Source: The Conversation – (in Spanish) – By Magdalena Holgado Herrero, Psicología Social, del Trabajo y de las Organizaciones, Universidad de Cádiz

Trabajar en un entorno conflictivo es uno de los factores más frecuentemente citados como causante de estrés laboral o síndrome de estar quemado. En el caso de los docentes, que el entorno escolar no sea armonioso y existan tensiones supone, comprensiblemente, una dificultad añadida al desarrollo de la docencia.
Por eso es tan sorprendente el resultado de nuestro reciente estudio: el profesorado con una gran capacidad de resiliencia no solo consigue relegar la tensión interpersonal a un segundo plano, sino que la convierte en un catalizador de satisfacción al transformar los obstáculos en retos significativos.
Basándonos en una muestra de 220 profesionales de la enseñanza de la comarca del Campo de Gibraltar en diferentes etapas (de infantil a formación profesional) hemos podido determinar que, aunque el conflicto suele reducir el bienestar, la resiliencia actúa como un factor determinante que transforma esta relación.
La paradoja de la calma
Estos resultados indican que un lugar de trabajo sin conflictos no siempre es el paraíso para el bienestar de los docentes. Para una persona altamente resiliente, un entorno de conformidad total puede resultar desmotivador. No proporciona el debate saludable y el crecimiento a través de los retos que estos profesionales anhelan para sentirse verdaderamente comprometidos.
Sorprendentemente, los niveles más altos de felicidad se registraron entre el personal docente con alta resiliencia que desarrollaba su labor en contextos donde los conflictos iban en aumento. Para estos profesionales de la educación, la tensión actúa como combustible, activa su sentido de la autoeficacia y la competencia, demostrando que cuentan con las herramientas necesarias para navegar por aguas difíciles.
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Bienestar y resiliencia
Tener una resiliencia extraordinaria en un entorno sin retos significativos, en lugar de aumentar la felicidad puede hacer que el bienestar se estanque, pues la fortaleza permanece infrautilizada.
El hallazgo más relevante de nuestro estudio es que el camino hacia la felicidad no es una línea recta impulsada por la resiliencia. Al aplicar las teorías de “demasiado de algo bueno” (too much of a good thing: TMGT) y “muy poco de algo malo” (too little of a bad thing: TLBT), observamos fenómenos que matizan las premisas habituales sobre la gestión de centros educativos.
La primera de ellas sugiere que factores psicológicos positivos como la propia resiliencia pueden volverse contraproducentes o perder su eficacia cuando alcanzan niveles extremos. Por el contrario, la teoría TLBT plantea que ciertos elementos tradicionalmente negativos, como el conflicto funcional, pueden empezar a generar efectos perjudiciales precisamente cuando su nivel es demasiado bajo.
En ambos casos, esta correlación sigue una trayectoria en forma de ‘U’: existe un punto de inflexión donde el exceso de una virtud o la ausencia total de un desafío (como un entorno de conformidad absoluta) dejan de sumar bienestar para empezar a restarlo.
¿Cómo lo medimos?
Para descubrir estos patrones en el contexto de la labora docente, nuestro estudio utilizó una serie de evaluaciones psicológicas validadas, diseñadas para captar la realidad diaria del aula más allá de los planes de estudio. Nos centramos en tres pilares:
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Conflicto relacional: utilizando la escala de Jehn, identificamos esos momentos específicos de fricción, los choques de personalidad y las tensiones emocionales que pueden hacer que el ambiente en la sala de profesores sea tenso.
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Felicidad personal en el trabajo: no nos limitamos a preguntar si los profesores estaban contentos. Consideramos la felicidad como un motor multidimensional alimentado por cuatro componentes: disfrute genuino, compromiso profundo, estado de flujo durante las tareas y afecto positivo general dentro de la escuela.
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Resiliencia: se midió como el factor de recuperación, la elasticidad psicológica que permite a un educador recuperarse de los reveses y adaptarse a los cambios repentinos.
Los datos revelaron una historia convincente: mientras que el conflicto en ausencia de resiliencia es innegablemente devastador, la fusión de una alta resiliencia y un entorno dinámico (incluso tenso) crea un estado de florecimiento. Esto sugiere que, para una mente preparada, un entorno desafiante no es una barrera para el crecimiento, sino el terreno en el que este echa raíces.
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Eliminar conflicto o mejorar resiliencia
Así, el objetivo de responsables políticos y juntas escolares no debe ser eliminar cualquier atisbo de tensión de nuestras escuelas. Un entorno estéril y libre de conflictos podría, de hecho, frenar el crecimiento de nuestros educadores más capaces.
En cambio, la clave está en dotar a los profesores de las herramientas psicológicas que necesitan. Cuando la tormenta llegue inevitablemente, un profesor resiliente no solo sabrá cómo sobrevivir a las olas, sino que encontrará una profunda sensación de satisfacción y propósito al navegar con éxito a través de ellas.
Desarrollar la resiliencia
Estos hallazgos ponen de relieve la necesidad de estrategias matizadas, que permitan cultivar la resiliencia más allá de la gestión del estrés. Dado que es una habilidad adaptable y no un rasgo innato, las instituciones educativas deberían integrarla en el desarrollo profesional continuo de todo el personal docente.
Entender los conflictos interpersonales como “retos colaborativos” y crear entornos propicios para el diálogo constructivo puede ayudar a impulsar la innovación y la cohesión del equipo.
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Magdalena Holgado Herrero recibe fondos de la Fundación Campus Tecnológico de Algeciras, cofinanciada mediante la subvención concedida por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía.
Dara Hernández Roque recibe fondos de de Fundación Campus Tecnológico de Algeciras, como investigadora académica del Campus Universitario de la Bahía de Algeciras (Universidad de Cádiz).
María José Foncubierta Rodríguez ha recibido fondos de Fundación Campus Tecnológico de Algeciras, como investigadora académica del Campus Universitario de la Bahía de Algeciras (Universidad de Cádiz).
– ref. Por qué un aula sin conflictos no siempre es mejor para el bienestar docente – https://theconversation.com/por-que-un-aula-sin-conflictos-no-siempre-es-mejor-para-el-bienestar-docente-273848
