Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuel Nicolás Meseguer, Profesor titular del Departamento de Comunicación y Director del Aula de Cine, Universidad de Murcia

Dos de las películas españolas más relevantes de 2025, Sorda, de Eva Libertad, y Sirāt, de Oliver Laxe, han situado el sonido en el centro de su desarrollo, hasta el punto de que esta última también ha sido nominada al Óscar a Mejor Sonido. Son obras muy distintas, pero en ambas el tratamiento sonoro ocupa un lugar estructural.
La dimensión sonora es consustancial al lenguaje cinematográfico y su relevancia narrativa, expresiva y sensorial resulta incuestionable. Cuanto más sólido es un proyecto y más riguroso es el trabajo de puesta en escena, mayor atención se concede al diseño sonoro y a su potencial expresivo.
Sin embargo, la atención consciente del espectador al plano sonoro sigue siendo menor que la que presta al plano visual. Se suele decir que la audiencia solo se da cuenta del sonido cuando es malo. Conviene recordar también que solo en una sala de cine, con las condiciones acústicas y técnicas para las que fue concebida la película, puede apreciarse plenamente su experiencia sonora. El minucioso y costoso trabajo de diseño, edición y mezcla está pensado para ese entorno. En el ámbito doméstico, lo que escuchamos es necesariamente una versión reducida de ese trabajo.
¿Seguro que una imagen vale más que mil palabras?
Pocas frases están tan gastadas como esa que asegura que “una imagen vale más que mil palabras”. Una palabra, un silencio, una melodía o una atmósfera sonora pueden poseer la misma potencia estética que cualquier imagen. El valor narrativo o expresivo de un elemento visual o sonoro no depende de la cantidad de estímulos ni de su espectacularidad, sino de su pertinencia dentro del proceso comunicativo.
Nuestra experiencia cotidiana lo confirma: el oído es esencial en la percepción del mundo. El oído construye espacio, anticipa presencias, genera memoria y activa emociones.
Cuando el sonido tomó la palabra
La irrupción del sonido sincronizado en 1927 transformó radicalmente la historia del cine. El cambio afectó a las profesiones creativas –guionistas, intérpretes, directores, músicos– y a los oficios técnicos y de producción. A partir de entonces no bastaba con controlar la luz: también había que dominar el registro y el montaje del sonido. Cambiaron las infraestructuras y se transformó la experiencia del espectador.
Con la banda sonora –conformada por palabras, efectos, atmósferas, música y silencio– el control emocional adquirió una precisión inédita. El montaje incorporó un nuevo instrumental expresivo que ampliaba las posibilidades de significación. No hubo vuelta atrás. Incluso cineastas que han optado por películas prácticamente “no habladas”, como Jacques Tati, Michel Hazanavicius o Pablo Berger, han hecho un uso extraordinariamente creativo del sonido.
Desde entonces, la cuestión no ha sido si el sonido es importante, sino cómo se integra en la construcción del sentido.
‘Sorda’ y la quiebra del punto de escucha
Sorda, escrita y dirigida por Eva Libertad y protagonizada por Miriam Garlo y Álvaro Cervantes, se estrenó en la sección Panorama de la Berlinale en febrero de 2025. La protagonista del film es Ángela, una mujer sorda que afronta la conmoción vital de la maternidad junto a su pareja oyente, Héctor. Con este punto de partida, la percepción sonora se sitúa en el centro de la experiencia.
Ángela nos coloca en la posición de quien debe “escuchar con la mirada”. En su rostro percibimos la dificultad de seguir el ritmo comunicativo de las personas oyentes. La secuencia del parto, con mucha gente hablando a la vez incluso con mascarilla, adquiere una intensidad particular. Igualmente, la de la sobremesa con los compañeros de trabajo de Héctor resulta exasperante. La lectura labial no basta; los audífonos le generan malestar. En los entornos oyentes, el personaje encarna una fricción constante, bien por sobreprotección o bien por una inconsciente falta de consideración.
A lo largo de la primera mitad, la película apela a la empatía del espectador, dirigiendo su mirada hacia situaciones que evidencian la entrañable complicidad de los protagonistas y las actitudes de empoderamiento de Ángela.
Sin embargo, las sensaciones de seguridad de la protagonista se van deteriorando y en el tramo final se produce una ruptura decisiva: se quiebra el “punto de escucha”, utilizando el término del teórico Michel Chion. El espectador es situado abruptamente en la perspectiva auditiva de Ángela. La operación desestabiliza la narración y convierte el silencio en experiencia física. No se trata de una mera ausencia de sonido, sino de un desplazamiento perceptivo que conduce al espectador oyente a una experiencia sensorial que lo vuelve a conectar con Ángela.
La decisión es arriesgada porque altera la comodidad del relato y expone al espectador a una percepción que le es extraña. El sonido –o su supresión– se convierte así en herramienta ética además de estética.
‘Sirāt’: un (alta)voz clama en el desierto
Sirāt, dirigida por Oliver Laxe a partir de un guion coescrito con Santiago Fillol, se estrenó en la Selección Oficial del Festival de Cannes en mayo de 2025. En su recorrido por el desierto, la película reúne a un grupo de raveros y a un padre que, acompañado por su hijo pequeño, busca a su hija. El destino común es una rave perdida entre Marruecos y Argelia. A medida que avanzan, los vehículos, con sus pasajeros, van quedando a la deriva.
En este trayecto exterior e interior, el sonido construye el espacio y la historia tanto como la imagen. En puntos decisivos de la trama, como el momento en el que un grupo de vehículos decide escapar de la escolta militar, la realidad suena en su crudeza y simplicidad. Los ruidos de motores, las bocinas y la fricción de los neumáticos sobre los caminos pedregosos ofrecen un espectáculo épico junto a las imágenes de los camiones a la carrera envueltos por una nube de arena.
Además, el minucioso diseño de sonido de la película entrelaza de forma orgánica esos sonidos ásperos de un entorno hostil con la música trance y drone creada por Kangding Ray. En el inicio del film, los altavoces abren la puerta a la música techno y nos hacen compartir de forma explícita el trance de los que participan en la rave. Desde ese momento, los altavoces acompañan a los protagonistas en su viaje y contribuyen a que la presencia de la música fluya entre lo diegético (que sucede dentro de la película) y lo extradiegético (que solo ocurre para los espectadores) hasta el desenlace.
Es lo que sucede en momentos tan fascinantes como el que nos hace transitar entre las sensaciones místicas de los fieles musulmanes que giran alrededor de la Kaaba (en La Meca) y los camiones rodando por el desierto mientras aparece sobreimpreso el título de la película alrededor del minuto 29.
La experiencia sonora de Sirat, por tanto, articula intensas sensaciones físicas, con emociones viscerales y momentos de conmoción, contribuyendo decisivamente a convertir el viaje en experiencia mística y trascendental.
El cine desde la escucha
Sorda y Sirāt colocan la sensibilidad auditiva en el centro de la experiencia cinematográfica. En ambos casos, el dispositivo sonoro forma parte del relato y se manifiesta de manera explícita, convirtiéndose en una herramienta esencial para que cada película alcance sus objetivos.
En Sorda, se trata de que el espectador reconozca otras formas de conocer el mundo y contribuya a ampliar –y hacer más inclusivo– nuestro ecosistema comunicativo.
En Sirāt, el sonido nos hace participar sensorial y espiritualmente del viaje de los personajes. Los ritmos repetitivos de la música se funden con la realidad y generan una atmósfera envolvente que, como respuesta al impacto emocional de los sucesos, invita a una calmada introspección.
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Manuel Nicolás Meseguer no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Más allá de la mirada: ‘Sorda’, ‘Sirāt’ y el poder del sonido cinematográfico – https://theconversation.com/mas-alla-de-la-mirada-sorda-sirat-y-el-poder-del-sonido-cinematografico-275985
