Tres cosas que ‘Más que rivales’ muestra sobre la masculinidad en el deporte profesional

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antoni Aguiló Bonet, Investigador postdoctoral en filosofía contemporánea, Universitat de les Illes Balears

Un fotograma de _Más que rivales_. Warner Bros. Discovery

En una serie sobre hockey de élite se espera velocidad, golpes y épica de vestuario. Más que rivales tiene todo eso. Pero la escena que mejor explica por qué importa no ocurre durante un partido, sino en la intimidad: preguntas sencillas –“¿qué quieres hacer?”, “¿así está bien?”, “¿tienes miedo?”– dichas con naturalidad durante un encuentro sexual.

Este detalle abre un interrogante: ¿qué modelos de masculinidad produce el deporte profesional, también en la intimidad entre hombres? ¿Y qué cambia cuando el consentimiento deja de ser un supuesto y se convierte en conversación? Más allá de la trama, la serie permite observar tres cuestiones relevantes sobre consentimiento, masculinidad y cultura deportiva.

1. El consentimiento verbal cuestiona ciertas masculinidades

El deporte profesional sigue siendo, en muchos contextos, un espacio donde la masculinidad se organiza en torno a tres imperativos: resistir, rendir y no mostrar fisuras. Desde hace décadas, la sociología del deporte describe este entorno como un laboratorio de dureza, disciplina y control emocional. Los trabajos de Michael Messner muestran cómo estos espacios premian el dominio y la fortaleza, mientras que la vulnerabilidad a menudo se percibe como un riesgo para el prestigio.

En este marco cultural, preguntar o confirmar no es solo una práctica interpersonal de cuidado. También es un gesto que altera la lógica habitual de la masculinidad dominante. La pregunta “¿te va bien?” desplaza el centro de gravedad de la escena: el deseo ya no aparece como una conquista individual, sino como una coordinación entre dos personas.

Dos hombres se miran en una ducha.
Connor Storrie y Hudson Williams en una escena de Más que rivales.
Warner Bros. Discovery

No es lo mismo entender el consentimiento como un momento puntual –un sí inicial– que concebirlo como un proceso que puede matizarse o interrumpirse. Esta segunda opción exige habilidades que muchas formas de socialización masculina han entrenado poco: nombrar lo que ocurre, escuchar o ajustarse al otro sin interpretarlo como un fracaso.

La serie sugiere así una idea a menudo ignorada: la masculinidad también se aprende en la intimidad. En contextos donde “no desentonar” sigue siendo una norma viril, formular una pregunta puede resultar culturalmente más disruptivo de lo que parece.

2. El armario no es solo privado

Una de las aportaciones clásicas de la teoría queer fue mostrar que el “armario” no es solo una experiencia psicológica individual. También es una estructura social que regula quién puede ser visible, cuándo y a qué precio. Esta idea quedó formulada en Epistemology of the Closet, de Eve Kosofsky Sedgwick.

En el deporte profesional, esta regulación tiene consecuencias concretas: puede afectar a la reputación, los patrocinios, la relación con el vestuario, el trato mediático o incluso la continuidad de una carrera deportiva.

Más que rivales sugiere que la aceptación simbólica no elimina necesariamente estos costes. La visibilidad sigue distribuida de manera desigual: hay trayectorias que pueden sostenerla con mayor facilidad que otras, y contextos en los que hablar todavía implica riesgos.

Esta estructura también influye en la cultura del consentimiento. No porque el armario lo sustituya, sino porque condiciona los marcos comunicativos en los que se produce. Si hablar abiertamente en la vida pública tiene costes, parte de esa economía del silencio puede trasladarse a la intimidad: evitar preguntas para no complicar la situación o recurrir a ambigüedades.

La serie muestra que incluso bajo esta presión se puede construir una intimidad que no dependa ni del control ni del silencio.

3. Entre hombres tampoco hay un único guión sexual

En el debate público, el consentimiento se presenta a menudo como una fórmula universal aplicable a cualquier encuentro sexual. Sin embargo, la investigación sobre relaciones entre hombres gais, bisexuales y queer muestra una realidad más compleja: existen códigos sexuales situados que varían según los espacios y las formas de socialización sexual.

Dos hombres jóvenes en una rueda de prensa.
Los dos protagonistas de Más que rivales.
Warner Bros. Discovery

Una revisión reciente de varios investigadores señala que entrar en determinados ambientes sin conocer estos códigos puede aumentar la vulnerabilidad y que normas asociadas a la masculinidad hegemónica –como el control o la evitación emocional– siguen operando en el sexo entre hombres.

Esto no implica que la comunicación no verbal sea problemática en sí misma. En muchos encuentros funciona perfectamente. El problema aparece cuando se da por supuesta en contextos marcados por el alcohol, la presión social, la desigualdad de poder o el miedo a perder estatus.

Por ello, algunos estudios han señalado que parte de las políticas de “consentimiento afirmativo” se diseñaron pensando sobre todo en un guion heterosexual predominante. Ya en un trabajo pionero, Melanie Beres mostraba que la comunicación del consentimiento en relaciones del mismo sexo puede adoptar formas diversas y contextuales.

Más allá de la pantalla

La serie sugiere también un límite importante. La impugnación de la masculinidad tradicional aparece mediada por el prestigio: cuerpos entrenados, fama y capital simbólico, que facilitan la aceptación social, pero también restringen qué vidas pueden ser visibles.

Si en un vestuario de élite una pregunta tan simple como “¿estás bien?” puede resultar extraña, el problema no es la pregunta, sino la cultura patriarcal que aún organiza qué se puede decir, sentir y ser.

Porque, al fin y al cabo, lo que está en juego no es solo quién puede aparecer representado en la pantalla, sino qué tipo de masculinidad seguimos considerando normal dentro –y fuera– del deporte profesional.

The Conversation

Antoni Aguiló Bonet es miembro de Homes Transitant, asociación sin ánimo de lucro dedicada a la reflexión sobre masculinidades.

ref. Tres cosas que ‘Más que rivales’ muestra sobre la masculinidad en el deporte profesional – https://theconversation.com/tres-cosas-que-mas-que-rivales-muestra-sobre-la-masculinidad-en-el-deporte-profesional-279139