Source: The Conversation – (in Spanish) – By Víctor Hugo Pérez Gallo, Assistant lecturer, Universidad de Zaragoza
Vivimos en la era de la gratuidad. Redes sociales gratis, correo electrónico gratis, buscadores gratis, mapas gratis, noticias gratis, inteligencia artificial gratis. El capitalismo, ese sistema al que tantas veces acusamos de codicia, parece haberse vuelto generoso.
Pero hay un pequeño detalle incómodo: nada en este mundo se autoproduce. Como recordaba Karl Marx, todo valor requiere trabajo, energía y tiempo socialmente invertido. Ningún servidor funciona por altruismo. Ningún algoritmo trabaja por vocación social. Ningún paquete se transporta por inspiración poética. Si algo no lo pagamos con dinero, lo estamos pagando de otra manera.
La pregunta no es si pagamos, la pregunta es con qué.
Aquí van ocho cosas que creemos que son gratuitas.
1. Redes sociales: el precio de la atención
Publicar fotos, comentar, compartir memes, seguir debates políticos. Todo parece gratuito. Sin embargo, plataformas como Meta Platforms no viven del entusiasmo juvenil, sino de la publicidad segmentada.
La socióloga Shoshana Zuboff ha explicado cómo el capitalismo de vigilancia convierte nuestros comportamientos en materia prima económica. No pagamos con tarjeta: pagamos con tiempo, datos, comportamiento y patrones emocionales. Cada “me gusta” es información. Cada pausa frente a un vídeo es una señal comercial. Nuestro ocio es un recurso explotable.
Y lo más interesante es que no sentimos que estemos pagando. Sentimos que nos entretienen. Que nos dan un “placer” gratuito (cualquier comparación con Un mundo feliz, el libro de Aldous Huxley, es pura casualidad).
2. El buscador que todo lo sabe
Alphabet Inc. no nos cobra por buscar. Al contrario, nos facilita la vida. Nos encuentra restaurantes, médicos, vuelos, respuestas a preguntas existenciales.
Pero cada búsqueda revela intención, y la intención es oro. El sociólogo Pierre Bourdieu nos enseñó que incluso nuestras elecciones aparentemente libres están estructuradas por campos y capitales. Aquí, nuestras búsquedas alimentan un campo económico donde la información sobre deseos y necesidades tiene valor monetario.
Aunque no pagamos por la respuesta, pagamos al formular la pregunta.
3. Envío gratis (porque alguien lo paga)
El comercio electrónico ha perfeccionado el arte del “envío gratuito”. Sin embargo, el transporte tiene combustible, salarios, infraestructuras y logística.
Como subrayó David Harvey, el capitalismo reorganiza constantemente los costes para mantener la acumulación. El coste no desaparece. Se integra en el precio, se compensa con volumen o se sostiene sobre condiciones laborales ajustadas al milímetro.
La gratuidad es una redistribución estratégica del coste, no su evaporación.
4. Aplicaciones de entretenimiento
Series ilimitadas, vídeos infinitos, música al instante. A veces pagamos una suscripción; otras, ni siquiera eso. El modelo freemium nos ofrece una entrada sin barreras.
El filósofo Byung-Chul Han ha descrito cómo la sociedad contemporánea convierte la seducción en forma de control. Cuanto más tiempo pasamos dentro, más datos generamos, más afinado es el perfilado, más rentable resulta nuestra presencia. Nos integran a través de la comodidad.
5. Noticias digitales
Muchos medios ofrecen acceso gratuito a sus contenidos. ¿Filantropía informativa? No exactamente. La financiación proviene de publicidad, clics y tráfico.
El sociólogo Jürgen Habermas advirtió que la esfera pública depende de las condiciones materiales de comunicación. Cuando la atención se convierte en moneda, la información también entra en lógica de mercado. El lector no paga con dinero, paga con atención. Y la atención es monetizable.
6. WiFi público
Aeropuertos, cafeterías, hoteles: conexión gratuita. Basta con aceptar unas condiciones que rara vez leemos.
El filósofo Michel Foucault mostró cómo el poder moderno opera mediante dispositivos aparentemente neutrales que organizan conductas. El acceso “gratis” es también un dispositivo: a cambio, entregamos datos de navegación, ubicación y comportamiento. El coste está en la cesión silenciosa.
7. Inteligencia artificial conversacional
Las plataformas de IA permiten consultas de todo tipo. Resolver dudas, redactar textos, generar ideas. El usuario siente que accede a una herramienta avanzada sin pagar.
El sociólogo Antonio Gramsci habló de hegemonía como forma de dirección cultural que se normaliza. La IA gratuita puede entenderse así: parece servicio, pero cada interacción fortalece infraestructuras corporativas, modelos de negocio y acumulación de capital cognitivo.
La gratuidad aquí responde a una inversión a largo plazo.
8. El regalo más sofisticado: la sensación de que no debemos nada
Quizás el punto más interesante es que la gratuidad no solo redistribuye costes: transforma la experiencia del intercambio.
El filósofo Louis Althusser explicó que la ideología no funciona solo por discurso, sino por prácticas cotidianas que estructuran nuestra percepción. Cuando no pagamos dinero, no sentimos pérdida. Cuando no sentimos pérdida, no percibimos conflicto. Cuando no percibimos conflicto, el sistema parece neutral.
La gratuidad no elimina el intercambio, que sigue sucediendo sin que seamos conscientes de ello. Y eso tiene consecuencias sociales profundas.
La paradoja de la generosidad
El capitalismo digital no funciona ocultando información de forma burda, sino reorganizando la percepción. Si no vemos el coste, parece que no existe. Si no lo experimentamos como sacrificio, parece que no hay relación desigual.
Nada de esto implica conspiración: implica modelo de negocio. El sistema no necesita que creamos en su bondad, basta con que sintamos comodidad. Sin embargo, debemos tener en mente que en economía no existen milagros. Cuando algo parece gratis es porque el pago, simplemente, ha cambiado de lugar.
Y lo verdaderamente interesante no es que paguemos con datos, tiempo o atención, sino que, al no pagar con dinero, dejamos de sentir que estamos pagando. Ahí reside el regalo más perfecto de todos: la ilusión, cuidadosamente diseñada, de que alguien nos está dando algo sin pedir nada a cambio.
![]()
Víctor Hugo Pérez Gallo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Ocho cosas “gratis” que pagamos sin saberlo cuando usamos internet – https://theconversation.com/ocho-cosas-gratis-que-pagamos-sin-saberlo-cuando-usamos-internet-277271

