Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier Martín Vide, Catedrático de Geografía Física, Universitat de Barcelona
En inviernos como el actual, cuando bajan las temperaturas y llega a caer nieve en buena parte de España (y del hemisferio norte en general), puede que haya quien se cuestione el cambio climático. Al fin y al cabo, temporales gélidos y húmedos como los presentes, al igual que la borrasca Filomena en 2021, parecen negar su existencia. Porque ¿cómo puede el calentamiento del planeta ser compatible con el frío y la lluvia de estas fechas?
El calentamiento global sigue avanzando
El calentamiento global es inequívoco. La temperatura media del aire en superficie en el decenio 2011-2020 fue de 1,1 ºC sobre la del período de referencia, la segunda mitad del siglo XIX. Los tres últimos años, del 2023 al 2025, han supuesto, además, un salto notable, con un promedio por encima ya de 1,5 ºC, como ha confirmado el programa europeo de observación de la Tierra Copernicus.

C3S/ECMWF, CC BY-SA
Recuérdese que el Acuerdo de París, de 2015, advertía que el planeta no debía llegar al grado y medio de calentamiento y nunca a los 2 ºC, so pena de padecer efectos muy graves o irreversibles. Pues bien, aunque climáticamente se necesitan algunos años más para establecer estadísticamente que se han alcanzado 1,5 ºC de calentamiento, todo apunta a que aproximadamente en menos de una década esto será así. La concentración de los gases de efecto invernadero en el aire sigue aumentando, lo que conlleva el aumento imparable de la temperatura.
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Sin embargo, el sistema climático es muy complejo, con múltiples mecanismos de retroalimentación, entre la atmósfera, el océano, los continentes, la biosfera, el hielo del Ártico y de la Antártida, etc. Igualmente, las situaciones sinópticas, las que reflejan, día a día, los mapas del tiempo, muestran comportamientos complejos, ora persistentes ora altamente variables en el tiempo y en el espacio.
La tendencia general de la temperatura es el resultado del promedio de esa secuencia de tiempos diferentes, con muchas anomalías cálidas y algunas frías. Un temporal como Filomena o una racha de tiempo frío y desapacible solo supone hoy una pequeña muesca en la tendencia creciente de la temperatura. En las últimas décadas hay muchos más días y meses cálidos o muy cálidos que fríos respecto a la norma.
Aun así, los días fríos son posibles, dado que, aparte del aumento de la temperatura, también se ha incrementado su variabilidad, es decir, su varianza estadística. De esta forma, el resultado serían más casos cálidos y muy cálidos, sin dejar de haber casos fríos.

IPCC y Serrano-Notivoli, Olcina Cantos y Martín-Vide (2024), CC BY-SA
La lluvia llama a la lluvia, el calor al calor
Por otra parte, cuando aparece un tiempo repetidamente lluvioso, como está ocurriendo ya desde finales de 2025 hasta hoy en buena parte de España, hay que recordar el concepto de la persistencia meteorológica. Es decir, la tendencia a continuar o a repetirse una determinada situación, como el paso casi continuo de depresiones y de frentes.
Así, la probabilidad de que aparezca un día lluvioso después de un día lluvioso es superior a la simple probabilidad de un día lluvioso o la probabilidad de un día lluvioso después de uno seco. Es decir, si hoy llueve, mañana hay una probabilidad más elevada de que vuelva a llover que si hoy hubiera sido un día seco. Esto es común en gran parte del planeta. Su causa está en la persistencia de los temporales y episodios que producen lluvia, que, en general, duran más de un día.
Como ejemplo, la probabilidad de un día lluvioso después de un día lluvioso en Barcelona es de un 51 %, mientras que la simple probabilidad de que aparezca un día lluvioso es de un 24 %.
Por el contrario, el establecimiento de los llamados anticiclones de bloqueo, muy persistentes, da lugar a un tiempo estable y monótono durante semanas. En este sentido, la persistencia de los días secos en gran parte del planeta es superior a la de los días lluviosos. En el ejemplo de Barcelona, la probabilidad de un día seco es del 76 %, que se eleva a un 85 % en el caso de la probabilidad de un día seco después de un día seco.
En el ámbito mediterráneo peninsular un patrón característico es el de períodos secos relativamente largos salpicados por algunos días lluviosos. Como caso extremo, en Almería si hoy deja de llover, la secuencia de días secos que cabe esperar a continuación tiene una duración media de 16 días, más de medio mes, mientras que en San Sebastián es de cuatro días (sin contar los días con cantidades de lluvia inferiores a 1 mm).
A una escala regional o superior, como la de la península ibérica y parte del Atlántico norte, el tren de borrascas, o familia de borrascas, puede seguir durante semanas una ruta parecida, produciendo acumulaciones de lluvia y tiempo ventoso durante bastantes días en las mismas áreas.
El vórtice polar se ha expandido hacia el sur
La circulación atmosférica a todos los niveles, desde la corriente en chorro –un fuerte flujo de aire en la alta troposfera– hasta la superficie, está desplazada hacia el sur, afectándonos de lleno.
El vórtice polar, que, como un volante atmosférico, confina el aire muy frío sobre el polo, se ha ondulado y expandido hacia el sur. Aunque aún no hay evidencias concluyentes, este proceso podría derivar del calentamiento global. Esto produciría, paradójicamente, un tiempo lluvioso y desapacible en nuestras latitudes. O una nevada del siglo, como ha ocurrido, recientemente, en buena parte de Estados Unidos.
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Javier Martín Vide no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Por qué se encadenan tantos días de lluvia – https://theconversation.com/por-que-se-encadenan-tantos-dias-de-lluvia-274910
