Neumonía, meningitis y otras enfermedades causadas por neumococos: la importancia de la vacunación

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jenaro Astray Mochales, Grupo de trabajo sobre vacunas de la Sociedad Española de Epidemiologia (SEE). Epidemiólogo, Sociedad Española de Epidemiología

Bacterias ‘Streptococcus pneumoniae’. Tatiana Shepeleva/Shutterstock

La bacteria Streptococcus pneumoniae o neumococo fue descubierta en 1881 prácticamente a la vez por Louis Pasteur y George Miller Sternberg, y desde entonces ya se identificó su capacidad para producir diversas enfermedades.

Aunque la infección por S. pneumoniae puede ser leve o inocua –la presencia del microorganismo en la nasofaringe no ocasiona síntomas–, es conocida y temida por generar dolencias graves como neumonía invasiva (neumonía con diseminación en la sangre del neumococo), meningitis, bacteriemia, artritis y endocarditis.

La vacunación es una forma muy efectiva de protección, especialmente para niños pequeños, personas mayores e individuos con problemas de salud. Su origen se remonta a 1926, cuando quedó demostrado que la cápsula de la bacteria (una estructura que rodea su superficie) proporcionaba inmunidad. Entonces se crearon antisueros en animales que redujeron la mortalidad por infección de neumococo del 25 % al 7,5 %.

Poco después, la introducción de la penicilina también produjo una disminución significativa de los fallecimientos asociados al microorganismo, pero la presión antibiótica generó a su vez elevados niveles de resistencia a este tipo de fármacos.

¿A cuántas personas afecta?

A finales del siglo XX la neumonía seguía siendo la tercera causa de muerte a nivel mundial, con S. pneumoniae como principal agente implicado. Hoy en día, se han identificado más de 100 serotipos distintos en función de los polisacáridos (un tipo de molécula de carbohidrato) presentes en la cápsula de la bacteria.

La carga de enfermedad basada en hospitalizaciones y muertes por serotipos no incluidos en las vacunas sigue siendo elevada. Un estudio realizado en España entre 2016 y 2022 estimó una tasa de hospitalización anual de 108,9 por cada 100 000 habitantes. Además, este porcentaje aumentaba con la edad, alcanzando 748 ingresos por cada 100 000 habitantes en personas a partir de 90 años.

Si lo desglosamos por dolencias, las tasas de hospitalización debidas a neumonía, meningitis y sepsis causadas por este microorganismo fueron de 25,4, 0,7 y 3,5 por 100 000 habitantes, respectivamente. En nonagenarios, el volumen de ingresos por neumonía y sepsis alcanzó valores de 241,6 y 22 por 100 000 habitantes. En los menores de un año destaca la meningitis, con 3,4 hospitalizaciones por 100 000 habitantes.

¿Cuál es la gravedad y el coste de la enfermedad?

Globalmente, la letalidad de los pacientes hospitalizados por enfermedad neumocócica alcanzó el 14,4 %, con valores del 7,9 % para la neumonía, 10,6 % para la meningitis y 19,8 % para la sepsis, aunque debemos recordar que estos porcentajes aumentan con la edad. La mortalidad entre los pacientes que presentaban alguna patología subyacente resultó mayor que entre los que no la sufrían (16 % y 3,2 %, respectivamente), lo cual supone que los primeros tenían 5,7 veces más riesgo de morir.

Además, el coste anual de hospitalizaciones superó 383 millones de euros. Todos estos datos ponen de manifiesto que el uso de las nuevas vacunas y la mejora de los protocolos de vacunación de personas de mayor edad y con comorbilidades podrían ayudar a reducir la alta carga de enfermedad y de mortalidad por infección neumocócica en España.

Tipos de vacunas antineumocócicas

Las vacunas contra el neumococo van dirigidas a la cápsula polisacárida de los diferentes serotipos de neumococo que producen patologías graves con mayor frecuencia. Se generan a partir de unas moléculas que están en dicha cápsula, formadas por la unión de una gran cantidad de monosacáridos o azúcares simples con capacidad de generar anticuerpos.

Existen dos tipos de vacunas principales: las conjugadas y las no conjugadas, también llamadas polisacáridas. A este último grupo pertenece la vacuna antineumocócica polisacárida 23-valente, que incluye los 23 serotipos más frecuentemente implicados en la enfermedad en adultos.

Sin embargo, tiene dos inconvenientes: no estimula la memoria inmunológica y proporciona una inmunidad poco intensa, particularmente por debajo de los 2 años de edad.

Por su parte, en las vacunas conjugadas (VNC) los polisacáridos están unidos a un antígeno proteico que incrementa la respuesta inmunitaria, gracias a lo cual producen memoria inmunológica y estimulan la inmunidad de las mucosas. En la década de 1990 se probó una modalidad conjugada que contenía antígenos frente a siete serotipos de S. pneumoniae, y posteriormente se desarrollaron vacunas que cubrían un mayor número de serotipos: VNC10, VNC13, VNC15, VNC20 y VCN21.

Estas nuevas inmunizaciones han mostrado ser eficaces y seguras en los ensayos clínicos. La estrategia para desarrollarlas es incluir nuevos serotipos que cubran los que causan más casos de enfermedad. Actualmente, la tendencia es sustituir la VNC20 por la VNC21, aprobada para adultos mayores de 18 años en Europa.

Indicaciones de las vacunas disponibles

La vacuna antineumocócica de polisacáridos capsulares 23-valente está indicada para mayores de 2 años con factores de riesgo y para todas las personas a partir de 65 años, mientras que las conjugadas 15 y 20-valente pueden administrarse a partir de las 6 semanas de edad. Hay que destacar que la modalidad 20-valente mejora la protección frente a siete serotipos adicionales predominantes en el adulto.

Se recomienda el uso de vacunas conjugadas para todos los adultos a partir de 65 años y para las personas de 19 a 64 años con ciertas condiciones de riesgo. Por lo general, es suficiente con una dosis una vez en la vida.

Las coberturas vacunales en España en niños son excepcionalmente buenas, al igual que en mayores de 65 años. Sin embargo, no existen datos oficiales sobre dicha cobertura en las personas con indicación de inmunizarse como pacientes inmunodeprimidos (incluida la infección por VIH), individuos inmunocompetentes con fístula de LCR, implante coclear, antecedente de enfermedad neumocócica, cirrosis hepática, diabetes, patologías cardíacas, respiratorias, neuromusculares y hematológicas, enfermedad celíaca, obesidad mórbida, síndrome de Down, alcoholismo o tabaquismo.

Conclusión y recomendaciones

La vacunación antineumocócica es una herramienta esencial y efectiva en la lucha contra las patologías causadas por S. pneumoniae. Es necesario mantener una vigilancia epidemiológica adecuada para identificar los cambios en la distribución de serotipos causantes de enfermedad.

En España se debe hacer hincapié en la vacunación de personas que tienen condiciones de riesgo por padecer enfermedades subyacentes o por su edad avanzada. Además, se deben continuar con las estrategias actuales de vacunación en niños y en personas mayores, promoviendo estudios de efectividad vacunal.

Se recomienda consultar a un profesional de salud para obtener una orientación adecuada sobre cómo prevenir la enfermedad neumocócica.


Artículo escrito con el asesoramiento de la Sociedad Española de Epidemiología.


The Conversation

Ángela Domínguez García es investigadora de los proyectos financiados siguientes: Proyecto PI24/00692 y PI19/00354 del Instituto de Salud Carlos III, Grant Agreement 801495-EU-JAV y AGAUR 2021-SGR-00702. Es miembro del Consell Assessor de Salut Pública de l’Agència de Salut Pública de Catalunya y miembro del Consell Assessor en Vacunacions de l’Agència de Salut Pública de Catalunya. Es Coordinadora del Grupo de Trabajo sobre Vacunaciones de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y miembro de la Comisión Asesora de Comunicación de la SEE.

Iván Martínez-Baz es investigador principal del proyecto PI23/01519 y beneficiario de un contrato Miguel Servet CP22/00016, financiados por el Instituto de Salud Carlos III. Es miembro del Grupo de Trabajo sobre Vacunaciones de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE)

Jesús Castilla es co-investigador principal del proyecto PI23/01519 y es beneficiario de un contrato de intensificación (INT24/00070), ambos obtenidos en convocatorias públicas de financiación de la investigación del Instituto de Salud Carlos III. Es miembro del consorcio VEBIS financiado por el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) para la evaluación de la efectividad e impacto de vacunas. Es miembro del Grupo de Trabajo sobre Vacunaciones de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE)

Pere Godoy es investigador del CIBERESP y IRBLleida, actualmente IP de los Proyectos PI21/01883 y Project PI18/01751 del Instituto de Salud Carlos III. Coordina el Programa EPICET de CIBERESP. Es miembro del Consell Assessor en Vacunacions de l’Agència de Salut Pública de Catalunya. Es miembro del Grupo de Trabajo deVigilancia de la Salud Pública y de Vacunaciones de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y miembro de la Comisión Asesora de Comunicación de la SEE.

Carme Miret Lopez, Irene Barrabeig Fabregat, Irma Casas García, Jenaro Astray Mochales y José Tuells no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Neumonía, meningitis y otras enfermedades causadas por neumococos: la importancia de la vacunación – https://theconversation.com/neumonia-meningitis-y-otras-enfermedades-causadas-por-neumococos-la-importancia-de-la-vacunacion-259915

Un día en la escuela de 2035: la educación del futuro será inmersiva, colaborativa y con inteligencia artificial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo José Navarro del Toro, Profesor Investigador, Universidad de Guadalajara

wavebreakmedia/Shutterstock

Vivimos en un mundo donde la inteligencia artificial conversa con estudiantes, los exámenes han sido reemplazados por desafíos reales y los salones de clase ya no tienen muros. A la vista de estas transformaciones, cabe preguntarse: ¿cómo será la escuela dentro de una década? Este artículo explora las señales del presente que ya están transformando el futuro de la educación.

Aprender sin ir a clase

Imagine que un día normal de clases ya no implica despertarse, tomar el autobús y sentarse en un pupitre. En lugar de eso, se pone unas gafas de realidad aumentada o entra a una plataforma inmersiva desde casa, desde un parque o desde otro país.

Las tecnologías de realidad virtual (VR) y realidad aumentada (AR) permiten que estudiantes exploren un volcán en erupción o recorran la antigua Roma sin moverse de su silla. En 2035, aprender será sinónimo de explorar, construir, colaborar y experimentar, más allá de cuatro paredes.

¿Y si el profesor fuera una IA?

Lejos de una escena de ciencia ficción, existen en la actualidad herramientas de inteligencia artificial como Khanmigo de Khan Academy, Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2019, o el propio ChatGPT que pueden conversar con estudiantes, responder dudas e incluso diseñar ejercicios a medida.

En el futuro cercano, estas IA funcionarán como mentoras personales. Le conocerán tan bien que podrán adaptar los contenidos a su ritmo, su estilo y sus intereses. Pero no sustituirán a los docentes humanos. Al contrario, les darán más tiempo para lo que realmente importa: acompañar emocionalmente, guiar el pensamiento crítico y ayudar a encontrar una voz propia.

Proyectos transformadores en vez de exámenes

Muchos estudiantes sueñan con un mundo sin exámenes. Puede que eso llegue antes de lo que se piensa. Los ejercicios tradicionales se están reemplazando por proyectos del mundo real, donde se aprende resolviendo problemas auténticos: diseñar un sistema de reciclaje para el barrio, programar una app accesible o mejorar la alimentación en la escuela.

La evaluación no será una prueba con nota final, sino un proceso continuo, con portafolios digitales, retroalimentación en tiempo real y reflexión personal.

El nuevo rol de los docentes

En 2035, los docentes seguirán siendo esenciales, pero no como transmisores de información. Serán diseñadores de experiencias, facilitadores del pensamiento, entrenadores de habilidades humanas.

Iniciativas como Education Reimagined o HundrED ya están impulsando esta transformación. Estas plataformas conectan a los educadores y muestran cómo se pueden crear espacios más humanos, inclusivos y significativos.

Aprender toda la vida

Quizá la mayor revolución es que la educación ya no será una etapa que se termina. Aprender será parte de nuestra vida adulta, profesional y personal. Tendremos trayectorias educativas flexibles, adaptadas a nuestros cambios, trabajos y pasiones.

Instituciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ya promueven el reconocimiento del aprendizaje a lo largo de la vida y fuera de las escuelas tradicionales.

La escuela del futuro ya está en construcción. Y no depende solo de la tecnología: depende de cómo decidamos educar, acompañar y formar a las nuevas generaciones. Porque aunque cambien los formatos, el propósito sigue siendo el mismo: aprender a ser humanos, en un mundo cada vez más complejo.

El caso de Luna, estudiante en 2035

Un día en la escuela del futuro: el caso de Luna, estudiante de 14 años en 2035.

Luna se despierta a las 7:30, no con una alarma, sino con su asistente de inteligencia artificial personalizado, AURA, que le recuerda suavemente su cronograma del día. No tiene que ir a ninguna escuela física: su aula está en la nube.

Mientras desayuna, revisa su proyecto colaborativo global sobre microplásticos en los océanos. Está trabajando con tres estudiantes de Argentina, Japón y Sudáfrica. Hoy tienen una sesión inmersiva en realidad aumentada con Dreamscape para ver cómo los residuos afectan la vida marina en tiempo real.

Dreamscape Learn es una innovadora plataforma educativa que fusiona la narrativa cinematográfica con la tecnología inmersiva para transformar la forma en que se enseña y se aprende. A través de experiencias interactivas basadas en storytelling, los estudiantes son transportados a mundos virtuales donde resuelven problemas reales dentro de contextos narrativos envolventes. Esta metodología no solo capta la atención y despierta la curiosidad, sino que también fortalece habilidades clave como el pensamiento crítico, la colaboración y la toma de decisiones, logrando una conexión emocional con el contenido que favorece un aprendizaje más profundo y duradero.

A las 9:00, se conecta a través de sus gafas AR de Labster a una simulación donde “viaja” al fondo del mar. Allí, con IA integrada, puede conversar con científicos simulados, plantear hipótesis y probar soluciones, como nuevos materiales biodegradables.

Luego, en lugar de un examen, graba un vídeo explicando su propuesta de solución. Su profesora humana, que la acompaña como mentora, le da retroalimentación emocional y académica. La IA también analiza el vídeo y sugiere mejoras basadas en pensamiento crítico, claridad y fuentes utilizadas.

A media tarde, Luna asiste a una clase de ética digital, donde discute con su grupo las implicaciones de crear inteligencia artificial con emociones. Termina el día programando un asistente ecológico para ayudar a personas mayores, desde la plataforma colaborativa Global Nomads, a reducir su consumo energético.

Un horizonte educativo al alcance de la mano

La historia de Luna, aunque ambientada en un aparente futuro, no es una fantasía distante, sino un reflejo de lo que ya está ocurriendo en nuestro presente. Las herramientas que marcaron su aprendizaje, como la inteligencia artificial adaptativa, la realidad aumentada, la realidad virtual y las plataformas de colaboración global no son ciencia ficción: existen hoy y están revolucionando la educación.

Plataformas como Dreamscape Learn combinan narrativas inmersivas con tecnología VR para fomentar el pensamiento crítico y la exploración activa. Labster permite a estudiantes de todo el mundo acceder a laboratorios virtuales donde experimentan sin riesgo ni limitaciones físicas. Global Nomads conecta a jóvenes de distintos contextos para promover el diálogo intercultural y la empatía global.

Lo que Luna vive es el horizonte educativo que tenemos al alcance de la mano. Esta historia es, en realidad, una invitación urgente: a innovar, a transformar las aulas y a preparar a las nuevas generaciones. No para el mundo que fue, sino para el mundo que ya está siendo.

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Guillermo José Navarro del Toro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Un día en la escuela de 2035: la educación del futuro será inmersiva, colaborativa y con inteligencia artificial – https://theconversation.com/un-dia-en-la-escuela-de-2035-la-educacion-del-futuro-sera-inmersiva-colaborativa-y-con-inteligencia-artificial-259649

Edificios que se montan y se desmontan: la economía circular se cuela en la construcción

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Manuel Cabrero, Catedrático. Estructuras Arquitectónicas y Construcción con Madera. Cátedra Madera Onesta, Universidad de Navarra

La industria de la construcción genera unos 2 200 millones de toneladas anuales de residuos a nivel global. Ocskay Mark/Shutterstock

Estamos ya más que acostumbrados a reciclar nuestros residuos domésticos. En España, por ejemplo, se gestionan cada año millones de toneladas de envases. Pero ¿sabía que los edificios y sus materiales también pueden reciclarse? Más aún, ¿imaginaba que un edificio puede desmontarse completamente y volverse a montar?

La Fórmula 1, a menudo laboratorio de innovaciones, nos ofrece un ejemplo tangible: el “pit box” de Red Bull, el F1Holzhaus (literalmente, “la casa de madera”). Se estrenó en el Gran Premio de España de 2019 y es desde entonces el “hogar” del equipo en Europa. Cada Gran Premio, catorce trabajadores ensamblan sus 1 221 metros cuadrados en solo 32 horas (y los desmontan en menos de un día).

Este edificio refleja un cambio en la concepción de la construcción, que ahora apuesta ineludiblemente por edificios sostenibles, capaces de adaptarse, modificarse y reutilizarse.

Los residuos de la construcción

La industria de la construcción es una de las mayores generadoras de residuos: unos 2 200 millones de toneladas anuales a nivel global. En Europa, cerca de 450 millones de toneladas, el 40 % del total de todos los residuos.

Más del 90 % de los desechos provienen de demoliciones, pero no deben olvidarse aquellos generados en obra (materiales sobrantes o rotos) y los que se producen durante la fabricación. Estos últimos pasan muy desapercibidos, pero aquí tiene un dato: las vigas de madera que podemos ver en un edificio son solo el 20 % de la madera original. Hasta el 80 % se ha quedado por el camino desde el bosque como residuos de producción (serrín, retales, partes desechadas…).

Este escenario revela los límites del modelo lineal –fabricar, usar, desechar–, que aún domina. Para contrarrestarlo, la economía circular propone el diseño para el desmontaje como estrategia. En él se reemplaza la demolición por un desmontaje sistemático, que permita recuperar y revalorizar los componentes.

Este cambio de paradigma (de “usar, tirar” a “usar, reusar, reciclar”), ya presente en otros ámbitos, comienza su andadura en la construcción a través de diversas iniciativas a nivel mundial que buscan integrar estos conceptos en edificios del futuro más seguros, sostenibles y duraderos. Son la muestra de cómo conseguirlo a partir de un diseño consciente, basado en conceptos como modularidad y estandarización. A esto se une un diseño adecuado de uniones reversibles, que permiten desmontar sin dañar (y por tanto, facilitan la reutilización) y herramientas digitales ya disponibles como los “pasaportes de materiales”, documentos digitales que localizan y cuantifican los productos y materiales del edificio, lo que simplificará enormemente su futura reutilización.




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De residuos a materiales de construcción

Pero, evidentemente, la solución no es solo desmontar y reusar lo ya construido. En este cambio de modelo, del lineal al circular, es crucial también transformar los residuos en recursos. Se trata de superar el cascading, el “reciclaje” tradicional, en el que se reutilizan en productos de menor valor (como ejemplo, los residuos de madera que se trituran para fabricar paneles). En contraste, el upcycling propone que materiales ya descartados tengan una nueva vida como elementos de mayor valor o utilidad.




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Ya existen ideas concretas para aplicar el upcycling en construcción. Como hemos visto, casi todos sus residuos provienen de la demolición. Pero ¿y si esa basura de la construcción no fuera al vertedero? ¿Y si sirviera para hacer un nuevo edificio? Esa es el área de trabajo y exploración del diseñador español Lucas Muñoz. Observe el mobiliario y las lámparas del restaurante MO de Movimiento o del espacio CoLab de Sancal (ambos en Madrid) y piense cómo pueden estar hechos, a partir de qué materiales. ¿Lo adivina? Todo está fabricado con los residuos del local anterior.

También es necesario actuar en los residuos de producción (recuerde ese 80 % de madera que se pierde en el trayecto de la madera del bosque al edificio). A modo de ejemplo, el Proyecto PRISMA es una iniciativa que propone la fabricación de productos de alto valor añadido, como bloques de construcción (ladrillos de madera) a partir de los residuos sobrantes de los aserraderos que, de otro modo, irían a la producción de energía (serían quemados) o la fabricación de paneles.

Como ya hemos dicho, gracias al upcycling el residuo pasa a tener un valor mayor. Para ello es necesario buscar nuevas soluciones imaginativas. ¿Construir un edificio con botellas de refresco de plástico PET? Dicho y hecho: mire la fachada de EcoArk en Taiwan, construida encajándolas. Y por supuesto, el edificio es también enteramente desmontable.

Un edificio de color ocre en un parque
El edificio EcoArk en Taiwán, construido como sede de la Exposición Internacional de Flora de Taipei, es el primer edificio del mundo construido con basura, más de 1,5 millones de botellas de plástico PET.
Richie Chan/Shutterstock

Vallas que se montan y se desmontan

En realidad, nada de esto es nuevo. Lo hemos hecho durante generaciones, en una relación razonable y sana con nuestro entorno.

Acabemos con otro ejemplo de carreras: los encierros de San Fermín en Pamplona. Las vallas que protegen al público a lo largo de sus 848 metros de recorrido están hechas de pino silvestre del vecino valle del Roncal. Sus 900 postes, 2 700 tablones y 2 500 cuñas no son fabricados nuevos cada año (apenas se renueva un 2 % anualmente). Todo el vallado se desmonta tras las fiestas, se almacena y se vuelve a montar el año siguiente.

Esta estrategia demuestra cómo una gestión circular, en realidad basada en un conocimiento ancestral, es ahora el futuro de la construcción en el camino a un uso más eficiente y sostenible de los recursos.

The Conversation

José Manuel Cabrero recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación, del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

Rayder Willian Leonardo Laura recibe fondos de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

ref. Edificios que se montan y se desmontan: la economía circular se cuela en la construcción – https://theconversation.com/edificios-que-se-montan-y-se-desmontan-la-economia-circular-se-cuela-en-la-construccion-260156

Cuando el arte cruza fronteras, ¿pierde un país su memoria?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Elvira Lezcano González, Personal docente e investigador, especializada en Gestión e Interpretación del Patrimonio, Universidade da Coruña

Dos operarios colocan el ‘Busto de mujer joven’ de Picasso en el Museo de Arte Reina Sofía para una exposición en 2022 después de que se intentase su venta ilegal en el extranjero en 2015. Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2022

Imagine que hereda un álbum familiar lleno de retratos con nombres, fechas y recuerdos de las generaciones que le precedieron.

Con el paso del tiempo algunas fotos van desapareciendo: alguien se lleva una, otra se extravía. El álbum, antes completo, empieza a perder coherencia. La historia se fragmenta y algunas personas desaparecen del relato. Esta situación, entendida como una metáfora de la memoria colectiva, puede trasladarse al patrimonio cultural. Cuando este no se protege, corre el riesgo de dispersarse, perderse o caer en el olvido.

La UNESCO, organismo dependiente de la ONU especializado en cultura, ciencia y educación, define el patrimonio cultural como “el legado que heredamos del pasado, con el que vivimos hoy en día y que transmitiremos a las generaciones futuras”. Este patrimonio incluye elementos tangibles e intangibles, dentro de los que encontramos bienes muebles (monumentos, edificios, yacimientos) e inmuebles (objetos que pueden ser trasladados, como cuadros, retablos, manuscritos, muebles, tapices, objetos litúrgicos y numismáticos, entre otros).

La Convención de París de 1978, también relacionada con la UNESCO, reafirma que los bienes muebles son parte del patrimonio común de la humanidad y que cada Estado es moralmente responsable de su salvaguarda. Aunque este organismo internacional ofrece recomendaciones y directrices, no impone leyes. La regulación efectiva depende de cada Estado.

En general, en el ámbito europeo, existen normas armonizadas, como algunas directivas y reglamentos referidos a la restitución de bienes culturales robados, sobre importación o exportación fuera de la UE. Estas normas buscan impedir el tráfico ilícito y proteger el patrimonio de los Estados miembros.

En España, la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español define una categoría específica de protección, la de los Bienes de Interés Cultural (BIC). Así se denominan los que poseen la máxima protección, que requieren una declaración, –excepto los que son ya considerados genéricos, como hórreos o castillos, entre otros–. Tanto los bienes muebles como los inmuebles pueden ser declarados BIC, lo que depende de las Comunidades Autónomas. En la actualidad todas las comunidades españolas poseen su propia ley de patrimonio.

¿Por qué proteger los bienes muebles?

Los bienes muebles son frágiles, portátiles y, por tanto, especialmente vulnerables. Entre los riesgos a los que se enfrentan se encuentran el deterioro por abandono, incorrecto almacenamiento o restauraciones inadecuadas, su venta o expolio, el tráfico ilícito o la salida ilegal del país.

Pintura de Jesucristo prendido por Pilatos y un soldado.
El Ecce Homo de Caravaggio se expone en el Museo del Prado, tras la cesión en préstamo del nuevo propietario que lo adquirió después de que la obra fuese declarada BIC y se prohibiese su salida de España.
Museo del Prado

El control legal sobre su exportación tiene lógica: los bienes de interés cultural no pueden salir del país libremente. Esto no implica negar su exhibición internacional, pero sí obliga a tramitar permisos.

Como regla general en España, los bienes con menos de 100 años no requieren autorización, los de más de esa antigüedad, incluidos en inventarios o catálogos generales, requieren permiso y los BIC o incoados como tales no pueden salir de forma definitiva ni con posibilidad de venta.

Existe el debate sobre si estas medidas perjudican al mercado del arte y las antigüedades. Es cierto que pueden frustrarse algunas operaciones de venta internacional. Sin embargo, como nos explica Laura Carro Abarrategui, gestora cultural especializada en arte contemporáneo:

“las restricciones no afectan de forma significativa al arte contemporáneo, no existen tantos condicionantes a la hora de trasladarlo, exhibirlo o venderlo. En cambio, las obras de grandes maestros ya fallecidos, cuyo valor es incalculable para el patrimonio histórico y cultural español, sí están sujetas a limitaciones. Pero, en términos porcentuales, son pocas las operaciones que se frustran. Algunas transacciones de gran peso económico pueden interrumpirse, pero estas restricciones son necesarias: debemos cuidar, mantener y difundir nuestro patrimonio, pero en ningún caso, perderlo”.

En efecto, se trata de un equilibrio entre protección e intercambio cultural.

Mirando al pasado: ventas, expolios y descontextualización

El patrimonio español ha sufrido numerosas ventas y pérdidas, algunas legales en su momento, pero que supusieron la enajenación y desarraigo de obras clave.

Un ejemplo clásico, en este caso de un bien inmueble, es la adquisición y traslado piedra a piedra, por parte del magnate de la prensa americana, William Randolph Hearst, del conjunto monástico de Santa María la Real de Sacramenia (Segovia) que en la actualidad se exhibe en Miami. No se trata de un caso aislado ni, en su momento, ilegal.

Fotografía del claustro de un monasterio.
El monasterio de Santa María la Real de Sacramenia, originalmente localizado en Segovia (España) y actualmente reconstruido en Miami (EE. UU.).
Rolf Müller/Wikimedia Commons, CC BY-SA

En lo que se refiere al patrimonio mueble, son conocidos algunos ejemplos poco exitosos de exportación e intento de venta ilegal de ciertos bienes, como el del Caravaggio descubierto hace unos años en España poco antes de ser subastado o el del Picasso-Botín.

Este último se trató de un caso de exportación ilícita en el que el banquero Jaime Botín intentó sacar de España, ilegalmente, el cuadro Busto de mujer joven de Picasso, adquirido previamente sin el permiso exigido por su valor histórico. A pesar de la negativa del Ministerio de Cultura, ocultó la obra e intentó trasladarla en 2015 a Suiza en su yate privado. Fue descubierto por las autoridades francesas y condenado a una multa millonaria y a tres años y un día de cárcel.

Hoy en día, las leyes protegen, aunque no consiguen evitar del todo que se cometan delitos. En España, las fuerzas de seguridad del Estado colaboran en esta tarea. Tanto la Policía Nacional, con la Brigada de Investigación del Patrimonio Histórico, como la Guardia Civil con su Grupo de Patrimonio Histórico (UCO), trabajan en el rastreo de piezas robadas, expoliadas o el tráfico ilícito. También cooperan con Europol, Interpol y otros organismos internacionales, pues en el ámbito internacional determinados delitos, robos arqueológicos o casos como los expolios del Estado Islámico, muestran que la protección es urgente.

Según Interpol, el tráfico de bienes culturales es “una actividad de bajo riesgo y alta rentabilidad para redes delictivas”.

Esta organización intergubernamental ha desarrollado un software, ID-Art, de reconocimiento de imágenes en el que están registrados más de 150 000 bienes culturales. La aplicación coteja así la fotografía introducida con una amplia base de datos de objetos artísticos robados.

Aunque iniciativas como esta contribuyen a la recuperación de numerosas piezas, muchas de ellas nunca llegan a aparecer. Ejemplo de ello son las pinturas de Francis Bacon sustraídas en 2015 del domicilio particular de su heredero en Madrid. Aunque cuatro de ellas han sido recuperadas gracias a la intervención de la Policía Nacional, diez años después la quinta permanece en paradero desconocido.

Imagen del cuarto 'Bacon' recuperado, en 2025, tras el robo diez años antes.
Imagen del cuarto ‘Bacon’ recuperado, en 2025, tras el robo diez años antes.
Policía Nacional

Biznietos del patrimonio

Los medios de comunicación son un vehículo útil para mostrar la realidad del problema. Aunque en ocasiones ofrecen un enfoque sensacionalista y sin continuidad, en otras sirven para una mayor visibilización de ciertos acontecimientos, para dejar constancia del valor de las piezas y para concienciar y reivindicar su valor cultural y simbólico para la comunidad local o nacional.

El pódcast La Fortuna es una herramienta valiosa para comprender los delitos contra el patrimonio cultural desde múltiples enfoques, no relacionados con el robo físico de objetos, sino con la apropiación simbólica de la cultura de un pueblo que esto supone.

Como señala el arqueólogo Carlos León Amores en el primer episodio, al referirse a los pecios (restos de barcos naufragados), foco de interés para los llamados “cazatesoros”: “Todos somos biznietos de estos barcos. Los tesoros no son solo oro: son parte de la historia de nuestros antepasados”.

Gracias a relatos como estos, la sociedad empieza a entender que proteger el patrimonio no es solo burocracia, sino responsabilidad colectiva. No somos sus dueños, sino sus custodios temporales. Cuidarlo es garantizar que la memoria, el arte y la historia sigan vivas. ¡Larga vida a los álbumes familiares y al patrimonio de nuestros pueblos!

The Conversation

María Elvira Lezcano González es miembro de la Asociación para al Interpretación del Patrimonio (AIP) y del Comité Español de Historia del Arte.

ref. Cuando el arte cruza fronteras, ¿pierde un país su memoria? – https://theconversation.com/cuando-el-arte-cruza-fronteras-pierde-un-pais-su-memoria-260044

La trampa de los grandes modelos de lenguaje: ver conciencia donde solo hay palabras

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ramón López de Mántaras, Profesor de investigación del CSIC, Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA – CSIC)

SeventyFour/Shutterstock

La irrupción de los modelos de lenguaje de gran escala (LLM, por sus siglas en inglés), como ChatGPT, ha desatado un debate apasionado en torno a su posible naturaleza consciente.

No son pocos los usuarios –entre ellos personas con formación científica o humanística– que aseguran haber percibido signos de vida interior, emociones e incluso voluntad en estos sistemas. Sostienen que ciertos intercambios verbales revelan emociones complejas, empatía, autoconciencia e incluso sufrimiento.

Esta ilusión ha sido descrita por el científico y filósofo estadounidense Douglas Richard Hofstadter como una peligrosa confusión entre el uso sofisticado del lenguaje y la vivencia subjetiva de una conciencia real. Su crítica apunta a la forma en que muchos entusiastas interpretan la complejidad verbal como una señal de interioridad, sin reparar en la diferencia crucial entre generar lenguaje y tener experiencias. Es precisamente esta distinción –entre producción textual y subjetividad vivida– la que permite cuestionar la idea de que un sistema lingüístico pueda, por sí solo, alcanzar conciencia.

La ilusión de conciencia y el efecto ELIZA

Este fenómeno no es nuevo. En 1966, el científico informático Joseph Weizenbaum desarrolló Eliza, un sencillo programa que imitaba a un terapeuta. A pesar de su simplicidad, muchos usuarios llegaron a creer que el sistema los comprendía. Esta reacción preocupó profundamente al creador del programa, quien advirtió en su influyente libro Computer Power and Human Reason (1976) de los riesgos éticos y epistemológicos de atribuir vida mental a un software.

Los modelos de lenguaje como ChatGpt no comprenden

Hoy, sesenta años más tarde, con la capacidad verbal de los LLM, el efecto Eliza ha regresado amplificado. Los sistemas actuales no solo reformulan preguntas, sino que generan textos con coherencia narrativa, referencias filosóficas, giros estilísticos e incluso formas de humor. Sin embargo, esta competencia verbal no implica interioridad ni comprensión.

Los LLM no comprenden los conceptos que enuncian ni tienen experiencia de aquello que describen. El efecto Eliza consiste en proyectar conciencia allí donde solo hay estructuras lingüísticas generadas estadísticamente. Es fruto de sofisticadas técnicas que maximizan la probabilidad de la siguiente palabra en función de patrones extraídos de enormes corpus lingüísticos.

La fluidez de los modelos de lenguaje

Una de las grandes trampas epistémicas de los LLM es su fluidez. Su capacidad para construir discursos con cohesión y elegancia gramatical los vuelve extremadamente persuasivos. El científico y filósofo estadounidense Douglas Hofstadter (2007) ha llamado a esta habilidad “fluidez superficial”. Es decir, la capacidad de combinar términos y frases sin que ello implique reflexión o conciencia real. Lo que parece pensamiento profundo es, en realidad, un sofisticado espejismo verbal.

Se trata, en términos del filósofo Luciano Floridi (2019), de una “inteligencia artificial sin semántica”. O, en términos del filósofo de la ciencia Daniel Dennett (2018), de “habilidades sin comprensión”.

¿Cómo es ser un murciélago?

Para comprender por qué la fluidez verbal no equivale a conciencia, conviene volver a la filosofía. El filósofo Thomas Nagel, en su célebre ensayo What Is It Like to Be a Bat? (1974) (¿Cómo es ser un murciélago?), sostiene que la conciencia implica un punto de vista subjetivo, una cualidad fenomenológica que escapa a la descripción objetiva.

Esta opacidad de la experiencia subjetiva –llamada qualia– define para Nagel la conciencia como algo radicalmente distinto de cualquier simulación computacional. Por más que comprendamos el funcionamiento del cerebro de un murciélago, nunca sabremos qué se siente al ser uno.

Los modelos de lenguaje no tienen experiencias internas. Generan frases que “hablan” del amor, el miedo o la muerte, pero no sienten amor, miedo ni saben lo que significa morir. Carecen de lo que el filósofo Thomas Metzinger (2003) llama “modelos de sí mismos con acceso consciente”. Son máquinas sin punto de vista.

Un sistema sin cuerpo

Para profundizar en esta distinción, la fenomenología del filósofo francés Maurice Merleau-Ponty resulta especialmente reveladora. Merleau-Ponty argumenta que la conciencia no es un mero proceso mental ni un conjunto de datos simbólicos, sino que está inseparablemente ligada al cuerpo y a la experiencia encarnada del mundo. En su Fenomenología de la percepción (1945), describe la conciencia como una experiencia donde el cuerpo no es solo un objeto, sino el sujeto primordial a través del cual se percibe y se habita el mundo.

Pretender que un sistema sin cuerpo, sin mundo vivido y sin temporalidad interna pueda experimentar conciencia equivale a despojarla de sus condiciones esenciales.

Los LLM pueden articular frases sobre el sufrimiento o la belleza, pero no pueden habitarlas, ya que carecen totalmente de las experiencias sensorio-motoras que según Merleau-Ponty son condición sine qua non para la conciencia genuina.

La habitación china

En una línea similar, el filósofo John Searle (1980) ilustra esta ausencia de comprensión mediante su experimento mental de la habitación china. Una persona sin conocimientos de chino puede perfectamente responder a preguntas en ese idioma si dispone de un manual con reglas sintácticas precisas. A los ojos de un observador externo, parecería que comprende. Pero no hay comprensión real, solo manipulación sintáctica.

Así funcionan, para Searle, los sistemas computacionales: pueden simular comprensión, pero no poseen intencionalidad ni experiencia consciente. Esta analogía aplica directamente a los LLM: producen textos verosímiles sin comprensión semántica ni intención comunicativa.

La crítica del filósofo Hubert Dreyfus complementa esta perspectiva. En What Computers Can’t Do (Lo que los ordenadores no pueden hacer, 1972), insiste en que la inteligencia humana emerge de una relación práctica y encarnada con el mundo, una habilidad para navegar contextos complejos que los algoritmos no poseen. Así, aunque los LLM puedan generar textos coherentes y sofisticados, carecen de la comprensión experiencial y situacional que fundamenta la conciencia y la inteligencia humana.

La ilusión de conciencia en los LLM es un espejismo que nace de proyectar experiencias humanas en máquinas que carecen de cuerpo y experiencia.

La trampa del espejo

La clave del problema no reside en las máquinas, sino en los humanos. Lo que ocurre en muchos casos es que proyectamos sobre las máquinas nuestros propios esquemas cognitivos. Es lo que Hofstadter llama “la trampa del espejo”: creemos ver una mente donde solo hay palabras. Vemos conciencia porque queremos verla, porque en el fondo anhelamos encontrar un reflejo de nuestra interioridad. Como explica la socióloga Sherry Turkle (2011), no buscamos máquinas conscientes, sino relaciones significativas –aunque sean ilusorias– con entidades que nos devuelvan “la mirada”.

Esta proyección puede tener consecuencias importantes. A nivel afectivo, corremos el riesgo de desarrollar vínculos con entes que no pueden corresponderlos. A nivel epistemológico, confundimos apariencia con realidad. A nivel social, podríamos legitimar decisiones automatizadas que simulan empatía sin tenerla y ello podría debilitar nuestra comprensión de lo humano al confundir simulación con experiencia. A nivel legal podría incluso conducir a otorgar derechos y responsabilidades a sistemas que no pueden experimentarlos.

Si no aprendemos a distinguir entre lenguaje y experiencia, entre forma y fondo, entre simulacro y sujeto, corremos el riesgo de caer en una nueva forma de animismo tecnocientífico.

Antes de proclamar que las máquinas han despertado, quizá deberíamos despertar nosotros de nuestra fascinación por sus reflejos.

The Conversation

Ramón López de Mántaras no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La trampa de los grandes modelos de lenguaje: ver conciencia donde solo hay palabras – https://theconversation.com/la-trampa-de-los-grandes-modelos-de-lenguaje-ver-conciencia-donde-solo-hay-palabras-261278

Qué deberíamos recordar de Jane Birkin más allá del bolso que lleva su nombre

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana María Iglesias Botrán, Profesora del Departamento de Filología Francesa en la Facultad de Filosofía y Letras. Doctora especialista en estudios culturales franceses y Análisis del Discurso, Universidad de Valladolid

Jane Birkin en la Mostra de Venecia en 2009. Nicolas Genin/Wikimedia Commons, CC BY-SA

La noticia corrió como la pólvora: el bolso más caro de la historia –de la marca Hermès– había sido vendido en una subasta por ocho millones y medio de euros. Su nombre: Birkin, el apellido de la actriz y cantante inglesa, icono de los años sesenta y setenta.

Pero el bolso es, en realidad, una anécdota; sólo por ser la musa que inspiró este objeto de culto una puede imaginarse la magnitud de la leyenda de Jane Birkin.

Sus primeras películas

Nacida en Londres en 1946, su padre era capitán de fragata y su madre, actriz. Se casó a los 19 años con el compositor John Barry, del que se divorció tres años después.

Con 20 años participó con un pequeño papel secundario en la película Blow-up. Su guion estaba inspirado en un cuento de Julio Cortázar y fue galardonada con la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes. La taquilla alcanzó los 25 millones de dólares y su aparición, en la que sale medio desnuda, la catapultó a la popularidad.

Dos mujeres, una rubia y una morena, miran fuera del fotograma.
Jane Birkin (izquierda) y Gillian Hills en Blow-Up.
FIlmAffinity

El escándalo de ‘Je t’aime… moi non plus’

En 1969 protagonizó en Francia, junto con Serge Gainsbourg, la pelicula Slogan. Ambos comenzaron una relación intensa y apasionada que duró doce años. Durante esa época, Gainsbourg ejerció de “pigmalión”, la introdujo en los entornos artísticos franceses y ambos se convirtieron en una pareja icónica.

Serge Gainsbourg venía de vivir un romance con Brigitte Bardot, con quien había grabado la canción “Je t’aime… moi non plus” (“Te amo… yo tampoco”). La letra, los gemidos, jadeos y respiraciones evocan de forma explícita un encuentro sexual. Cuando el marido de Brigitte Bardot escuchó la canción se enfureció hasta el punto de amenazar con tomar medidas legales si se difundía.

Jane Birkin interpretó la versión que finalmente sí se publicó.

El gran escándalo que provocó la canción fue su mejor publicidad. Se prohibió en Inglaterra, España, Portugal, Suecia, Brasil, Italia…

En Francia fue censurada por su contenido pornográfico. Se vendía con una pegatina que indicaba que era para mayores de edad, y sólo se podía emitir en la radio por la noche. El mismísimo Vaticano se pronunció en L’Osservatore Romano amenazando con excomuniones. Fue así como la canción erótica que todo el mundo quería prohibir alcanzó el éxito mundial.

El erotismo de Jane

69, année érotique”, que da nombre a una de sus canciones, refleja el gusto de Jane Birkin por el erotismo. Su voz suave, delicada y con un tono sensual, aunque pareciera frágil evocaba con naturalidad todo tipo de fantasías. A Jane le divertía explorar ese juego erótico: lo asumía con libertad, lo disfrutaba y lo compartía abiertamente con Serge Gainsbourg.

Una prueba clara de esta faceta fue el reportaje titulado “Jane erotojane”, publicado en la edición navideña de 1974 de la revista masculina Lui. En él, las fotos tomadas por Frank Gitty y los textos escritos por el propio Gainsbourg mostraban una imagen de Birkin cargada de sensualidad. Era un erotismo explícito, en el límite entre el sadomasoquismo y la violencia, expresando una visión artística y provocadora del deseo y la atracción física.

Un hombre le da algo a una mujer sentada en un balancín.
Alain Delon y Jane Birkin en La piscina.
FilmAffinity

Birkin también participó en películas consideradas transgresoras para su época, como Si Don Juan fuese mujer, donde mantenía una relación sexualmente ambigua con Brigitte Bardot, además de actuar en éxitos de taquilla como La piscina.

Punto y seguido a Serge Gainsbourg

Tras doce años juntos y una hija –Charlotte Gainsbourg–, Jane Birkin y Serge Gainsbourg se separaron. Pero su amistad nunca terminó. Serge siguió escribiendo canciones para ella y de esa complicidad nació Baby Alone in Babylone (1983), el primer disco de Jane Birkin en solitario.

Más tarde, Jane tuvo otra hija, Lou, con el cineasta Jacques Doillon. Serge fue su padrino; una prueba de que la conexión entre ellos nunca se rompió.

Gainsbourg falleció en 1991. Tras su muerte, Jane Birkin se animó a subir a los escenarios, algo que hasta entonces le habían impedido el miedo escénico y una timidez insospechada. En 1995 lanzó Versions Jane, donde reinterpretaba canciones de Serge. En 1998 dio un paso más allá con À la légère, el primer disco sin vínculos con su expareja, rompiendo así con la imagen de “viuda oficial” que muchos le atribuían.

Aun así, en sus conciertos terminaba interpretando la canción “Je suis venu pour te dire que je m’en vais” (“He venido a decirte que me voy”), en homenaje a Serge.

Compromiso social

Una mujer con una camiseta, vaqueros y una riñonera posa en una playa.
Jane Birkin en el Festival de Cine de Cannes de 2008, donde organizó un evento denominado ‘Día de Birmania’ para llamar la atención sobre la difícil situación de los monjes birmanos.
Featureflash Photo Agency/Shutterstock

Birkin se comprometió activamente con diversas causas sociales. Entre ellas, la defensa del derecho al aborto en el famoso proceso de Bobigny (1972), en el que se juzgaba a una menor que había abortado tras ser violada. Muchas personalidades, incluida la filósofa Simone de Beauvoir, también apoyaron a la acusada. La gran presión social suscitada con este caso, entre otros factores, dio como resultado que el aborto fuera despenalizado en Francia con la Ley Veil en 1975.

Y aquí volvemos al famoso bolso, que, aunque exitoso, no estuvo exento de polémica. Porque, comprometida con la defensa de los derechos de los animales, y tras ver un documental de la organización PETA, Birkin publicó un comunicado en el que denunciaba públicamente el uso de piel de cocodrilo para fabricar bolsos, incluyendo el que llevaba su nombre, y pedía que le retiraran su nombre al accesorio si no se implementaban prácticas más éticas hacia los cocodrilos con los que se fabricaba. Hermès realizó una investigación y accedió a las peticiones de la artista.

Jane sostuvo también otras causas sociales y humanitarias, algunas promocionadas con pegatinas en su “Birkin”.

Comment te dire adieu?

La vida de Birkin fue azarosa. Tanto que ella misma fue el sujeto de estudio de dos documentales: Jane B para Agnès V (1988), dirigido por su amiga, la directora Agnès Varda, y Jane por Charlotte (2021), dirigido por la hija que tuvo con Gainsbourg, Charlotte.

Tráiler del documental Jane por Charlotte.

Birkin fue diagnosticada de leucemia en 2002, su hija Kate murió trágicamente precipitándose por una ventana –en lo que todo apuntaba a un suicidio– en 2013 y, en sus últimos años, ella contrajo el covid-19 en varias ocasiones. Pero a pesar de todo, siguió cantando y disfrutando de la adoración del público hasta prácticamente su final, en 2023, a los 76 años.

El bolso Birkin se encarga desde entonces de seguir nutriendo su leyenda.

The Conversation

Ana María Iglesias Botrán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Qué deberíamos recordar de Jane Birkin más allá del bolso que lleva su nombre – https://theconversation.com/que-deberiamos-recordar-de-jane-birkin-mas-alla-del-bolso-que-lleva-su-nombre-261220

La digitalización cambia el negocio de los seguros

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ivan Sosa Gómez, Doctor en Economía y Empresa. Profesor e investigador en la UCJC, Universidad Camilo José Cela

En los últimos años, el fenómeno insurtech (de insurance, seguro, y technology, tecnología) ha servido para rediseñar el modelo de negocio de las aseguradoras. Las empresas insurtech incorporan las nuevas tecnologías (big data, IA) al sector para el desarrollo de productos más eficientes.

Este cambio afecta directamente a los asegurados pues impacta en cómo se contrata un seguro, cómo se diseñan las coberturas o cuánto paga para asegurar sus riesgos.

De oficinas a aplicaciones

Si hace unos años contratar un seguro requería visitas presenciales a las sucursales de las compañías aseguradoras, hoy es posible tanto la contratación de seguros como la atención al cliente en minutos y desde el móvil.

La digitalización del sector incluye el uso de la inteligencia artificial para evaluar los daños tras un siniestro mediante el envío de imágenes a través de la app de la aseguradora. Esto reduce los tiempos de espera y mejora la experiencia de usuario de los asegurados. La optimización del proceso hace que, a su vez, los clientes esperen respuestas más rápidas y procesos más simples de las empresas.

Personalizado y flexible

La digitalización ha traído la personalización en el diseño de los seguros. La posibilidad de recopilar, organizar, analizar e interpretar datos –para extraer información relevante y tomar decisiones optimizadas– ha permitido a las compañías adaptar sus productos al perfil de cada usuario.

Por ejemplo, hay seguros de salud que ajustan el precio en función del estilo de vida del asegurado o seguros de coche que calculan la prima según sus hábitos de conducción, recogidos por sensores en el vehículo (pay how you drive) (“paga según cómo conduzcas”).

Este tipo de productos ya están activos en Europa. Algunas insurtechs, como la británica By Miles, ofrecen un seguro de automóvil por el que el asegurado paga por los kilómetros recorridos. En salud, hay startups que tienen como clientes a empresas que ofrecen –como parte de sus beneficios laborales– pólizas ajustadas en cobertura y precios al estilo de vida de los empleados.

Aunque productos de este tipo favorecen a los usuarios responsables, también abren el debate sobre la privacidad y el uso de datos personales.

¿Qué está pasando en el sector?

El auge de insurtechs ha provocado la aparición de cientos de startups de seguros en todo el mundo. Estas empresas no sustituyen a las aseguradoras tradicionales, pero aportan al sector la agilidad y las soluciones tecnológicas que los grandes grupos no pueden desarrollar con rapidez.

El mercado global de insurtech en 2023 fue de 22 000 millones de dólares. Las proyecciones indican que este mercado podría llegar a alcanzar los 306 500 millones en 2030, lo que supone una tasa de crecimiento anual cercana al 45 %. Este incremento exponencial se explica, en gran medida, por la entrada de nuevos actores tecnológicos, la inversión en soluciones de automatización y personalización, y la presión que ejerce el ecosistema insurtech sobre las aseguradoras tradicionales para modernizar sus modelos de negocio.

El ecosistema ‘insurtech’

La transformación no es solo digital: también está cambiando el enfoque del negocio de los seguros. Se está pasando de vender productos a construir ecosistemas de valor. En términos de estrategia empresarial, hablamos de redes de entidades interconectadas (organizaciones, individuos y tecnologías) que colaboran para crear más y mejor valor para las empresas (más oportunidades de negocio, un crecimiento más rápido y mayor adaptabilidad, por ejemplo).

Las grandes compañías de seguros también se han apuntado a la digitalización y operan con modelos en los que la contratación, gestión y atención al cliente se realizan en ecosistemas digitales cerrados. Y hay plataformas específicas que permiten a las aseguradoras integrar sistemas de pagos digitales y automatización de siniestros.

En este nuevo modelo de negocio la colaboración es la clave: las insurtechs buscan el crecimiento y la innovación a través de asociaciones empresariales. De ahí que la capacidad de una aseguradora para construir ecosistemas se haya convertido en una fuente crítica de ventaja competitiva.

¿Qué implican estos cambios para el asegurado?

Para los consumidores, esto supone contrataciones más simples y rápidas, precios potencialmente más justos –basados en el comportamiento real del cliente– y acceso a un mayor número de servicios a través de dispositivos móviles.

Pero la digitalización también obliga a pensar en cuestiones como la protección de los datos personales de los usuarios, en cómo evitar la exclusión de perfiles considerados de riesgo o garantizar una atención humana cuando esta sea necesaria.

Una transformación imparable

El sector asegurador está pasando de una estructura tradicional a un ecosistema digital centrado en el usuario. Lo que antes era un contrato difícil de entender ahora es una relación en tiempo real entre personas, datos y tecnología. Y este nuevo contexto puede beneficiar tanto a las aseguradoras como a los asegurados.

La clave está en aprovechar las ventajas de la digitalización sin perder el foco humano. Porque, al final, asegurar no es sólo una cuestión de tecnología, sino de proteger a las personas frente a los riesgos reales de su día a día.

The Conversation

Ivan Sosa Gómez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La digitalización cambia el negocio de los seguros – https://theconversation.com/la-digitalizacion-cambia-el-negocio-de-los-seguros-258805

Por qué usted y su vecino tienen diferente opinión sobre las políticas climáticas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oxana Soimu, Associate Researcher, Universidad de Deusto

Sylverarts Vectors/Shutterstock

¿Por qué algunas personas apoyan con ímpetu políticas para frenar el cambio climático mientras que otras se muestran escépticas o priorizan otros problemas? ¿Es solo una cuestión de estar informado o de confianza en lo que dice la ciencia? Nuestra investigación dice que no. La forma en que valoramos las políticas ambientales parece que está muy influida por quiénes somos, dónde vivimos, qué ideología tenemos o cuánto ganamos al mes.

En el marco del proyecto DECIPHER encuestamos a más de 1 500 personas de distintos países europeos, desde profesionales expertos hasta ciudadanos sin formación técnica, para saber qué temas consideran más importantes al diseñar políticas ambientales y los resultados fueron reveladores: nuestras preocupaciones ambientales no son tan compartidas como solemos creer.

Lo ambiental también es social

Solemos pensar que las decisiones ambientales deben ser como fórmulas de laboratorio, pero en realidad están impregnadas de valoraciones humanas. Por ejemplo: las mujeres valoran mucho más que los hombres temas como la igualdad de género o la protección de colectivos vulnerables. Las personas con menores ingresos dan más importancia al acceso al agua, la salud o la educación.

Quienes se identifican con ideas progresistas priorizan la equidad social, mientras que los sectores conservadores ponen el foco en la estabilidad económica o la seguridad.

Estas diferencias no significan que unos estén “equivocados” y otros “acertados”, sino que cada grupo ve la sostenibilidad desde su propia experiencia de vida. Y eso debería tenerse en cuenta al hacer políticas.

¿Y si el problema es que siempre escuchamos a los mismos?

En los procesos donde se definen las prioridades ambientales, suelen participar mayoritariamente personas con altos niveles educativos, ingresos medios-altos y profesiones técnicas. Esto deja fuera muchas voces y, con ellas, muchas preocupaciones reales. Es lo que se conoce como el sesgo “WEIRD” (por sus siglas en inglés): las decisiones las toman personas occidentales, educadas, industrializadas, ricas y en democracias.

Cuando esto ocurre, se priorizan temas como las emisiones o la innovación tecnológica, pero se deja en segundo plano aquello que preocupa a buena parte de la población: la pobreza, el acceso a lo esencial, como a los servicios básicos, o la equidad social, que sigue siendo un anhelo.




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Hay puntos en común

A pesar de las diferencias, también hallamos un fuerte consenso en torno a temas como la salud, la educación, el agua o la seguridad alimentaria. Estos aspectos fueron valorados como “muy importantes” por casi todos los encuestados, sin importar su género, ideología o ingresos.

Estos temas pueden ser claves para construir políticas climáticas que sumen apoyos, en lugar de dividir. Si se explican bien, pueden servir como “puertas de entrada” a acciones más ambiciosas. Asimismo, para que las políticas ambientales funcionen y sean justas, no basta con tener buenos datos. También hay que escuchar y fortalecer los mecanismos de participación ciudadana como jurados populares.

Al final, lo que descubrimos en nuestro estudio es muy claro: la gente no mira los problemas ambientales de manera objetiva, sino con las lentes de su propia realidad. Una persona con trabajo estable no ve el cambio climático igual que alguien que lucha por pagar el alquiler y tener la nevera llena. Y es entendible. Lo importante es reconocer esa diversidad y tejer políticas que recojan esa rica pluralidad.




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La batalla contra el cambio climático no puede ganarse sin comprender cómo piensan y qué valoran las personas. Así, no es suficiente perfeccionar dispositivos o establecer metas de carbono neutro; hace falta vincular las decisiones políticas con la realidad social. Nuestro estudio muestra que cada postura hacia el cambio climático brota de una identidad social. Por eso no se pueden diseñar las políticas a ciegas y se deben escuchar esas voces diversas para caminar hacia un mañana más verde y más justo.

The Conversation

Oxana Soimu recibe fondos del Programa Horizon Europe y tiene vínculo laboral con la Universidad de Deusto.

Aitziber Mugarra recibe fondos del Programa Horizon Europe (Grant Agreement Nº 101056898) y tiene vínculo laboral con la Universidad de Deusto. Las opiniones y puntos de vista expresados son exclusivamente de los autores y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea ni los de la Agencia Ejecutiva Europea de Clima, Infraestructuras y Medio Ambiente (CINEA). Ni la Unión Europea ni la autoridad que concede la subvención se responsabilizan de ellas.

Cruz Enrique Borges has received funding from the European Union’s Horizon Europe research and innovation programme under grant agreement No 101056898. The views and opinions expressed are however those of the author(s) only and do not necessarily reflect those of the European Union or European Climate, Infrastructure and Environment Executive Agency (CINEA). Neither the European Union nor the granting authority can be held responsible for them.

Leandro Ferrón recibe fondos del Programa Horizon y tiene vínculo laboral con la Universidad de Deusto.

ref. Por qué usted y su vecino tienen diferente opinión sobre las políticas climáticas – https://theconversation.com/por-que-usted-y-su-vecino-tienen-diferente-opinion-sobre-las-politicas-climaticas-260138

¿Es mejor ducharse por la mañana o por la noche? Una microbióloga da la respuesta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Primrose Freestone, Senior Lecturer in Clinical Microbiology, University of Leicester

Ducharse es una parte importante de una buena rutina de higiene. Valerii_k/ Shutterstock

Es un viejo debate. Mientras que los entusiastas de la ducha matutina defenderán que es la opción ganadora, ya que ayuda a despertarse y empezar el día con energía, los fieles a la ducha nocturna argumentarán que es mejor relajarse antes de acostarse.

Pero ¿qué dicen realmente las investigaciones? Como microbióloga, tengo una respuesta clara a esta pregunta.

Una rutina fundamental

En primer lugar, es importante destacar que ducharse es una parte integral de cualquier rutina de higiene, independientemente de cuándo prefiramos hacerlo. No solo nos ayuda a eliminar la suciedad y la grasa de nuestra piel, lo que puede ayudar a prevenir erupciones cutáneas e infecciones, sino que también elimina el sudor, origen del mal olor corporal.

Aunque muchos piensen que ese mal olor es causado por el sudor, en realidad lo producen bacterias que viven en la superficie de nuestra piel. El sudor fresco, de hecho, no tiene olor. Pero las bacterias que viven allí, concretamente los estafilococos, lo utilizan como fuente directa de nutrientes. Cuando descomponen el sudor, liberan un compuesto que contiene azufre llamado tioalcohol, responsable del familiar aroma acre que desprendemos.

¿De día o de noche?

Durante el día, el cuerpo y el cabello acumulan contaminantes y alérgenos (como el polvo y el polen), además de la acumulación habitual de sudor y grasa sebácea. Aunque algunas de estas partículas quedan retenidas en la ropa, otras se transfieren a las sábanas y las fundas de almohada.

Además, el sudor y el aceite de la piel favorecen el crecimiento de las bacterias que componen el microbioma cutáneo, microorganismos que también pueden transferirse de nuestro cuerpo a las sábanas.

Ducharse por la noche puede eliminar algunos de los alérgenos, el sudor y la grasa acumulados durante el día, por lo que acabarán menos en las sábanas.

Sin embargo, incluso si se ha duchado antes de acostarse, seguirá sudando durante la noche, independientemente de la temperatura. Los microbios de la piel se alimentarán de los nutrientes del sudor, y eso significa que, por la mañana, habrá depositado microorganismos en las sábanas. Probablemente también se despertará con algo de olor corporal.

Una mujer se lava el pelo en la ducha.
Una ducha nocturna puede ayudar a eliminar la suciedad y la mugre del día, pero es posible que no olamos del todo bien a la mañana siguiente.
leungchopan/ Shutterstock

Lo que anula especialmente los beneficios de la ducha nocturna es no lavar la ropa de cama con regularidad. Los microbios que causan el olor presentes en las sábanas pueden transferirse al cuerpo limpio mientras dormimos.

Además, ducharse por la noche tampoco impide que se desprendan las células de la piel. Esto significa que pueden convertirse en fuente de alimento para los ácaros del polvo doméstico. Si no lavamos las sábanas con regularidad, puede producirse una acumulación de células muertas que alimentarán a más ácaros del polvo. Los excrementos de estos pequeños arácnidos pueden provocar alergias y agravan el asma.

En cambio, las duchas matutinas ayudan a eliminar las células muertas de la piel, así como el sudor o las bacterias que se han acumulado en las sábanas durante la noche. Esto es especialmente importante si las sábanas no se han lavado antes de acostarse.

Si nos duchamos por la mañana, nuestro cuerpo estará más libre de microbios cutáneos adquiridos durante la noche cuando nos pongamos ropa limpia. También empezaremos la jornada con menos sudor del que se alimentan las bacterias generadoras de olores, lo que probablemente nos ayudará a oler mejor durante más tiempo a lo largo del día en comparación con alguien que se ducha por la noche.

Veredicto de microbióloga

En suma: como microbióloga, soy partidaria de ducharse por la mañana.

Por supuesto, cada uno tiene sus propias preferencias. Sea cual sea la hora que elija, recuerde que la eficacia de la ducha depende de muchos aspectos de su higiene personal, como la frecuencia con la que lava las sábanas.

Por lo tanto, independientemente de si prefiere ducharse al despertarse o al acostarse, es importante limpiar la ropa de cama con regularidad. Debe lavar las sábanas y las fundas de almohada al menos una vez a la semana para eliminar todo el sudor, las bacterias, las células muertas de la piel y los aceites sebáceos que se han acumulado en ellas.

El lavado también eliminará las esporas de hongos que puedan estar creciendo en la ropa de cama, junto con las fuentes de nutrientes que estos microbios productores de olores utilizan para crecer.

The Conversation

Primrose Freestone no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Es mejor ducharse por la mañana o por la noche? Una microbióloga da la respuesta – https://theconversation.com/es-mejor-ducharse-por-la-manana-o-por-la-noche-una-microbiologa-da-la-respuesta-261622

Cinco consejos a tener en cuenta antes de usar el metaverso en el aula

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rafael Conde Melguizo, Investigador en el grupo ECSiT, Tecnología e Innovación para la Sociedad, la Cultura y la Educación, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Halfpoint/Shutterstock

Los docentes de las diferentes etapas educativas sentimos a menudo cierta presión por introducir en nuestra práctica elementos tecnológicos innovadores. No sólo por ofrecer metodologías más atractivas y cercanas a las generaciones que enseñamos, ya nativas digitales, sino porque desde las propias leyes se invita y demanda que la alfabetización digital y tecnológica se incorpore a todas las asignaturas.

Por esta razón, cuando en 2021 la gran compañía tecnológica estadounidense Facebook se convirtió en Meta y cambió el plan estratégico al desarrollo de su propio metaverso –entendido como un mundo virtual, inmersivo e interactivo–, el interés que desató la propuesta (un análisis del histórico de búsquedas con Google Trends muestra un ascenso súbito de la búsqueda del término “metaverso” en todo el mundo en esa semana) también se trasladó al mundo académico.

Pero su aplicación en las labores docentes no está exenta de problemas y dudas.

El metaverso aún no es para todos

Pese al potencial que ofrece el metaverso en el aula, no debemos olvidar que otro de los ejes educativos estratégicos es la inclusión. La ley nos invita a utilizar el “diseño universal de aprendizaje”, inspirado en el diseño arquitectónico universal, para plantear modelos de enseñanza que atienden a la diversidad del alumnado, ofreciendo adaptaciones que, si bien están pensadas para quienes las necesitan, también benefician al conjunto del grupo al facilitar un aprendizaje significativo.

Desde esta perspectiva, cabe preguntarse si esa herramienta es aplicable en contextos educativos diversos. En primer lugar, debemos considerar la brecha digital: ¿todo el alumnado tiene acceso a los dispositivos necesarios? ¿Cuentan con las competencias digitales adecuadas? En segundo lugar, muchas plataformas que usan el metaverso se sustentan en tecnologías de realidad extendida (virtual, aumentada o mixta) que, en la práctica, no garantizan que estudiantes con trastornos o discapacidad puedan acceder a ellas.

¿Aprendemos con el uso del metaverso?

Otro aspecto fundamental a la hora de incluir actividades del metaverso en el aula es definir cómo vamos a medir su impacto en el aprendizaje y cómo contrastaremos sus resultados con otros métodos, ya sean innovadores o tradicionales. A este respecto, hemos llevado a cabo un proyecto de investigación con el objetivo de evaluar la calidad científica de los trabajos publicados sobre metaverso y educación entre 2008 y 2024 en España.

Los resultados no son positivos. Los datos recabados no permiten saber con certeza si el metaverso mejora los procesos de aprendizaje, dado que una parte significativa de las publicaciones analizadas no parecen cumplir suficientemente con los estándares científicos.




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Por ejemplo, gran parte de los trabajos no especifican aspectos como la muestra, la metodología y las técnicas empleadas. Los datos de muchas de estas experiencias no son accesibles, lo que impide realizar revisiones sistemáticas periódicas para evaluar la evolución de la calidad científica en este campo y el impacto real del metaverso en el aprendizaje.

Además, no existe una muestra de experiencias docentes suficientemente transversal a las distintas etapas educativas, especialmente las obligatorias.

Lo que hay que tener en cuenta

A la luz de este contexto, proponemos una serie de requisitos para la incorporación del metaverso a las actividades del aula:

  1. El metaverso es una herramienta. Como tal, es un medio y no un fin. El objetivo no debe ser introducirlo en clase, sino que debemos definir un objetivo de aprendizaje donde lo identifiquemos como una palanca útil y novedosa.

  2. Hay vida fuera de Meta. Existen numerosos universos virtuales, algunos muy populares entre el alumnado, como Roblox, que también pueden utilizarse didácticamente. Debemos buscar el más adecuado, no el más famoso o espectacular. Igualmente, las tecnologías para crear metaversos también son múltiples. Por ejemplo, la fotografía 360º puede dar lugar a espacios de aprendizaje con tecnología más accesible que la realidad virtual o aumentada que también permiten un uso didáctico inmersivo.

  3. Es imprescindible valorar la accesibilidad de la herramienta seleccionada. Donde hay una brecha social o de aprendizaje, una nueva tecnología puede hacerla aun más evidente.

  4. Compartir nuestras experiencias en publicaciones abiertas permite a los docentes aprendamos unos de otros en un área donde por su novedad no puede haber aun expertos o guías definidas.

  5. Finalmente, es necesario que el docente se forme no sólo en el uso del metaverso, sino también en metodologías y técnicas científicas para evaluar su impacto educativo de manera fundamentada a lo largo del tiempo.

Las nuevas tecnologías son un medio para mejorar el proceso de aprendizaje, no un fin en si mismo: aunque incorporar el metaverso suscite un interés, no debemos apresurarnos sin comprobar su verdadera utilidad. Esperamos que los cinco puntos expuestos sirvan de guía para los docentes que deseen trabajar con esta herramienta en su aula.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Cinco consejos a tener en cuenta antes de usar el metaverso en el aula – https://theconversation.com/cinco-consejos-a-tener-en-cuenta-antes-de-usar-el-metaverso-en-el-aula-257486