¿Por qué recordamos las cosas cada vez de un modo diferente? De Rosalía a la neurociencia cognitiva

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Reyes Sánchez, Profesora de Psicología de la Memoria y de Aprendizaje y Condicionamiento. Área de especialización: estrategias de metamemoria en contextos bilingües., Universidad Loyola Andalucía

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“Siempre que me acuerdo de algo, siempre lo recuerdo un poco diferente”. Así canta Rosalía en Memória, uno de los temas de su último disco, Lux (2025). La letra de este fado, escrito, compuesto e interpretado junto a la portuguesa Carminho, muestra un acertado análisis de una característica de la memoria humana que la psicología y la neurociencia cognitiva llevan años estudiando.

Nuestra memoria no accede a los recuerdos como a un archivo que se abre intacto cada vez que lo consultamos. Recordar es un proceso activo y dinámico, que implica reconstruir y transformar los recuerdos.

Recordar no es reproducir, es reconstruir

Cada vez que evocamos un recuerdo, este entra en un estado temporalmente inestable, durante el que es susceptible de modificarse antes de “guardarse” de nuevo. Este proceso se conoce como “reconsolidación”. Cuando recordamos, el recuerdo se vuelve vulnerable: puede incorporar nueva información, cambiar algunos detalles o reinterpretarse emocionalmente.

Por ejemplo, no es raro que, cuando reproducimos una conversación que tuvimos con otra persona, con el tiempo incluyamos palabras o gestos que realmente nadie dijo. O que algo que en su momento nos pareció, vergonzoso, luego lo recordemos como divertido.

De este modo, el acto de recordar no supone acceder a una copia exacta del pasado, sino a una versión ligeramente actualizada, que seguirá modificándose en futuras evocaciones.




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Este proceso no ocurre siempre, ni de la misma manera. Los recuerdos más antiguos o más fuertes suelen ser más resistentes a esta inestabilidad y requieren períodos de recuperación más largos para entrar en reconsolidación. Por ejemplo, en un estudio se observó que, mientras que los recuerdos recientes o débiles solo necesitaban evocarse durante 3 minutos para volverse vulnerables, los más robustos requerían 10 minutos para llegar al estado de reconsolidación. Eso sí, una vez que alcanzaban este estado, podían igualmente debilitarse, fortalecerse o modificarse.

Proteger a través del cambio

Desde el punto de vista neurobiológico, cada vez que evocamos un recuerdo, el cerebro vuelve a activar las redes de neuronas que lo almacenan. Durante un breve intervalo, las conexiones entre esas neuronas (sinapsis) se vuelven más flexibles, lo que permite que el recuerdo pueda modificarse antes de estabilizarse otra vez. Así, la reconsolidación implica cambios sinápticos específicos, es decir, este proceso implica un fortalecimiento pero también un reajuste de las conexiones entre las neuronas, que son la base física de nuestros recuerdos.

Esto explica por qué nuestro propio recuerdo de un evento cambia a medida que lo recordamos de forma repetida. No es que nuestra memoria falle ni se deteriore; es que cada vez que rememoramos algo, evitamos que caiga en el olvido pero, a la vez, ese acto hace el recuerdo vulnerable. Es decir, el acto de recordar mantiene los recuerdos a costa de permitir cierta distorsión.

Ventajas de la reconsolidación

Que los recuerdos no se mantengan intactos toda la vida también tiene ventajas. Por ejemplo, en el ámbito psicoterapéutico puede aprovecharse el proceso de reconsolidación para intervenir en trastornos en los que aparecen recuerdos dolorosos o intrusivos, como el estrés postraumático, la ansiedad o la depresión.

Cuando un recuerdo se evoca en un entorno terapéutico seguro, la persona puede reinterpretarlo, reducir su carga emocional y aprender a gestionarlo de forma más adaptativa. Así que, aunque las distorsiones de la memoria a veces resulten molestas también ofrecen la oportunidad de aliviar el malestar asociado a experiencias pasadas.

¿Sigue siendo un recuerdo real?

En Memória, Rosalía continúa cantando “…y sea como sea ese recuerdo, siempre es verdad en mi mente”. Este verso coincide con una idea muy interesante que también revela la investigación: la confianza que sentimos en nuestros recuerdos no siempre refleja su precisión real.

En un estudio se analizaron los “recuerdos destello”, que son recuerdos muy vívidos y emocionalmente intensos, como saber dónde estábamos el fin de semana del 13-14 de marzo de 2020 cuando se decretó el estado de alarma por la covid-19. Estas memorias suelen sentirse especialmente nítidas y seguras.




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Los autores del trabajo compararon lo que las personas decían recordar inmediatamente después de un acontecimiento impactante con lo que rememoraban meses o años más tarde. Observaron que, con el paso del tiempo, la consistencia de estos recuerdos disminuía: los detalles cambiaban, se perdían o se reorganizaban. Sin embargo, la confianza subjetiva de las personas en sus recuerdos permanecía alta. Creían recordar con la misma precisión, aunque objetivamente el recuerdo ya no fuera el mismo. Es decir, aunque lo que evocamos se haya transformado varias veces respecto al evento original, puede sentirse real.

Estudios como este demuestran que sentir un recuerdo como “muy real” o “muy nítido” no garantiza su veracidad.

Pero, si nuestros recuerdos cambian, ¿por qué no lo notamos? En parte, porque el propio proceso de reconsolidación refuerza la sensación de autenticidad. Tras recordar, el cerebro vuelve a estabilizar el recuerdo, y esa versión actualizada se siente tan sólida como la anterior. Además, con el tiempo, lo que evocamos es la última versión reconsolidada, no la experiencia inicial. Esto hace que el cambio sea gradual, acumulativo, y difícil de detectar.

La memoria y la identidad

Entendida así, la memoria no es solo un sistema para registrar el pasado, sino una herramienta para reconstruirlo y, con ello, construir nuestra identidad. Recordamos quiénes fuimos en función de quiénes somos ahora: nuestros objetivos, emociones y necesidades actuales. Por eso la memoria es flexible y adaptativa.

Cada recuperación de un recuerdo abre una oportunidad para integrar el pasado con el presente. Gracias a este proceso, mantenemos una sensación de coherencia personal, aunque se pierda exactitud en los detalles. La reconsolidación no solo estabiliza los recuerdos, sino que contribuye activamente a su mantenimiento a largo plazo, reforzándolos y actualizándolos con el paso del tiempo.

En una reciente entrevista, Carminho contaba que esta era precisamente su motivación al escribir el tema Memória. La importancia de “tener conciencia de mí misma, acordarme de quién soy, de donde vengo y cómo voy decidiendo el futuro”. En la canción, la protagonista le pregunta a su propio corazón (“recordar” viene del latín “recordāri”, “re-” de nuevo, “cordis”, corazón, que significa literalmente volver a pasar por el corazón) si aún sigue siendo la misma después de todo lo vivido:

“¿Será que tú me conoces / Que el tiempo pasa y no olvidas / Quién fui y quién soy al fin? / Oh, mi dulce corazón / Dime si sabes o no / ¿aún te acuerdas de mí?”

(En el portugués original: “Será que tu me conheces? /Que o tempo passa e não esqueces/ Quem eu fui e sou em fim? / Ó, meu doce coração / Diz-me se sabes ou não / Ainda te lembras de mim?”)

La memoria como proceso vivo

Lejos de ser un defecto, esta naturaleza cambiante de la memoria es una de sus mayores fortalezas. Nos permite aprender, adaptarnos y resignificar experiencias pasadas. Recordar es transformar.

Así que la próxima vez que un recuerdo vuelva a nuestra mente, sabremos que probablemente estemos accediendo a la última versión de un recuerdo vivo, moldeado cada vez que lo traemos al presente y que, aun siendo ligeramente distinto, se sentirá igual de convincente. Lo dicen la neurociencia cognitiva… y también Rosalía.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Por qué recordamos las cosas cada vez de un modo diferente? De Rosalía a la neurociencia cognitiva – https://theconversation.com/por-que-recordamos-las-cosas-cada-vez-de-un-modo-diferente-de-rosalia-a-la-neurociencia-cognitiva-273851