Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eszter Wirth, Profesora de Economía Internacional (ICADE), Universidad Pontificia Comillas

El anuncio de la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) no ha logrado el efecto calmante esperado. El petróleo Brent sigue cotizando cerca de 100 dólares por barril y el gas natural TTF, de referencia en Europa, supera los 50 euros por megavatio hora. Los mercados tampoco dieron credibilidad a las declaraciones de Trump, quien aseguró que el conflicto en Irán estaba cerca de terminar.
Un parche temporal poco útil
Es más, el nerviosismo se exacerbó ante los nuevos bombardeos contra tres buques petroleros en Irak y Dubái, que acabaron en llamas. Estas acciones sugieren que el conflicto se prolongará semanas y el estrecho de Ormuz seguirá bloqueado, la situación que la administración Trump pretendía evitar.
Hay que recordar que por el estrecho de Ormuz transitan, en circunstancias normales, una quinta parte del petróleo mundial y una cuarta parte del gas natural licuado. La cantidad de reservas estratégicas que la IEA ha prometido liberar (entre 1,2 y 4 millones de barriles diarios durante unos meses) no se acerca a los entre 15 y 20 millones de barriles diarios que circulan por el estrecho. Por tanto, el mercado percibe la acción de la IEA como un simple parche temporal.
Esta liberación es mucho mayor en volumen que la de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, pero se enfrenta a un shock más brusco. Aquel año, los 32 países de la IEA liberaron unos 182,7 millones de barriles, la mitad de lo anunciado ayer, pero su objetivo fue mitigar las sanciones impuestas voluntariamente por los países occidentales contra las exportaciones rusas.
¿Un fracaso estratégico para Trump?
Trump probablemente quería volver a conseguir un cambio de régimen al estilo venezolano, sustituyendo al líder supremo por una figura más dócil para la Casa Blanca, forzar un acuerdo de paz desfavorable para Irán y desmilitarizar al país. Pero las autoridades iraníes se niegan a seguir negociando con Trump y acaban de nombrar como líder a Mojtaba, el hijo de Alí Jameneí, quien proviene de un ala más dura que su padre. Para lograr una desmilitarización nuclear, Estados Unidos probablemente necesitaría llevar a cabo una invasión terrestre arriesgada.
Mientras tanto, las relaciones diplomáticas estadounidenses con sus aliados del Golfo, que abogaban por evitar el conflicto militar, están empeorando. Acusan al régimen de Trump de no proveer sistemas de defensa antiaérea o interceptores contra los ataques iraníes. También hay rumores de que Israel les está empujando a la guerra con ataques falsamente atribuibles a Irán.
Lo que no vio Trump
Todavía no se ve una espiral inflacionista plena en los datos estadísticos (que se actualizarán a finales de marzo). El último dato disponible del IPC estadounidense aún refleja la situación previa al shock: la inflación general de febrero estaba en torno al 2,4 % interanual y la subyacente en 2,5 %, muy cerca del objetivo de la Reserva Federal (Fed). Pero el banco central estadounidense y los economistas advierten de que si se alarga el shock energético puede reavivar la inflación, llevándola por encima del 3 %.
Ese escenario chocaría con la prioridad de Trump de frenar la subida de los precios antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato para mantener el mayor número posible de escaños republicanos, ya que el ciudadano medio hará responsable de lo que pasa. Irónicamente, la Fed tendrá menos margen para llevar a cabo otro de los grandes deseos de Trump: bajar tipos de interés.
El presidente estadounidense intenta amortiguar el coste político mediante varias acciones. Del paquete total de 400 millones de barriles aprobado por la IEA, Estados Unidos aportará algo más del 40 %, sacrificando una parte de sus propias reservas. Además, EE. UU. ha suavizado las sanciones a la exportación de los hidrocarburos rusos, al emitir una licencia temporal que permite entregar y vender a la India crudo y productos petrolíferos rusos hasta abril, para que el petróleo siga transitando en el mercado global.
Resulta paradójico que Rusia, aliada política de Teherán, sea uno de los países que más se han beneficiado del conflicto militar en términos económicos. Tras dos años de sanciones, precios hidrocarburíferos bajos y déficits fiscales, el shock petrolero de las últimas semanas juega a favor del régimen de Putin.
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Eszter Wirth no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Trump se crea sus propios dolores de cabeza: golpea el mercado petrolero, amenaza la economía global y ya no sabe cuándo acabará la guerra – https://theconversation.com/trump-se-crea-sus-propios-dolores-de-cabeza-golpea-el-mercado-petrolero-amenaza-la-economia-global-y-ya-no-sabe-cuando-acabara-la-guerra-278260
