‘Menowashing’: cuando la menopausia se convierte en un nicho de mercado

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Clara Selva Olid, Profesora Agregada en los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC – Universitat Oberta de Catalunya, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

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En pocos años, la menopausia ha pasado de ser un tema apenas susurrado a ocupar un lugar visible en la conversación pública. Creadoras de contenido, memes y marcas de bienestar proliferan en redes sociales, rompiendo décadas de silencio, vergüenza y desinformación.

Este giro es, sin duda, un avance necesario. Sin embargo, hablar más no significa hablar mejor ni hacerlo desde marcos neutrales. La cuestión de fondo es otra: ¿qué ocurre cuando la visibilidad de la menopausia se convierte en un mercado? Pues que un problema colectivo empieza a abordarse como una elección individual.

En ese desplazamiento, surge el menowashing, es decir, el uso comercial del lenguaje del cuidado y el empoderamiento para vender productos no siempre respaldados por evidencia científica sólida.

Del bienestar al negocio

El desplazamiento del cuidado hacia el mercado no es casual. En los últimos años, el interés social por la menopausia ha impulsado lo que ya se denomina “menoeconomía”. Se trata de un ecosistema de productos, servicios y contenidos dirigidos, sobre todo, a mujeres a partir de los 45 años. Suplementos, cosmética específica, aplicaciones hormonales o programas de bienestar forman parte de una oferta diversificada que convierte esta etapa en un nicho de mercado.

Pero este fenómeno no es exclusivo de la menopausia. De hecho, la literatura científica sobre salud lleva décadas analizando la medicalización de procesos vitales, como la menstruación, el embarazo, el parto o la menopausia, y su conversión en oportunidades de negocio.

De este modo, las transiciones naturales pasan a presentarse como problemas a corregir o disfunciones a gestionar. Y, como resultado, se promueven productos, tecnologías o tratamientos que no siempre responden a una necesidad clínica real.

En el caso de la menopausia, la novedad no es el mercado, sino la rapidez de su crecimiento. La apertura de la conversación pública ha dado paso a una oferta creciente de soluciones comerciales para “transitar mejor” esta etapa.

En este contexto, el lenguaje del autocuidado y del empoderamiento cumple un papel clave. No solo acompaña la oferta comercial: también moldea la idea de lo que significa “estar bien” durante la menopausia.

De este modo, la responsabilidad del bienestar se desplaza hacia la esfera privada. Así, la conversación deja de centrarse en los apoyos sociales o sanitarios y pone el foco en soluciones individuales. Inevitablemente, el mensaje implícito es claro: estar mejor pasa por elegir correctamente. Y cuando el empoderamiento se desvincula de derechos e información rigurosa y se reduce al consumo, aparece el menowashing.

¿Cómo funciona?

El menowashing no se reconoce por un producto concreto, sino por la forma en que se presenta. Suele apoyarse en un lenguaje cercano, emocional y aparentemente liberador. Se habla de “volver a ser tú” o de “equilibrar tus hormonas”, a menudo sin aclarar qué evidencias respaldan esas promesas.

Esta estrategia resulta eficaz porque conecta con experiencias reales de malestar. Dificultades para dormir, concentrarse o regular las emociones forman parte de esta etapa. De hecho, la evidencia muestra que los síntomas del climaterio afectan tanto al trabajo como a la vida cotidiana.

En ese contexto, las soluciones rápidas y personalizadas se presentan como respuestas accesibles y atractivas, especialmente cuando otras vías de apoyo son poco visibles.

Sin embargo, no siempre existe un respaldo científico sólido detrás de estas ofertas. En ocasiones, los productos no difieren de otros genéricos. Simplemente se reempaquetan y se venden a un precio más elevado. Otras veces, se apoyan en estudios preliminares o en testimonios individuales presentados como prueba suficiente de eficacia.

Reenfocar la conversación

Cuestionar el menowashing no implica rechazar la visibilidad de la menopausia ni negar que algunos productos puedan ser útiles. Implica preguntarse quién define hoy los problemas y las soluciones en torno a esta etapa vital.

Cuando el bienestar se plantea casi solo como una elección individual, se refuerza una mirada medicalizada de la menopausia. Y, así, una etapa natural vuelve a presentarse como un problema a corregir o “normalizar”. Sin descuidar el sobrecoste económico de muchas de estas soluciones, no siempre accesibles ni justificadas desde la evidencia.

Con todo, el verdadero empoderamiento no pasa por comprar más: pasa por garantizar información rigurosa, atención especializada y entornos que reconozcan la menopausia como una cuestión de salud pública. El reto ya no es hablar de menopausia, sino que hacerlo sirva para cuidar mejor y de forma colectiva.

The Conversation

Clara Selva Olid no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Menowashing’: cuando la menopausia se convierte en un nicho de mercado – https://theconversation.com/menowashing-cuando-la-menopausia-se-convierte-en-un-nicho-de-mercado-273150