Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elisa Brey, Profesora en sociología y opinión pública, experta en migraciones y vida urbana, Universidad Complutense de Madrid

Nominada a cinco Premios Goya de la Academia de Cine española, la película Ciudad sin sueño, dirigida por Guillermo Galoe, tiene la Cañada Real Galiana como principal escenario.
La Cañada Real es un gran asentamiento informal y lineal situado en un tramo de una antigua vía pecuaria a su paso por la Comunidad de Madrid, con unos 15 kilómetros de longitud. Nació como ocupación progresiva de terrenos públicos destinados originalmente al paso de ganado trashumante, donde familias de bajos recursos fueron (auto)construyendo sus propias viviendas.
El argumento central de Ciudad sin sueño gira en torno a la amistad de dos chicos adolescentes, uno de etnia gitana y el otro marroquí. Sus vidas están a punto de separarse, porque ambos van a abandonar el lugar donde crecieron y con el que están familiarizados. Mientras que el primero, Toni, se irá con sus padres y sus hermanos a un piso de realojo en Madrid, Bilal se marchará con su familia a vivir a Francia.
Si bien se trata de una ficción, la película proyecta un tono de documental y cuenta con actores naturales cuyas relaciones son anteriores a la película. La obra se rodó a lo largo de seis años de inmersión comunitaria, durante los cuales se llevaron a cabo talleres con vecinos y vecinas. Fruto de este trabajo nació Ciudad sin sueño, que expande el universo del corto rodado en 2023 Aunque es de noche. Este último había recibido el Premio Goya al Mejor Cortometraje de Ficción, entre otros reconocimientos.
Además de poder considerarse un proyecto social, la película se puede leer en clave política.
El retrato de los barrios vulnerables
Ciudad sin sueño es un ejemplo más de una larga trayectoria de filmes localizados en zonas urbanas desfavorecidas. En España, encontramos un caso reciente en El 47, multipremiado en los Goya de 2025. Narra la historia real de un conductor de autobuses que, en 1978, secuestró su propio vehículo de la línea 47 para demostrar que este podía subir a Torre Baró, un barrio humilde de Barcelona. Su objetivo era mejorar la conexión de este con el centro de la ciudad.
Otro ejemplo es el documental Palmeras en positivo, de 2025, que relata un proceso de participación ciudadana en el barrio cordobés de Palmeras. Fue realizado para el proyecto europeo IN-HABIT, cuyo objetivo es promover la salud y el bienestar en ciudades pequeñas y medianas.
El punto común con Ciudad sin sueño es que todas ellas le dan la voz a vecinos y vecinas de los barrios, por muy vulnerables que sean sus condiciones de vida, y estos se convierten en los protagonistas. Observamos esta misma tendencia en las películas de Ken Loach o de los hermanos Dardenne, centrados en los grupos sociales más excluidos del Reino Unido o de Bélgica, respectivamente.
El acto de darles voz y protagonismo
En Ciudad sin sueño se retratan los sectores 5 y 6 de la Cañada Real Galiana, afectados por cortes de luz desde el 2 octubre de 2020. La decisión fue entonces ejecutada por la empresa Naturgy. Poco después, el Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid archivó la denuncia contra la decisión de la empresa.
Por contra, el Defensor del Pueblo ha criticado repetidamente los cortes de luz. El Gobierno de España, a través del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, cuenta con un grupo interministerial desde 2021 para coordinar soluciones y, tras la recriminación del Consejo de Europa en 2025, el ministro Pablo Bustinduy ha impulsado acciones conjuntas con el Defensor del Pueblo para restablecer la electricidad y avanzar en realojos.
Desde hace más de cinco años –que incluyen seis inviernos–, 4 500 adultos y niños se ven afectados por esta carencia, como denuncia la Plataforma Cívica Luz Ya para Cañada Real.
Pero la batalla venía de antes. En 2008, el documental La ciudad invisible. Voces de la Cañada Real, dirigido por Lucía Mbomío, ya denunciaba la vulnerabilidad en la que se encontraban la Cañada Real y sus habitantes, en los límites de la ciudad de Madrid.

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Escoger este escenario como localización de una película es, en sí, una decisión de carácter político. Da visibilidad a un lugar y un sector de la población que hacen frente a una larga batalla y que sufren el estigma de ver el barrio asociado a la droga en el imaginario urbano colectivo.
Frente a ello, Galoe propone una mirada honesta: no niega la existencia del tráfico de droga, pero sí vemos cómo los personajes envueltos en ello sufren sus consecuencias. Habla de la señora anclada a su casa por asegurar un servicio continuo de venta, o de los niños y niñas que conviven con drogadictos. Aunque los cortes de luz no sean la temática principal, la película muestra cómo dificultan la vida cotidiana de todos, sea cual sea la actividad a la que se dedican vecinos y vecinas.
Comunidad e infancia
A pesar de la vulnerabilidad, los cortes de luz o la expulsión de la población, Ciudad sin sueño transmite dignidad y esperanza.
La película pone el foco en relaciones de convivencia –intercultural e intergeneracional–, redes de apoyo y arraigos territoriales. Esto se retrata tanto en la relación de Toni con Bilal como en la de Toni con su abuelo.

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La historia de amistad entre los adolescentes va más allá del tiempo que pasan juntos en pantalla, ya que ellos mismos participan en la creación de contenidos, como se ve en las imágenes que graban con sus móviles, cambiando los filtros de color. Al volverse multitonal, el ambiente adquiere un carácter mágico y bello.
Esta visión es diametralmente opuesta a la imagen construida socialmente de la Cañada Real como espacio excluido. Además, la película le da el protagonismo a la adolescencia y la infancia, cuestionando el punto de vista adultocéntrico que domina la realidad social.
El cine como herramienta de reivindicación política
Así, estos tres elementos hacen que Ciudad sin sueño pueda considerarse una herramienta de reivindicación política: la atención a las redes locales y los arraigos; la mirada de los protagonistas y el retrato de la convivencia intercultural entre dos chicos, gitano y marroquí, que pertenecen a dos grupos sociales especialmente discriminados en España, en un contexto actual marcado por el auge de discursos antimigratorios.
La apuesta de Guillermo Galoe ofrece luz, visibilidad, dignidad y esperanza a un espacio muy vulnerable como es la Cañada Real Galiana y, especialmente, a los vecinos y vecinas de sus sectores 5 y 6.
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Elisa Brey no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. ‘Ciudad sin sueño’ en la Cañada Real: el cine como acto de reivindicación política – https://theconversation.com/ciudad-sin-sueno-en-la-canada-real-el-cine-como-acto-de-reivindicacion-politica-273983
