La selección: ser humano es crear

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura G. de Rivera, Ciencia + Tecnología, The Conversation

WhataWin/Shutterstock

La ciencia no está solo en los laboratorios o en los últimos avances que retratan las publicaciones científicas. También está en casa, en cada cosa que hacemos y cada cosa que somos. Está escondida entre los magistrales acertijos matemáticos de Alicia en el País de las Maravillas o en cómo funciona el cerebro de los pobres universitarios que están de exámenes por estas fechas… pero también en las mediciones del mar en los confines del mundo o en la cantidad de peso que puede aguantar una hiedra –no es un nombre en clave ni una heroína mitológica, es una planta–. Como la del edificio New Court en Cambridge, que tiene 180 años, 10 metros de alto y pesa unas 12 toneladas, sin contar las raíces.

Y los ejemplos son miles. Quizá no sepamos que, cada vez que abrimos Google Maps, el buen funcionamiento del GPS depende directamente de la teoría de la relatividad, igual que las imágenes digitales y los paneles solares funcionan gracias al efecto fotoeléctrico, explicado por Einstein en 1905. Pero, si estamos hartos de tecnología y lo que queremos es entender el mundo natural, sobre todo el marino –que, por cierto, tiene una razón para ser salado–, podemos viajar con los calamares y los tiburones para comprender, en la práctica, cómo funciona y para qué sirve la evolución: cómo algunos peces transformaron sus aletas en patas, cómo se las apañan las ballenas para amamantar en el agua, por qué un tiburón produce a lo largo de su vida más de 300 000 dientes o el sorprendente ecosistema que late en una gota del océano.

Es posible que, al sumergirnos en estos artículos, igual que ocurre cuando nos zambullimos en el mar, se nos pase por la cabeza que la naturaleza es una verdadera obra de arte. Y, como la naturaleza somos todos, tal vez por eso, ciencia, arte y vida van tan de la mano. Más allá de la evidente relación entre ellas, artes y ciencias se necesitan. Cuando personas de distintas disciplinas colaboran, producen interpretaciones más profundas, diversas y sensibles de la realidad. No hay más que ver los primeros mapas del mundo, las láminas de historia natural o las bellas neuronas retratadas por Santiago Ramón y Cajal.

Y es que los seres humanos tenemos tantísimas ganas de inventar y crear que no nos detenemos ante nada: imaginamos palabras, cronopios y mancuspias y echamos mano del humor y el ingenio para sobrellevar con un mínimo de dignidad que el mundo digital nos pudra el cerebro… hasta la inteligencia artificial puede servir para crear bellas obras de literatura interactiva y multimedia.

The Conversation

ref. La selección: ser humano es crear – https://theconversation.com/la-seleccion-ser-humano-es-crear-273725