Así es el primer tratamiento contra el alzhéimer que se puede administrar en casa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrico Castroflorio, Neurocientífico especializado en función sináptica y lípidos, Universitat de les Illes Balears

Leqembi IQLIK actúa contra las placas de la proteína β-amiloide, cuya acumulación en el cerebro se asocia al alzhéimer. sfam_photo/Shutterstock

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) acaba de aprobar, por primera vez, un tratamiento contra el alzhéimer que puede administrarse de forma sencilla en casa. Se trata de Leqembi IQLIK, una versión subcutánea del lecanemab, un anticuerpo clave que funciona retrasando el deterioro cognitivo y funcional de la enfermedad.

Hasta ahora, los pacientes y sus familias tenían que organizarse para acudir al hospital cada dos semanas y recibir el tratamiento por vía intravenosa, un proceso largo y agotador. El nuevo fármaco, que se administra de manera simple y con ayuda de un dispositivo parecido a un bolígrafo de insulina, evita el desplazamiento.

Si bien la Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprobó lecanemab en su versión intravenosa el pasado abril, todavía no se ha autorizado la formulación que se puede administrar en los domicilios, como sí ocurre ya en Estados Unidos. Así, aunque Europa fue pionera en dar luz verde al medicamento, el país norteamericano ha avanzado más rápido en ofrecer a los pacientes opciones más cómodas y accesibles.




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Cómo funciona Leqembi: evidencia de los ensayos clínicos

El alzhéimer se relaciona con la acumulación en el cerebro de una proteína llamada β-amiloide, la cual forma pequeños cúmulos tóxicos (protofibrillas) y grandes placas capaces de alterar la comunicación entre neuronas.

En el cerebro, las células de defensa (la microglía) funcionan como un equipo de limpieza. El problema es que las acumulaciones de β-amiloide impiden reconocer bien la “basura” y, por tanto, no se elimina.

Leqembi reduce el almacenamiento de las placas, actuando como si encendiera una linterna y enfocara en esos desechos: señala tanto los cúmulos pequeños como las placas más grandes, de modo que la microglía pueda detectarlos y retirarlos. Así, el entorno neuronal queda más despejado y se consigue frenar el avance del deterioro cognitivo.




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¿Qué implicaciones tiene esta terapia?

Leqembi no es una cura, pero en ensayos clínicos, como el CLARITY-AD, se ha visto que ralentiza en torno a un 27  % el deterioro cognitivo y funcional en pacientes con alzhéimer temprano. Es un efecto modesto pero con un gran impacto, ya que puede traducirse en más meses de autonomía y de calidad de vida.

Además, como ya hemos señalado, el avance no sólo se reduce al efecto del fármaco, sino también en su practicidad y comodidad: que un paciente pueda ponerse la inyección facilita seguir el tratamiento con regularidad, reduce el estrés de los cuidadores y ayuda a democratizar el acceso a la terapia.

El cambio también conlleva un aspecto muy simbólico. El alzhéimer ha sido durante décadas una enfermedad sin opciones terapéuticas de impacto. La aprobación de un formato práctico, casero, envía un mensaje esperanzador: el campo avanza y la biología del β-amiloide continúa siendo una diana relevante.

El discutido papel de las placas

No obstante, aunque la acumulación de amiloide es una de las señas de identidad del alzhéimer, su papel como causa principal sigue en debate. Durante años se diseñaron fármacos que eliminaban estas placas sin lograr mejorar la memoria ni frenar el deterioro cognitivo, lo que puso en duda la hipótesis.

Además, mientras algunos pacientes con placas no desarrollan demencia, en otros el amiloide convive con otros factores igualmente importantes, como la proteína tau, la inflamación o alteraciones en el metabolismo lipídico. Aun así, el hecho de que los tratamientos antiamiloide más recientes sí muestren beneficios clínicos devuelve protagonismo a esta diana y mantiene vivo el debate científico.




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Límites y precauciones

El mayor reto actual del alzhéimer es su diagnóstico temprano. Para estar completamente seguros de que una persona se encuentra en una fase inicial de la enfermedad (que en la mayoría de los casos transcurre sin síntomas evidentes) sería necesario analizar directamente el tejido cerebral, algo que requiere pruebas de imagen o la extracción del líquido cefalorraquídeo, no siempre disponibles.

El nuevo medicamento solo se recomienda en fases tempranas y en personas con diagnóstico confirmado de placas de amiloide. Además, al igual que otros anticuerpos de su tipo, puede causar efectos secundarios graves, como las llamadas anomalías detectadas en resonancias cerebrales (ARIA), hallazgos anormales en las imágenes del cerebro que señalan hinchazón o microhemorragias.

El precio también es en la actualidad una barrera importante: en Estados Unidos se ha fijado en unos 19 500 dolares (16 500 euros) anuales, lo que limita su alcance y plantea dudas sobre la cobertura en ciertas regiones del mundo, como en África, Asia, y América Latina, donde sus sistemas de salud públicos tienen recursos limitados.

Más allá del alzhéimer

El impacto de esta reciente aprobación trasciende la enfermedad, ya que además revela cómo un modelo basado en tratamientos biológicos complejos, caso de los anticuerpos, pueden adaptarse para su uso en casa.

Simplificar la administración de fármacos de larga duración no solo facilita la vida de pacientes y cuidadores, sino que también permite mantener los efectos de manera constante. Poder recibir la terapia en casa reduce viajes, estrés y largas esperas, al mismo tiempo que aumenta la probabilidad de que los pacientes sigan el tratamiento completo y durante más tiempo.

No se trata de una cura definitiva, pero sí es el camino hacia conseguir devolverle al cerebro parte de su equilibrio natural, creando un entorno más limpio y propicio para una correcta actividad neuronal.

Este avance nos recuerda, por otro lado, que todos los pasos en los avances clínicos cuentan: aunque no se erradique la enfermedad por completo, cada mejora en la administración, cada reducción en el deterioro cognitivo y cada día extra de autonomía representan un beneficio real para pacientes y familias.




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En definitiva, Leqembi IQLIK no es el final del camino. No revierte la enfermedad ni detiene por completo su progresión. Su efecto es limitado y requiere de una vigilancia médica estricta. Pero, sin duda, inaugura una nueva era: tratamientos biológicos contra el alzhéimer que pueden aplicarse en casa, de manera sencilla, y que podrían combinarse en el futuro con otras estrategias dirigidas a la inflamación, los desórdenes del metabolismo o el cáncer.

The Conversation

Enrico Castroflorio no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Así es el primer tratamiento contra el alzhéimer que se puede administrar en casa – https://theconversation.com/asi-es-el-primer-tratamiento-contra-el-alzheimer-que-se-puede-administrar-en-casa-265359

Avances en la vacuna contra el VIH: la tecnología de ARNm muestra un gran potencial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Isidoro Martínez González, Científico Titular de OPIs, Instituto de Salud Carlos III

Novikov Aleksey/Shutterstock

Cuatro décadas después de su descubrimiento, el VIH sigue siendo uno de los principales desafíos de salud pública a nivel mundial. Hasta la fecha ha causado la muerte de más de 44 millones de personas y su transmisión continúa en todos los rincones del planeta.

Se estima que, a finales de 2024, casi 41 millones de personas vivían con VIH. Ese mismo año, alrededor de 630 000 murieron por causas relacionadas con el virus y, aproximadamente, 1,3 millones se contagiaron.

El VIH es un retrovirus, lo que significa que puede integrar su material genético en el ADN de las células infectadas para esconderse del sistema inmunitario, lo que dificulta su erradicación del organismo.

Aunque aún no existe una cura, los tratamientos antirretrovirales actuales han transformado la historia de la infección por VIH. Gracias a ellos, hoy es una enfermedad crónica manejable para aquellos pacientes con acceso a los fármacos. Las personas infectadas pueden llevar una vida larga y relativamente saludable, aunque suelen enfrentarse a un envejecimiento prematuro en comparación con quienes no tienen el virus.

El gran reto: encontrar una vacuna

Durante décadas, lograr una vacuna eficaz contra el VIH ha representado uno de los mayores desafíos de la medicina moderna. ¿Por qué es tan difícil? Estos son algunos de los principales obstáculos:

  1. El virus ataca directamente al sistema inmunitario, debilitando las defensas necesarias tanto para combatir la infección como para responder a la vacunación.

  2. Tiene una alta capacidad de mutación (cambio), lo que complica el diseño de una vacuna universalmente efectiva.

  3. Demuestra una considerable habilidad para evadir a nuestras defensas, lo que reduce la eficacia de las respuestas inmunitarias inducidas.

  4. La principal proteína de superficie del VIH, denominada Env, es la responsable de la unión y entrada del virus en las células. Sería el objetivo ideal de una vacuna, ya que los anticuerpos neutralizantes que se producen tras la vacunación se unen a ella e impiden esa entrada. Sin embargo, es muy compleja y variable, lo que hace que sea un blanco increíblemente difícil de acertar.

  5. El VIH se integra en el genoma humano, lo que le permite permanecer oculto e inactivo durante largos períodos.

¿Una nueva era para las vacunas contra el VIH?

La misma tecnología de ARN mensajero (ARNm) que permitió el rápido desarrollo de las vacunas contra la covid-19 está siendo adaptada para combatir el VIH.

Dos estudios recientes, publicados en Science Translational Medicine, muestran resultados prometedores: vacunas experimentales basadas en ARNm lograron inducir anticuerpos neutralizantes, las defensas capaces de bloquear al virus antes de que infecte una célula, potentes y específicos en animales y humanos.

Esto representa un avance importante en la carrera por lograr una vacuna efectiva contra el VIH.

¿Cómo funciona?

Tradicionalmente las vacunas experimentales utilizaban trímeros solubles de la proteína Env. Sin embargo, este método dejaba expuesta una parte de la proteína (la base del trímero) que normalmente está oculta en el virus real. Esto podía inducir respuestas inmunitarias fuertes, pero mal dirigidas. Como resultado, no lograban neutralizar el virus.

Para resolver este problema los investigadores diseñaron una vacuna de ARNm que instruye a las células para producir la proteína Env unida a la membrana celular. Así se imita mejor su forma natural en el virus.

En un primer estudio, realizado en conejos y primates no humanos, esta versión de la vacuna generó respuestas de anticuerpos neutralizantes más fuertes que la versión soluble.

Resultados en humanos

A partir de estos resultados prometedores se inició un ensayo clínico de fase 1 en humanos para comparar ambas versiones de la vacuna. Se trató de un estudio con unos cien voluntarios en el que se analizó la seguridad del fármaco y la respuesta inmunitaria que generaba.

Los resultados mostraron una diferencia abismal: un 80 % de los participantes que recibieron la vacuna con Env anclada a la membrana de la célula generaron la codiciada respuesta de anticuerpos neutralizantes.

En cambio, solo el 4 % de a quienes se administró la versión soluble lograron esa respuesta.

Se trata de un ensayo clínico en fase 1, todavía preliminar. Por lo tanto, serán necesarios más estudios con más participantes para entender si la vacuna protege contra la infección y durante cuánto tiempo.

¿Y los efectos secundarios?

Las vacunas fueron, en general, bien toleradas. Sin embargo, el ensayo identificó un efecto secundario inesperado: aproximadamente el 6,5 % de los participantes desarrollaron urticaria (ronchas), y algunos experimentaron síntomas duraderos.

Aunque tratables, esta tasa fue más alta de lo observado con otras vacunas de ARNm, como las de la covid-19.

Curiosamente, otro conjunto de ensayos, que probaba una estrategia diferente de vacunación basada en la administración de ARNm en varios pasos, también reportó efectos secundarios en la piel. Esto sugiere que la combinación entre antígenos del VIH y la tecnología de ARNm podría estar relacionada, aunque esto aún requiere mayor investigación.

Conclusión: un paso firme hacia el futuro

Si bien estas vacunas aún no representan una solución definitiva, han demostrado que la combinación de la tecnología de ARNm con una estrategia más realista de presentación del antígeno (Env anclada a la membrana de la célula) es una herramienta poderosa en la búsqueda de una vacuna eficaz contra el VIH.

Los investigadores se muestran optimistas. Ajustes como la reducción de la dosis de ARNm podrían mitigar los efectos secundarios observados y mejorar aún más esta prometedora vía de investigación. Quizá en unos años la lucha contra el VIH cuente en su arsenal con la tan ansiada vacuna.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Avances en la vacuna contra el VIH: la tecnología de ARNm muestra un gran potencial – https://theconversation.com/avances-en-la-vacuna-contra-el-vih-la-tecnologia-de-arnm-muestra-un-gran-potencial-265204

La amenaza bélica deja a Europa rendida al miedo y sin capacidad para imaginar el futuro

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mónica Matellanes Lazo, PhD. Profesora Titular de Universidad en Comunicación y Publicidad. Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Europea Miguel de Cervantes

Pancarta que acusa de promover la guerra a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una manifestación el pasado 20 de junio en Milán. pcruciatti/Shutterstock

En los últimos años, hemos asistido al regreso del lenguaje bélico al discurso político y mediático europeo. Palabras como “defensa”, “guerra”, “enemigo” o “frontera” han vuelto con fuerza a ocupar titulares, intervenciones institucionales y campañas públicas. Pero más allá de los conflictos armados, lo que este lenguaje revela –y a la vez produce– es un cambio más profundo: la instalación de un régimen emocional basado en el miedo como eje organizador de nuestras vidas.

Este fenómeno no es nuevo, pero ha cobrado una nueva dimensión en la era de la hiperconectividad, la pospandemia y la ansiedad climática. No vivimos únicamente rodeados de peligros, sino inmersos en una narrativa de amenaza permanente. Ese relato condiciona cómo entendemos el mundo y también cómo lo sentimos.

Tensiones geopolíticas

La sensación de temor que flota en el aire, aunque imprecisa, encuentra sus fuentes en varias tensiones geopolíticas que reconfiguran el espacio simbólico y estratégico de la Unión Europea en estos momentos.

Rusia sigue expandiendo su máquina de guerra: en 2024 el gasto en defensa representó un 9 % del PIB ruso, y para 2025 se anticipa que su presupuesto militar supere al total de los Estados miembros de la UE. Su despliegue nuclear en Bielorrusia y la clara intención de reconfigurar el orden post-guerra fría contribuyen a un clima de inseguridad.

Esta reorganización geopolítica empuja a Europa hacia una defensa más autónoma y multipolar: Francia, Alemania y Reino Unido asumen ahora papeles más activos, incluida la garantía nuclear, mientras se busca un liderazgo compartido entre países.

De esta forma, Ursula von der Leyen impulsa un ambicioso plan, denominado Rearmar Europa o Preparación 2030, con una inversión global de hasta 800 000 millones de euros en cuatro años. Este programa prevé fortalecer la industria de defensa, crear préstamos específicos para armamento y suspender temporalmente las restricciones fiscales para permitir un aumento del gasto militar.

Nuevas formas de comunicar

Bajo todas sus formas, la comunicación, ya sea periodismo, publicidad, campañas institucionales o redes sociales, no se limita a informar. Opera como una arquitectura simbólica que modela la realidad emocional de la ciudadanía. No es casual que muchas decisiones cotidianas –viajar, consumir, elegir, confiar– estén hoy atravesadas por una percepción de inseguridad constante. Incluso imaginar el futuro se ha convertido en un ejercicio de contención más que de proyección.

Lo interesante es que este miedo no siempre responde a peligros concretos o inmediatos. A menudo es difuso, generalizado, simbólico. La amenaza puede ser el otro, lo extranjero, lo nuevo, lo desconocido.

Así, el miedo se convierte en un recurso de control suave: no obliga, pero condiciona; no impone, pero sugiere; no reprime, pero disuade.

Consecuencias en el consumo de la población

Uno de los ámbitos donde esto se observa con claridad es el del consumo. Las marcas han entendido hace tiempo que las emociones son más persuasivas que los argumentos racionales. En un clima de incertidumbre, venden promesas de protección: hogares más seguros, alimentos sin riesgos, servicios que anticipan cualquier contratiempo.

El marketing emocional ya no solo apela al deseo, sino al alivio, a la tranquilidad, a la sensación de control. Compramos, en muchos casos, no por placer, sino por contención.

Algo similar ocurre en la esfera política. Las campañas centradas en el orden y la seguridad proliferan, y suelen encontrar un terreno fértil en ciudadanías fatigadas por la incertidumbre. No es casual que discursos que prometen protección frente al caos tengan tanto éxito. En estos relatos, interpretados por la teoría de la puesta en seguridad (securization theory), el miedo no es un problema a resolver, sino una herramienta de cohesión. Se utiliza para legitimar políticas de vigilancia, justificar el cierre de fronteras o proponer el endurecimiento institucional. Consiste en aplicar estrategias de psicopolítica para controlar a la ciudadanía y aportar una sensación de seguridad y respuesta adecuada frente a los conflictos.

El papel de los medios de comunicación

La lógica de la espectacularización, la competencia por la atención y la búsqueda de impacto emocional llevan a una cobertura noticiosa que privilegia lo dramático, lo urgente, lo catastrófico. Esto no significa que se mienta, pero sí que se seleccionan y enmarcan los hechos de forma que refuercen una sensación de amenaza constante.

Se crea una atmósfera informativa donde lo extraordinario se vuelve cotidiano y lo inseguro norma. Así lo señalan estudios como los de George Gerbner, cuyas teorías sobre la realidad cultivada muestran cómo el consumo de medios modifica la percepción del riesgo.

No se trata de negar que vivimos tiempos complejos. Los conflictos internacionales, la crisis climática y las tensiones sociales son reales. El punto está en cómo se representan y qué efectos tienen esas representaciones en nuestra manera de habitar el mundo. Porque si solo se apela al miedo, si solo se estimula la respuesta defensiva, se corre el riesgo de empobrecer el repertorio emocional colectivo. De vivir con el deseo encapsulado, la empatía limitada y la imaginación bloqueada.

Urge pensar alternativas narrativas. La comunicación tiene un enorme poder performativo: puede reforzar el miedo, pero también puede ampliar horizontes. Puede diseñar atmósferas de repliegue, pero también inspirar vínculos, cuidado mutuo, esperanza crítica. No se trata de caer en discursos ingenuos o motivacionales, sino de generar relatos que complejicen, que contextualicen, que activen el pensamiento y devuelvan al ciudadano alguna luz de esperanza.

Es lo propone la UNESCO a través del enfoque de ciertas narrativas de esperanza. Esta estrategia convierte a la comunicación en la herramienta que permite habilitar el espacio donde imaginar futuros posibles.

Libertad emocional

En última instancia, deberíamos preguntarnos si estamos informando para cuidar o para domesticar. Si la apelación constante a la amenaza, aunque se transmita de forma involuntaria, no está desactivando nuestra capacidad de vivir con libertad emocional. Porque una sociedad dominada por el miedo es también una sociedad menos democrática, menos creativa y menos viva.

No se trata de eliminar el miedo, que es una emoción legítima, sino de evitar que se convierta en el único filtro con el que miramos la realidad. Recuperar la posibilidad de imaginar otras realidades, otras formas de vincularnos, otras maneras de habitar el mundo, es hoy una tarea tan urgente como política. En este contexto, la comunicación no es una herramienta neutra, sino un campo de disputa clave para influenciar y crear determinadas percepciones sobre los públicos.

The Conversation

Mónica Matellanes Lazo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La amenaza bélica deja a Europa rendida al miedo y sin capacidad para imaginar el futuro – https://theconversation.com/la-amenaza-belica-deja-a-europa-rendida-al-miedo-y-sin-capacidad-para-imaginar-el-futuro-262784

¿Y si usamos las pantallas para estar más cerca de la naturaleza?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Teresa Silva Fernández, Personal Docente e Investigador en Formación en el área de Teoría e Historia de la Educación, Universidad de Salamanca

Zulfiska/Shutterstock

Desde hace algunos años, los niños y niñas pasan cada vez más tiempo en casa o en espacios cerrados, mirando a una pantalla, y menos en la calle y en espacios naturales. Esta pérdida de contacto con el entorno natural tiene consecuencias en su desarrollo.

Entre las muchas preocupaciones que suscita este aumento del uso de pantallas (sedentarismo, aislamiento, sobreexposición e, incluso, adicción), también tenemos que tener en cuenta las cosas que niños y adolescentes dejan de hacer cuando los algoritmos se “comen” su tiempo. Una de esas actividades es estar al aire libre, y las consecuencias van más allá de un aumento de los casos de sobrepeso infantil.

Nuestro proyecto de investigación estudia cómo impacta en el desarrollo de las identidades infantiles el superávit de tecnología y el déficit de naturaleza. Hemos escuchado, además, a los propios niños y niñas.

Una visión reducida de la tecnología

Algunos resultados muestran que existe una relación condicionante entre la preferencia por las pantallas y una mayor distancia con la naturaleza. No nos referimos solo a una pérdida de presencia en el entorno natural, sino a la pérdida de conexión afectiva y simbólica con ella.

Dibujo infantil de una videoconsola.
Dibujo infantil como respuesta a la pregunta ‘¿Qué es para ti la tecnología?’ en el estudio pictórico del proyecto NATEC-ID.
Imagen proporcionada por los autores del estudio.

En un reciente estudio pictórico (una investigación cualitativa basada en los dibujos de los sujetos investigados), hemos pedido a 2 586 niños y niñas de entre 9 y 12 años de edad que representaran en un dibujo libre qué es para ellos y ellas la tecnología. Su visión a menudo tiene que ver con smartphones o videoconsolas, en lugar de reconocer el universo digital infinito al que accedemos desde esas pantallas.

Esto supone uno de los puntos clave para la transformación de uso. Se trata de que los niños consigan tener una visión real de las posibilidades digitales que permita a la infancia acercarse al entorno digital como lo que realmente es: el nuevo parque del siglo XXI.

¿Por qué les gustan tanto?

Para poder transformar el sentido de las pantallas en las vidas de nuestras niñas, niños y adolescentes, es necesario entenderla. ¿Qué hacen con las pantallas? ¿Por qué les gustan tanto? El secreto no es otro que su capacidad ilimitada de posibilidades, su carácter estimulante y la recompensa inmediata que ofrecen.

A medida que crecen, se consolidan los hábitos de uso de las pantallas y el tipo de actividades que realizan. Los niños y las niñas de entre 9 y 12 años utilizan las pantallas con objetivos lúdicos y didácticos, pero sus principales actividades cotidianas se realizan al margen de las pantallas.

En cambio, los adolescentes, además de aumentar la frecuencia de uso, centran sus actividades en la comunicación permanente con sus iguales a través de diferentes redes sociales.




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Hemos podido comprobar que las prohibiciones por parte de las familias o los centros escolares frente a las dinámicas y tiempos de uso tiene poco efecto. Los adultos necesitamos estar disponibles y presentes en el empleo de las pantallas: conversar, observar, preguntar y establecer límites claros. También proponer alternativas y servir de ejemplo desde el uso que nosotros y nosotras hacemos de los dispositivos.

Al conocer los motivos por los que los más jóvenes se sienten atraídos por las pantallas, podemos imaginar alternativas. De esta manera, la pregunta pasaría a ser: ¿es posible una tecnología que nos ayude a explorar el mundo de manera saludable?

Tecnología para estar en la calle

Sabemos que el uso de la tecnología en entornos naturales es un elemento clave para entender la relación de la infancia y la adolescencia con la naturaleza. Con este objetivo de transformación y equilibrio, hemos codiseñado con informáticos y los propios menores una app móvil llamada NaturKingdom, pensada para acercarles a su entorno natural.

Dos niños utilizando la app desarrollada por el proyecto NATURTEC-kids Living Lab.
María Teresa Silva Fernández.

El funcionamiento de esta aplicación, ahora mismo en fase beta (es decir, en fase de pruebas), invierte el sentido de uso de las pantallas. Para poder jugar, los jóvenes deben situarse físicamente en los parques de la ciudad de Salamanca. Además, deben interactuar con el entorno y con otras personas, mientras detectan la presencia de mascotas que deben incorporar al juego capturándolas desde el lugar que indique el mapa.




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Una vez que tengan al menos una, deberán desplazarse hasta la arena de juego y enfrentarse a otros jugadores en batallas culturales basadas en preguntas relacionadas con el entorno. El ganador se quedará con la mascota de su contrincante e irá conquistando los parques de la ciudad.

Educar entre pantallas

Aceptar la presencia de las pantallas no significa depender de ellas ni rendirse ante su uso. Pero sí implica asumir que forman parte de la vida de la infancia y la adolescencia. Esto exige que nos hagamos cargo, de manera consciente, de cómo convertirlas en espacios seguros y saludables. Espacios a los que pertenecemos y en los que participamos como ciudadanos digitales.

Dos pantallas del videojuego diseñado para fomentar el contacto con la naturaleza.
María Teresa Silva Fernández.

Si el reto es transformar el sentido de las pantallas en la infancia y la adolescencia, necesitamos incluirlas en los procesos de desarrollo. Y confiar en que, con el apoyo y acompañamiento necesarios, las pantallas pueden convertirse en un entorno positivo, seguro y edificante en su desarrollo humano y en su educación.

The Conversation

María Teresa Silva Fernández recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación

José Manuel Muñoz Rodríguez recibe fondos de Ministerio de ciencia.

Ministerio de Ciencia e Innovación

ref. ¿Y si usamos las pantallas para estar más cerca de la naturaleza? – https://theconversation.com/y-si-usamos-las-pantallas-para-estar-mas-cerca-de-la-naturaleza-257147

Günther Anders, de visionario de la tecnología a ‘sembrador de pánico’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Florence Lojacono, Profesor Titular de Universidad, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

El grupo especial del ejército ucraniano “Alpha” junto a un dron empleado como arma en la guerra a principios de 2020. L. Nord, CC BY

El filósofo alemán Günther Anders (Günter Stern, 1902-1992) suele recordarse más como el primer marido de Hannah Arendt que como un pensador clave en nuestra forma de entender la tecnología.

Günther Stern y Hannah Arendt, 1929.
Wikimedia Commons.

Sin embargo, fue un filósofo y periodista independiente desde sus comienzos. Se exilió en Estados Unidos en 1936 y terminó su vida en Austria, convertido en una de las voces más firmes del movimiento antinuclear.

Era un pensador distinto: su pseudónimo, Anders, significa “otro” en alemán. Lo que hoy llamaríamos un autor disruptivo. En 1956, publicó La obsolescencia del hombre, una de las críticas más radicales a la tecnología moderna.

Un mundo de fantasmas

Por “tecnología moderna” debemos entender, en 2025, las tecnologías de la mediación. Son técnicas que nos sumergen en una realidad constantemente retocada, filtrada y cada vez más distante de la experiencia directa. A esa fabricación de lo real que sustituye lo vivido, Anders la llamó “fantasmas”.

Recordemos la película The Truman Show (1998). Truman vive en un mundo completamente artificial. Cada gesto, cada paisaje, cada amistad y cada amanecer han sido diseñados para retransmitirse en directo en un espectáculo planetario. La cinta no es solo una ficción distópica: a través de la exageración –un método que Anders reivindicaba como revelador de los peligros latentes–, ilustra cómo sería vivir rodeados de fantasmas.

Fotograma de la película El show de Truman.
Paramount Pictures., CC BY

Antes que el escritor, filósofo y cineasta Guy Debord (La sociedad del espectáculo, 1967) o el filósofo y sociólogo Jean Baudrillard (La sociedad de consumo, 1970), Anders advirtió que la experiencia directa del mundo estaba siendo sustituida por su puesta en escena. Más recientemente, la filósofa Virginia Ballesteros señaló que estas mediaciones no son meras herramientas, sino la condición misma de nuestro acceso al mundo.

Hoy la proliferación de fantasmas andersianos es más evidente que nunca. La inteligencia artificial generativa (herramientas como ChatGPT, Midjourney o Sora) produce textos, imágenes y vídeos indistinguibles de lo real. Los deepfakes reconfiguran la política, convirtiendo discursos y rostros en simulacros convincentes. Los avatares, los chatbots y la realidad aumentada disuelven al individuo singular en construcciones fabricadas para el consumo de masas.

La ilusión del “buen” y “mal” uso

Más disruptivo aun que el concepto de fantasma fue su crítica a la distinción entre “buen” y “mal” uso de la tecnología.

Distinguir entre ambos, en efecto, es una figura retórica llamada “disociación de noción”. Como todo recurso retórico, resulta persuasivo. Sin embargo, en nuestro caso, descansa en una ilusión: la de que la tecnología sea neutral. Nada más falso. Según defendía Anders, la amenaza no está en el uso que hagamos de ella, sino en su propia esencia. En pocas palabras: todo lo que una herramienta permite hacer, tarde o temprano se hará, sin detenerse en lo ético. No es nada tranquilizador, de ahí que se definiera como un “sembrador de pánico”.

La tecnología en cuestión no es la que sale de las fraguas de un herrero. Son tecnologías punteras que encierran la posibilidad de una destrucción masiva. Hiroshima y Auschwitz lo fueron. Por eso, Anders consideraba estéril la discusión sobre si un instrumento se usa “para bien” o “para mal”. En contraste, buena parte del discurso actual sobre inteligencia artificial –el de Yuval Noah Harari, por ejemplo– sigue anclado en esa distinción retórica. Para Anders era, más bien, un problema ético.

No sorprende, entonces, que se convirtiera en un activista antinuclear. También fue un precursor al advertir sobre los riesgos que la expansión tecnológica suponía para la ecología. Si un artefacto tiene el potencial de matar a millones de personas, terminará siendo utilizado con ese fin. Y si puede desequilibrar el ecosistema del planeta, lo hará. A eso lo llamó “globocidio”… hoy hablamos de ecocidio.

Un pensador más actual que nunca

La tecnología, por su propia lógica, acaba siempre por desplegar todas las posibilidades que encierra. Su crítica no se limitaba a señalar riesgos. Se atrevía a cuestionar el corazón mismo de la idea de progreso.

Cuidado, sin embargo, con tacharlo de tecnófobo. El filósofo francés Michel Onfray lo expresó con claridad: la crítica de Anders no apunta contra el progreso en sí, sino contra su sacralización como religión industrial.

Releer a Anders no es arqueología filosófica, sino una urgencia. Su crítica de los fantasmas y su rechazo de la neutralidad tecnológica iluminan hoy los debates sobre inteligencia artificial, biotecnología y digitalización. Al hacerlo, ponen en duda certezas quizá demasiado cómodas.

Lejos de ser un ludita, Anders desenmascaró la fe ciega en el progreso y señaló sus zonas de sombra. En un tiempo marcado por la colonización digital de la vida, su voz resuena con una fuerza más necesaria que nunca.

The Conversation

Florence Lojacono no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Günther Anders, de visionario de la tecnología a ‘sembrador de pánico’ – https://theconversation.com/gunther-anders-de-visionario-de-la-tecnologia-a-sembrador-de-panico-264601

Las conflictivas historias de los médicos israelíes que trataron a prisioneros palestinos en el campo de detención Sde Teiman

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Merav Amir, Reader of Human Geography, Queen’s University Belfast

Personal militar israelí frente al hermético centro de detención de Sde Teiman, en el desierto del Néguev, al sur de Israel. Mostafa Alkharouf/Anadolu via Getty Images

Al final de nuestra conversación, Nathan (seudónimo) repetía, casi para sí mismo: “Quizás deberíamos haber hecho más. Quizás podríamos haber hecho más. Quizás podríamos haber hecho algo con respecto al campamento en sí. Con respecto a los perros. Seguíamos oyendo a los perros. Todas las noches”.

Nathan, cirujano jefe en uno de los hospitales más grandes de Israel, se refería a Sde Teiman, un campamento militar situado en el desierto del Néguev, en el sur de Israel, que, tras el ataque del 7 de octubre de 2023, se convirtió en un centro de detención para presos de Gaza.

Inicialmente, este campamento sirvió para encarcelar a miembros de la fuerza Nukhba, la unidad de Hamás que lideró la masacre en el sur de Israel. Pero desde entonces, y durante todo el posterior asalto de Israel a Gaza, Sde Teiman ha sido un “lugar secreto” en el que se retenía a los palestinos capturados por el ejército israelí dentro de Gaza, incluidos muchos que afirman no haber participado en los combates.

El antiguo campo secreto se ha convertido en tristemente célebre tras las denuncias de violencia, abusos y crueldad sin precedentes que, según se ha informado, tuvieron lugar en él. Un soldado que prestó servicio allí se refirió a él como un “campo de tortura sádico”.

Nathan nunca pisó el campo. Pero fue uno de los pocos médicos israelíes que se ofrecieron voluntarios para trabajar en un centro médico que funcionaba junto a él, donde algunos de los detenidos más gravemente heridos de Sde Teiman recibían tratamiento. Este centro se creó después de que muchos hospitales israelíes se negaran a admitir a cualquier persona sospechosa de haber participado en la masacre del 7 de octubre, muchas de las cuales estaban gravemente heridas.

La decisión de Nathan de prestar servicio en este centro no fue fácil, según nos explicó. Aunque no tenía reservas en tratar a los detenidos del campamento y consideraba que era su deber como médico atender a los pacientes sin importar quiénes fueran (especialmente si nadie más los trataba), su trabajo en el centro médico de Sde Teiman, que ha mantenido en secreto ante su familia y sus colegas, sigue atormentándolo. “En última instancia”, dijo, “me convirtió en un criminal de guerra”.

Entrevistamos a Nathan para un libro que estamos escribiendo sobre torturas en Israel. En nuestra investigación, llevada a cabo durante los últimos cinco años con la organización israelí de derechos humanos Comité Público contra la Tortura en Israel (Pcati), estudiamos hasta qué punto los sistemas de salud y otras instituciones cívicas se han convertido en cómplices de las torturas, que se han vuelto más generalizadas y brutales desde los atentados del 7 de octubre.

Después de que también comenzaran a aparecer testimonios desgarradores desde el centro médico, nos propusimos investigar el asunto. Las historias de este centro hablaban de pacientes recluidos en condiciones humillantes y degradantes, de una atención médica deficiente que provocaba complicaciones médicas (incluidas amputaciones innecesarias debido al uso constante de esposas) y de pacientes que morían por negligencia.

Nathan y otros dos médicos que trabajaban allí y a los que entrevistamos aportan nuevos datos sobre las condiciones dentro del centro médico y, en general, sobre la actuación del sistema sanitario israelí tras los ataques del 7 de octubre. Sus relatos nos permiten ver, como todos ellos dejaron claro de diversas maneras, cómo incluso las personas con las mejores intenciones pueden convertirse en cómplices de crímenes de guerra.

‘Todos sufrían un dolor insoportable’

Poco después de los atentados del 7 de octubre de 2023, Nathan recibió una llamada del Ministerio de Sanidad israelí preguntándole si estaría dispuesto a tratar a algunos de los autores de las atrocidades. El ministerio se puso en contacto con un pequeño número de médicos después de que muchos hospitales y algunos médicos se negasen a tratar a personas consideradas como terroristas salvajes.

Los médicos tienen la obligación ética de atender a todas las personas, independientemente de quiénes sean o qué hayan hecho. De hecho, el sistema sanitario israelí se enorgullecía de tener una larga trayectoria en el trato a todo tipo de pacientes, incluidos combatientes enemigos, terroristas suicidas y líderes de Hamás. Pero tras los atentados del 7 de octubre, por razones que analizaremos más adelante, los hospitales comenzaron a rechazarlos.

El centro médico de Sde Teiman se creó para que los detenidos recluidos en el campo principal pudieran recibir tratamiento médico sin tener que ser ingresados en hospitales públicos. Recordando la primera vez que visitó las instalaciones, Nathan nos dijo: “No tenía ni idea de adónde iba ni de qué me esperaba”. Creía que sería una solución temporal y, desde luego, no imaginaba que acabaría trabajando allí durante muchos meses.

Reportaje de BBC News sobre el trato a los presos en el centro de detención de Sde Teiman, agosto de 2024.

Durante las primeras semanas, sin el equipo adecuado, los medicamentos apropiados, un aparato logístico que funcionara e incluso una afiliación institucional adecuada, los médicos tuvieron que improvisar y confiar en su ingenio. “Al final, esta instalación estaba bien equipada en comparación con un hospital de campaña… Pero la cuestión es”, insistió Nathan, “que un hospital de campaña debe ser temporal; no se pueden realizar operaciones en una tienda en medio del desierto”.

Cuando nos reunimos a finales de 2024, Nathan no se sentía cómodo y parecía muy preocupado. Varias veces durante la conversación nos dijo: “nadie puede saber quién es Nathan”. Al ver lo angustiado que estaba por ser descubierto, nos sorprendió que hubiera aceptado ser entrevistado. Pero, sin que lo supiéramos, unos días antes de contactar con él, había asistido a una charla pública que dimos sobre nuestras investigaciones. Probablemente por eso, cuando nos pusimos en contacto, aceptó inmediatamente reunirse con nosotros.

Además de Nathan y los otros dos médicos que trabajaban en el centro, también entrevistamos a personas que participaban de alguna manera en su funcionamiento: dos miembros del comité de ética de la Asociación Médica de Israel, un experto en ética médica que asesoraba a los médicos que trabajaban en el centro de Sde Teiman y profesionales de los derechos humanos que lo investigaban. También entrevistamos a personal médico y sanitario de siete de los hospitales más grandes de Israel, así como a varios funcionarios del Gobierno israelí que trabajaban en el sistema sanitario y en el Ministerio de Justicia.

Aunque la mayoría de los entrevistados hablaron a condición de mantenerse anónimos, Nathan se mostró especialmente cauteloso. Lo que más le preocupaba era que él o su familia se convirtieran en blanco de activistas israelíes de derecha si se enteraban de que había tratado a “terroristas”. Pero también le preocupaban las reacciones de sus colegas: ni siquiera su superior inmediato sabía lo que había estado haciendo, salvo que había sido llamado a filas para cumplir con el servicio militar.

Además, Nathan quería protegerse de las críticas de los miembros de la comunidad de izquierda que consideraban a cualquier persona relacionada con las instalaciones de Sde Teiman como un criminal de guerra. Sin embargo, estaba claro que él también pensaba que la mera existencia de las instalaciones médicas era un delito, a pesar de que siempre había intentado proporcionar a los pacientes la mejor atención posible.

De hecho, Nathan nos contó que, mientras trabajaba allí, había intentado en repetidas ocasiones que se cerrara el centro médico. “Los pacientes no podían recibir el tratamiento que necesitaban. Todos ellos debían ser ingresados en un hospital normal”.

Después de muchos meses, una vez que “ya no era una situación de emergencia” y cuando Nathan se dio cuenta de que sus esfuerzos por cerrar el centro eran inútiles, sintió que no podía “seguir allí” y renunció.

Esposado, con los ojos vendados y con pañales

Nos pusimos en contacto con Ben (también un seudónimo) para entrevistarlo debido a su colaboración con otra organización de derechos humanos, con el fin de preguntarle sobre el tratamiento médico que reciben los palestinos en las cárceles israelíes tras los atentados del 7 de octubre. Durante nuestra conversación, cuando se enteró de que estábamos escribiendo sobre el centro médico de Sde Teiman, nos contó que a él también lo habían llamado a finales de 2023 para prestar servicio allí.

Ben, un médico mucho más joven que los otros a los que entrevistamos, trabaja en uno de los hospitales públicos de Israel. Recordó que un colega le pidió que ayudara a realizar una intervención a un paciente de Gaza al que había tratado anteriormente. Inmediatamente se subió a su coche y condujo hasta Sde Teiman, siguiendo las indicaciones que le habían dado por teléfono, sin saber exactamente adónde iba.

Una vez en el centro médico, Ben dijo que se quedó asombrado por lo que vio. Aunque era finales de diciembre y el lugar llevaba más de dos meses en funcionamiento, “los pacientes seguían sin llevar nada más que pañales”. Nos contó que seguían esposados a sus camas y con los ojos vendados en todo momento, incluso mientras recibían tratamiento médico. No se les permitía levantarse de la cama, por lo que tenían que defecar en ella cuando necesitaban hacer sus necesidades.

Ben llevó a cabo el procedimiento que se le había encomendado. Pero una vez llegó a casa, se dio cuenta de la realidad de lo que había presenciado: “Decidí no volver a pisar ese centro nunca más”.

Como estaban esposados, el personal de enfermería tenía que hacerlo todo por los pacientes. Los lavaban, les cambiaban los pañales e incluso tenían que alimentar a algunos de ellos con comida líquida a través de pajitas. Estos relatos fueron confirmados por los otros dos médicos que entrevistamos y que habían trabajado en el centro.

Los médicos describen las condiciones dentro del centro médico de Sde Teiman: BBC News, mayo de 2024.

Nathan nos dijo varias veces: “Debéis destacar el cuidado y la dedicación de las enfermeras”, que bañaban, alimentaban y cuidaban a personas a las que pocos estaban dispuestos a atender. Sin embargo, aunque esto es sin duda digno de mención, especialmente en aquellas circunstancias, la mayoría de estos pacientes habrían podido ir al baño, ducharse y alimentarse por sí mismos si no hubieran estado inmovilizados en sus camas las 24 horas del día. El uso indiscriminado de tales restricciones en los pacientes viola la ley israelí, y se considera una forma de tortura según los códigos éticos tanto de Israel como internacionales.

“Al principio, [el uso de esposas] puede haber sido necesario porque tratábamos a personas muy peligrosas” que acababan de cometer una brutal masacre, explicó Nathan. Describió un grave ataque a una empleada del que fue testigo y confirmó: “Tuvimos varios casos en los que los pacientes agredieron al personal”.

Pero, continuó, “no tenían justificación después de las primeras semanas. Para entonces, se podrían haber implementado otras precauciones y se podrían haber realizado evaluaciones para determinar quién podía suponer un peligro para el personal y aún necesitaba estar esposado”.

Nathan dijo que, al final, muchos de los pacientes atendidos por los médicos y enfermeras no eran peligrosos. “Se deberían haber tomado medidas para que esos pacientes pudieran ser atendidos en un hospital general en Israel”.

Tras visitar las instalaciones médicas de Sde Teiman a finales de febrero de 2024, los miembros del comité ético del Ministerio de Sanidad israelí informaron de que todos los pacientes seguían encadenados a sus camas por las cuatro extremidades, a pesar de que el propio ejército israelí admitió, en diciembre de 2023, que muchos de los detenidos en Sde Teiman no eran sospechosos de estar relacionados con Hamás u otras facciones militantes. Muchos de los encarcelados en Sde Teiman, incluidos algunos que habían permanecido detenidos durante meses y estaban encadenados a sus camas, acabarían siendo liberados sin cargos.

‘Hicimos todo lo que pudimos’

El relato de Nathan fue respaldado por nuestro tercer entrevistado, Yoel Donchin, un anestesista sénior que también prestó servicio en el centro médico durante muchos meses. Donchin describió algunos de los pacientes que trató al New York Times en junio de 2024, explicando que uno era parapléjico, otro padecía obesidad mórbida y un tercero había necesitado utilizar un tubo respiratorio desde la infancia. Donchin concluyó que era “muy improbable” que alguno de ellos hubiera participado en los combates. “Se llevan a todo el mundo”, dijo, refiriéndose a las acciones del ejército israelí en Gaza.

Como ya había hablado públicamente sobre sus experiencias en las instalaciones, Donchin fue fácil de localizar. A diferencia de Nathan y Ben, no le importó que utilizáramos su nombre real y no tuvo reservas sobre su participación allí.

Después de defender públicamente su decisión de prestar servicio en el centro, Donchin y el resto del equipo médico que trabajaba allí fueron criticados por organizaciones de derechos humanos, incluidos miembros de la junta directiva de Pcati. Tratar a los pacientes allí, afirmaron, era “una vergüenza moral y una violación de todos los principios éticos” a los que deben comprometerse los médicos.

Sin embargo, tras un par de horas de larga conversación en su tranquila casa de las afueras de Tel Aviv, empezamos a conciliar los datos que teníamos sobre Sde Teiman con el relato de Donchin sobre su experiencia trabajando en el centro médico. Él comparó la situación en Israel inmediatamente después del 7 de octubre con “un suceso con múltiples víctimas”, y explicó que, en tales condiciones, “la ética médica es diferente”. En el caos de las primeras semanas tras los ataques, nos dijo, “nadie sabía lo que estaba haciendo. Los hospitales estaban abarrotados de pacientes y el sistema estaba desbordado”.

Donchin dijo que incluso algunos soldados israelíes heridos en el ataque de Hamás no pudieron recibir toda la atención que necesitaban. Tras el 7 de octubre, nos dijo: “Todo el sistema sanitario [israelí] estaba completamente desorganizado. Durante el primer mes, no se podía hablar de Estado en absoluto”.

En medio de este caos, Donchin nos dijo: “Hicimos todo lo que pudimos”. Explicó que, cuando no se suministraba la nutrición que necesitaban los pacientes, el personal la compraba por su cuenta. Cuando alguien necesitaba ser atendido por un especialista, recurrían a sus redes personales para traer a colegas con la experiencia necesaria, ya fuera para que acudieran al centro o, cuando eso no era posible, para que dieran consejos a través de una videollamada.

Sin embargo, aunque estas medidas de emergencia pueden haber sido eficaces, “no deberían haber sido la solución”. En última instancia, dijo Donchin, estas “concesiones e improvisaciones” significaban que los médicos estaban operando bajo “una bandera negra de ilegalidad”.

Según el experto en ética médica que asesoró a los médicos que trabajaban en Sde Teiman: “En este primer mes, tratar a quienes acababan de participar en la masacre planteó retos particulares”, porque algunos eran muy peligrosos y agresivos. “Los hospitales generales no están preparados para tratar a pacientes que suponen tal riesgo para el personal”.

Sin embargo, también afirmó que “Israel contaba con planes de contingencia detallados para tal escenario, que incluían la preparación de una sala dedicada a los combatientes enemigos en uno de los principales hospitales. Pero nunca se llevaron a cabo”.

‘Deberían dejar que se pudriese’

Muchos de los casi 200 militantes de Hamás que participaron en los ataques del 7 de octubre y fueron capturados en Israel resultaron heridos en los combates. Al principio fueron trasladados a hospitales generales, pero la noticia se difundió rápidamente, lo que provocó numerosas respuestas de turbas que asaltaban las salas de los hospitales y atacaban al personal y a pacientes que sospechaban que eran palestinos.

Para proteger la seguridad tanto de los pacientes como del personal, los hospitales israelíes comenzaron a negarse a admitir a estos pacientes. Pero algunos miembros del personal médico también expresaron “dificultades” para tratar a aquellos que sospechaban que habían cometido las atrocidades del 7 de octubre.

El 11 de octubre de 2023, Moshe Arbel, ministro de Sanidad de Israel en aquel momento, respaldó oficialmente esta reticencia mediante la promulgación de una ordenanza en la que se establecía que los hospitales generales no debían tratar a “terroristas de Gaza”. Esta directriz también permitió a los hospitales israelíes denegar la atención médica a cualquier palestino procedente de cualquier centro penitenciario.

El personal que trabajaba en algunos de estos hospitales nos contó después que había oído con frecuencia a sus compañeros hacer declaraciones como “Gaza debería ser borrada del mapa” o “en mi opinión, todos los bebés de Gaza son terroristas y pueden morir”, a veces en reuniones formales del personal y delante de compañeros palestinos.

También escuchamos historias de personal médico que mostraba un desprecio explícito por las lesiones y el bienestar de aquellos que sospechaban que formaban parte de la fuerza Nukhba y, en algunos casos, de los detenidos palestinos de Gaza en general.

Por ejemplo, Nathan nos contó que llamó a un especialista de alto nivel cuando necesitaba asesoramiento urgente sobre el tratamiento de uno de los detenidos en Sde Teiman, solo para que le dijeran: “En mi opinión, hay que dejar que se pudra”. Y según Ben: “El 8 de octubre, fui testigo de cómo un médico insertaba un tubo en los pulmones de un paciente de la fuerza Nukhba sin anestesiarlo. Probablemente hubo otros casos similares”.

“Paradójicamente”, nos dijo Ben, “los médicos del centro médico de Sde Teiman tenían un compromiso y una comprensión mucho más profundos de su responsabilidad de atender a estos pacientes”. Según él, era en los hospitales generales donde había encontrado más “violencia verbal, menos atención” y algunos casos de maltrato físico.

Según quienes trabajaban en Sde Teiman, al tratarse de un centro improvisado, con falta de equipamiento y personal, si un paciente necesitaba un tratamiento urgente que no se podía proporcionar in situ, a veces se le trasladaba a uno de los hospitales generales de Israel. Nathan describió cómo pasaba largas horas al teléfono cada vez, llamando a diferentes centros hospitalarios hasta que encontraba uno dispuesto a admitir al paciente. Pero era precisamente la existencia del centro médico de Sde Teiman lo que permitía a muchos hospitales eludir sus responsabilidades, ya que, aparentemente, estos pacientes ya estaban recibiendo tratamiento.

Y cuando se realizaba una intervención hospitalaria, los pacientes eran rápidamente enviados de vuelta al centro médico de Sde Teiman, tal y como se describe en esta carta filtrada dirigida al Ministerio de Salud de Israel por un médico que trabajaba en el centro:

“Los pacientes que han sido sometidos a operaciones importantes, como cirugías abdominales para resecciones intestinales, son trasladados, tras aproximadamente una hora de observación postoperatoria, al centro médico de Sde Teiman, que cuenta con un solo médico durante la mayor parte del día, acompañado de un equipo de enfermería, algunos de los cuales solo tienen formación médica”.

Finalmente, el personal del centro médico de Sde Teiman consiguió que algunos pacientes fueran liberados de las esposas que les ataban a la cama por las cuatro extremidades y que pudieran llevar batas de hospital en lugar de pañales. Pero, independientemente de sus esfuerzos por proporcionar una mejor atención, y a pesar de sus importantes luchas y éxitos parciales, tratarlos allí era, en opinión de muchos observadores y de algunos de los propios médicos, convertirse en cómplices de violaciones del derecho internacional y de Israel.

La carta anónima enviada al Ministerio de Salud de Israel afirmaba que las condiciones del centro a menudo provocaban “complicaciones y, en ocasiones, incluso la muerte del paciente”:

“Esto nos convierte a todos –a los equipos médicos y a los responsables de los ministerios de Sanidad y Defensa– en cómplices de la violación de la legislación israelí y, lo que es peor para mí como médico, de la violación de mi compromiso básico con los pacientes, estén donde estén, tal y como juré cuando me licencié hace 20 años”.

El dilema de los médicos

Ben solo visitó el centro médico de Sde Teiman una vez, pero el remordimiento le acompaña desde entonces. “Debería haber dado media vuelta en cuanto vi que tenían a los pacientes desnudos y esposados a sus camas”, nos contó. “Tratar a los pacientes allí no solo era una violación de nuestros códigos éticos como médicos, sino que era participar en crímenes de guerra, si no en crímenes contra la humanidad. Eso era algo que no estaba dispuesto a considerar”.

Continuó diciendo: “Prestar servicio allí mitigó eficazmente la crisis que se hubiese producido si ningún médico hubiera aceptado hacerlo. El personal médico permitió que las instalaciones de Sde Teiman siguieran funcionando, y la existencia de dichas instalaciones permitió a los hospitales negarse a tratar a esos pacientes”.

Aunque el campo de detención de Sde Teiman albergó a cientos de detenidos durante largos periodos, su centro médico no podía tratar a más de 15 pacientes a la vez. Por lo general, solo se atendía a quienes tenían lesiones graves, a menudo cuando su estado ya se había deteriorado. Según nuestros entrevistados, esto significaba que las lesiones se infectaban con frecuencia, lo que provocaba amputaciones de extremidades que se podrían haber evitado fácilmente.

En el campo de detención principal, las enfermedades no tratadas causaban complicaciones, debilidad y, en algunos casos, la muerte. Los datos públicos más recientes muestran que, entre octubre de 2023 y julio de 2024, al menos 36 detenidos fallecieron dentro de Sde Teiman. En menor medida, la retirada de la atención médica también se ha convertido en la norma en otras prisiones y centros de detención donde se encuentran recluidos palestinos. Según los datos más recientes (aún sin publicar) que hemos recibido de Médicos por los Derechos Humanos (Israel), entre octubre de 2023 y julio de 2025, 52 palestinos han fallecido en instalaciones militares y 41 en prisiones israelíes.

Negar atención médica a una persona encarcelada puede constituir en sí mismo un acto de tortura. Aunque comúnmente al escuchar la palabra tortura podemos pensar en huesos rotos, uñas arrancadas o descargas eléctricas, esta puede adoptar muchas otras formas. Cuando alguien está enfermo o herido, negarle el tratamiento que necesita e impedirle recibir cualquier tipo de alivio para el dolor puede ser una forma de causarle un dolor insoportable y un sufrimiento innecesario.

Para Donchin, negarse a tratar a los pacientes habría significado convertirse en cómplice de este delito. “Para mí, la alternativa –no proporcionar ningún tipo de atención, no mostrar compasión– era imposible”, afirmó, y añadió que una cosa es pensar en estas cuestiones en teoría y otra muy distinta es ver a una persona sufriendo delante de ti.

Por el contrario, para Ben, lo único correcto era negarse a trabajar en las instalaciones médicas temporales de Sde Teiman, sobre todo cuando había hospitales de última generación a poca distancia en coche. “Tratar a los pacientes allí no los salva, ya que los deja fuera del sistema sanitario que podría haberles proporcionado el tratamiento vital que tanto necesitaban”, nos dijo.

Pero, al concluir nuestra conversación, añadió: “No hay respuestas correctas aquí. Es una gran tragedia, se mire como se mire”.

El centro médico de Sde Teiman cerró finalmente en octubre de 2024, cuando, tras una petición al Tribunal Superior de Justicia de Israel por parte de varias organizaciones de derechos humanos, entre ellas Pcati y Médicos por los Derechos Humanos, se redujo significativamente la población del principal campo de detención.

Cuando Nathan se sentó a hablar con nosotros, el centro médico llevaba cerrado varios meses. Pero el hombre con el que nos reunimos seguía completamente abatido, visiblemente destrozado. No dejaba de preguntarse si había hecho lo suficiente, o si debería o podría haber hecho más. Fue entonces cuando llegó a la conclusión: “Quizás podríamos haber hecho algo con respecto al campo en sí”.

Aunque nunca pisó el campo principal, nos dijo que podía oír muy claramente los gritos y los ladridos de los perros. “Quizás podríamos haber hecho más con respecto al campo en sí”.

Mientras que Ben y Donchin parecían encontrar cierto consuelo en su convicción de que habían hecho lo correcto (a pesar de llegar a conclusiones opuestas), Nathan no compartía esa certeza. Por un lado, tenía claro que se había convertido en cómplice de los crímenes. Las condiciones de las instalaciones médicas ni siquiera cumplían con lo que él denominaba la “ley mínima” que Israel había adaptado para tratar a estas personas, por no hablar del derecho internacional de los derechos humanos y todos los códigos éticos médicos.

Sin embargo, al mismo tiempo, Nathan sentía que no podía abandonar a estos pacientes. Cuando nos reunimos con él, todavía estaba dividido por lo que había hecho, todavía se preguntaba si había tomado las decisiones correctas.

Un legado de tortura

El uso de la tortura por parte de Israel no comenzó en octubre de 2023. En el transcurso de nuestra investigación, hemos analizado más de 1 500 de los casos de tortura registrados por Pcati en los 25 años anteriores a los ataques. Todos ellos han sido analizados minuciosamente por cumplir la definición establecida por la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura.

Comparando nuestros hallazgos con los testimonios que han surgido en los últimos dos años, podemos afirmar con certeza que el uso de la tortura por parte de las fuerzas de seguridad israelíes ha aumentado tanto en escala como en gravedad desde entonces, aunque esto ha sido negado por el gobierno y el ejército.

Según numerosos informes verificados, muchos de los detenidos en Sde Teiman fueron sometidos a violencia sexual, desde desnudos forzados y humillaciones hasta violaciones; esposas constantes que provocaron lesiones y, en algunos casos, la amputación de extremidades; y palizas con porras, barras de metal y culatas de armas y botas, a veces hasta que los detenidos perdían el conocimiento.

Se denunciaron prácticas similares en casi todas las prisiones y centros de detención israelíes donde se recluyó a palestinos tras los atentados del 7 de octubre.

Los relatos de los médicos que trabajan en Sde Teiman no deben distraer la atención de la gravedad de esta historia más amplia de abusos y torturas. Pero los dilemas a los que se enfrentaron los médicos y el impacto que esto ha tenido en sus vidas muestran las complejidades, si no imposibilidades, a las que se enfrentan los israelíes que intentan resistirse a las atrocidades que Israel ha estado cometiendo en Gaza (y Cisjordania) tras los ataques del 7 de octubre.

Un trabajador palestino de un hospital inspecciona los daños causados por un bombardeo en un almacén.
Un trabajador palestino de un hospital inspecciona los daños causados por un bombardeo en un almacén farmacéutico en Khan Yunis, al sur de Gaza, en mayo de 2025.
Anas Mohammed/Shutterstock

En su informe de julio de 2025, Médicos por los Derechos Humanos Israel afirmó que “los ataques generalizados contra el sistema sanitario de Gaza” equivalen a un desmantelamiento de “las condiciones de vida existentes con efectos en el futuro” y, por lo tanto, deben considerarse una violación de la Convención sobre el Genocidio de 1948.

Los médicos con los que nos reunimos, junto con el resto del personal sanitario del centro de Sde Teiman, intentaron contrarrestar la deshumanización y el abandono de la vida que permiten que se produzcan genocidios. De diferentes maneras, intentaron detener la atrocidad que se desarrollaba ante sus ojos y remediar las condiciones que la hacían posible. Sin embargo, en su opinión, seguían siendo cómplices de los mismos delitos que intentaban prevenir.

Por mucho que su historia sea una historia de dilemas imposibles, también es una historia de personas que, al menos, hicieron lo que pudieron para contrarrestar esta complicidad casi inevitable. No solo insistiendo en la humanidad de quienes tenían delante, y por lo tanto también en la suya propia, sino también negándose a permanecer en silencio.


Respuesta a este artículo

The Conversation se puso en contacto con la Asociación Médica Israelí (IMA, por sus siglas en inglés) durante la edición de este artículo. Su respuesta, que se refleja en el artículo final, incluía los siguientes comentarios:

“Según las directrices del Ministerio de Salud israelí, todos los pacientes del centro médico de Sde Teiman fueron tratados de acuerdo con los estándares médicos convencionales israelíes, lo que significa que el nivel de atención allí era superior al que habrían recibido en Gaza”.

“Es cierto que el uso indiscriminado de medidas de inmovilización viola la ética médica israelí. El comité de ética de la IMA ha abordado esta cuestión en más de una ocasión, incluso con una declaración en septiembre de 2023 y una carta al Ministerio de Salud israelí en febrero de 2025”.

“La IMA se ha pronunciado continuamente sobre cuestiones humanitarias a lo largo de esta guerra y seguirá haciéndolo. El 5 de agosto de 2025, reafirmamos nuestra política de toda la vida sobre la garantía de la atención médica durante los conflictos armados”.

“La destrucción de la asistencia sanitaria en Gaza es trágica, pero no se han producido ‘asesinatos en masa, detenciones, torturas y abusos contra el personal médico’ como se afirma en el informe de Médicos por los Derechos Humanos Israel, de julio de 2025. Ha habido algunos miembros del personal médico sospechosos de terrorismo o terroristas probados. La IMA ha dejado muy claro que todos los pacientes deben ser tratados por igual”.

The Conversation también intentó recabar la opinión del ejército israelí sobre las conclusiones de este artículo, pero no obtuvo respuesta. Cuando la BBC se puso en contacto con él anteriormente para preguntarle sobre las denuncias de abusos y torturas en el centro médico de Sde Teiman, afirmó que “rechaza por completo las acusaciones de abusos sistemáticos a los detenidos”.

El Gobierno de Israel así mismo ha rechazado las acusaciones de malos tratos y torturas generalizados a los detenidos en el centro de detención de Sde Teiman, insistiendo en que está “plenamente comprometido con las normas jurídicas internacionales”.

The Conversation

La financiación para esta investigación proviene del UKRI (subvención ESRC ES/V012622/1).

Hagar Kotef recibe financiación del ESRC.

ref. Las conflictivas historias de los médicos israelíes que trataron a prisioneros palestinos en el campo de detención Sde Teiman – https://theconversation.com/las-conflictivas-historias-de-los-medicos-israelies-que-trataron-a-prisioneros-palestinos-en-el-campo-de-detencion-sde-teiman-265683

¿Por qué se equivoca tanto el autocorrector?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro Manuel Moreno-Marcos, Profesor Titular en el Departamento de Ingeniería Telemática de la Universidad Carlos III de Madrid, Universidad Carlos III

Hemos quedado a comer en un restaurante con una amiga. Cuando llegan los primeros platos, interrumpe la conversación para decir: “¿Me pasas la…?” mientras mira hacia un lugar concreto de la mesa. Seguramente no necesitemos más palabras ni gestos para entender que se refiere a la sal y se la pasemos.

Las personas no necesitamos que nuestro interlocutor termine su frase para saber qué es lo que quiere decir. Nuestro conocimiento de la estructura interna de la lengua nos permite anticipar qué palabra utilizará. Además, el contexto de la situación comunicativa nos da información sobre el contenido y las expresiones que dirá nuestro interlocutor.

El autocorrector del teclado del móvil intenta replicar este comportamiento humano a partir de técnicas estadísticas y de procesamiento del lenguaje natural (PLN). Con ello calcula la probabilidad de que una letra, palabra o secuencia aparezca en función de su frecuencia en grandes cantidades de texto utilizadas para entrenar el modelo.

Sobre esa base estadística, el PLN incorpora también el análisis de la estructura y el significado de las palabras, buscando patrones y relaciones entre ellas para generar correcciones más coherentes con el contexto.

¿Por qué, entonces, insiste en sustituir “jobar” por “Jonathan” (si no conozco a ningún Jonathan) o nos hace parecer un tanto excéntricos si afirmamos en un mensaje que hemos presentado una documentación vía “telepática” en lugar de “telemática”?

Combinando reglas y el uso individual

El sistema de procesamiento del lenguaje natural de los autocorrectores que usamos cotidianamente se basa en su diccionario interno, en las reglas sintácticas propias de la lengua y en el historial del usuario. El diccionario interno se construye inicialmente a partir de textos de entrenamiento procedentes de libros, artículos académicos y fuentes en línea, entre otros, que proporcionan un conocimiento general del idioma. A partir de ahí, el sistema combina este aprendizaje previo con reglas lingüísticas predefinidas y con la información que recolecta del historial del usuario. Como resultado, el sistema anticipa la cadena de texto más probable según lo aprendido.

En un principio, estas herramientas aparecieron para asistir a personas con discapacidades físicas, perceptivas o cognitivas en su uso del idioma a través de sistemas informáticos. No obstante, una vez integradas adecuadamente en la interfaz de las aplicaciones, pueden beneficiar a cualquier usuario mejorando la velocidad y el esfuerzo necesario para escribir.

Predecir cómo se escribe no es fácil

La aplicación del teclado del móvil maneja su propio diccionario de palabras y construcciones, en el que pueden no estar contempladas todas las opciones. A partir de la escritura del usuario y de la frecuencia con la que emplea ciertas expresiones, las predicciones se individualizan.

Aun así, sigue siendo un trabajo complejo para el sistema porque no basta con conocer todos los términos posibles. También debe decidir cuál es el más adecuado según el contexto y la intención del usuario. Por ejemplo, el sustantivo “casa” es completamente correcto y aceptado en el habla diaria. Sin embargo, en un proceso oficial o administrativo es más adecuado utilizar “vivienda”.




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Por qué las predicciones ‘fallan’

Puede imaginarse el diccionario del dispositivo como una estructura de árbol en la que ante una entrada de un bloque de texto se abren ciertas posibilidades con diversos grados de frecuencia que se va afinando a medida que la persona escribe. Dentro de las predicciones, algunas pueden estar motivadas por una programación específica del sistema, como evitar el uso de palabras malsonantes, y otra por el aprendizaje explícito, en el que el usuario agrega ciertas expresiones al propio diccionario del dispositivo. Por esta razón, el autocorrector no siempre coincide con lo que el usuario espera en cada momento.

Para optimizar el proceso de escritura, las aplicaciones tienen dos formas principales de incluir las sugerencias: ofrecer una lista de opciones en función de la probabilidad o introducir directamente el término en el texto. En el primer caso, el usuario tiene que analizar las alternativas de manera consciente. En el segundo, el discurso se construye de manera más rápida y orgánica, pero la persona debe eliminar activamente la sugerencia si no es la deseada.




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Aunque en la mayoría de ocasiones el sistema encuentra la palabra requerida, hasta en un 94 % de las veces tendemos a recordar mucho más vívidamente aquellos momentos en los que comete un error grave. Además, según un estudio, solemos experimentar frustración cuando los mismos fallos se repiten de manera sistemática. Sin embargo, esto es normal: el aprendizaje del autocorrector no es inmediato, sino gradual, y funciona de manera probabilística, combinando lo que ya sabe de grandes textos con la información nueva que recoge del historial del usuario.

A pesar de ello, la mayoría de usuarios, tanto de iOS como de Android, afirma que los autocorrectores integrados en el teclado mejoran su eficiencia escribiendo y ayudan a reducir errores. Además, un uso continuado de las herramientas mejora progresivamente su efectividad al ofrecer una experiencia más personalizada.

La competencia léxica es solo humana

Ahora bien, no hemos de olvidar que el diccionario del autocorrector es un almacén de palabras, cuyo funcionamiento se aleja del lexicón mental del usuario humano. Dicho lexicón se construye a partir del establecimiento de redes entre las diferentes unidades léxicas en función de distintos tipos de relaciones (familias léxicas, campos semánticos, cognados, etc.). El autocorrector, por su parte, cuenta con una gran disponibilidad léxica, pero no domina los aspectos relacionados con la forma, el significado y el uso de cada unidad léxica, es decir, carece de la competencia léxica y comunicativa que poseen los hablantes.

A pesar de estas limitaciones, se están desarrollando propuestas que demuestran que es posible mejorar la corrección contextual, como la de PALABRIA-CM-UC3M, que se centra en el fenómeno lingüístico del impersonal. Mediante técnicas lingüísticas y modelos de inteligencia artificial que aprenden los patrones y contextos de este fenómeno, el sistema puede identificar y corregir errores que un autocorrector convencional no detectaría.

Aunque pueden continuar aprendiendo nuevos patrones y ampliando su conocimiento para ofrecer correcciones cada vez más acertadas, los autocorrectores no dejan de ser modelos matemáticos que operan a partir de patrones y reglas aprendidas, sin alcanzar la comprensión profunda, flexible y contextual que caracteriza al uso humano de la lengua. Nunca serán infalibles. Ni siquiera lo somos nosotros: a menudo, como en el ejemplo del principio, nuestras predicciones pueden resultar erróneas, y le pasamos la sal a alguien que en realidad quería la jarra de agua.

The Conversation

Pedro Manuel Moreno-Marcos recibe fondos del proyecto PALABRIA-CM-UC3M, financiado por la Comunidad de Madrid a través del convenio-subvención para el fomento y la promoción de la investigación y la transferencia de tecnología en la Universidad Carlos III de Madrid.

Marina Serrano-Marín recibe fondos del proyecto PALABRIA-CM-UC3M, financiado por la Comunidad de Madrid a través del convenio-subvención para el fomento y la promoción de la investigación y la transferencia de tecnología en la Universidad Carlos III de Madrid.

Natalia Centeno Alejandre recibe fondos del proyecto PALABRIA-CM-UC3M, financiado por la Comunidad de Madrid a través del convenio-subvención para el fomento y la promoción de la investigación y la transferencia de tecnología en la Universidad Carlos III de Madrid.

Rafael Fernández Castillejos recibe fondos del proyecto PALABRIA-CM-UC3M, financiado por la Comunidad de Madrid a través del convenio-subvención para el fomento y la promoción de la investigación y la transferencia de tecnología en la Universidad Carlos III de Madrid.

ref. ¿Por qué se equivoca tanto el autocorrector? – https://theconversation.com/por-que-se-equivoca-tanto-el-autocorrector-264399

Dos nuevos cometas ya son protagonistas del cielo vespertino

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)

El cometa 2025 A6 Lemmon, captado el 14 de septiembre de 2025 desde Alalpardo (Madrid). Alfonso José Merino

Los aficionados a la astronomía tendrán las próximas semanas la oportunidad de disfrutar de dos cometas de largo periodo descubiertos este mismo año: C/2025 A6 (Lemmon) y el recientemente catalogado C/2025 R2 (SWAN). Ambos objetos poseen órbitas muy excéntricas que los llevan a regiones externas de nuestro sistema planetario, con periodos orbitales de más de mil años.

Para verlos –o aún mejor, fotografiarlos– podremos guiarnos empleando unas cartas estelares. En otras palabras, necesitamos un cielo oscuro y saber dónde buscarlos. A continuación doy algunas directrices para conseguir observarlos.

El aumento de brillo del cometa Lemmon

Este cometa descubierto a principios de enero por el astrónomo estadounidense Carson Fuls en el marco del programa de seguimiento de cuerpos menores del Observatorio Mount Lemmon posee una órbita muy excéntrica. Los cálculos orbitales de Syuichi Nakano, del Central Bureau for Astronomical Telegrams, indican que, en el extremo más lejano de su órbita (llamado “afelio”), el cometa estaba a 36 000 millones de kilómetros del Sol. Eso corresponde a un período orbital de unos 1 350 años, por lo que debió ser visible en el siglo VII de nuestra era.

En cualquier caso, este pequeño cometa tuvo el pasado 16 de abril un encuentro relativamente próximo a Júpiter (a unos 349 millones de km). Como consecuencia del mismo, sufrió un tirón gravitacional del planeta gigante que ha reducido parte de su energía orbital, viendo acortado su período en unos doscientos años. Un excelente ejemplo de que aún los cometas con órbitas de alta inclinación pueden ser significativamente afectados por los encuentros con los planetas gigantes.

El C/2025 A6 Lemmon pasará a 101 millones de km de la Tierra el 21 de octubre. Posteriormente alcanzará el punto más cercano al Sol de su órbita (conocido como perihelio) el 8 de noviembre, encontrándose a 79 millones de km del astro rey. Se espera que sobreviva a esa fase de mayor calentamiento por la radiación solar y retorne al espacio profundo, como parece haber hecho en anteriores ocasiones.

En las últimas semanas, este cometa ha seguido incrementando a buen ritmo su brillo, tal y como revelan los datos enviados a la Base de Datos de Observaciones de Cometas (COBS), que recopila las observaciones de estos objetos. Si mantiene las expectativas, su brillante coma, la envoltura de gas y polvo que se entiende desde el núcleo, llegará a ser visible a simple vista con relativa facilidad desde zonas rurales a finales de octubre.

Se espera que llegue a magnitud +3 la última semana, es decir, similar a las estrellas más débiles que forman la conocida Osa Mayor. Incluso podría ser algo más brillante, conforme evolucione y se acerque a la Tierra.

En la coma ya desarrollada del cometa 2025 A6 Lemmon ya puede apreciarse el comienzo de la cola. Captado el 14 de septiembre de 2025 desde Alalpardo, Madrid.
Alfonso J. Merino

El cometa irá incrementando su brillo progresivamente, mientras recorre el firmamento cruzando las constelaciones de Leo Menor, la Osa Mayor, los Perros de Caza y Boyero. En la actualidad, C/2025 A6 Lemmon se encuentra prácticamente en el límite de observación a simple vista, pero va ganando brillo cada noche. Recomiendo las cartas celestes de Gideon van Buitenen para localizarlo puntualmente.

Precisamente la semana que se muestre más brillante y asequible estará ya en la constelación de Boyero, relativamente cerca de la luminosa estrella Arturo. En todo caso, su observación dependerá de buscar un lugar sin contaminación lumínica con el horizonte oeste despejado, dado que se hallará a finales de octubre a baja altura sobre el horizonte, tras la puesta del Sol.

El súbito descubrimiento del cometa SWAN

Hace poco más de una semana, otro cometa fue descubierto saliendo de su conjunción con el Sol, tal como llamamos a la mayor proximidad angular al astro rey. Lo halló el instrumento Solar Wind Anisotropies (SWAN) de la sonda SOHO, capaz de monitorizar el campo angular cercano a nuestra estrella.

El cometa C/2025 R2 SWAN fue captado el pasado 16 de septiembre de 2025, con su cola iónica deslabazada, desde Farm Tivoli, Namibia.
Gerald Rhemann y Michael Jäger

El nuevo cometa estará bien situado las próximas semanas para observarlo con prismáticos o pequeños telescopios. Deberemos buscar un entorno rural, con el oeste libre de contaminación lumínica, puesto que no es visible a simple vista. Con telescopios se aprecia su coma y una parte de su larga y fina cola iónica.

Haciendo uso de las citadas cartas celestes de van Buitenen podremos localizarlo entre las estrellas. Si no disponemos de un telescopio computerizado, procuremos tener una estrella brillante cercana de referencia inicial para poder “saltar” en el campo de nuestro telescopio hasta llegar a la posición esperada del cometa. Empleemos un ocular que proporcione bajos aumentos y mayor campo angular para distinguir bien el difuso cometa entre las estrellas de fondo.

Localización del cometa C/2025 R2 SWAN entre el 16 de septiembre y el 2 de octubre.
Eddie Irizarry/ Stellarium.

Ahora sólo cabe esperar que estos cometas se comporten como deben y nos maravillen incluso más de lo esperable. Al fin y al cabo, como dijo el célebre descubridor de cometas David H. Levy en su libro Comets: Creators and Destroyers (Cometas: Creadores y Destructores): “Los cometas son como los gatos: tienen colas y hacen exactamente lo que quieren”

The Conversation

Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.

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La vuelta a clase: qué hacer cuando el colegio quiere exponer a su hijo en redes sociales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ricard Martínez Martínez, Profesor de Derecho Constitucional. Director de la Cátedra de Privacidad y Transformación Digital, Universitat de València

Xavier Lorenzo/Shutterstock

Se inicia el curso en distintas comunidades autónomas de España con la decisión de reducir el tiempo dedicado a las pantallas en las aulas. El Informe del Comité de Expertos para la Creación de Entornos Digitales Seguros para la Infancia y la Juventud ha puesto de manifiesto la existencia de riesgos significativos para la salud mental y el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes que exige modular adecuadamente las condiciones de uso de las pantallas.

Sin embargo, no se ha publicado noticia alguna en relación con las condiciones de uso de las redes sociales por la escuela y con la publicación de imágenes de los alumnos y alumnas. Resulta paradójico prevenir la dependencia de las redes y que estas sigan siendo utilizadas generando en los niños, niñas y adolescentes una percepción positiva sobre ellas.

La razón subyacente para compartir estas imágenes no es otra que promover la imagen positiva del centro ante la comunidad. Pero por muy bien intencionada que resulte, esta es una acción promocional, nunca educativa.

Cuando el centro escolar expone a los menores en internet genera riesgos. Un depredador podría capturar las imágenes y utilizar buscadores especializados para localizar a niños, niñas y adolescentes en redes sociales y contactarles. Además, promueven una conciencia positiva y un hábito de uso y consumo: si la escuela es activa en redes y comparte a sus estudiantes, carece de sentido argumentar que supongan un riesgo.

La reutilización de las imágenes

El centro escolar modela la identidad digital de sus estudiantes, que no tienen por qué compartir ni el contenido, ni el estilo de las imágenes y vídeos que se suban. Si por casualidad hubiera algo de ridículo o criticable en ellas se estará sembrando la posibilidad de un futuro acoso entre iguales basado en la reutilización de las imágenes.

Por ello, resulta necesario proporcionar a la sociedad información adecuada para la toma de decisiones informadas. En primer lugar, debe entenderse la naturaleza de los formularios de consentimiento informado que suelen llegar a casa en el proceso de matrícula, al inicio del curso o bien en momentos puntuales remitidos por profesores.

Se solicita el consentimiento porque no existe ninguna justificación académica para captar y compartir imágenes de los menores en internet. La legislación sobre derecho a la intimidad y a la propia imagen, y sobre protección de los menores, señala que el interés superior del menor debe preservarse y conduce exactamente a lo contrario, a no publicar o hacerlo limitadamente salvo consentimiento.

De ahí que sea muy poco usual encontrar imágenes o vídeos de niños, niñas y adolescentes en los medios de comunicación convencionales, salvo cuando el interés público de la noticia lo justifica.

Este consentimiento es esencialmente libre y no puede estar condicionado por las relaciones entre el centro escolar, el profesorado y los responsables parentales. La familia debería actuar en conciencia y marcar en su caso la casilla del “NO” sin ninguna clase de prevención o temor respecto de las posibles consecuencias.

Es posible que el centro contacte con posterioridad a la negativa. Suelen transmitir que esta afecta al conjunto del grupo o señalar que se sienten incómodos ante la eventualidad de discriminar al estudiante cuya captación de imágenes está vetada.

Esta conducta implica una suerte de coacción que induce a consentir y podría constituir una infracción muy grave de la legislación en materia de protección de datos. Por ello debería ser puesta en conocimiento de la Agencia Española de Protección de Datos y de la inspección educativa.

Es posible que el contenido de la ficha, o de una nota remitida por un profesor, se refiera a la posibilidad de captar imágenes y utilizarlas con fines docentes o de innovación pedagógica. Esto solo es admisible cuando exista una relación de coherencia con el temario oficial y bajo la condición de integrarse de forma precisa y documentada en la planificación de la materia.

Tratamiento registrado y supervisado

Si fuera una actividad de investigación o innovación pedagógica que repercuta en humanos vulnerables, estará sometida a reglas que exigen la aprobación positiva por parte de un comité de ética. En todos los casos, debe existir un tratamiento debidamente registrado y supervisado por la persona delegada de protección de datos, contar con las debidas políticas de privacidad y garantizar la asunción de obligaciones de seguridad y confidencialidad por el profesorado, que debe haber recibido una formación adecuada.

Nada impide la captación de imágenes para la generación de recuerdos del paso por la escuela, pero tiene que hacerse siguiendo reglas muy precisas. Es necesario obtener el consentimiento de los responsables parentales, y debe cuidarse el estilo y la naturaleza de las imágenes bajo el prisma de la proporcionalidad y la razonabilidad. Resulta fundamental que, junto al consentimiento, la comunidad educativa sea informada y se comprometa a la firma de un documento de confidencialidad asumiendo la imposibilidad de compartir las imágenes de los menores en redes sociales o con terceros no autorizados.

Y también es posible la captación y el uso de imágenes con fines promocionales o para la divulgación de noticias de interés público. Pero nunca con carácter general y respetando siempre las obligaciones legales del centro escolar.

The Conversation

Ricard Martínez Martínez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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¿Es posible reducir incendios en el hogar y la industria sin usar compuestos tóxicos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Christina Schenk, Investigadora en ML para aplicaciones de materiales, IMDEA

Es posible que en su casa haya unas cortinas de poliéster, un tejido sintético que puede derretirse y arder rápidamente cuando alcanza altas temperaturas. El fuego se propaga por su superficie y produce humo tóxico.

Cuando una pequeña llama entra en contacto con el poliéster, el calor descompone rápidamente las moléculas del tejido y se liberan gases inflamables. Dicha llama se extiende velozmente por la superficie vertical del tejido y alcanza alturas importantes en pocos segundos, generando un denso humo negro, muy tóxico y peligroso.

Esta propagación rápida puede envolver rápidamente la habitación y dificultar la evacuación, haciendo que unas simples cortinas se conviertan en un foco peligroso de incendio en el hogar.

Como ocurre en las cortinas, los plásticos están presentes en casi todos los aspectos de nuestra vida diaria: textiles, dispositivos electrónicos, automóviles y materiales de construcción. Aunque son resistentes y versátiles, presentan un problema importante: su inflamabilidad.

No obstante, en sectores como la electrónica, los plásticos ignífugos protegen aparatos como televisores y ordenadores; en la automoción, mejoran la seguridad en salpicaderos y revestimientos interiores; y en la construcción, son clave para aislamientos y conductos eléctricos que previenen la rápida propagación del fuego. ¿Cómo se consigue que adquieran esta propiedad?

Reducir el riesgo

Para reducir el riesgo de inflamabilidad se utilizan aditivos retardantes de llama, productos químicos que se añaden a los plásticos para hacerlos menos inflamables.

Estos compuestos ayudan a que el fuego se propague más lentamente, dando más tiempo para reaccionar y evacuar en caso de incendio. De hecho, la efectividad de estos retardantes se puede medir con pruebas que evalúan cuánto se reduce la velocidad a la que avanza la llama. Se nota claramente que las casas y edificios con materiales ignífugos tienen mayor seguridad contra incendios que aquellos que no los tienen.

Sin embargo, muchos retardantes convencionales derivan de fuentes fósiles y contienen sustancias que pueden ser nocivas para la salud y el medio ambiente. ¿Podemos hacerlo mejor?

Toxicidad y alteraciones hormonales

Por ejemplo, los retardantes bromados PBDE (éteres difenílicos polibromados), derivados del petróleo, están presentes en muebles con espuma, colchones y aparatos electrónicos comunes en el hogar. Estos compuestos pueden liberar sustancias químicas que irritan los ojos y la piel. Con exposiciones prolongadas están asociados a efectos más graves en la salud, como alteraciones hormonales, daño neurológico y aumento del riesgo de algunos tipos de cáncer. El polvo que se desprende de estos productos es una vía común de exposición, especialmente para niños.

Estudios científicos han encontrado que la exposición a PBDE está relacionada con cáncer, trastornos endocrinos y neurotoxicidad en humanos, por lo que muchos países están regulando o prohibiendo su uso para proteger la salud pública.

Así, aunque los retardantes de llama mejoran la seguridad frente a incendios, es importante avanzar hacia alternativas más sostenibles y menos dañinas para la salud y el medio ambiente. ¿Cómo lo hacemos? Buscamos alternativas más seguras y sostenibles, que no sólo reduzcan el riesgo de incendio, sino que además aporten beneficios medioambientales.

Un nuevo material con aplicaciones multifuncionales

En este trabajo presentamos un nuevo sistema retardante de llama de base biológica y diseñado para compuestos de poliamida, un tipo de plástico de ingeniería muy utilizado por su resistencia y versatilidad. Un ejemplo de aplicación son los textiles técnicos, especialmente la ropa de protección industrial o deportiva, para que sean resistentes y seguras frente al fuego al mismo tiempo que se cuida el impacto ambiental.

No obstante, este material también tiene un enorme potencial en muchos otros sectores, como la automoción, la electrónica y el embalaje, ampliando el alcance de materiales de alto rendimiento con retardancia a la llama y bajo impacto ambiental, útiles para diversas aplicaciones industriales.

La resistencia mecánica en las citadas prendas es fundamental porque deben soportar esfuerzos continuos, como rozaduras, abrasiones y hasta impactos, durante largos periodos de uso en condiciones exigentes. De esta forma, la ropa mantiene su integridad, no se daña fácilmente y sigue protegiendo eficazmente al usuario frente a riesgos térmicos o químicos mientras dura más tiempo.

Materiales inteligentes

Lo realmente innovador no es solo la elección de materiales renovables, sino también el método de diseño y optimización que hemos utilizado: una estrategia que combina experimentación en el laboratorio con herramientas de aprendizaje automático (machine learning) y algoritmos de optimización.

El proceso habitual era el de “prueba y error”, donde se preparaban distintas combinaciones químicas, se probaban en laboratorio y se medían sus propiedades para determinar cuáles ofrecían mejor desempeño. Pero este método consume mucho tiempo y recursos al tener que repetir muchas pruebas hasta encontrar una fórmula óptima.

En nuestro trabajo aplicamos un enfoque guiado por datos que nos permite diseñar experimentos de manera sistemática para explorar distintas combinaciones. Empleamos modelos de inteligencia artificial que aprenden de los datos experimentales y predicen el rendimiento de nuevas formulaciones y generamos métodos de optimización que identifican las soluciones más prometedoras. El uso de la IA nos permite acelerar el proceso de descubrimiento.

Gracias a este enfoque, logramos mejorar de forma simultánea la resistencia mecánica y la seguridad (dos propiedades que suelen estar en conflicto) del nuevo biomaterial que buscábamos.

El mejor biomaterial posible

El mejor biomaterial creado mostró un aumento del 18,4 % en la resistencia a la tracción (capacidad de soportar esfuerzos antes de romperse) y una reducción del 53,1 % en la tasa máxima de liberación de calor, un parámetro clave en el comportamiento frente a incendios. Este avance es relevante, por ejemplo, en textiles de alto rendimiento más sostenibles y saludables.

Al unir ciencia experimental con inteligencia artificial, reducimos la dependencia de aditivos dañinos, minimizamos el desperdicio y abrimos el camino hacia nuevos materiales seguros, sostenibles y de alto rendimiento que aportan beneficios directos a la sociedad.

The Conversation

El trabajo original ha sido financiado por el proyecto TED2021-131409B-100, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (MCIN), la Agencia Estatal de Investigación (AEI) (10.13039/501100011033) y por la Unión Europea a través del programa NextGenerationEU/PRTR. Dr. Christina Schenk trabaja en IMDEA Materiales. Se agradece profundamente a sus compañeros José Hobson y Maciej Haranczyk del Instituto IMDEA Materiales por la lectura atenta, así como a José Hobson por los valiosos comentarios que han enriquecido y mejorado este artículo.

ref. ¿Es posible reducir incendios en el hogar y la industria sin usar compuestos tóxicos? – https://theconversation.com/es-posible-reducir-incendios-en-el-hogar-y-la-industria-sin-usar-compuestos-toxicos-264055