¿Por qué la candidiasis vaginal continúa siendo un problema médico tan frecuente?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo Quindós-Andrés, Catedrático de Microbiología Médica, Departamento de Inmunología, Microbiología y Parasitología, Facultad de Medicina y Enfermería (UPV/EHU) & Instituto de Investigación Sanitaria Biobizkaia, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

‘Candida albicans’ obtenido en un frotis vaginal de una paciente con candidiasis vaginal donde se observa el aspecto tubular (hifas) de este hongo. CDC/ Dr. Stuart Brown

La candidiasis vaginal es una de las enfermedades genitales más extendidas en el mundo. También conocida como vaginitis o vulvovaginitis candidiásica –y, de forma más coloquial, “tener cándida”–, se estima que ocho de cada diez mujeres sufrirán al menos un episodio agudo a lo largo de su vida. De estas, la mitad experimentará una recaída y aproximadamente una de cada diez desarrollará una candidiasis recurrente, etiquetada así cuando la paciente padece cuatro o más episodios anuales de la dolencia. En total, se calcula que 140 millones de mujeres sufren esa modalidad de la infección.

¿Por qué se producen?

La mayoría de las candidiasis vaginales son causadas por el hongo microscópico Candida albicans, que forma parte de nuestra microbiota sin causar ningún daño. En la vagina, Candida convive con bacterias beneficiosas, como los lactobacilos, en un entorno ácido que mantiene el equilibrio microbiano. Sin embargo, cuando la microbiota vaginal se altera –por ejemplo, tras el uso de antibióticos–, Candida puede causar una infección.

Los síntomas incluyen picor (prurito), ardor, presencia de lesiones blanquecinas en la mucosa vaginal y un aumento del flujo. En los casos más graves, puede aparecer dolor al orinar (disuria) y durante las relaciones sexuales (dispareunia). Otros factores favorecedores de la candidiasis vaginal son el embarazo, la terapia hormonal sustitutiva, la diabetes, ciertos factores genéticos y diversos hábitos de vida.

El diagnóstico suele ser sencillo y se basa en la identificación de los síntomas mencionados, en la observación microscópica del hongo en muestras vaginales y mediante su cultivo en el laboratorio de microbiología.

¿Cómo se cura la candidiasis?

Existen tratamientos eficaces que emplean fármacos antifúngicos, de administración local (tópica intravaginal) u oral (sistémica). Los azoles, como el clotrimazol y el miconazol, o la nistatina son los más utilizados por vía tópica. El fluconazol oral también se emplea con frecuencia. Sin embargo, el tratamiento no evita que algunas mujeres sufran nuevos episodios o que estos se vuelvan recurrentes e incapacitantes.

Con el objetivo de evitar estas complicaciones, se acaban de aprobar dos fármacos orales prometedores: ibrexafungerp y oteseconazol. Además, se está evaluando la utilidad de dos vacunas (NDV-3A y PEV7 -Pevion7-) para impedir la candidiasis recurrente.

La mujer y sus tabúes.
Elena González Miranda

La desigualdad y la pobreza, factores de riesgo

Pero la persistencia de esta infección plantea desafíos que van más allá del ámbito médico. Factores sociales, económicos y culturales influyen en el acceso a la atención ginecológica, especialmente en regiones con bajos niveles educativos, escasos recursos económicos y desigualdad de género. En muchos países de África, América y Asia, la candidiasis vaginal es más común debido a la pobreza, la baja escolarización, las ideologías religiosas o políticas dominantes y las estructuras sociales que marginan a las mujeres o las asignan un papel social limitado y subordinado.

La desigualdad es especialmente evidente en aquellos países con ingresos económicos bajos, donde la pobreza afecta de manera desproporcionada a mujeres y niñas. Esta situación restringe su acceso a una atención médica de calidad, incluyendo las consultas ginecológicas, los tratamientos farmacológicos y los productos de higiene íntima.

Incluso en los países donde existen servicios públicos de salud, estos a menudo carecen de un enfoque de género y no están diseñados para responder a las necesidades específicas de las mujeres, o bien la formación de los profesionales en temas de salud femenina es escasa. Esto también limita las oportunidades educativas, profesionales y sociales de millones de mujeres y perpetúa su exclusión.

Además, la vergüenza por considerarlo un tema tabú, la desinformación o la percepción de que es un problema menor disuaden con frecuencia a las mujeres de buscar atención médica. Esto se agrava por la escasa disponibilidad de servicios ginecológicos especializados, que en muchos sistemas de salud no se consideran prioritarios.

Por otro lado, el autodiagnóstico y el acceso limitado a las pruebas microbiológicas y los tratamientos empíricos contribuyen a la perpetuación de la enfermedad.

Un reto médico que no se limita a países con bajos recursos

La situación en países como España es bastante mejor gracias al papel más relevante de la mujer en la sociedad y su mayor presencia en las profesiones sanitarias. Sin embargo, una de las principales quejas de muchas mujeres sobre nuestros sistemas de salud sigue siendo la escasa atención que reciben las enfermedades ginecológicas, cuando los síntomas y preocupaciones de la paciente se minimizan o ignoran sin una evaluación adecuada. Es lo que se conoce como “hacer luz de gas” o gaslighting médico.

La obstreta y ginecóloga Chailee F. Moss y sus colaboradoras han publicado una encuesta, realizada con la National Vulvodynia Association, donde se revela que muchas pacientes con enfermedades ginecológicas viven experiencias negativas que les causan sufrimiento y promueven el abandono del tratamiento médico.

En este estudio participaron 447 mujeres que habían sido atendidas previamente por un promedio de 5,5 profesionales de salud. Solo el 43,5 % de estos profesionales fueron percibidos como comprensivos, mientras que el 26,6 % se describieron como despectivos y el 20,5 % no creyó en los síntomas de las pacientes. Además, el 41,6 % de las encuestadas recibió el consejo de “relajarse” y al 20,6 % incluso se les recomendó consumir bebidas alcohólicas. El 39,4 % afirmó que se les hizo sentir que tenían un problema psiquiátrico, siendo esta la experiencia referida más angustiante.

¿Es posible reducir su impacto?

La respuesta es afirmativa: una formación médica con perspectiva de género es clave para evitar tanto el infradiagnóstico como la minusvaloración de la candidiasis vaginal. Asimismo, el acceso a una información clara y una adecuada educación sexual son fundamentales para prevenir y tratar eficazmente esta enfermedad.

Desde la investigación médica, el desarrollo de métodos diagnósticos más accesibles, como pruebas rápidas que puedan realizarse en casa, podría mejorar el diagnóstico, evitar tratamientos innecesarios y facilitar el tratamiento correcto temprano. Finalmente, la búsqueda de fármacos más eficaces y el desarrollo de vacunas que prevengan la infección son otros objetivos importantes, como hemos visto, para la comunidad científica.

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Guillermo Quindós-Andrés no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué la candidiasis vaginal continúa siendo un problema médico tan frecuente? – https://theconversation.com/por-que-la-candidiasis-vaginal-continua-siendo-un-problema-medico-tan-frecuente-262463

Por qué seguimos usando funiculares como el que acaba de descarrilar en Lisboa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Peter Newman, Professor of Sustainability, Curtin University

Al menos 17 personas han fallecido tras el descarrilamiento y choque del funicular de Glória en Lisboa, Portugal, ayer miércoles 3 de septiembre. Los servicios de emergencia también han confirmado que 23 personas resultaron heridas, cinco de ellas de gravedad, en la tragedia, que se produjo al comienzo de la hora punta de la tarde.

Este accidente se suma a otro ocurrido en la misma línea en mayo de 2018, cuando uno de los vagones descarriló debido a defectos en el mantenimiento de sus ruedas, si bien en aquel caso no hubo víctimas mortales.

Aún se desconoce la causa exacta del accidente más reciente. Los testigos han informado de que el tranvía amarillo y blanco parecía fuera de control mientras bajaba a toda velocidad por la cuesta, antes de descarrilar al tomar una curva y chocar contra un edificio. Las fotos de las secuelas muestran un montón de cables y acero retorcidos.

Estos sistemas de transporte, similares a los teleféricos, son reliquias poco comunes del siglo XIX, que solo se encuentran en unos pocos lugares muy montañosos del mundo. ¿Cómo funcionan? ¿Y por qué siguen utilizándose?

¿Cómo funcionan los funiculares?

Los trenes y tranvías suelen funcionar solo en terrenos llanos. Esto se debe a que sus ruedas de acero no pueden obtener suficiente tracción sobre los raíles de acero en pendientes pronunciadas. Por el contrario, los funiculares pueden subir pendientes muy pronunciadas.

Estos aparatos suelen contar con dos vagones contrapesados que están unidos por un cable de tracción. A medida que un vagón desciende, ayuda a tirar del vagón ascendente por la ladera. El peso del vagón ascendente también evita que el descendente se salga de control. Algunos ahora tienen motores eléctricos para ayudar a impulsarlos y otros pueden activar una transmisión mecánica unidireccional solo para colinas empinadas.

Aunque los sistemas funiculares suelen ser bastante lentos y torpes, continúan siendo populares tanto entre los turistas como entre los residentes de los lugares donde se encuentran.

¿Dónde se encuentran?

La línea de funicular lisboeta de Glória se inauguró en 1885. Es una de las tres líneas de la ciudad, y conecta el centro con el Bairro Alto. Pero hay otros ejemplos de estas reliquias del transporte en todo el mundo.

Suiza, por ejemplo, cuenta con varios funiculares entre los que destaca el Stoosbahn, el más empinado del mundo. Tiene un desnivel total de unos 744 metros y alcanza una pendiente de 47 grados. Es una excursión turística muy popular.

El título del funicular más largo del mundo le corresponde al teleférico de La Paz-El Alto en Bolivia. A bordo del Genting Skyway se puede atravesar la selva malaya. En España, es famoso el de Bulnes, que funciona en la parte asturiana de los Picos de Europa. Y en Hong Kong, el Peak Tram lleva a los pasajeros hasta la Cumbre Victoria, la cima de la isla, desde 1888.

Un vagón amarillo y negro circula por una vía, con las montañas al fondo.
El Stoosbahn, en Suiza, es el funicular más empinado del mundo.
Stéphane Gottraux/Wikipedia, CC BY

La alternativa: los tranvías sin vías

Los funiculares continúan siendo útiles para las personas que viven o visitan las zonas escarpadas que recorren. Sin embargo, gracias a las nuevas tecnologías existen alternativas de transporte ferroviario más convencionales con muchas menos limitaciones a la hora de subir y bajar cuestas.

Por ejemplo, los tranvías sin vías son una especie de combinación entre un tranvía y un autobús. Utilizan GPS y sensores digitales para desplazarse con precisión por una vía invisible y tienen ruedas de goma, lo que les permite ascender pendientes de hasta un 15 %. Sin embargo, aún no se han construido para colinas más empinadas.

He disfrutado viajando en estos tranvías funiculares en varias ciudades con pendientes, pero es probable que este accidente empañe la experiencia turística. Ya es hora de que tengamos una opción del siglo XXI que sea claramente más segura.

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Peter Newman recibe financiación del CRC RACE.

ref. Por qué seguimos usando funiculares como el que acaba de descarrilar en Lisboa – https://theconversation.com/por-que-seguimos-usando-funiculares-como-el-que-acaba-de-descarrilar-en-lisboa-264605

Herbívoros y fuego controlado: una alianza necesaria para prevenir grandes incendios forestales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rosa María Canals, Catedrática en Pascicultura y Restauración de Ecosistemas, Universidad Pública de Navarra

Tras la oleada de incendios que ha sacudido y conmocionado España, se ha generado una conciencia común: es necesario gestionar el paisaje para hacerlo menos vulnerable a los fuegos de alta intensidad.

Sin embargo, junto a esta lección aprendida surgen muchas preguntas que no tienen una respuesta sencilla. ¿Podrán recuperarse los bosques originales en las áreas de mayor valor ecológico si aplicamos una gestión adecuada? ¿Podemos evitar que el fuego vuelva a aparecer en el mismo lugar? ¿Cómo debemos afrontar la gestión de las interfaces urbano-forestales de una manera económica y duradera?

Son cuestiones complejas. Trataré de abordar algunas de ellas a la luz de lo aprendido durante más de tres décadas de trabajo en ecología de comunidades vegetales y en proyectos de restauración ambiental en los que el fuego y los herbívoros han sido herramientas clave.

Alteración de las dinámicas de perturbación natural

Sabemos que las comunidades vegetales que se establecen en un determinado lugar responden a las condiciones de clima y de suelo imperantes, seleccionándose el conjunto de especies vegetales mejor adaptadas a ese ambiente en particular.

Pero eso no lo es todo. Existe un tercer factor decisivo que determina el establecimiento de una comunidad vegetal: el régimen histórico de perturbaciones. Bajo este concepto se engloban procesos naturales que en apariencia podrían parecer destructivos, pero que en realidad han moldeado la vegetación durante millones de años, como las sequías, las plagas, los aludes, la presencia de herbívoros y, por supuesto, el fuego. Cada comunidad vegetal está adaptada a un régimen concreto de perturbación y lo demuestra con las estrategias adaptativas de las especies dominantes: espinas y toxinas frente al herbívoro, cortezas aislantes y piñas serótinas frente al fuego, etc.




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Lo cierto es que los seres humanos hemos alterado profundamente estas dinámicas de perturbación natural y de manera más intensa a lo largo del último siglo. Por ejemplo, los ecosistemas abiertos –aquellos en los que domina el componente herbáceo, como pastizales, matorrales poco densos, dehesas y sabanas– han visto muy mermado el consumo de biomasa vegetal por herbívoros y están desapareciendo en favor de comunidades vegetales más lignificadas y con mayor carga combustible.

Aunque la extinción de megafauna es un proceso que arranca a finales del Pleistoceno, en el Holoceno las poblaciones de herbívoros ungulados se han visto seriamente reducidas, contribuyendo los humanos a ello de una manera decisiva.




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Además, las domesticaciones en el Neolítico se centraron en un grupo concreto de herbívoros, los pastantes, por ser animales de comportamientos más gregarios, tener movimientos migratorios predecibles y alimentarse en áreas abiertas, de buena visibilidad. Durante los últimos miles de años, los herbívoros domésticos han emulado el régimen de perturbación de los salvajes pastantes, contribuyendo a mantener ecosistemas abiertos. Pero en las últimas décadas, la caída en picado de la ganadería extensiva y el auge de explotaciones intensivas han cambiado radicalmente esta dinámica.

Algo similar ha sucedido con los regímenes naturales del fuego. Muchas comunidades vegetales, en ambientes mediterráneos y también en ambientes templados y tropicales, tienen un régimen natural de incendios asociado, con un profundo rol ecológico ligado al reciclado y la regeneración vegetal. El cambio climático, generando condiciones extremas propicias para el fuego y llevando a las cubiertas vegetales a situaciones de gran estrés térmico e hídrico, la acumulación de combustible por falta de aprovechamientos y la llamada paradoja de la extinción (décadas de supresión de incendios naturales que favorecen la acumulación de combustibles), han trastocado completamente ese equilibrio y alimentan fuegos cada vez más intensos y difíciles de controlar. En este escenario, los incendios serán inevitables y recurrentes, mientras exista vegetación para arder.

Tierra calcinada
Terreno calcinado tras el incendio forestal que tuvo lugar en Llerena (Extremadura) en agosto de 2025 y arrasó 5.900 hectáreas.
Right Perspective Images/Shutterstock



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Interconexión entre el fuego y los herbívoros

El herbívoro y el fuego han estado siempre estrechamente interconectados y en latitudes templadas y mediterráneas han sido los dos grandes gestores y recicladores de la materia vegetal. La descomposición, aunque también cumple esa función, tiene un papel más relevante en otros ambientes. El herbívoro consume la vegetación de manera selectiva, lenta y recurrente, transformándola en energía, crecimiento animal y en nutrientes que devuelve parcialmente al suelo a través de sus excrementos. El fuego, en cambio, es un evento poco frecuente que actúa de forma rápida e intensa, reciclando compuestos orgánicos tan resistentes como la lignina. Así, genera una gran mineralización de la materia vegetal –al reducirla a cenizas–, que puede retenerse en el ecosistema o perderse (volatilización, escorrentía, lixiviación) en función de la intensidad del fuego y de las condiciones locales tras el paso de las llamas.

Mientras el herbívoro escoge lo más nutritivo y digestible, el fuego no discrimina. Son procesos distintos, pero complementarios, y cuando se gestionan de forma conjunta y planificada, emulando regímenes naturales de perturbación, permiten mantener, a costes económicos reducidos, paisajes abiertos y en mosaico, donde se combinan distintos tipos de vegetación, con baja carga de combustible y elevada biodiversidad.




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Lecciones finales desde la ecología de la perturbación

Las comunidades vegetales que conocemos han evolucionado durante millones de años adaptándose a regímenes de perturbación concretos, definidos por su tipología, su intensidad y su frecuencia. De modo que el tipo de perturbación dominante marca las características de los ecosistemas, tanto como el clima y el suelo. Allí donde prevalecen los herbívoros, las comunidades vegetales tienden a ser nutritivas y atractivas al animal, buscando ser pastadas para asegurar su regeneración. Allí donde domina el fuego, prosperan especies inflamables, de combustión veloz y regeneración rápida, que favorecen la ocurrencia de nuevos incendios. Sin herbívoros y con un cambio climático en progreso, es fácil adivinar qué tipos de comunidades vegetales van a verse favorecidas en el futuro, comunidades adaptadas al fuego y que dependen de él principalmente para regenerarse.

Como apuntan diversos expertos, muchas comunidades vegetales ya no se corresponden con el clima en el que se originaron. Podemos añadir también que están evolucionando y respondiendo al régimen de perturbaciones actual, diferente al histórico, en el que la ausencia casi total de herbívoros deja al fuego como principal reciclador natural de la biomasa vegetal.

Todo apunta a que, azuzados por el cambio climático, los incendios se repetirán con mayor frecuencia y, en muchos casos, resultará imposible recuperar muchos ecosistemas tal como los conocíamos. Ante esta realidad, la gestión debe orientarse a reducir el estrés que están sufriendo nuestros bosques, rebajando su densidad y cobertura para sanear las masas forestales y mitigar la virulencia de los incendios. Pero también es fundamental promover paisajes en mosaico y espacios abiertos, donde la ganadería extensiva y el pastoreo de los herbívoros desempeñen el papel reciclador perdido, tan esencial en estos momentos.




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Las quemas técnicas pueden ayudar a controlar la vegetación leñosa en fases iniciales. No obstante, sólo la combinación con planes de pastoreo plurianuales evitará la consolidación de comunidades pirófitas y reducirá la peligrosa dependencia del fuego como único mecanismo regulador de la materia vegetal. La combinación de fuego técnico y pastoreo ambiental, llamado herbivorismo pírico, ofrece una vía de gestión sostenible, capaz de mantener ecosistemas más resilientes, menos inflamables y, al mismo tiempo, más biodiversos. En ello estamos trabajando.

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Rosa María Canals y su equipo de investigación han recibido y reciben fondos de entidades públicas (Fundación Biodiversidad, Agencia Estatal de Investigación,..) en convocatorias competitivas para financiar sus líneas de investigación.

ref. Herbívoros y fuego controlado: una alianza necesaria para prevenir grandes incendios forestales – https://theconversation.com/herbivoros-y-fuego-controlado-una-alianza-necesaria-para-prevenir-grandes-incendios-forestales-264085

Los suplementos de vitamina D podrían retrasar el envejecimiento

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Dervla Kelly, Associate Professor, Pharmacology, University of Limerick

NataschaS/Shutterstock.com

¿Tomar suplementos de vitamina D podría ralentizar el envejecimiento y mantenernos más sanos durante más tiempo? Un estudio reciente sugiere que sí.

En concreto, sus autores descubrieron que tomar 2000 UI (unidades internacionales) de este compuesto al día ayudaba a mantener los telómeros, unas pequeñas estructuras que actúan como los extremos de los cordones de los zapatos, protegiendo nuestro ADN de los daños cada vez que las células se dividen.

Esos telómeros se encuentran en la punta de cada uno de nuestros 46 cromosomas y se acortan cada vez que una célula se reproduce. Y cuando se acortan en exceso, las células ya no pueden dividirse y acaban muriendo.

De hecho, a lo largo de los últimos años los científicos han relacionado el acortamiento de los telómeros con algunas de las enfermedades asociadas al envejecimiento más temidas, como el cáncer, las enfermedades cardíacas y la osteoartritis. El tabaquismo, el [estrés] crónico (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8920518/) y la depresión parecen acelerar el acortamiento de los telómeros, al igual que los procesos inflamatorios del organismo.

Más allá de unos huesos fuertes

Es de sobra conocido que la vitamina D –la “vitamina del sol”– resulta esencial para la salud ósea, ya que ayuda a nuestro organismo a absorber el calcio. Los niños, los adolescentes y las personas con piel más oscura o con exposición limitada a los rayos solares pueden necesitar suplementos de esta vitamina para formar y mantener huesos fuertes.

Pero la vitamina D también fortalece nuestro sistema inmunológico: no solo es capaz de reducir las infecciones respiratorias, sino que también podría ayudar a prevenir enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico y la esclerosis múltiple.

Dado que la inflamación daña los telómeros, los efectos antiinflamatorios de la vitamina D podrían explicar su función protectora sobre estas estructuras.

En este reciente estudio, realizado por la Universidad de Augusta en Estados Unidos, los investigadores hicieron un seguimiento de 1031 personas con una edad media de 65 años durante cinco años, midiendo sus telómeros al inicio, después de dos años y después de cuatro años. La mitad tomó 2000 UI de vitamina D al día, mientras que la otra mitad recibió un placebo.

Los resultados mostraron que los telómeros se conservaron en 140 pares de bases en el grupo de la vitamina D, en comparación con el placebo. Para poner esto en contexto, investigaciones anteriores revelaron que los telómeros se acortan de forma natural en unos 460 pares de bases a lo largo de una década, lo que sugiere que el efecto protector de la vitamina D podría ser realmente significativo.

Este no es el primer hallazgo prometedor. Estudios anteriores habían informado de beneficios similares, del mismo modo que la dieta mediterránea, rica en nutrientes antiinflamatorios, también se ha relacionado con telómeros más largos.

Telómeros largos, pero sin pasarse

Pero hay algunos puntos importantes que conviene tener en cuenta. Algunos investigadores advierten de que los telómeros extremadamente largos podrían aumentar el riesgo de enfermedades, lo que sugiere que existe un punto óptimo que aún no comprendemos.

Tampoco existe acuerdo sobre la dosis adecuada. Los investigadores de Augusta utilizaron 2000 UI diarias, una cantidad muy superior a la ingesta recomendada actualmente: 600 UI para menores de 70 años y 800 UI para adultos mayores. Sin embargo, otras investigaciones sugieren que bastaría con 400 UI para ayudar a prevenir los resfriados.

Los expertos afirman que la dosis óptima probablemente depende de factores individuales, como los niveles de vitamina D existentes, la nutrición general y la forma en que la vitamina interactúa con otros nutrientes.

Aunque estos hallazgos son reveladores, de momento no hay evidencias suficientes para empezar a tomar todos masivamente dosis altas de vitamina D con la esperanza de ralentizar el envejecimiento. Las pruebas que tenemos apuntan, de momento, a lo básico: seguir una dieta equilibrada, practicar ejercicio de manera regular, sueño de calidad, no fumar y controlar el estrés. Todo ello favorece de forma natural la salud de los telómeros.

Sin embargo, para quienes tengan deficiencia de vitamina D o riesgo de padecer mala salud ósea, los suplementos siguen siendo una opción sensata respaldada por décadas de investigación.

A medida que los científicos sigan desentrañando los misterios del envejecimiento, aclararemos el papel de la vitamina D en el mantenimiento de nuestros relojes celulares. Quizás se trate solo de una pieza de un rompecabezas mucho más grande.

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Dervla Kelly no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los suplementos de vitamina D podrían retrasar el envejecimiento – https://theconversation.com/los-suplementos-de-vitamina-d-podrian-retrasar-el-envejecimiento-264503

¿El pueblo salva al pueblo? Del heroísmo vecinal al populismo oportunista ante los incendios

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maite Aurrekoetxea Casaus, Profesora Doctora en Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Deusto

Los incendios forestales que este verano han arrasado miles de hectáreas de bosque y monte en diferentes comunidades autónomas de España han propagado una frase: “El pueblo salva al pueblo”.

Es una expresión cargada de épica solidaria y parece condensar lo mejor de la sociedad civil: vecinos y vecinas que se organizan para rescatar, ayudar o socorrer allí donde las instituciones no llegan a tiempo.

Sin embargo, esta consigna encierra una trampa peligrosa. Lejos de ser solo una expresión de fraternidad, puede convertirse en un síntoma del debilitamiento del Estado, ya que desplaza responsabilidades estructurales hacia la ciudadanía.

La solidaridad como coartada

La sociología de las catástrofes ha demostrado que las respuestas comunitarias emergen con fuerza en situaciones críticas. La ayuda vecinal es una constante en todas las catástrofes.

Mientras que las redes locales se activan con rapidez, la maquinaria estatal es más lenta. Pero convertir esa reacción espontánea en consigna política permanente corre el riesgo de naturalizar el abandono institucional.

En el debate entre las diferentes responsabilidades y competencias en la gestión de las emergencias entre el gobierno central y las comunidades autónomas comienza a trasladarse un mensaje sobre la incapacidad del Estado. Esto erosiona la legitimidad de las instituciones democráticas y se normaliza la idea de que cada quien debe arreglárselas como pueda.

Bajo la apariencia de empoderar a la ciudadanía, se reduce el papel del Estado a mero espectador. Si el cuerpo de bomberos no llega, la UME es insuficiente o la coordinación es un fracaso, la carga se traslada a la comunidad, los vecinos y vecinas, voluntario y voluntarias o, en el mejor de los casos, a las ONG.

El riesgo de la romantización

No es casual que en medios y redes sociales se difundan imágenes de vecinos y vecinas con cubos y mangueras de agua, agricultores con sus tractores o cuadrillas de voluntarios improvisando rescates con sus vehículos particulares.

El relato es emocionante, pero oculta que no todos los pueblos tienen los mismos recursos o capacidad de reacción. Los denominados “voluntarios espontáneos” pueden suponer un gran inconveniente para las organizaciones y entidades de emergencia que están sobrecargadas en los momentos mas intensos de las crisis.

La AEMA/EEA –Agencia Europea de Medio Ambiente– enfatizó el pasado mes de junio la necesidad de preparación para hacer frente a las crisis climáticas, reforzando la idea de que la respuesta no puede recaer en la autoorganización puntual.

Lo vivido este verano demuestra que no bastan gestos heroicos: se requieren sistemas públicos profesionalizados y bien financiados. Este voluntariado debe ser formado y supervisado para no dificultar la respuesta.

Se corre el riesgo de que el heroísmo vecinal, tan valioso como insuficiente, se convierta en la coartada perfecta para un Estado en retirada. En tiempos de crisis climática, incendios recurrentes y fenómenos meteorológicos extremos, es necesaria la solidaridad social y al mismo tiempo, un Estado robusto y presente.

El trasfondo político: ¿crítica al Estado de las autonomías?

Emerge otra lectura más profunda. El eslogan “el pueblo salva al pueblo” se puede leer como síntoma de desafección, no solo hacia el Estado en abstracto, sino hacia la fragmentación competencial entre administraciones.

Cuando en una catástrofe se perciben demoras en la coordinación entre comunidades autónomas y Gobierno central, el discurso de que “nadie nos ayuda salvo nosotros mismos” alimenta una crítica soterrada al modelo territorial.

Aunque el modelo autonómico sigue contando con respaldo mayoritario, existe un sector no despreciable de la sociedad española que mira con simpatía a sistemas más centralistas.

En medio de una erosión de la confianza democrática, crece el reclamo por un Gobierno central robusto como mecanismo de garantía ante el caos institucional.

Este sentimiento se nutre de una crisis de legitimidad democrática sin precedentes. Solo el 44,5 % de la ciudadanía se encuentra entre muy satisfecho o algo satisfecho frente a un 30,6 % que ya manifiesta su nula satisfacción con la democracia.

El 79,2 % de las personas encuestadas (4 010) piensa que la democracia es preferible a cualquier forma de gobierno, pero hay un 8,6 % que cree que en alguna circunstancias un gobierno autoritario es preferible a un sistema democrático y de ese 8,6 % el 21,8 % es de extrema derecha.

La extrema derecha ante la solidaridad

En este escenario, el “pueblo salva al pueblo” puede actuar como una coartada para el desmantelamiento del Estado autonómico. Los discursos populistas suelen utilizar un antagonismo entre “pueblo puro y solidario” frente a unas élites políticas corruptas e ineficaces.

Las formaciones de extrema derecha en el contexto europeo critican a la élite corrupta y buscan el favor del pueblo que constituye la “nación” verdadera. Y se lanzan lemas como “Primero los de casa” (Frente Nacional, Francia); mensajes anti-UE como “Queremos recuperar nuestro país (UKIP, Reino Unido), o “Solo existe una nación” (Vox, España).

Frente a estos lemas, puede esgrimirse una experiencia colectiva muy evocadora ante el populismo que demoniza el Estado: la pandemia de la covid-19. Sin duda, la solidaridad ciudadana palió muchos de las situaciones cotidianas, pero únicamente un modelo competencial como el actual hizo posible superar una emergencia de magnitudes globales.

¿Fue el pueblo el que salvo al pueblo o fueron las instituciones las que dieron respuesta a tal crisis?. Se desvelaron fallos, pero el sistema de protección social, el sistema sanitario, el sistema educativo y el entramado institucional fueron el gran salvavidas.

La lección es clara: instituciones cercanas a la ciudadanía, con personal técnico y recursos estables, son las que marcan la diferencia en eventos extremos.

No se trata de cuestionar el Estado autonómico, sino de asumir responsabilidades presupuestarias y no subestimar el riesgo climático con recortes que debilitan la prevención, la alerta y la respuesta.

Lo que salva al pueblo no es el pueblo aislado, sino el pueblo respaldado por instituciones eficaces.

The Conversation

Maite Aurrekoetxea Casaus no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿El pueblo salva al pueblo? Del heroísmo vecinal al populismo oportunista ante los incendios – https://theconversation.com/el-pueblo-salva-al-pueblo-del-heroismo-vecinal-al-populismo-oportunista-ante-los-incendios-264302

La privacidad nos persigue, pero nosotros somos más rápidos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Jordá Sanz, Directora del Departamento de Criminología y Seguridad, Universidad Camilo José Cela

Cuando hablamos de ciudadanía, solemos pensar en derechos y deberes, aunque pocas veces nos paramos a analizar su significado e implicaciones. El concepto se remonta en Occidente a los tiempos de la Antigua Grecia, en el marco de la participación directa en las decisiones que afectaban a la colectividad.

Entre las dimensiones sobre qué es un ciudadano, se encuentran la política, la social, la cultural o la subjetiva, entre otras, que definen el conjunto de derechos, deberes, percepciones, responsabilidades y comportamientos sobre un conjunto de personas. Así pues, la ciudadanía digital no es solo un conjunto de habilidades técnicas, sino una forma de participación activa, crítica y responsable en la vida pública digital.

El contexto: ciudadanos de un mundo hiperconectado

¿Por qué es importante comenzar con esta aclaración? Porque el concepto “menor de edad” diluye las características y homogeneiza a todos aquellos niños y adolescentes que aún no han cumplido una determinada edad, sin matices. En el ámbito digital, además, en ocasiones, se vincula a una connotación infantilizadora que se orienta hacia la mera protección del niño o adolescente, sin una participación activa del mismo.

Basta con recalcar que, entre las concepciones sociales para potenciar su privacidad, destaca la insistencia en el reforzamiento de protocolos de seguridad para acceder a plataformas online o a contenido considerado perjudicial para su desarrollo. Por ejemplo, podemos encontrar la propuesta de implementar sistemas de verificación de edad para impedir el acceso a plataformas pornográficas (recordemos que en España la edad de acceso a este contenido llega a situarse en los 8 años).

Y es que el mayor riesgo en lo digital es la propia persona. No podemos olvidar que detrás de un ciberataque hay un autor, y detrás de cada pantalla atacada hay una víctima. En cuestiones digitales, se dice que el principal factor de riesgo no es la herramienta –la tecnología– en sí, sino el factor humano. De hecho, hasta el 95 % de los fallos de ciberseguridad tiene su origen en errores humanos. Por tanto, debemos tener una perspectiva social sobre la utilización de la tecnología: las herramientas digitales son medios, por y para personas.

Tampoco podemos –ni debemos– caer en el alarmismo generalizado que establece una relación causal entre la utilización de pantallas y redes sociales y consecuentes problemas en las personas, especialmente niños, adolescentes y jóvenes. Así lo muestra un estudio, que señala que el riesgo del uso de la tecnología en jóvenes es, en todo caso, bajo y muy variado.

En caso de materialización, los autores explican que no se relaciona de manera directa con el simple uso de la tecnología, entendido como las horas de pantalla, sino con variables moduladoras como el género, la edad o la supervisión parental.

Por tanto, abordar la privacidad y las posibles amenazas que conlleva la utilización de internet requiere una visión que integre a todo el conjunto de la sociedad, con especial atención a todos aquellos grupos más vulnerables. Considerar a los niños y jóvenes como ciudadanos digitales implica su derecho a participación y expresión, no como meros receptores de medidas coercitivas o de protección pasiva.

El dilema: la huella digital que siempre nos sigue

El desarrollo exponencial de internet y las redes sociales durante las últimas décadas ha supuesto una interconexión global sin precedentes, con numerosas ventajas e inconvenientes. Entre las ventajas, podemos destacar la democratización del conocimiento, las facilidades de comunicación o entretenimiento o los avances en múltiples campos de conocimiento científico.

En cambio, el acceso a redes sociales, especialmente para niños y adolescentes, ha ampliado el concepto de seguridad hacia nuevos horizontes que, hasta hace pocas décadas, no se contemplaban. Un ejemplo es el impacto de la huella digital, entendida como el rastro de información que dejamos en internet de manera voluntaria o involuntaria con cada foto, ubicación, búsqueda o comentario.

Un reciente estudio español ha revelado que el 62 % de adolescentes encuestados asegura entender el tipo de información que comparte en las plataformas y un 46 % ha mostrado preocupación por su huella digital; sin embargo, más de la mitad afirma no conocer cómo proteger su información personal en las redes.

El contenido que volcamos en internet, en general, no sale nunca de internet. Y esta exposición prolongada puede dar pie a problemas graves. En edades tempranas, el ciberacoso, es decir, el hostigamiento facilitado por el uso de nuevas tecnologías con el objetivo de atemorizar, humillar o ejercer algún tipo de daño a otras personas, es una de las principales amenazas derivadas de la utilización de redes sociales.

Son múltiples los casos que podríamos destacar, pero el ejemplo de Kayla Laws, una joven estadounidense que se vio sometida a un proceso de “pornovenganza”, muestra su impacto a diferentes niveles: individualmente, por los mensajes e insultos recibidos durante meses y que llegaron a traspasar el ámbito digital; socialmente, por el debate existente en torno a la privacidad y el intercambio de fotografías y vídeos de contenido sexual; y tecnológicamente, por el impacto que supuso la huella digital, que escapó del control de la víctima y fue utilizada en su contra.

Además, la persistencia de la huella digital deriva en numerosas implicaciones para cualquier persona, tanto en el presente como en el futuro: la reputación online influye cada vez más en procesos de selección de empleo, becas o admisión en universidades.

El reto: crear responsabilidad digital compartida

Agrupando estas ideas –tecnología producida por y para humanos, con errores humanos y que debe contar con una participación activa de todos los humanos–, resulta evidente que la línea a seguir no se orienta hacia la prohibición en el acceso a internet o las redes sociales, sino hacia la educación en su uso. La educación digital no puede limitarse a evitar daños. Debe aspirar a empoderar a una generación que puede ser nativa, pero no por ello necesariamente competente en la materia.

La mera prohibición impide o, al menos, dificulta el correcto desarrollo de competencias digitales, que además son clave para el futuro. La alfabetización digital, más allá de la seguridad en las contraseñas o el conocimiento sobre la utilización de software, debe incluir la correcta gestión de la identidad digital y la prevención de amenazas, como el ciberacoso, el grooming o la recopilación de información personal para utilizarla con fines de ingeniería social.

En este sentido, el marco de trabajo de competencias digitales propuesto por el Joint Research Centre y la Comisión Europea(DigComp) orienta estos esfuerzos en una de las prioridades del continente: la transición hacia la era digital.

Así, proponen que los ciudadanos deben contar con una serie de competencias que se enmarcan en cinco dimensiones: seguridad, alfabetización de información, creación de contenido digital, solución de problemas y, por último, comunicación y colaboración. Es en esta última dimensión sobre la que recae la principal responsabilidad sobre la educación digital, ya que educar en ciudadanía digital supone enseñar a convivir en un espacio donde lo tecnológico y lo social son inseparables.

La construcción de esta responsabilidad digital involucra la participación de múltiples actores y sectores: desde el familiar y educativo, para dotar de herramientas y conocimiento crítico sobre las redes sociales, hasta las organizaciones privadas, para integrar la privacidad en el diseño de plataformas seguras, siguiendo el marco privacy by design, es decir, diseñado para priorizar por defecto la privacidad del usuario.

En definitiva, necesitamos hacer de internet un espacio de oportunidad, participación y crecimiento, no un lugar de vulnerabilidad permanente. Si queremos una sociedad justa, segura y democrática, debemos formar ciudadanos críticos para navegar en esta compleja era tecnológica.


La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.


The Conversation

Carmen Jordá Sanz colabora con Telos, la revista que edita Fundación Telefónica.

ref. La privacidad nos persigue, pero nosotros somos más rápidos – https://theconversation.com/la-privacidad-nos-persigue-pero-nosotros-somos-mas-rapidos-264487

Cuando es el lobo quien narra el cuento: la perspectiva del asesino en el ‘true crime’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Sánchez Esparza, Periodista y docente, Universidad Rey Juan Carlos

Nicholas Alexander Chavez y Cooper Koch interpretan, respectivamente, a Lyle y Erik Menéndez en ‘Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez’. Netflix/IMDB

¿Hasta qué punto la voz y los ojos del narrador modifican la percepción de las historias de true crime? ¿Se puede alterar en la narración el sentido de los hechos, y conducir a la audiencia a identificarse con los criminales?

La respuesta a estas preguntas parece clara para personajes como César Román, protagonista de El Rey del Cachopo, la docuserie donde se relata el asesinato de su pareja, Heidi Paz, cuyo torso fue hallado en una maleta oculta en una nave industrial en Madrid, en 2018. Román, que cumple una condena de 15 años en la prisión de Alcalá Meco, aparece en la serie para dar su versión, y afirma sin pestañear que “el cuento es muy diferente si el que lo cuenta es el lobo o si es Caperucita”.

El género del true crime vive en este momento una auténtica edad de oro, impulsado por las plataformas de streaming. Así, se ha convertido en un campo de experimentación para la construcción de versiones y relatos alternativos en torno a crímenes y escándalos, donde cada vez es más frecuente encontrarse con acusados y condenados que tratan de empatizar con la audiencia.

El caso de Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez es un ejemplo. Los hermanos, que asesinaron a tiros a sus padres en su mansión de Beverly Hills en 1989, llevan 35 años en prisión. Tras el lanzamiento de la exitosa serie de ficción en Netflix y su correspondiente docuserie, aprovecharon el impacto social y la empatía generada para solicitar la revisión de su condena.

Lo lograron el pasado mayo, cuando un juez conmutó la pena de cadena perpetua por otra de 50 años de cárcel. No han obtenido por ahora la libertad provisional, que también habían solicitado.

La serie sobre los Menéndez, que acumuló 19,5 millones de vistas en su primera semana en Netflix, y alcanzó el top 10 de las series más vistas en 89 países, construye sólidamente dos versiones contrapuestas, creíbles y fuertemente impactantes, y lo hace mediante la perspectiva del narrador. Tan poderoso es el relato de la acusación –que representa la frivolidad y crueldad de los hermanos–, como el de la defensa –que narra una escalofriante historia de maltrato y abusos sufridos por los autores del crimen–.

La voz del lobo

El poder del narrador es patente también en el caso de Rosa Peral, condenada a 25 años de prisión por asesinar en 2017 a su pareja. En la reciente docuserie de Netflix Las cintas de Rosa Peral, la asesina es entrevistada desde prisión, protagonizando escenas en las que habla de sus hijas pequeñas, se comporta como víctima de una injusticia e incluso rompe a llorar.

El caso ha sido abordado de forma diferente en programas como Crims, de TV3, en la serie de ficción El cuerpo en llamas y la ya mencionada Las cintas de Rosa Peral, donde la reconstrucción de los hechos varía en función del narrador. Éste tiene el poder para dotar de sentido a toda la historia. La selección que haga del material, el orden y la presentación tendrá claros efectos retóricos sobre la audiencia.

Un hombre y una mujer se sientan, muy separados, en el banco de los acusados en un juicio.
En El cuerpo en llamas, Quim Gutiérrez y Úrsula Corberó interpretan a los dos acusados por el llamado ‘crimen de la Guardia Urbana’, Albert López y Rosa Peral.
FilmAffinity

En nuestro análisis hemos descubierto una variada clasificación de narradores en el género del true crime, que puede sintetizarse en cinco tipos: testigo, protagonista, informativo, moralizante o performativo. Este último busca generar un efecto con su relato, que normalmente es corregir la versión oficial o priorizar la versión de una de las partes.

Tradicionalmente el true crime había tendido a presentar una oposición simplista entre “buenos y malos”, una visión acorde con una ideología de orden y control.

Sin embargo, en la década de 2010, producciones como Serial (2014), Making a Murderer (2015) o The Staircase (2018) subvirtieron ese orden al dar voz y protagonismo a los acusados, y retratar sus historias y experiencias vitales en contraposición a las versiones oficiales. En casos como estos, la perspectiva del narrador pone en cuestión el relato oficial y desafía las formas en las que se representa al criminal y a la justicia.

Una segunda oportunidad

La posibilidad de que el acusado ofrezca su propia versión tiene efectos en la reconstrucción de la historia, y en la imagen pública del sospechoso o condenado. En ocasiones, sirve para empatizar con su historia y sus motivaciones, para redimir ante la opinión pública a alguien falsamente condenado, o para asistir a una historia de reinserción.

Un claro ejemplo de esto lo ofrece Dolores. La verdad sobre el caso Wanninkhoff, de HBO. En ella, la voz principal es la de la propia acusada del asesinato de Rocío Wanninkhoff, Dolores Vázquez, quien se acerca a la audiencia mediante su vida y sus emociones. El cambio de narrador provoca que este true crime se convierta en un juicio al primer relato periodístico, y en la redención de quien fue considerada villana –y, posteriormente, exonerada–, a la que este género permite explicarse.

La perspectiva del acusado, inocente o culpable, desafía la verdad oficial construida a partir de la información de las instituciones. Además, incrementa el impacto emocional de la historia, dotándola de mayor dramatismo y permitiendo al público acceder a la mente del criminal y a sus motivaciones. Esto pone sobre la mesa muchas cuestiones. ¿Es correcto dar voz a un posible asesino para que mienta? ¿Es ético que un criminal se lucre comerciando con la historia de su crimen? ¿De qué forma debe salvaguardarse la dignidad de las víctimas?

Dar voz al acusado puede crear conciencia sobre condenas injustas y fallos en el sistema, pero también puede tergiversar la verdad y revictimizar a los afectados. Es necesario un esfuerzo de los creadores para ofrecer información precisa y contextualizada, equilibrando narrativas cautivadoras con el respeto y la sensibilidad hacia las víctimas.

La perspectiva del asesino en el true crime contemporáneo se ha convertido en un elemento clave, creando historias más impactantes y emocionales, y puede servir para revisar versiones equivocadas y redimir a algunos ante el tribunal de la opinión pública. Pero se impone un trabajo minucioso de los profesionales para evitar el sensacionalismo o el engaño y respetar la dignidad de las víctimas. Importa, y mucho, si el cuento lo narra el lobo o Caperucita.


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Marta Sánchez Esparza es vicepresidenta de la Asociación de Periodistas de Investigación (API).

Alfonso Méndiz Noguero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando es el lobo quien narra el cuento: la perspectiva del asesino en el ‘true crime’ – https://theconversation.com/cuando-es-el-lobo-quien-narra-el-cuento-la-perspectiva-del-asesino-en-el-true-crime-263882

¿Cómo se mantienen en pie los puentes? Desvelamos el secreto de su resistencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Lázaro, Profesor Titular de Ingeniería de Estructuras, Universitat Politècnica de València

El viaducto de Santa Ana, construido en 1915, estuvo operativo más de 100 años, como parte de la línea de tren entre Alicante y Dénia, en España. Fue el puente real en el que se basó la simulación 3D utilizada por los investigadores. José M. Adam.

Cuando circulamos por nuestras carreteras o vías férreas, atravesamos con frecuencia puentes que salvan obstáculos naturales o cruces con otras vías de comunicación. Algunos de ellos son celosías metálicas: estructuras en las que una serie de barras de acero se unen entre sí formando celdas triangulares. Estos puentes eran frecuentes a principios del siglo XX, tanto en la red de carreteras como en las entonces incipientes redes ferroviarias. Y no solo son bastantes los que se conservan o siguen en servicio, sino que incluso se han seguido construyendo hasta la actualidad.

Por desgracia, de vez en cuando recibimos noticias del colapso de algún puente de este tipo. Fue tristemente famoso el hundimiento repentino del puente de la autopista I-35 sobre el río Mississippi en el año 2007. Y más recientemente, en 2024, el derrumbe del puente Francis Scott en Baltimore por el impacto de un buque. En otros casos, se han detectado daños en algunos de sus elementos que no han llegado a progresar, y ha dado tiempo a tomar medidas para evitar una desgracia.

Derrumbe del puente Francis Scott Key, en Baltimore, EE. UU.
Wikimedia Commons., CC BY

¿Por qué algunos puentes fallan catastróficamente?

¿Por qué algunos puentes fallan catastróficamente y otros no? Esta es la pregunta que motiva el artículo que investigadores de la Universitat Politècnica de València y la Universidade de Vigo publicamos hoy en la revista Nature. Después de un trabajo intenso de tres años, que incluye ensayos en laboratorio a escala y simulaciones computacionales masivas, hemos logrado darle respuesta.

En las estructuras de edificación, los mecanismos resistentes tras un fallo inicial son bien conocidos, ya que son objeto de investigación desde hace décadas. No sucede así en los puentes en celosía, cuyos mecanismos resistentes secundarios apenas se habían estudiado hasta ahora.

Caminos alternativos de carga

Sabemos que, cuando se produce un fallo local en una construcción (por ejemplo, el fallo de una unión entre barras), los esfuerzos resistidos por los elementos estructurales se redistribuyen para adaptarse a la nueva situación. De manera gráfica, decimos que las cargas exteriores toman un camino alternativo dentro de la estructura para llegar a los apoyos.

En un puente en celosía, hay múltiples caminos posibles, debido a la propia configuración de la estructura. La forma de resistir las cargas exteriores puede ser completamente diferente de la prevista en el diseño inicial, y es la que va a determinar si la estructura puede resistir en pie o no tras el daño.

La analogía de la tela de araña

Tal y como ha demostrado la ciencia en numerosas ocasiones, es positivo aprender de la naturaleza que nos rodea. Durante la fase final de nuestra investigación, encontramos un artículo publicado en Nature sobre la robustez de las telarañas, cuyas conclusiones mostraban paralelismos con los resultados de nuestro trabajo. Al analizarlo, advertimos las sorprendentes semejanzas entre las telarañas y los puentes de celosía.

Ambas estructuras están formadas por elementos lineales y se caracterizan por una notable redundancia, en la que el impacto de un fallo depende de la función que desempeñe el hilo o elemento afectado dentro de la estructura.

Gracias a estas características, incluso frente a un fallo crítico, la extraordinaria capacidad para redistribuir las cargas puede evitar el colapso y mantener niveles de resistencia próximos (o superiores, en el caso de las telarañas) a los de la estructura intacta. Estas similitudes muestran cómo la naturaleza ofrece soluciones que la ingeniería aún sigue perfeccionando.

Ensayos y simulaciones

Para desvelar los mecanismos resistentes secundarios actuamos en dos frentes. En primer lugar, mediante ensayos de laboratorio en un modelo a escala 1:3,5, se recrearon nueve escenarios de fallo característicos de los puentes de celosía metálica y se aplicaron cargas equivalentes al paso de un tren. Además, se instaló un amplio sistema de monitorización que permitió detectar con precisión las variaciones en la respuesta del puente.

Los investigadores de ICITECH-UPV reproduciendo las estructuras del puente para los experimentos en el laboratorio.
José M. Adam.

De este modo, observamos cómo variaba la respuesta ante la pérdida de sus elementos y, en consecuencia, pudimos empezar a entender cómo se manifestaban los mecanismos resistentes latentes. También estudiamos cómo se propaga el fallo, incrementando la carga en el último de los escenarios hasta el colapso de la estructura.

Por otra parte, un amplio programa de simulaciones computacionales (222 en total) nos permitió analizar cómo varían las respuestas estructurales del puente, sometido a la carga del tren, ante el fallo de cada uno de sus componentes individuales. Gracias a ello fue posible identificar patrones de comportamiento y complementar la información obtenida en la campaña experimental.

Los investigadores de ICITECH-UPV en sus experimentos con la estructura del puente en el laboratorio.
José M. Adam.

Finalmente, se llevaron a cabo otras diez simulaciones en las que se aplicó una carga incremental hasta provocar el colapso total de la estructura. El objetivo era comprender con mayor profundidad la redistribución de esfuerzos y el papel que desempeña cada elemento en la robustez del conjunto.

¿Qué hemos aprendido?

Después de analizar los datos experimentales y las simulaciones, sabemos que el fallo de un elemento del puente en celosía puede desencadenar una combinación de hasta seis tipos de mecanismos resistentes secundarios que redistribuyen las cargas de la estructura. Estos pueden ser clave para evitar el colapso. Los mecanismos involucrados y su interacción dependen de qué elemento falla inicialmente.

También hemos analizado la progresión del fallo más allá de la redistribución inicial, y hemos mostrado que la celosía dañada puede tener una capacidad resistente residual significativamente mayor que la prevista para las cargas de diseño.

Esperamos que estos hallazgos puedan influir en el modo en el que se reacondicionan y reparan estructuras antiguas de este tipo, así como en el diseño de puentes en celosía nuevos, para incrementar la seguridad de uso, extender su vida útil y reducir el riesgo de colapso.

The Conversation

Carlos Lázaro recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Belén Riveiro Rodríguez recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

José M. Adam recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Brais Barros González, Juan Camilo Reyes Suárez, Manuel Buitrago, Nirvan Makoond y Safae Mammeri no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. ¿Cómo se mantienen en pie los puentes? Desvelamos el secreto de su resistencia – https://theconversation.com/como-se-mantienen-en-pie-los-puentes-desvelamos-el-secreto-de-su-resistencia-264502

El primer mapa global de la actividad cerebral revela que no hay centro de mando en las decisiones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco José Esteban Ruiz, Profesor titular de Biología Celular, Universidad de Jaén

MAXIMUM ART/Shutterstock

Cada día tomamos decisiones casi sin darnos cuenta, como qué ropa ponernos, qué comer, qué dirección seguir cuando caminamos o, al conducir, si girar, frenar o cambiar de carril.

Algunas de estas elecciones pueden ser rápidas y casi automáticas, pero detrás de ellas el cerebro está procesando información, valorando opciones y anticipando lo que va a suceder.

Y ¿cómo logra este complejo y enigmático órgano transformar las señales del entorno, las expectativas y los deseos propios en movimientos tan precisos? He aquí una de las grandes preguntas que, durante décadas, ha tratado de resolver la neurociencia, aunque solo había conseguido respuestas parciales.

Ahora, y gracias a un esfuerzo internacional sin precedentes, el International Brain Laboratory (IBL), una red de 12 laboratorios en Europa y Estados Unidos, ha logrado una respuesta global al registrar la actividad neuronal de prácticamente todo el cerebro de ratones mientras tomaban decisiones.

Los resultados, que acaban de publicarse en dos artículos complementarios en Nature, ofrecen un mapa cerebral con resolución de célula individual y muestran cómo las expectativas previas moldean nuestras elecciones.

Un mapa completo de la actividad cerebral

El primer trabajo describe el mayor estudio de actividad neuronal jamás realizado en animales, con más de 621 000 neuronas registradas en 279 áreas del cerebro de 139 ratones. Tras un filtrado de calidad, se analizaron 75 000 células con señales estables.

En este estudio, los ratones realizaron la siguiente tarea de decisión: una rejilla con luz aparecía en una pantalla y debían mover un volante hacia la izquierda o la derecha para centrarla. A cambio, recibían agua como recompensa, o dos segundos de ruido blanco si no lo conseguían.

Aunque pueda parecer trivial, esta tarea combina percepción, memoria y acción, y permite estudiar cómo el cerebro transforma la información sensorial en comportamiento.

El mapa reveló que la actividad no se limita a unas pocas zonas: aunque la información visual apareció primero en las áreas de visión, pronto se propagó a otras zonas como el mesencéfalo y el rombencéfalo.

Además, las señales motoras y las relacionadas con la recompensa se detectaron en casi todo el cerebro, lo que demuestra que la toma de decisiones no sigue el esquema jerárquico lineal de “ver”, “pensar” y “actuar”, sino que surge de una red distribuida y coordinada de regiones.

Los investigadores lo describen de un modo muy gráfico: cuando llega la recompensa, el cerebro se ilumina “como un árbol de Navidad”, lo cual puede observarse en este bonito vídeo.

O sea, que debemos replantear la idea de que existen centros únicos de decisión, pues todo el cerebro participa en la orquesta.

Las expectativas se extienden por todo el cerebro

El segundo artículo se centró en cómo influyen nuestras expectativas previas. Utilizando la misma tarea experimental que en el antes comentado (en el que una rejilla con luz aparece en una pantalla y los ratones deben mover un volante hacia la izquierda o la derecha para centrarla), los investigadores, además, introdujeron bloques donde el estímulo aparecía con probabilidades distintas: en algunos, un 80 % de las veces a la izquierda y un 20 % a la derecha; en otros, al revés.

Los ratones no recibían ninguna señal de aviso pero, durante nada más y nada menos que 459 sesiones de entrenamiento, fueron aprendiendo esas pautas y las usaron para mejorar su rendimiento. Incluso cuando la rejilla era tan tenue que resultaba invisible, sus elecciones se inclinaban hacia el lado más probable, guiadas por la expectativa.

Lo sorprendente es que dichas expectativas no estaban confinadas a unas pocas zonas relacionadas con la toma de decisiones, sino que se encontraron asociadas a una amplia variedad de regiones cerebrales.

Concretamente, se detectaron en áreas sensoriales tempranas –es decir, aquellas que reciben directamente la información visual, como la corteza visual primaria y el tálamo–, en áreas motoras que preparan la acción y en zonas asociativas como la corteza orbitofrontal y la cingulada anterior.

Los hallazgos respaldan la idea de que el cerebro funciona como una máquina de predicción distribuida que no solo procesa lo que vemos o escuchamos, sino que genera constantemente hipótesis sobre lo que va a ocurrir, y esas hipótesis influyen en lo que percibimos.

Además, este mecanismo puede tener relevancia clínica en trastornos como la esquizofrenia o el autismo, ya que se sospecha que la dificultad para actualizar expectativas y creencias sobre el entorno está en el origen de algunos de sus síntomas. Entender cómo el cerebro sano integra expectativas podría ayudarnos a comprender mejor estas enfermedades.

Un nuevo modelo de ciencia colaborativa

Estos hallazgos no habrían sido posibles sin una nueva forma de trabajar en ciencia. El International Brain Laboratory se inspiró en proyectos como el CERN o el Proyecto Genoma Humano, en los que la colaboración global permitió avanzar en problemas demasiado grandes para un solo laboratorio.

Durante años, los 12 equipos del consorcio usaron protocolos idénticos, compartieron herramientas y pusieron todos los datos a disposición de la comunidad. El resultado no es solo un descubrimiento científico, sino también un recurso abierto con cientos de miles de registros neuronales accesibles públicamente.

Este modelo de ciencia abierta y colaborativa marca un cambio cultural que permite pasar de experimentos fragmentados a proyectos internacionales capaces de dar una visión integrada del cerebro. Y esto, sin duda, es todo un logro.

Melodía de neuronas

En definitiva, los dos estudios coinciden en que la toma de decisiones no se concentra en un único punto o pocas zonas del cerebro, sino que surge de la coordinación de múltiples regiones donde también se codifican nuestras expectativas previas.

Esta visión del cerebro como una máquina de predicción distribuida se une al ejemplo multicéntrico del IBL, que anticipa una neurociencia cada vez más global, abierta y colaborativa.

Entender cómo decidimos ya no es buscar un centro de mando en el cerebro sino aprender a interpretar la melodía de neuronas que, en conjunto, nos permite percibir, anticipar y actuar en la gran sinfonía del mundo.

The Conversation

Francisco José Esteban Ruiz recibe fondos para investigación de la Universidad de Jaén (PAIUJA-EI_CTS02_2023), de la Junta de Andalucía (BIO-302), y está parcialmente financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) bajo el proyecto PID-156228NB-I00.

ref. El primer mapa global de la actividad cerebral revela que no hay centro de mando en las decisiones – https://theconversation.com/el-primer-mapa-global-de-la-actividad-cerebral-revela-que-no-hay-centro-de-mando-en-las-decisiones-264408

El desfile militar en China exhibe un nuevo orden mundial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Cvitanic, Docente de Relaciones Internacionales, Universidad de La Sabana

Después de la Guerra Fría, el mundo parecía encaminarse a un destino unipolar. No obstante, en la actualidad vemos cómo China demuestra que quiere volver a la configuración de un marco bipolar. Se trata de un orden internacional en el que solo dos superpotencias dominan y que, a partir de ahora, no estará sustentado en la dialéctica entre comunismo y capitalismo, sino por bloques construidos a partir del poderío económico y comercial.

El desfile en Pekín del 3 de septiembre para celebrar el fin de la Segunda Guerra Mundial en Asia, que se produjo tras la rendición formal de Japón, es una muestra de ello. La imagen que ha dejado para la historia esta parada militar incluye al líder Xi Jinping flanqueado por el presidente ruso, Vladímir Putin, y el mandatario coreano, Kim Jong Un. Los tres, al frente de una comitiva de representantes de otros 20 gobiernos y todo ello en medio de un despliegue espectacular, seguido por la atenta mirada de 50 000 espectadores congregados frente a la plaza Tiananmén, según cifras de medios estatales chinos, y retransmitido en directo.

El propósito y puesta en escena de este evento recordó al desfile militar que Moscú organizó en mayo de este mismo año para conmemorar la victoria sobre Alemania.

Mensaje para Estados Unidos

La exhibición, que partió desde la plaza Tiananmén de Pekin, sacó a relucir la artillería, armas láser, misiles antibuque, drones, bombarderos, todos de producción nacional y en servicio. Con ella, los chinos buscan instaurar una política de prestigio, mostrar arsenal, hacer propaganda y enviar un mensaje desafiante a los estadounidenses para decirles que no todo el mundo gira a su alrededor.

Otra manera en que lo hace es juntándose con otro país que, si bien no es rival de Estados Unidos ni por su economía ni por su tecnología, ha mostrado su agresividad y ambición expansionista al invadir Ucrania: Rusia.

La exposición pública de liderazgo y adhesión también favorece a Vladimir Putin. Con ella, demuestra a los estadounidenses que no está solo y que, a pesar de los bloqueos, cuenta con aliados que le han ayudado a mantener su economía, como son China, India y Turquía.

Lo anterior quedó también claro desde hace unos días, durante la cumbre OCS (Organización de Cooperación de Shanghái) que tuvo lugar en la localidad portuaria china de Tianjin el 31 de agosto y el 1 de septiembre. Ahí se esclareció una posible configuración geopolítica para una nueva guerra fría en el siglo XXI. En este lado de la partida se ubican países como China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, India, Pakistán, Irán y Bielorrusia, la mayoría estados autoritarios.

La democracia no es el único modelo

Dicha configuración deja ver que Estados Unidos no va a poder imponer la democracia occidental. Hay otros modelos de gobierno que, a los ojos de Asia, han dado resultados.

Tanto Rusia como China quieren mostrarle los dientes a los estadounidenses y exponer que, en el plano geopolítico, hay nuevos reacomodos. Lo vimos con el acercamiento de India a China durante la cumbre, enemiga histórica por temas fronterizos, pero que hoy ve la necesidad de no quedar aislada de un bloque asiático que gana protagonismo.

A diferencia de lo sucedido en la edición anterior, la cumbre de Tianjin de este año, de una u otra manera, ha dejado pasar por alto las críticas a Putin y a la guerra de Ucrania. Algo que hace pensar en la posibilidad de que China pueda replicar el modelo de Rusia y lanzarse a por Taiwán.

La duda que queda es si Estados Unidos podría responder al conflicto ucraniano y a otro en Asia al tiempo, porque una intervención así involucraría a múltiples actores y podría llevar a un escenario similar al que se vivió en 1962 con la crisis de los misiles.

China, Rusia y las potencias emergentes

Aunque un conflicto de China con Taiwán sea poco probable, lo que sí es cierto es que el presidente chino, Xi Jinping, se ha consolidado como un líder estratégico, calculador y racional, que despliega una diplomacia activa en África y América Latina sin mayores cuestionamientos.

No es para menos. Su liderazgo representa el enorme peso demográfico y económico de China, ese socio poderoso al que nadie quiere enfrentar y que, para muchos países, representa un alivio frente a la presión estadounidense.

Esto ha llevado a que Estados Unidos deje de imponer el compás de la política internacional como lo hizo tras la Guerra Fría. En ese entonces se hablaba del “nuevo orden mundial”, el fin de la historia y la expansión de la democracia liberal.

Hoy, China, de la mano de sus aliados –cuyas poblaciones superan la suma de América y Europa–, reclama su lugar. En consecuencia, países de Europa, América Latina y África han buscado diversificar alianzas, al tropezar con un Gobierno estadounidense menos solidario, más enfocado en intereses propios, cálculos de costo-beneficio y negociaciones transaccionales.

El invitado volátil: Corea del Norte

Corea del Norte añade otro factor de inestabilidad. Con arsenal nuclear y un vínculo cada vez más estrecho con Pekín y Moscú, dificulta que Washington pase de las amenazas a la acción directa, pues cualquier error podría escalar a un conflicto de magnitudes globales.

En medio de este entramado, los equilibrios se negocian día a día y el mencionado “nuevo orden mundial” sigue tomando forma. Queda esperar cómo termina de perfilarse esa configuración y saber quiénes serán los “buenos” y los “malos” en el relato de cada uno.

Mientras, resurge por tercera vez en la historia el fantasma del mal acuñado Eje del Mal. La última vez que este espectro apareció fue invocado por George W. Bush para referirse a Irán, Irak y Corea del Norte.

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Fernando Cvitanic no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El desfile militar en China exhibe un nuevo orden mundial – https://theconversation.com/el-desfile-militar-en-china-exhibe-un-nuevo-orden-mundial-264446