Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation

Hace poco me di cuenta de que la melodía que acompaña el duelo de Agnes en Hamnet (en versión orquestal) es la misma que me pone los pelos de punta en La llegada. Me pareció fascinante y rebusqué algo más sobre ella. Descubrí que no solo la había escuchado en esas películas, sino en muchas otras (y en varias series). Y me hice muchas preguntas, porque si la pongo a solas en casa su sonido me retrotrae irremediablemente a la historia de Amy Adams y los extraterrestres (breve recordatorio para sugerir que, si no han visto La llegada, les recomiendo hacerlo en cuanto acaben de leer el boletín). Es decir, ¿tiene sentido reutilizar una pieza en un filme si su sonido está tan íntimamente ligado a otro? ¿O a tantos otros?
Por lo visto, sí. Ni Max Richter es el primero en hacerlo con “On the Nature of Daylight” (qué bella es en cada una de sus versiones) ni yo soy la primera en cuestionarlo. Juan José Pastor Comín decidió ponerse manos a la obra y explicar el origen de la pieza, sus usos y, también, qué implicaciones tiene que a mí, como espectadora, “ya me suene”.
Por cierto, una de las películas del año es la brasileña El agente secreto, con el país sudamericano buscando su segundo óscar consecutivo. Es un filme que, analizando el ambiente de la dictadura militar, resuena con el gobierno no tan lejano de Jair Bolsonaro.
Los bailes de los Bridgerton
Es algo que me fascina desde que empecé a ver (y leer) historias situadas en la Regencia: ¿cómo sabía todo el mundo qué pasos dar en esas danzas establecidas en las que los protagonistas suelen enamorarse?
Lara López explica en su artículo que la sociedad británica de la época tenía unas convenciones sociales muy definidas, mucho más rígidas que las de las adaptaciones audiovisuales. ¿Lo de conocer de pe a pa el baile al que las acaban de sacar? Parte de la formación de los jóvenes.
La ternura del macaco
Confesaré que yo entré al trapo de la historia de Punch completamente. No dejé de ver vídeos en tres días, preocupada por el destino del macaco y su peluche y a la vez consciente de que estaba antropomorfizando al animal. Pero no me importaba, me invadía la ternura viéndolo y observando su necesidad de sobrevivir socialmente.
Lo fascinante es que mi caso no fue nada extraño; la historia del mono generó tanto interés global que su construcción debía tener algún sentido narrativo, más allá de nuestra percepción de que era un niño desvalido. Y, efectivamente, Carlos José Monroy desgrana la serie de mecanismos que se han activado en nosotros al ver a Punch, algunos más obvios y otros más sutiles.
Lo que queda en Gaza
Está el mundo como para meterse bajo la colcha y no salir. Pero que la acumulación de conflictos no nos impida ver que algunos siguen activos. Uno de ellos es Gaza. Y aunque la importancia siempre la tienen las vidas perdidas y heridas durante los bombardeos israelíes, no es menos cierto que al destruir una tierra se desarman su presente, su futuro y también su pasado.
El patrimonio histórico y cultural de Gaza ha sido diezmado y el problema es que el organismo encargado de establecer las reglas para su protección, la UNESCO, no ha alzado la voz como sí lo hizo en otros conflictos. ¿Qué implicaciones tiene esto?
Un fallo artificial
La IA está aquí, siempre está aquí, ya nunca se va. Pero en ocasiones sus resultados no dejan de ser, como mínimo, algo chapuceros. Es lo que sucede cuando se erige en traductora pero es incapaz de trasladar a otro idioma los diferentes matices de una voz narrativa original. El trabajo de los humanos, que sopesa alternativas e intenta proporcionar un contexto parecido al de la lengua madre en la traducida, choca contra la uniformidad de las máquinas.
Me pregunto si se le ha ocurrido a alguien pasar por la IA las letras de Quevedo, Rawayana o Bad Bunny, y analizar si siguen teniendo su efecto original en otro idioma…
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– ref. Suplemento cultural: ¿esto no lo he escuchado en otra parte? – https://theconversation.com/suplemento-cultural-esto-no-lo-he-escuchado-en-otra-parte-278225
