Balle Cabot y Maria Àngels Ollers Adrover no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.
– ref. Faltan datos sobre salud mental infantil: una ‘app’ para llenar la laguna y mejorar la prevención – https://theconversation.com/faltan-datos-sobre-salud-mental-infantil-una-app-para-llenar-la-laguna-y-mejorar-la-prevencion-271215

