¿Está justificado el control de las urracas mediante su caza o captura?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Gabriel Martínez, Catedrático de Zoología, Universidad de Granada

Una pareja de urracas. Kike.garcia.85/Shutterstock

En diciembre de 2025, la Junta de Andalucía aprobó una orden que establecía nuevos métodos de captura de depredadores cinegéticos, aquellos que son controlados mediante la caza, como zorros, jabalíes y urracas.

Estas especies ya se consideraban antes cinegéticas y se podían cazar mediante armas de fuego, cetrería o perros de madriguera. Pero, con la nueva normativa,
se homologan otros métodos de control en el marco de los planes técnicos de caza, e incluso en terrenos no cinegéticos dentro de contextos justificados.

Entre las nuevas técnicas de captura admitidas están los lazos para zorros, los capturaderos para jabalíes y las jaulas metálicas para urracas. Sin entrar en la discusión de si esta ampliación de métodos es apropiada, si son más o menos selectivos o qué criterios deberían usarse para autorizarlos –cuestiones todas que merecen sin duda una reflexión–, resulta necesario hablar de la necesidad de controlar las urracas y otros córvidos.

La urraca: una sospechosa habitual

Debido a su costumbre de alimentarse de huevos y pollos de otras especies de aves, como las perdices, las urracas tienen mala fama, fundamentalmente entre agricultores y cazadores.

Consideradas como depredadores generalistas, están incluidas en la lista de especies cinegéticas, y en ocasiones se plantea la necesidad de controlarlas. Sin embargo, estudios sobre la dieta de las urracas muestran que estas aves se alimentan principalmente de invertebrados, especialmente insectos, semillas y frutas. Con cierta frecuencia se alimentan de carroña y solo en ocasiones capturan pequeños vertebrados, como topillos, o depredan sobre huevos y pollos de otras aves.

Las urracas no son, pues, depredadores en el sentido más popular del término, que deja fuera a los consumidores de insectos e invertebrados, sino que hablamos de aves omnívoras que a veces comen vertebrados. Y aunque se las considere el principal sospechoso de la depredación de nidos, esta es practicada más frecuentemente por otras especies.

Dos estudios diferentes llevados a cabo con cámaras con el fin de identificar diversos depredadores –uno realizado en Francia y otro en Portugal– mostraron que las cornejas, otro tipo de córvidos, depredaban entre 3 y 20 veces más nidos que las urracas.

Otro trabajo de Reino Unido desveló que especies como los erizos, los tejones o los arrendajos –este último también de la familia de los córvidos– son más a menudo responsables de la depredación de nidos que las urracas. Los autores destacaron el papel casi inofensivo de nuestras protagonistas.




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Sin conclusiones claras

Para que los planes de control tengan sentido, se debe tener claro que las especies de depredadores producen perjuicios en las especies presa. Y en el caso de la urraca no hay evidencias claras. Algunos estudios experimentales que eliminaron a esta especie y a otros animales depredadores potenciales de lugares concretos y luego midieron el éxito de los nidos (la productividad) y la abundancia de sus poblaciones en años posteriores, solo encontraron pruebas de un efecto positivo a corto plazo. La retirada de los depredadores potenciales mejoró el éxito de los nidos, y solo para algunas especies presa.

Sin embargo, no hubo efectos sobre la abundancia de las especies a largo plazo.
Como en la mayoría de estos trabajos se retiraron varios depredadores al mismo tiempo, el impacto de las urracas en el éxito de los nidos no queda claro. Un estudio en el que se retiraron solamente las urracas mostró que esta medida solo fue positiva para una de las 10 especies estudiadas.

Y una revisión que incluyó todas las investigaciones en la línea de la anterior concluyó que, si bien el impacto negativo de los córvidos sobre otras especies es pequeño, se trata de un efecto sobre la productividad (corto plazo) más que sobre la abundancia (largo plazo). Y que son más responsables las cornejas que las urracas.

De hecho, la evidencia científica apunta a que, aunque las urracas pueden tener un impacto sobre la productividad en áreas y especies particulares, no tienen un efecto global en las tendencias poblacionales de las especies de pájaros que potencialmente pueden depredar.




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Los beneficios de una especie clave para los ecosistemas

Sabemos que la regulación de depredadores puede tener efectos beneficiosos a corto plazo para algunas presas, y que el control cinegético de urracas, así como el de zorros, disminuye el tamaño de sus poblaciones. Sin embargo, muchos gestores de cotos también saben que, a veces, la matanza de decenas de urracas no se traduce en una medida tan efectiva, ya sea porque se eliminan solo ejemplares juveniles o bien por la llegada de nuevos individuos desde otras zonas.

Para ser efectivo, el control debe ser sostenido en el tiempo, lo que lo convierte en una estrategia difícil y cara. Además, los estudios hechos con otros depredadores generalistas, como cuervos, cornejas o zorros, sugieren que controlar las poblaciones no tiene efecto a largo plazo. Si no hay evidencias de un impacto negativo de las urracas sobre la abundancia de otras especies, ¿por qué controlarlas?

Por otro lado, las urracas traen grandes beneficios a nuestros hábitats gracias a
que cumplen un papel ecológico en el control de algunas especies que pueden resultar perjudiciales para nuestros intereses, como roedores o insectos.
Además de constituir presas habituales de muchos depredadores en peligro de extinción, como algunas rapaces y mamíferos carnívoros, pueden llegar a funcionar como ingenieros de ecosistemas, dispersando semillas de árboles como las encinas, los quejigos o los nogales.

Aún asumiendo que en algunos casos concretos sus poblaciones llegan a ser grandes, sería deseable que los gobiernos sopesasen bien la necesidad de controlar el número de individuos, considerando que sus efectos negativos a largo plazo sobre otras especies no están suficientemente documentados.

The Conversation

Juan Gabriel Martínez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado

ref. ¿Está justificado el control de las urracas mediante su caza o captura? – https://theconversation.com/esta-justificado-el-control-de-las-urracas-mediante-su-caza-o-captura-273662