Más allá del ligue: ¿qué buscamos en las aplicaciones de citas?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Isabel Vicario-Molina, Profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación, Universidad de Salamanca

Tero Vesalainen/Shutterstock

Las aplicaciones de citas se han convertido en un medio habitual para conocer gente y comenzar nuevas relaciones. Muchas personas crean un perfil en estas plataformas en algún momento, y lo que hace una década se percibía como algo excepcional o incluso estigmatizado, hoy es una práctica común. Sin embargo, asumir que todo gira en torno al “ligue” simplifica demasiado lo que ocurre dentro de estas aplicaciones.

Las formas tradicionales de conocer gente han cambiado. Por eso, estas plataformas se han convertido en nuevos espacios de encuentro. Analizar quién las usa y con qué propósito ayuda a entender mejor cómo están cambiando la intimidad y la vida social.

En nuestro estudio analizamos el perfil y las motivaciones de uso de 667 personas usuarias en España. El objetivo era comprobar dos ideas muy extendidas: que estas aplicaciones son principalmente “para jóvenes” y que se utilizan, sobre todo, “para ligar”.

No solo jóvenes

Aunque las aplicaciones de citas suelen asociarse con la generación Z, nuestra investigación revela que su utilización se extiende a otras etapas de la vida. Si bien el grupo de 18 a 30 años tiene un peso importante, el sector más numeroso está compuesto por personas entre 31 y 50. Transiciones vitales, como rupturas, mudanzas o cambios laborales, pueden impulsar el uso de apps en la madurez. En esta etapa, la persona usuaria ya no experimenta: sabe exactamente qué tipo de vínculo busca.

También observamos cómo los mayores de 50 años se incorporan progresivamente a estos espacios. Lo hacen con preferencias muy definidas: Facebook Parejas es su opción favorita, seguida de cerca por Tinder.

Perfil socioeconómico y geográfico del uso

La heterosexualidad es mayoritaria en nuestra muestra. Las apps que más utilizan las personas heterosexuales son Tinder, Bumble y Badoo. No obstante, las aplicaciones de citas también son utilizadas por personas no heterosexuales, que prefieren Grindr –dirigida especialmente a homosexuales y bisexuales–, seguida de Tinder. Pueden ser entornos de contacto con personas de orientaciones afines y espacios en los que se percibe más seguridad.

El perfil socioeconómico también proporciona datos reveladores. En primer lugar, existe una correlación clara con el nivel educativo: la mayoría de las personas usuarias tiene estudios universitarios, una tendencia especialmente marcada entre las mujeres. En el aspecto económico, y aunque la mayoría se sitúa por encima del salario mínimo interprofesional, los hombres declaran ingresos más altos. Esta diferencia refleja las desigualdades estructurales y la brecha salarial en el mercado laboral.

La geografía también importa. El uso es más frecuente en entornos urbanos: en las ciudades no solo hay más opciones de match, sino que también es más fácil mantener el anonimato y la privacidad. En las zonas rurales, el control social todavía puede condicionar el uso de estas herramientas.

¿Qué buscamos realmente cuando abrimos una aplicación?

La conclusión más clara de nuestro estudio es que la principal motivación para usar estas plataformas es la búsqueda de relaciones. Independientemente del género, la orientación sexual o la edad, el deseo de conectar con otra persona sigue siendo el motor principal.

Sin embargo, el momento vital y las necesidades de las personas usuarias parecen diversificar las razones de uso. Muchas personas las utilizan para socializar, otras, para distraerse o entretenerse, y algunas para superar una ruptura. También aparece la curiosidad por la experiencia digital.

Al examinar las diferencias de género aparecen matices. Las mujeres señalan con mayor frecuencia la búsqueda de pareja y la curiosidad como los principales incentivos para crear un perfil. Por el contrario, los varones tienden a destacar en mayor medida aspectos vinculados a la validación personal o la interacción lúdica. Para ellos, son motivos importantes el coqueteo, el deseo de aumentar su experiencia sexual, el entretenimiento o, incluso, el desarrollo de habilidades sociales.

También hay diferencias por orientación sexual. Las personas homosexuales de nuestro estudio destacan en mayor medida tres motivos: encontrar contactos con orientaciones similares, explorar nuevas experiencias sexuales y buscar apoyo para superar rupturas sentimentales.

Estos resultados permiten una lectura más amplia: la búsqueda de contactos con orientaciones similares podría sugerir que estas plataformas son un entorno facilitador. Permiten segmentar la búsqueda, algo que no siempre es posible en el espacio físico. Además, la exploración sexual y el uso tras una ruptura indican que no son solo herramientas de ocio. También pueden ser espacios donde se explora la identidad y se busca apoyo emocional.

Motivaciones que evolucionan con la edad

La edad introduce matices en la forma de utilizar estas plataformas. Aunque la búsqueda de pareja es el eje central, las motivaciones complementarias cambian a lo largo del ciclo vital.

Entre las personas jóvenes (18-30 años) destacan el entretenimiento, la distracción y la aprobación social. En esta etapa, las plataformas pueden ser espacios de experimentación y validación donde la aprobación externa y el juego social tienen un papel importante.

Entre los 30 y los 50 años, las motivaciones se orientan más hacia la estabilidad afectiva. Muchas personas buscan vínculos duraderos o reconstruir su vida sentimental tras una ruptura. En este grupo también gana peso la presión social o del entorno, lo cual sugiere que, en esta etapa, la app deja de ser solo una actividad lúdica. Puede convertirse en un recurso de ajuste social, usado para acercarse a un modelo de vida en pareja y adaptarse a las expectativas familiares y sociales vigentes.

A partir de los 50, ganan peso la socialización y el sentimiento de pertenencia. En esta etapa, las apps pueden ayudar a ampliar la red de contactos y mitigar la soledad no deseada.

Más que tecnología: un fenómeno social

Las aplicaciones de citas ya no se entienden solo como un espacio para el “ligue” ocasional: se han convertido en escenarios donde se negocian identidades, expectativas vitales y formas de relacionarnos.

La diversidad de motivaciones muestra que tenemos necesidades relacionales distintas. En nuestra muestra, el gesto de abrir la app puede significar cosas distintas: juego y validación en la juventud, reconstrucción afectiva tras una ruptura en la adultez media y búsqueda de pertenencia y socialización a partir de los 50.

Cuando cambian los desafíos y las necesidades afectivas –según la edad, el género u orientación–, también lo hacen las motivaciones para usar estas apps.

Detrás de esos intereses aparecen fenómenos sociales como la soledad no deseada o el envejecimiento activo. Para algunas personas, estas aplicaciones son un recurso dentro de su estrategia de vida social. Sobre todo, ante el progresivo deterioro de los espacios físicos de encuentro.

Las aplicaciones no sustituyen necesariamente la interacción cara a cara. Más bien pueden complementarla cuando los espacios de encuentro son escasos, inaccesibles, o no se perciben como seguros.

En definitiva, reflejan nuevos escenarios de socialización que están redefiniendo cómo nos conocemos, interactuamos y establecemos relaciones con otras personas.

Estos datos provienen de un cuestionario online y describen a quienes decidieron participar. Por tanto, no equivalen a una fotografía representativa de la población. Aun así, nos permiten afinar la pregunta central: más allá de discutir si estas herramientas “funcionan”, importa analizar para qué las usamos. Y qué revela eso sobre las dificultades actuales para crear vínculos fuera de lo digital y cómo están cambiando las formas de relacionarse.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Más allá del ligue: ¿qué buscamos en las aplicaciones de citas? – https://theconversation.com/mas-alla-del-ligue-que-buscamos-en-las-aplicaciones-de-citas-278051