Aranceles de ida y vuelta: el coste económico de la incertidumbre

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan de Lucio, Investigador – profesor. Economista, Universidad de Alcalá

Donald Trump pronuncia un discurso económico en Iowa el pasado 27 de enero. Robert V Schwemmer/Shutterstock

El Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló por ilegales los mal llamados “aranceles recíprocos”, impuestos por el presidente Trump en abril de 2025 al amparo de poderes de emergencia nacional.

Los aranceles desaparecen y lo cobrado deberá ser reembolsado a las empresas, ¿o no? Sería tentador pensar que volvemos al punto de partida, al 2 de abril de 2024, cuando desde la Casa Blanca se anunció una política generalizada de gravámenes. Nada más lejos de la realidad. En economía no hay un botón de “deshacer”.

Seguimos en un contexto negativo

En primer lugar, la lejía económica en forma de aranceles que han tenido que ingerir empresas y consumidores ha causado heridas en decisiones, cadenas de suministro y expectativas. Y eso deja cicatrices. Empresas extranjeras han dejado de exportar o han tenido que renunciar a sus planes de expansión en EE. UU., mientras que compañías importadoras estadounidenses han visto aumentar sus costes y los riesgos regulatorios.

Pero las decisiones políticas no han conseguido corregir el déficit comercial de EE. UU., que mantiene niveles similares a los del año anterior. Además, cabe esperar que las arcas públicas tengan que devolver lo recaudado, que se calcula sea un 1 % del PIB aproximadamente.

Los precios internos crecen como consecuencia de los aranceles y las represalias internacionales, pero la pérdida de poder adquisitivo y de empleo no va a ser devuelta a los consumidores. Los estudios (Fed New York y Kiel Institute) indican que los consumidores americanos soportan casi todo el coste del incremento de los aranceles (entre el 94 y el 96 %), mientras que los exportadores extranjeros soportan apenas entre el 6 y el 4 % restante.

Tras el fallo, muchas compañías no prevén bajar precios: si llega el reembolso, lo usarán para cubrir pérdidas pasadas.

Se mantiene la incertidumbre

En segundo lugar, la administración Trump ya ha anunciado que adoptará nuevas medidas. Impondrá nuevos aranceles, que tendrán una duración de 150 días, aludiendo esta vez a una cláusula de la Ley de Comercio de 1974.

De esta forma, en cuestión de horas, Estados Unidos ha pasado, de tener aranceles del 16 % (los más elevados desde 1936), al 9 % tras la decisión del Tribunal Supremo, para nuevamente subirlos, hasta el 15 %, durante 150 días. Tras este plazo volverían al 9 %, o al nivel que determinasen nuevas medidas.

La administración Trump afirma que, antes de que expiren, encontrará nuevas maneras de reconstruir los aranceles utilizando otros resquicios legales.

Los cambios son constantes e impredecibles. El peor aliado del crecimiento y el bienestar es la incertidumbre. Así lo apunta el juez del Tribunal Supremo Neil Gorsuch en su voto particular, página 73 del documento, al señalar que los aranceles deben ser aprobados por el Congreso pues al obtener “un apoyo tan amplio para sobrevivir al proceso legislativo, tienden a perdurar, permitiendo a la gente común planificar sus vidas de maneras que no pueden cuando las reglas cambian día a día”_.

El actual gobierno estadounidense no parece entender este argumento, por lo que es probable que los cambios arbitrarios y repentinos sigan afectando negativamente a la economía y, con ella, a la vida de las personas.

Tensiones y volatilidad a escala global

Finalmente, el resto del mundo no sabe a qué atenerse. Los lazos comerciales y la confianza han desaparecido. Los acuerdos son tales por un tiempo incierto. China continua su avance estratégico y Europa mantiene su desconcierto. El resultado es un clima de inversión más volátil, cadenas de valor más caras y una economía mundial un poco menos eficiente y más tensa.

En resumen: el fallo judicial es una llamada de atención sobre la necesidad de certidumbre y respeto institucional. Aún así, la dirección política sigue siendo la misma. Mientras tanto, las empresas seguirán a la espera de certidumbre, las inversiones retenidas, los beneficios esperados reduciéndose, los riegos en la economía de EE. UU. al alza y el dólar perdiendo valor frente a otras monedas refugio. La política comercial puede ser dura, pero lo que no puede ser es volátil.

The Conversation

Juan de Lucio no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Aranceles de ida y vuelta: el coste económico de la incertidumbre – https://theconversation.com/aranceles-de-ida-y-vuelta-el-coste-economico-de-la-incertidumbre-276797