Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Cvitanic, Docente de Relaciones Internacionales, Universidad de La Sabana
La última vez que Irán se enfrentó a Estados Unidos en una cancha fue en el estadio Gerland de Lyon en 1998. Aquel partido del Mundial de Francia supuso un hito. Desde la Revolución iraní de 1979, los países no habían tenido un cara a cara deportivo y cualquier tipo de relación había sido anulada.
Los jugadores persas llegaron a la grama con flores blancas, que repartieron a los compañeros de juego como símbolo de paz. Se tomaron una fotografía histórica con sus contrincantes y arrancaron el juego. El partido traía consigo un fuerte mensaje político: la reconciliación. Después llegaron los goles de Hamid Estili y Mehdi Mahdavikia.
Gracias a esos tantos, Irán logró ganar el juego con un marcador de dos por uno. El gol estadounidense fue anotado por Brian McBride. La victoria de los persas trajo celebraciones masivas en las calles. El partido, que ha pasado a la historia del balompié del país de Oriente Medio, se convirtió también en una puesta en escena que llevó la diplomacia deportiva a sus más altas cotas.
Hoy, las relaciones entre ambos países son de nuevo más que tensas. Los recientes bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán no solo han desencadenado la cólera iraní, sino que a la vez han puesto en duda la presencia de su selección nacional en el evento deportivo más importante del año: el Mundial de Fútbol 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá.
Recientemente, el ministro de deportes de Irán anunció que el combinado iraní no se presentará en las canchas. Sin embargo, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), declaró que no ha habido comunicación oficial que sugiera que Irán podría estar por fuera del evento deportivo.
Esto genera mucha incertidumbre. Aunque el mismo Donald Trump fue explícito con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, al comentarle, hace unas semanas, que recibiría a la selección persa competir en el torneo, la invitación expresa no despierta ni un ápice de confianza entre el régimen iraní, que considera al gobierno estadounidense como su mayor enemigo.
Lo que la política puede hacerle al juego
El deporte, a lo largo de la historia, ha sido más que entretenimiento: también es una expresión política. Esta influye en el balompié por medio de rivalidades, propaganda, sanciones, diplomacia, protestas y decisiones organizativas.
El Mundial de 2026 tendrá como sedes principales México, Canadá y Estados Unidos (país en donde se disputarán la mayoría de partidos) y esto ya determina intereses económicos, diplomáticos y de imagen internacional.
No es menor que algunos funcionarios iraníes declaren públicamente que no hay garantía de seguridad para sus jugadores. Pero la situación tampoco es más segura para la contraparte: Irán ha demostrado en esta guerra que no se va a rendir y su poder tiene tentáculos. Los hutíes de Yemen, un movimiento chiita afín a Irán, no solo mantienen una relación estrecha y comparten sus intereses, sino que también reciben entrenamiento de Hezbolá, el grupo paramilitar guerrillero del Líbano.
Hamás tampoco se queda fuera de la ecuación, pues forma parte del Eje de la Resistencia. Al-Qaeda también puede unirse a la lista de enemigos de Estados Unidos, como ya lo ha hecho en el pasado.
A lo largo de la historia, Irán ha sido cercano a grupos terroristas que podrían atentar contra cualquier evento masivo. Se trata de enemigos no tan poderosos como un Estado, pero ejercen como actores peligrosos. Un hecho que Estados Unidos ya pondera, incluso más que México, que tampoco queda al margen de la violencia tras el asesinato de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho.
Se trata entonces de un Mundial de Fútbol marcado por la situación geopolítica. Parecería que la guerra busca esconderse bajo la grama, usando el deporte como propaganda. Algo que ya sucedió en Argentina, con motivo del Mundial de 1978.
En ese entonces, Argentina estaba regida por la dictadura militar de Jorge Rafael Videla. El régimen argentino utilizó el torneo como una cortina de humo de cara a las violaciones a los derechos humanos que ocurrían a pocos metros del estadio.
En respuesta a los hechos, algunos deportistas protestaron. Johan Cruyff, jugador holandés, se negó inicialmente a participar en el evento, aunque posteriormente matizó sus razones.
El anfitrión busca maquillar su reputación
A menos de cien días de que ruede el balón, el Mundial 2026 deja traslucir un mensaje político. Parece muy posible que Estados Unidos pueda recurrir a la estrategia de “anfitrionar” para mejorar su reputación ante el mundo. No en vano, ha estado involucrado en varias acciones militares en territorio foráneo, incluyendo la captura de Nicolás Maduro, el asesinato del ayatolá de Irán y de “El Mencho” en México. Un intervencionismo que por momentos colisiona con la soberanía y el derecho internacional.
A su vez, las decisiones organizativas y las sanciones que tendría que asumir la selección iraní en caso de no asistir también ejercen presión. Por todo ello, no cabe descartar que se repita un escenario conciliador, como el que vivieron la selección de Irán y Estados Unidos en 1998.
Un duelo de Estados Unidos contra Irán es posible
Si la selección iraní asistiera, podría tener oportunidad de verse sobre la grama con su rival. Irán fue uno de los primeros equipos en asegurar su clasificación en el Grupo G, junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda. Estados Unidos, en el Grupo D, jugará con Paraguay, Australia y un equipo que calificará desde el repechaje.
Existe la posibilidad de que ambos conjuntos se enfrenten en dieciseisavos de final, ya que el cuadro del torneo prevé un cruce entre el segundo del Grupo D con el segundo del Grupo G. Solo así seríamos testigos de una histórica repetición de aquel mítico partido de 1998.
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Fernando Cvitanic no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Guerra en Irán y fútbol, ¿silenciará la diplomacia deportiva a las armas durante el Mundial 2026? – https://theconversation.com/guerra-en-iran-y-futbol-silenciara-la-diplomacia-deportiva-a-las-armas-durante-el-mundial-2026-277539

