Ibiza bajo el agua: qué nos dicen los peces sobre el estado real de sus praderas marinas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Esteban Morelle-Hungría, Associate professor, Universitat Jaume I

Ejemplar de boga (_Boops boops_), una de las especies halladas en los censos realizados en este estudio en Ibiza. Wikimedia Commons., CC BY

Las praderas de Posidonia oceanica son una de las comunidades biológicas de mayor importancia en el Mediterráneo. En algunos puntos del litoral de Ibiza, siguen siendo extensas y estructuralmente bien conservadas, gracias en gran parte a la intensa labor de divulgación durante las últimas décadas.

La mala noticia es que ese estado de buena conservación identificado en algunos puntos de la isla no siempre es un indicador de buen estado ecológico. Cuando se analizan las comunidades de peces asociadas a estas praderas, la realidad resulta más compleja y preocupante.

Pradera de Posidonia oceanica.
Frédéric Ducarme / Wikimedia Commons., CC BY

Censos de peces

Los censos visuales de peces que realizamos en el marco del proyecto MarPitius25 del Aula Ibiza Preservation de Criminología Azul de la Universitat Jaume I muestran que, incluso sobre praderas bien desarrolladas, las comunidades acuáticas pueden presentar una riqueza específica baja –número total de especies en un hábitat–. Además, su abundancia –número total de individuos de una especie particular presente en un área, comunidad o ecosistema determinado– y su biomasa –cantidad total de materia orgánica viva en un área– son inferiores a la esperable para este tipo de hábitat.

Este contraste entre la buena apariencia del hábitat y la respuesta biológica plantea interrogantes relevantes sobre el funcionamiento real de los ecosistemas costeros en Ibiza.

Los peces tienen mucho que decir

Nuestro proyecto de investigación partió de la realización de un censo de peces para el diagnóstico científico del impacto acumulativo sobre las aguas costeras de Ibiza.

Las praderas de Posidonia oceanica son hábitats prioritarios y especialmente sensibles a presiones antrópicas, como la salinidad, la turbidez, los efluentes urbanos y otras alteraciones asociadas al uso intensivo del litoral. Por ello, la fauna que puede albergar este hábitat prioritario constituye un indicador biológico directo del estado del ecosistema.

El trabajo de campo se llevó a cabo en junio de 2025, coincidiendo con un periodo de elevada presión sobre el litoral ibicenco. Seleccionamos tres zonas de estudio –Santa Eulària, Cala Sol d’en Serra y Talamanca–, por su relevancia ecológica y social, así como por su proximidad a emisarios –conducciones para el transporte de aguas residuales parcialmente tratadas hasta la zona de vertido, generalmente localizada mar adentro– y áreas que acumulan diferentes impactos antrópicos.

Los muestreos, llevados a cabo por el Laboratorio Marino de Dénia del Instituto Multidisciplinar del Medio “Ramón Margalef”, de la Universitat d’Alacant, se realizaron mediante censos visuales con buceo autónomo.

Los investigadores César Bordehore (izquierda) y John Dobson (derecha) durante la realización del proyecto en aguas de Ibiza.
Los investigadores César Bordehore (izquierda) y John Dobson, durante la realización del proyecto en aguas de Ibiza.
Eva Fonfría y Esteban Morelle-Hungría

Baja riqueza y biomasa

En total, se estimaron 3 243 individuos pertenecientes a 15 especies, además de una categoría registrada como “juveniles no identificados”. Por localidades, se detectaron 12 especies en Cala Sol d’en Serra, 12 en Talamanca y 11 en Santa Eulària.

Las comunidades estuvieron dominadas numéricamente por un grupo reducido de cinco especies, entre las que destacaron Chromis chromis, Oblada melanura, Sarpa salpa, Coris julis y Boops boops. Mientras, el resto de especies apareció con abundancias mucho menores.

Salema (Sarpa salpa).
Diego Delso / Wikimedia Commons., CC BY

A escala local, los valores medios estandarizados muestran diferencias espaciales, pero un patrón común de biomasa relativamente baja para praderas de Posidonia oceanica bien conservadas.

El propio informe subraya que algunas especies gregarias pueden aportar abundancia y biomasa, sin reflejar necesariamente una comunidad estructuralmente compleja, por lo que resulta imprescindible analizar el conjunto de su ensamblaje –subconjunto de especies taxonómicamente relacionadas que coexisten en un lugar y tiempo específicos–.

Predominio de tamaños pequeños

En todas las estaciones muestreadas, se observa un claro predominio de individuos de pequeño tamaño, acompañado de una presencia extremadamente reducida de ejemplares adultos.

Este patrón, que se repite de forma consistente en las tres zonas estudiadas, resulta especialmente llamativo por haberse registrado sobre praderas estructuralmente bien conservadas.

Desde el punto de vista ecológico, esta combinación puede sugerir que, aunque el hábitat mantiene su integridad física, no está funcionando como un espacio capaz de sostener poblaciones de peces con una estructura completa.

El informe de resultados plantea que la escasa presencia de ejemplares de mayor tamaño podría deberse a que estos individuos viajan a otras áreas o sobreviven fuera de las zonas muestreadas, en lugar de permanecer en ellas. En cualquier caso, la consecuencia observable es una comunidad dominada por tamaños pequeños y con una biomasa global reducida.

Contraste con otras zonas del Mediterráneo

Para contextualizar estos resultados, el estudio los compara con un muestreo equivalente realizado en el litoral de Dénia (Alicante). Aunque el propio informe advierte de que allí se realizaron más transectos y que las comparaciones directas deben interpretarse con cautela, el contraste general es claro.

En Dénia se registró un mayor número de especies, una mayor presencia de especies de interés comercial y una estructura de tamaños más equilibrada. Mientras que, en Ibiza, el 97,6 % de los individuos correspondieron a la categoría de tamaño pequeño, en Dénia este porcentaje fue notablemente menor. La biomasa y la diversidad fueron también superiores en el litoral continental.

Este contraste refuerza la interpretación de que el litoral ibicenco puede encontrarse en una situación más comprometida, coherente con la mayor intensidad y acumulación de presiones descritas en el marco de MarPitius25. Esta iniciativa interdisciplinar busca diagnosticar el impacto acumulativo de los vertidos de desaladoras, estaciones depuradoras de aguas residuales y otros contaminantes sobre las aguas costeras de Ibiza, desde una perspectiva científica, jurídica y ecológica.

Las conclusiones de este estudio no se limitan a describir un estado puntual, sino que apuntan a la necesidad de implantar una red de monitorización. El informe subraya que es necesario repetir los censos en diferentes estaciones y a lo largo de varios años para determinar la variabilidad temporal. De esta forma, permitirá confirmar si los patrones observados se mantienen y ayudará a comprender cómo evoluciona la estructura de las comunidades de peces.

Solo mediante un seguimiento continuado es posible identificar con precisión las zonas más adecuadas para la creación o delimitación de áreas marinas protegidas y, así, evaluar si las medidas de protección que se están implantando contribuyen eficazmente su recuperación.

Más allá de las apariencias

Los resultados ahora publicados muestran que la conservación estructural de las praderas de Posidonia oceanica no garantiza por sí sola el buen funcionamiento ecológico del sistema analizado.

Comunidades con baja riqueza, biomasa contenida y una presencia reducida de peces, en comparación con otras zonas, pueden representar una señal de alerta que no siempre es visible a simple vista.

En este escenario, incorporar indicadores biológicos como la composición, la estructura de tamaños y la biomasa de las comunidades de peces en la gestión del litoral nos permitirá detectar efectos antrópicos acumulativos antes de que el daño pueda llegar a ser irreversible.

Y es que conservar el mar no es solo mantener su apariencia: se debe asegurar que los ecosistemas funcionen de forma completa y sostenible a largo plazo.

The Conversation

Esteban Morelle-Hungría ha recibido financiación para el desarrollo de actividades de investigación a través de proyectos competitivos y contratos de transferencia, de ámbito nacional e internacional. En particular, ha sido investigador principal del proyecto CRIMICLIMA – Análisis criminológico de la eficacia de la política criminal medioambiental ante la emergencia climática (Universitat Jaume I, 2024–2026), y ha participado en el proyecto Ocean Crime Narratives: A polyhedral assessment of hegemonic discourse on environmental crime and harm at sea (ERC, 2022–2027), financiado por el European Research Council (ERC). Asimismo, ha recibido financiación institucional de la Universitat Jaume I, y financiación específica para actividades de investigación y transferencia a través del Aula de Criminalidad Azul – IbizaPreservation, financiada mediante la aportación de la Fundación IbizaPreservation. Ha participado en proyectos de ámbito nacional e internacional con financiación pública. También dentro de las funciones establecidas en la LOSU ha participado y realizado acciones incluidas dentro de artículo 60, de consultoría, formación para administraciones públicas, entidades privadas y fundaciones.

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