¿Cómo se relaciona la identidad latina con el hecho de ser “americano”? La resaca de la Super Bowl de Bad Bunny

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Aurken Sierra Iso, Ayudante Doctor, Departamento de Comunicación Pública, Universidad de Navarra

Momento de la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl. NFL/YoutuBe

El 8 de febrero de 2026, la final de la Super Bowl LX marcó un hito en la historia de Estados Unidos. El espectáculo del descanso, protagonizado por Bad Bunny, fue interpretado íntegramente en español y reunió a una audiencia récord de 128,2 millones de espectadores, desplazando el foco del terreno de juego a la identidad nacional. Más allá de estas cifras y del entretenimiento, la reacción de la opinión pública y de la clase política ha generado un fuerte debate en torno a la identidad latina, abriendo la discusión de qué significa realmente “ser americano” hoy en día.

Un evento mediático como arena política

La Super Bowl es el evento de mayor audiencia en el calendario mediático estadounidense, capaz de superar en número de espectadores a cualquier debate presidencial o ceremonia de investidura. Precisamente por eso, el espectáculo del descanso funciona desde hace décadas como un escenario de negociación cultural: quién actúa, en qué idioma y con qué estética no son decisiones neutras, sino actos comunicativos cargados de significado político.

El lema proyectado en el balón oficial del encuentro, “Together, we are America” (Juntos, somos América), actuó como el detonante de una fractura social latente. En la esfera política, el presidente Donald Trump fue tajante, catalogando el evento como “absolutamente terrible”, “uno de los peores shows de la historia”, y centrando su rechazo en la barrera del idioma: “nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo”. Esta crítica, que no es aislada, guarda coherencia con la línea institucional fijada en 2025, cuando la Casa Blanca estableció el inglés como idioma oficial del Gobierno Federal. Para un sector relevante de la población, la lengua es un pilar innegociable de la cohesión nacional.

De hecho, sectores afines al movimiento MAGA como Turning Point organizaron una contraprogramación alternativa.
El impacto del artista en la opinión pública arroja datos que invitan a la reflexión. Una encuesta de YouGov y Yahoo reveló que el 42 % de los encuestados cree que Bad Bunny refleja mejor los valores del país que el presidente Trump, frente a un 39 % de respaldo que obtuvo el republicano. Las diferencias entre los seguidores del presidente y muchos ciudadanos son evidentes.

¿Existe una identidad latina unitaria?

La pregunta que da título a este artículo –si existe una identidad latina– encuentra en la Super Bowl una respuesta compleja. Desde fuera de Estados Unidos, a menudo se comete el error de tratar lo “latino” como un bloque homogéneo. Sin embargo, la realidad es bien diferente si atendemos a la procedencia, el tiempo de residencia y el nivel de integración.

Esta diversidad tiene incluso reflejo institucional. Las propias comunidades latinas llevan décadas presionando a la Oficina del Censo para que sus categorías reflejen esa pluralidad. Durante cuarenta años, de 1980 a 2020, el origen hispano se trató como una etnicidad separada de la raza, agrupando bajo una misma etiqueta realidades tan dispares como la de un inmigrante mexicano recién llegado, un puertorriqueño con ciudadanía estadounidense de nacimiento o un cubano exiliado.

No en vano, “mexicano” llegó a figurar como categoría racial propia en el censo de 1930, la única vez en la historia. El debate sigue abierto: para 2030 está prevista una reforma que fusionará por primera vez las preguntas de raza y etnicidad en una sola categoría.

Esta complejidad se manifestó con claridad durante la actuación de Bad Bunny. La opinión pública en Latinoamérica, por ejemplo, percibió el show con un sentimiento de orgullo y éxito regional. Para el ciudadano de Bogotá, San Juan o Ciudad de México, Bad Bunny fue un embajador del continente. Para los latinos residentes en Estados Unidos, en cambio, la lectura fue otra: no se trataba de una influencia externa que llega al país, sino de la reivindicación de un espacio que ya consideran propio. Muchos de estos ciudadanos celebraron el evento como una confirmación de su pertenencia.

Esta distinción no es baladí. Los republicanos han demostrado una capacidad creciente para atraer al votante hispano, especialmente en sectores que priorizan la estabilidad económica y los valores tradicionales. La identidad latina en Estados Unidos, por tanto, opera en dos planos: mantiene una vinculación con su herencia lingüística y cultural a la vez que se adapta a las dinámicas sociales y las preocupaciones diarias de la política estadounidense.

Más que una anécdota, el uso del español en la Super Bowl representa la consolidación de un idioma que ya funciona como un motor social y económico en Estados Unidos. Su uso fue una invitación a reconocer una lengua que comparten más de 500 millones de personas en todo el mundo.

Este hecho demográfico se traduce en un impacto económico imposible de ignorar: el peso de la comunidad latina en la riqueza nacional es monumental. Si los latinos en Estados Unidos fueran un país independiente, su Producto Interior Bruto, que ha superado los 4 billones de dólares en 2023, los situaría como una de las mayores economías del planeta, por delante de países como Francia, India o Reino Unido.

Perspectivas ante un año electoral

En el contexto político actual, este choque adquiere un peso mayor. El presidente estadounidense incrementó sustancialmente su apoyo entre el electorado latino en los comicios de 2024. No obstante, su retórica actual podría ser contraproducente para los republicanos, que enfrentan las elecciones intermedias (midterms) de noviembre con cierta desventaja frente a los demócratas y con el reto de consolidar ese voto sin ahuyentar a su base tradicional.

El caso del distrito 34 de Texas lo ilustra bien: con mayoría latina y rediseñado por los republicanos para asegurar su victoria en 2026, sigue siendo una carrera demasiado reñida para darse por ganada. Algunos votantes latinos que apoyaron a Trump en 2024 muestran hoy disposición a cambiar su voto. En un Congreso donde los republicanos no pueden permitirse perder más de dos escaños para mantener su mayoría en la Cámara de Representantes, el voto latino podría resultar determinante.

Al mirar hacia el futuro inmediato, la convivencia bilingüe en el país plantea serios retos. La definición de lo “americano” atraviesa hoy un proceso de redefinición. A través de él, la cohesión nacional debe aprender a convivir con una realidad demográfica y cultural cada vez más heterogénea.

En ese sentido, la actuación de Bad Bunny fue un anticipo de esa disputa. La pregunta de si el español tiene lugar en el espacio público estadounidense y la pregunta de si el voto latino tiene lugar en la coalición republicana son, en el fondo, la misma pregunta formulada en registros distintos.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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