Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sacramento Pinazo-Hernandis, Profesora titular de Psicología Social en Universidad de Valencia, Universitat de València

El 29 de octubre de 2024, Valencia sufrió la mayor catástrofe climática de la historia de España. Fallecieron 238 personas y las cifras de daños materiales a causa del agua alcanzaron aproximadamente 17 000 millones de euros. Nosotros queremos poner el foco en algo devastador, pero que resulta menos visible. Nos referimos al impacto que todavía tiene la riada en la salud mental de las personas mayores.
Los datos sugieren que no solo se enfrentaron a un riesgo físico desproporcionado (representan casi dos de cada tres fallecimientos), sino que ahora lidian con secuelas psicológicas profundas. Por ejemplo, el conocido como “trastorno de estrés postraumático”.
El Colegio Oficial de Psicología de la Comunidad Valenciana ha ofrecido ayuda psicológica gratuita a 5 500 personas para aliviar el impacto emocional y prevenir que este y otros problemas mentales se cronifiquen.
Anatomía de un instante
La inundación fue un evento traumático colectivo. Interrumpió abruptamente la seguridad de muchos hogares sin que nadie lo esperara. Para centenares de personas el trauma se manifiesta meses después a través de recuerdos intrusivos o flashbacks, donde escenas de la inundación se reexperimentan con viveza aterradora al cerrar los ojos. Esto se ve alimentado por un entorno social y mediático que, debido a la magnitud de la tragedia, actúa como un recordatorio constante.
Desde una perspectiva clínica, la evidencia es reveladora. Los estudios indican que las personas mayores tienen más del doble de probabilidades de desarrollar síntomas de trastorno de estrés postraumático que los jóvenes tras desastres naturales de inicio repentino.
Esta vulnerabilidad no se refiere solo a la que pueda provocar la edad y la pérdida de funcionalidad y movilidad. También se relaciona con la intensidad de la exposición y la falta de avisos tempranos que impidió una evacuación efectiva.
Somatización: el cuerpo relata el desastre
A lo largo de nuestra investigación hemos realizado entrevistas a treinta personas de entre 60 y 84 años. De estas, el 80 % eran mujeres y el 40 % vivían solas. Uno de los hallazgos más significativos de nuestro trabajo (todavía pendiente de publicación) es la somatización del malestar emocional. En otras palabras, el trauma no solo reside en la mente: los testimonios recogidos tres y once meses después del desastre describen síntomas físicos claros: “Dolores punzantes en el pecho, tensión muscular extrema y fatiga crónica que no remite con el descanso”.
La ciencia explica que este estrés prolongado y no tratado se manifiesta con “una sensación de bloqueo físico y emocional que impide retomar las actividades cotidianas”. También con un patrón de insomnio reactivo, donde el miedo a que el desastre se repita durante la noche impide un sueño reparador. Algunos afectados “han optado por dormir en el sofá o permanecer vestidos durante la noche para estar listos ante una posible huida”, lo que evidencia un estado de alerta patológico.
Hipervigilancia y ansiedad climática
El trastorno de estrés postraumático tras la DANA ha generado un fenómeno de hipervigilancia ambiental. Para una persona mayor que vive en la zona cero el clima ha dejado de ser una conversación trivial para convertirse en fuente de pánico. Según nuestro trabajo, “el simple hecho de que el cielo se nuble desencadena respuestas de ansiedad climática y necesidad compulsiva de consultar las previsiones meteorológicas”.
La ansiedad anticipatoria es un síntoma clave del trastorno de estrés postraumático. El análisis de las fuentes bibliográficas destaca que esta ansiedad es particularmente aguda en mujeres que viven solas y personas con movilidad reducida, en viviendas en plantas bajas o atrapadas durante meses en pisos altos por [la avería de ascensores]. Un año después de la catástrofe, unos mil aún estaban fuera de servicio o con las obras paralizadas
La falta de confianza en las instituciones, debida a que la alerta oficial llegó cuando ya era tarde y el agua inundaba las viviendas, ha exacerbado este sentimiento de inseguridad. Al no sentirse protegidos por quien debería proteger se produce un estado de estrés permanente.
El sentimiento de haber sido olvidados por la Administración profundiza la herida traumática y dificulta la recuperación, ya que el apoyo social es el principal factor protector contra el trastorno de estrés postraumático.
El impacto psicológico del momento catastrófico se ve agravado por la pérdida de objetos con una carga emocional insustituible. Para una persona mayor la destrucción de fotografías y objetos personales “no es solo una pérdida material, es una erosión de su propia identidad e historia de vida”.
Una necesaria intervención psicológica
La comunidad científica advierte de que el trauma en las personas mayores tras una catástrofe climática suele ser silencioso. Esto sucede porque existe una tendencia (por su parte y por la de la sociedad) a normalizar el sufrimiento y a minimizar el dolor en comparación con el de otros grupos de edad. Como resultado, esto lleva a una autoexclusión de los servicios de salud mental.
Nuestros datos lo muestran con claridad. Ninguno de los participantes en nuestra investigación buscó apoyo psicológico formal de un modo proactivo, a pesar de presentar síntomas evidentes de trastorno de estrés postraumático.
Es imperativo que las políticas de recuperación tras el desastre vayan más allá de reconstruir infraestructuras. Urge un apoyo psicológico realizado por profesionales especializados para que las personas mayores puedan reconocer sus necesidades y recuperar el bienestar.
Solo a través de una intervención que sane la herida invisible del estrés postraumático se podrá garantizar que las personas mayores no solo sobrevivan a la catástrofe, sino que recuperen la capacidad de vivir sin miedo cuando el cielo se pone gris.
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Sacramento Pinazo-Hernandis no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Las heridas invisibles de la dana: los mayores sufren estrés postraumático y ansiedad climática – https://theconversation.com/las-heridas-invisibles-de-la-dana-los-mayores-sufren-estres-postraumatico-y-ansiedad-climatica-275187
