¿Cómo puede percibir una persona ciega si es de día o de noche si no ve la luz?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Vecino Cordero, Catedrática de Biología Celular (UPV/EHU), Licenciada en Bellas Artes, Life Member Clare Hall Cambridge (UK). Directora del Grupo Oftalmo-Biología Experimental (GOBE), Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

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¿Por qué las personas ciegas, cuando no detectan la luz, son capaces de saber si es de día o de noche? El quid de la cuestión está en las llamadas células ganglionares de la retina (RGC, por sus siglas en inglés), un tipo de neuronas especializadas de las que se han descrito más de 25 variedades. Estas células nerviosas se encargan de llevar la información captada por los fotorreceptores –los famosos conos y bastones– desde nuestros ojos al cerebro, donde es procesada por los centros específicamente dedicados a la visión.

Dibujo simplificado de un ojo y neuronas de la retina. Solamente se han dibujado las células implicadas en la recepción de la luz: los fotorreceptores (conos, en rojo, verde y azul, y bastones, en gris), un tipo de neuronas que actúan como conexión (en rosa) entre los fotorreceptores y los distintos tipos de RGC, marcadas en distintos colores. Las prolongaciones de estas células nerviosas, los axones, forman el nervio óptico.
Elaborado por las autoras

Aunque en realidad, para responder con precisión a la pregunta nos tenemos que fijar en un pequeño grupo muy especial de células ganglionares de la retina. Denominadas “intrínsecamente fotosensibles” (ipRGC), son neuronas capaces de formar su propio pigmento fotosensible: la melanopsina. Esta sustancia les permite detectar directamente la luz, con independencia de los conos y bastones, y enviar el mensaje a la región del cerebro que gobierna los ritmos circadianos, el reloj biológico interno que nos indica cuándo es de día o de noche. Hace poco se ha descubierto que las ipRGC también controlan funciones como el ritmo sueño-vigilia y la temperatura corporal.

Lo más sorprendente es que este subtipo de neuronas sigue funcionando y captando luz aunque las personas sean ciegas debido a distintas patologías: bien porque tengan los fotorreceptores dañados, como sucede en la retinosis pigmentaria; o porque parte de sus neuronas ganglionares hayan muerto debido al aumento de la presión intraocular, como sucede en el glaucoma, la primera causa de ceguera irreversible en el mundo.

Neurona melanopsínica teñida con inmunofluorescencia.
Neurona melanopsínica teñida con inmunofluorescencia.

No todas las neuronas de la retina dejan de funcionar a la vez

La especialización de nuestras neuronas visuales también explica que no todas respondan al daño de la misma manera. Así, las células ganglionares que poseen melanopsina son las más resistentes en enfermedades como el citado glaucoma.

En esta patología, las RGC mueren de forma progresiva, comenzando por las que están situadas en la periferia. Y aquí está el gran problema: la pérdida de visión periférica suele pasar desapercibida hasta que no alcanza la región central, y cuando esto ocurre, ya es tarde. Por eso al glaucoma se le conoce como la “ceguera silenciosa”.

Y además de silenciosa es irreversible, porque las neuronas que dejan de funcionar no pueden regenerarse ni sustituirse. De ahí la importancia de identificar las características de las células ganglionares mas sensibles, para intentar protegerlas antes de que mueran y el daño sea irreparable.

Esquema de las proyecciones de las distintas neuronas de la retina en el cerebro de un roedor. Algunas neuronas se conectan con zonas que procesan el mensaje visual y otras lo hacen con áreas responsables de los ritmos circadianos, como el núcleo supraquiasmático.
Elaborado por las autoras

En humanos es muy difícil determinar qué subtipos de neuronas ganglionares están afectadas y cuáles son resistentes, aunque se han intentado aproximaciones mediante pruebas que utilizan luces de distinta longitud de onda, como el llamado test azul-amarillo. Si bien la tecnología de tomografía de coherencia óptica (OCT) permite desde hace poco visualizar las capas de la retina con gran precisión, tampoco hace esas distinciones con certeza. Por ello, son necesarios los modelos animales de glaucoma, donde podemos analizar en cada estadio de la enfermedad qué neuronas sobreviven utilizando marcadores moleculares.

De esta manera, nuestro grupo de investigación acaba de identificar que las células ganglionares con melanopsina son las más resistentes en estadios iniciales de la enfermedad en ratas. Sabemos que esto sucede también en pacientes humanos, puesto que, como hemos dicho anteriormente, son capaces de saber si es de día o de noche a pesar de padecer ceguera.

Por el contrario, las primeras neuronas en sucumbir cuando aumenta la presión intraocular son las que responden a movimientos en una dirección específica, situadas en la periferia. Este patrón de degeneración es similar al observado en personas con glaucoma.

Saber las características que hacen especialmente vulnerables a algunas neuronas y no a otras puede ayudar a diseñar nuevas estrategias terapéuticas frente al glaucoma, una enfermedad neurodegenerativa que sigue siendo una de las principales causas de ceguera en el mundo.

The Conversation

Elena Vecino Cordero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado. La investigación presentada en el artículo ha sido financiada con fondos del Gobierno Vasco Grupos Consolidados (IT1510-22), Ministerio Ciencia Innovación y Universidades MCIU/AEI/10.13039/501100011033.

Noelia Ruzafa Andrés recibe fondos de Fundación Jesús de Gangoiti Barrera.

ref. ¿Cómo puede percibir una persona ciega si es de día o de noche si no ve la luz? – https://theconversation.com/como-puede-percibir-una-persona-ciega-si-es-de-dia-o-de-noche-si-no-ve-la-luz-277149

Desinfectar el agua en depuradoras es vital, pero puede crear productos perjudiciales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Patricia Horcajada, Responsable de la Unidad de Materiales Porosos Avanzados, IMDEA ENERGÍA

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Aunque el 70 % de la Tierra está cubierta por agua, solo un 2,5 % es dulce. Este dato, sumado al aumento sistemático de la población en nuestro planeta, plantea hoy en día un grave problema de escasez de agua. Por estas razones, la contaminación de este preciado recurso se ha convertido en una preocupación global para el ser humano y, con ella, la búsqueda de soluciones para eliminarla.

Productos indeseados de la desinfección del agua

Para garantizar la potabilidad, el agua debe someterse a procesos de desinfección. El método más extendido consiste en la utilización de compuestos clorados (como el dióxido de cloro) con el fin de oxidar la materia orgánica y desactivar microorganismos patógenos, como virus, bacterias, así como otros contaminantes. Como resultado de este proceso se eliminan hasta un 99,99 % de los virus y bacterias.

Sin embargo, la cloración tiene, entre sus efectos no deseados, la generación de subproductos (como los cloritos y cloratos) que pueden afectar negativamente a la salud. Algunos estudios han relacionado la presencia de estos subproductos de desinfección en el agua potable con enfermedades crónicas y desórdenes hormonales.

Por este motivo, la Comisión Europea, en su Directiva 2020/2184, estableció un límite permitido de 0,25 mg/L para cloritos y cloratos en agua potable de uso humano.

¿Cómo podemos eliminar estos compuestos?

La adsorción es el proceso más extendido para eliminar contaminantes del agua. Para ello, se suelen utilizar carbones activos, materiales porosos que tienen una alta capacidad para adsorber contaminantes. Sin embargo, estos materiales son poco eficientes para eliminar cloritos y cloratos.

Para afrontar esta problemática, investigadores de la Fundación IMDEA Energía, en colaboración con la compañía de gestión integral del agua Canal de Isabel II, hemos desarrollado varias alternativas novedosas que han sido probadas en las instalaciones del Canal de Isabel II.

Entre los resultados más destacados, hemos conseguido duplicar la capacidad de un carbón activo para adsorber cloritos y cloratos, modificando su superficie mediante un tratamiento químico, en comparación con los carbones utilizados actualmente. Además, mediante un sencillo proceso de regeneración (utilizando una disolución de sal común) el carbón activo mantiene su capacidad de eliminación para estos contaminantes después de cuatro ciclos de 160 horas cada uno de ellos.

Asimismo, esta tecnología se ha validado también en un piloto, con la preparación del material mediante un proceso eficiente, sostenible y económicamente viable. Posteriormente, se implementó en una planta piloto localizada en una estación de tratamiento de agua potable de Canal de Isabel II, trabajando durante hasta 93 días y llegando a tratar un total de 1 245 m³ de agua, aproximándose a las condiciones reales de operación, lo que demuestra su gran potencial a escala industrial.

Materiales innovadores

En paralelo, hemos investigado materiales más innovadores, como las redes metal-orgánicas (MOF, por sus siglas en inglés, de Metal-Organic Frameworks), reconocidos recientemente por su potencial con el Premio Nobel de Química 2025. Estos materiales están formados por nodos metálicos unidos mediante ligandos orgánicos que forman una red cristalina y que presentan unas propiedades excepcionales asociadas con altas capacidades de adsorción.




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Entre los MOFs que hemos estudiado destaca un material basado en hierro que ha demostrado una gran eficacia para eliminar cloritos y cloratos (100 % de cloritos y 41 % de cloratos). Estos resultados abren nuevas posibilidades para el uso de este tipo de materiales en futuras plantas de tratamiento de aguas, contribuyendo a mejorar la calidad del agua de consumo.

Los resultados de estas investigaciones son muy alentadores y dejan claro que la apuesta por el desarrollo de nuevos materiales porosos para la eliminación de contaminantes en el agua es una alternativa real y eficaz para mejorar la calidad del agua potable.

The Conversation

Patricia Horcajada recibe fondos de ayuda para doctorados industriales de la Comunidad de Madrid (IND2019/AMB17129 y IND2024/AMB-34307), ayuda Investigo 09-PIN1-00006.5/2022 (Comunidad de Madrid y European Union NextGenerationEU/PRTR), “CMOFs4Water-CM” (TEC-2024/ECO-332 Comunidad de Madrid), “H2-MOF” (TED2021–132092B-C21; MCIN/AEI/ 10.13039/501100011033, European Union NextGenerationEU/PRTR), “C-MOF-cell” M-ERA-NET, Retos Investigación “MOFSEIDON” (PID2019–104228RB-I00; MCIN/AEI/10.13039/501100011033, European Union, MICIU-AEI/FEDER, UE), “NAPOLION” (PID2022–139956OB-I00; MICIU-AEI/FEDER, UE) y “VIRMOF-CM” (Comunidad de Madrid y European Regional Development Fund-FEDER 2014–2020- OE REACT-UE 1).

Gabriel Sánchez Cano recibe fondos de ayuda para doctorados industriales de la Comunidad de Madrid (IND2019/AMB17129). Él trabajó para Canal de Isabel II e IMDEA Energía como doctorado industrial.

Guillermo Morón Navarrete recibe fondos de ayuda para doctorados industriales de la Comunidad de Madrid (IND2024/AMB-34307). El trabaja para Canal de Isabel II como doctorado industrial.

Sara Rojas Macías recibe fondos de la Comunidad de Madrid (IND2019/AMB17129), Junta de Andalucia ayuda de referencia DGF_PLSQ_2023_00188 concedida por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía con cargo al Programa Operativo FEDER de Andalucía 2021-2027, y Ministerio de Ciencia e Innnovación CNS2022-135779.

Yolanda Pérez Cortés recibe fondos de ayuda para doctorados industriales de la Comunidad de Madrid (IND2024/AMB-34307), “H2-MOF” (TED2021–132092B-C21; MCIN/AEI/ 10.13039/501100011033, European Union NextGenerationEU/PRTR), Retos Investigación “MOFSEIDON” (PID2019–104228RB-I00; MCIN/AEI/10.13039/501100011033, European Union, MICIU-AEI/FEDER, UE).

ref. Desinfectar el agua en depuradoras es vital, pero puede crear productos perjudiciales – https://theconversation.com/desinfectar-el-agua-en-depuradoras-es-vital-pero-puede-crear-productos-perjudiciales-268900

No basta con dominar la materia, hay que saber enseñarla: lo que reclaman los docentes de secundaria

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier M. Valle, Director del Grupo de Investigación sobre Políticas Educativas Supranacionales, Universidad Autónoma de Madrid

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Carlos es un apasionado de las matemáticas; después de estudiar el grado en la universidad, decidió prepararse para enseñarlas en secundaria. Lleva un par de años en un instituto público de Valencia, y todavía no ha conseguido cogerle el tranquillo a las dinámicas de la clase, a lo distintos que son unos alumnos de otros, y unos grupos de otros. Y, sobre todo, a lo difícil que es transmitir su pasión por las matemáticas a los adolescentes y lo complicado que resulta, a menudo, explicar a estudiantes de 12, 13 o 14 años conceptos que para él son evidentes.

Lo que le pasa a Carlos es algo frecuente entre los profesores de secundaria en España, según se desprende del informe más reciente que tenemos sobre la actividad docente en países de la OCDE, llamado TALIS 2024: en secundaria existe una formación sólida en contenidos, pero insuficiente en pedagogía general y componentes prácticos.

Como todos podemos entender, no es lo mismo saber mucho de un tema que ser capaz de explicarlo bien. Ser docente no consiste solamente en transmitir información, sino en gestionar toda una serie de cuestiones que no tienen absolutamente nada que ver con una materia concreta: atención, comportamiento, emociones, relaciones interpersonales… Por eso los resultados de TALIS nos ayudan a entender que la manera de formar a los docentes de secundaria en España podría, y debería, mejorarse.

Formación e identidad: el origen de todo

¿Qué modelos de formación docente existen? ¿Cuál predomina en España? Para entenderlo, es necesario recordar que la formación docente se construye sobre dos pilares fundamentales: saber sobre la materia que se enseñará (matemáticas, historia, lengua) y saber cómo enseñarla (pedagogía, didáctica, psicología y práctica en el aula).

A partir de esta combinación, cuando un país decide cómo formar a sus futuros docentes, suele elegir entre dos caminos posibles:

  • El modelo de formación docente “concurrente” es más habitual en infantil y primaria e integra ambas dimensiones desde el inicio, de manera que el futuro docente aprende simultáneamente el contenido y las estrategias para enseñarlo.

  • El modelo de formación docente “consecutivo”, propio de secundaria, separa ambos procesos: primero se estudia la disciplina y, una vez terminada, se lleva a cabo una formación pedagógica adicional.




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El informe TALIS señala que casi cuatro de cada cinco profesores (en promedio en los sistemas educativos de la OCDE) siguen el camino de la formación concurrente. En España, el modelo de formación predominante para enseñar en secundaria es el consecutivo. ¿Qué supone? Que muchos docentes se encuentren con una brecha entre sus conocimientos de la materia que tienen que enseñar (algo que dominan) y sus habilidades a la hora de plantear estos contenidos a los estudiantes.

Las bases de la identidad docente

Y esta brecha no es trivial. La formación inicial no solo habilita para el acceso a la profesión, sino que configura las bases de la identidad docente.

Es en esa etapa formativa cuando los futuros profesores construyen la primera imagen de sí mismos como profesionales: cómo entienden su rol, con qué seguridad se enfrentan a los retos educativos y qué concepción tienen de su capacidad para enseñar.

Cuando esta etapa se percibe como insuficiente y la transición al centro escolar no va acompañada de programas sólidos de apoyo o mentoría, la identidad docente nace más frágil. En España, solo 60 % de los centros cuenta con programas para la atención de profesores noveles, pero con gran heterogeneidad en su acceso dependiendo de la región y de la etapa educativa:

Porcentaje de acceso de los docentes a programas de mentoría en las comunidades autónomas españolas participantes en TALIS 2024.
Fuente: OCDE y Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (2025). TALIS 2024. Informe español. Madrid: INEE / OCDE, p. 223.

Programas de mentoría

De esta manera, esa identidad inicial tiene menos oportunidades de consolidarse. Así, la calidad y pertinencia de la formación inicial, junto a los apoyos del comienzo de la carrera, se vuelven determinantes para que el profesorado pueda construirse como un profesional seguro, competente y preparado para afrontar los desafíos actuales de la educación.

En países como Australia, Bulgaria, Islandia, Nueva Zelanda o Suecia, por ejemplo, el porcentaje de docentes que trabaja en un centro que dispone de este tipo de programas es, como mínimo, del 96 %. En cambio la mentoría aún no se ha consolidado como práctica habitual en el desarrollo profesional en España, que es uno de los países con menor presencia de este tipo de programas.

Saber cómo se sienten los docentes –si salen de su formación inicial preparados, si se reconocen como profesionales, si perciben apoyo institucional– es fundamental para entender qué funciona y qué no en nuestro sistema.

Asumir esta evidencia implica dar un lugar real a la voz docente, a quienes investigan, a los que forman a los futuros maestros, y a quienes viven cada día la complejidad del aula. Solo así podremos avanzar hacia políticas que no hablen sobre los docentes, sino con ellos, construyendo una educación más justa, más sólida y más consciente de su propia realidad.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. No basta con dominar la materia, hay que saber enseñarla: lo que reclaman los docentes de secundaria – https://theconversation.com/no-basta-con-dominar-la-materia-hay-que-saber-ensenarla-lo-que-reclaman-los-docentes-de-secundaria-267454

Producir alimentos seguros es posible porque los envases existen

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Esteban Pérez García, Profesor de Tecnología de los Alimentos. Departamento de Patología Animal, Producción Animal, Bromatología y Tecnología de los Alimentos, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

La conversación sobre envases suele abordarse en el debate como una problemática medioambiental. Es fácil recordar imágenes de envases plásticos abandonados en algún espacio natural. Esa preocupación es comprensible y, desde luego, merece atención. Sin embargo, no debemos obviar que su uso para conservar alimentos en ocasiones es imprescindible. Los envases requieren una gran inversión en investigación dentro del sector alimentario actual y han evolucionado de forma muy rápida para adaptarse a los retos de la sociedad actual.

La producción de alimentos seguros y de calidad es posible, en gran medida, porque los envases existen. Sin envases la seguridad alimentaria, la accesibilidad económica a los alimentos e incluso la sostenibilidad, aunque parezca paradójico, se encontrarían seriamente comprometidas.

Los envases como herramienta de seguridad alimentaria

En su forma más básica, los envases cumplen tres funciones fundamentales: proteger, conservar e informar.

Por un lado, actúan como barrera frente a agentes externos como el oxígeno, la humedad, la luz o los microorganismos. Estos factores pueden deteriorar los alimentos o favorecer su contaminación. Cuando el envase funciona correctamente, reduce esos riesgos y ayuda a mantener la calidad del producto.

Este aspecto es especialmente relevante si se tiene en cuenta el impacto global de las enfermedades transmitidas por alimentos. Según estima la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen alrededor de 600 millones de casos en todo el mundo. El envasado forma parte de las herramientas que ayudan a reducir esos riesgos sanitarios.

Además, envasar los alimentos facilita algo esencial en el mundo actual: la trazabilidad. Los códigos de lote y los sistemas de etiquetado permiten identificar rápidamente el origen de los productos. Si se detecta un problema sanitario, esta información hace posible retirar los lotes afectados con rapidez.




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Envases y desperdicio de alimentos

El desperdicio alimentario actualmente es un gran desafío ambiental y social. Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en 2022 se desperdiciaron aproximadamente 1050 millones de toneladas de alimentos en hogares, comercios y servicios de restauración. Esto equivale a unos 132 kilogramos por persona al año.

El diseño de los envases puede marcar una diferencia importante. Un embalaje adecuado protege el producto, prolonga su vida útil y ofrece información de interés al consumidor. Todo ello contribuye a que los alimentos se consuman antes de que se produzcasu deterioro.

Algunos estudios sobre el ciclo de vida de los productos alimentarios muestran además otro aspecto relevante: en muchos casos, el impacto ambiental asociado al propio alimento es mayor que el de su envase. Esto ocurre, por ejemplo, con productos de origen animal como la carne o los lácteos.

Por esa razón, aumentar ligeramente el material de envasado puede tener un efecto positivo si permite reducir el desperdicio de alimentos. Evitar que un producto se estropee antes de consumirse puede disminuir la huella ambiental total del sistema alimentario. Eliminar envases sin tener en cuenta esta función protectora podría, en algunos casos, producir el efecto contrario al deseado.




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El reto de la sostenibilidad

Incluso teniendo en cuenta lo anterior, sería un error ignorar los problemas ambientales asociados a los envases, especialmente a los plásticos. La contaminación por residuos plásticos se ha convertido en un problema global. Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la producción de residuos plásticos superó los 353 millones de toneladas en 2019, más del doble que a comienzos de siglo. Solo una parte relativamente pequeña se recicla de forma efectiva.

El envasado de alimentos se encuentra en una posición especialmente compleja. Por un lado, debe cumplir normas estrictas de seguridad alimentaria. Por otro, se espera que reduzca su impacto ambiental tanto en su fabricación como en su gestión como residuo. Algunos formatos presentan dificultades adicionales. Es el caso de los envases multicapa, que combinan materiales diferentes (como plásticos, cartón o aluminio) para mejorar la conservación del alimento. Estos envases ofrecen ventajas técnicas, pero suelen ser más difíciles de reciclar.

La industria no permanece ajena a estos retos, realizando esfuerzos para reducir el impacto medioambiental mediante estrategias como la reducción del material utilizado por unidad de producto, el aumento del contenido reciclado, el desarrollo de envases monomateriales que faciliten el reciclaje, la expansión de sistemas reutilizables o rellenables y la investigación en materiales de origen vegetal o compostables




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El envasado dentro de un sistema alimentario circular

Cuando se analiza la sostenibilidad del sistema alimentario, a menudo se pone el foco únicamente en la producción agrícola o ganadera. Sin embargo, la conservación, la distribución y el consumo también influyen de forma decisiva en el impacto global del sistema.

El envasado se sitúa precisamente en la intersección de todas estas etapas. La estrategia más eficaz no consiste simplemente en utilizar menos envases sino en diseñarlos mejor. Pero ¿cómo? Usando materiales pensados para la economía circular, compatibles con los sistemas de reciclaje existentes y optimizados para reducir tanto los residuos como las pérdidas de alimentos.

No cabe duda de que los envases alimentarios son mucho más que un simple recipiente. Se trata de una tecnología que contribuye a proteger la inocuidad de los alimentos, a reducir su desperdicio y, bien diseñada, a avanzar hacia un sistema alimentario más sostenible.

Una versión de este artículo se publicó en la revista Telos, de la Fundación Telefónica.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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La terapia celular abre una nueva vía para acabar con la calvicie

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eduardo López Bran, Profesor de dermatología. Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid., Universidad Complutense de Madrid

ANDRANIK HAKOBYAN/Shutterstock

Esta mañana, un joven de unos 30 años se miró al espejo y notó, por primera vez, que el nacimiento de su cabello comenzaba un poco más atrás. No es un proceso que haya sucedido de la noche a la mañana, pero hoy se ha dado cuenta de que puede ser el inicio de una alopecia androgénica o calvicie común.

Cada vez son más jóvenes: en España, por ejemplo, cerca del 30 % de los hombres empiezan a notarla a partir de los 30 años, y su prevalencia aumenta un 10 % por década. Ellas no están exentas: alrededor del 40 % experimenta algún grado de pérdida de cabello a los 50 años.

Muchos ven la calvicie como un mero problema estético, pero detrás de ella pueden aparecer otros más profundos, como la falta de autoestima, la inseguridad… y también un mayor riesgo de cáncer de piel por la pérdida precoz de la barrera de protección que confiere el pelo frente al sol.

Opciones limitadas

Hasta ahora, las opciones eran limitadas. Las terapias farmacológicas, como el minoxidil o el finasteride, logran ralentizar la caída, pero son tratamientos de por vida y pueden tener efectos secundarios. Los trasplantes capilares suponen una solución eficaz, pero siempre y cuando se disponga de zona donante suficiente.

Por eso, durante décadas, se han investigado soluciones alternativas, eficientes y duraderas. ¿Y si, en unos años, pudiéramos revertir la calvicie?

Un equipo de investigadores del Hospital Clínico San Carlos de Madrid que he liderado puede estar cerca de responder a esta pregunta. Y es que hemos demostrado, en ratones, que un tratamiento con células madre puede reactivar los folículos “dormidos” por la alopecia, logrando un 100 % de efectividad en machos y hasta un 90 % en hembras.

La clave: combinar las células madre con una molécula energizante

En el equipo sabíamos que las células madre tienen un tiempo de supervivencia. De otro lado, nuestra experiencia en trasplantes capilares nos recordaba un dato clave: los folículos necesitan un entramado vascular para asentarse y prosperar. Sin tiempo, fracasan. Por tanto, parecía necesario combinar las células madre con una molécula energizante, de modo que dichas células sobrevivieran el tiempo suficiente para “despertar” a los folículos “dormidos”.

El ensayo se estructuró en varios grupos experimentales, además de un grupo de control. Uno de los grupos recibió únicamente células madre mesenquimales derivadas del tejido adiposo, es decir, células que se obtienen de la grasa del propio cuerpo y pueden transformarse en tejidos como hueso, cartílago, músculo… o pelo.

A los ratones del segundo grupo se les aplicó solo trifosfato de adenosina –la molécula energizante–, y en un tercero se combinaron ambas terapias. Los grupos de tratamiento se subdividieron, a su vez, en otros, en función del tipo de trifosfato de adenosina y la dosis de células madre (alta, media o baja).

Para evaluar la respuesta al tratamiento se llevaron a cabo controles con un modelo de observación fotográfica, análisis digital del crecimiento del pelo y, finalmente, comprobaciones histológicas (de tejidos) para confirmar que los cambios visibles coincidían con la regeneración folicular a nivel microscópico.

Los resultados no dejaron lugar a dudas: entre los machos tratados con dosis bajas de células madre y trifosfato de adenosina, la mitad recuperó el cabello de forma completa y la otra mitad mostró un crecimiento intenso. En conjunto, un 100 % de éxito. Las hembras tampoco se quedaron atrás: con dosis medias, la repoblación total alcanzó al 50 %, mientras que un 40 % adicional experimentó una recuperación muy notable. En total, nueve de cada diez hembras respondieron de forma significativa al tratamiento.

Acabar con la calvicie en los próximos años

Los hallazgos son prometedores, pero trasladar estos resultados al ámbito clínico requerirá tiempo. Entre otras cosas, aún quedan por delante los ensayos en humanos. Los investigadores calculan que, en el mejor de los casos, pasarán al menos cinco años antes de que la terapia esté disponible.

Mientras tanto, la ciencia ha dado un paso que hace solo una década parecía imposible. Si la calvicie ha sido históricamente un destino aceptado a regañadientes, hoy empieza a vislumbrarse como un problema con solución.

Quizá, dentro de unos años, aquel joven que se mira al espejo no tenga que resignarse a ver cómo avanzan sus entradas, porque la regeneración capilar ya no pertenecerá al terreno de la ciencia ficción, sino al de la medicina regenerativa.

The Conversation

Eduardo López Bran encabeza el equipo médico de la Clínica IMEMA.

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Compré una casa sobre plano y no me la entregan: ¿puedo recuperar el dinero que adelanté?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alejandro Araque García, Contratado predoctoral en formación de Derecho Civil, Universidad de Málaga

Lee Charlie/Shutterstock

¿Se imagina pagar durante meses –o años– por una casa que nunca llega a construirse? Puede parecer excepcional pero, lamentablemente, esto ha ocurrido y sigue ocurriendo. En España, uno de los primeros casos documentados es el de Construcciones Nueva Esperanza que, en 1967, dejó a más de 10 000 familias sin vivienda y sin el dinero que habían adelantado para empezar a pagarla.

En 1993, la quiebra de la cooperativa Promoción Social de Viviendas (PSV), del sindicato UGT, afectó a 175 proyectos inmobiliarios en toda España. Unos siete mil cooperativistas se dieron de baja, y recuperaron sólo el 75 % de su inversión, mientras que los cerca de 13 000 socios restantes acabaron pagando por su vivienda un 7 % más del precio inicial. En 2001, la Audiencia Nacional condenó a UGT a indemnizarlos.

Todavía hoy siguen dándose promociones inmobiliarias que no llegan a buen puerto. La pregunta es, pues, sencilla: “¿Me tienen que devolver el dinero que adelanté para la que iba a ser mi casa?”.

Planteamiento del caso

En principio, si se reúnen una serie de condiciones, se pueden recuperar las cantidades anticipadas para la casa comprada y no recibida. Aparte de la resolución del contrato (darlo por finalizado por incumplimiento de la otra parte) y recibir las cantidades que se entregaron a cuenta del precio (con los incrementos relativos al pago de intereses), el comprador también puede conceder una prórroga al promotor. Y, en cualquiera de los casos, reclamar una indemnización de los daños causados.

El problema surge cuando el promotor dice que no puede devolver las cantidades anticipadas. Para eso, en España contamos con leyes que buscan proteger a los compradores:

¿Cómo protege la ley?

El uso de la vivienda debe ser para domicilio o residencia familiar. La finalidad de la adquisición es clave para aplicar la especial protección de esta ley. Se descartan, por tanto, las adquisiciones para inversión inmobiliaria o residencia vacacional.

Además, debe haber comprobante de las cantidades anticipadas (que han de corresponder con la previsión del contrato).

Todo esto debe quedar adecuadamente expresado en la demanda.

¿Y a quién podemos reclamar el dinero anticipado? La jurisprudencia dictada por el Tribunal Supremo sobre este tema reconoce hasta tres posibles responsables:

  1. El promotor-vendedor: responsable directo de la no entrega de la propiedad.

  2. El avalista o asegurador: que garantiza al comprador que, si la propiedad finalmente no se entrega, se le devolverán sus anticipos.

  3. El banco perceptor de las cantidades: que tiene una obligación de control sobre el promotor. Debe cerciorarse de que cumple con sus obligaciones legales y, en particular, de la contratación de la garantía de las cantidades que los compradores le entregan.

En caso de incumplimiento de contrato, el comprador puede demandar a uno de estos tres sujetos o a todos. En ese caso, si son condenados responderán solidariamente (el importe total se puede exigir a cualquiera de los demandados, que podrá reclamar al resto la parte correspondiente).

No hay que olvidar los tiempos

No obstante, hay un elemento importante que muchas veces se obvia: los plazos de reclamación.

Hasta octubre de 2015 el plazo era de quince años; a partir de entonces se redujo a cinco. La buena noticia es que esta acción se puede interrumpir tanto judicial como extrajudicialmente y, al reanudarse la causa, el plazo vuelve a computar desde cero.

Así que, cuidado con los plazos. Y si anticipó cantidades para pagar su futura vivienda y no la recibe en los plazos estipulados, ¡reclame!

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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Conflicto entre Anthropic y el Pentágono: ¿quién debe poner los límites a la IA?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Aguiar, Investigador científico, Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS – CSIC)

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El 5 de marzo de 2026, el Pentágono hizo pública una decisión insólita: declarar que la empresa Anthropic es “un riesgo para la cadena de suministro”. La expresión se usa para señalar que una empresa puede poner en peligro la existencia, la seguridad o el control de sistemas e infraestructuras esenciales para Estados Unidos. Lo excepcional del caso es que, por primera vez, esta medida se ha dirigido contra una empresa de su propio país.

Petición que traspasa límites éticos

El conflicto surgió cuando el Departamento de Defensa quiso que Anthropic retirara las salvaguardas que impedían usar sus sistemas de inteligencia artificial (IA) para la vigilancia masiva de ciudadanos de Estados Unidos y para el desarrollo de sistemas de armas plenamente autónomos.

Ante la negativa de Anthropic, la respuesta del Pentágono fue contundente: una empresa privada de IA no puede imponer restricciones operativas a priori cuando el uso previsto de esa nueva tecnología es legal.

Al calor de la disputa, OpenAI anunció su propio acuerdo con el Pentágono, dado que acepta la legitimidad de establecer límites a posteriori dentro del marco legal.

En sí mismas, ambas posturas son defendibles, pero la cuestión de fondo que nos interesa aquí es otra: ¿acaso cuestiones de semejante trascendencia deben resolverlas solo las grandes corporaciones negociando con las instituciones del Estado?

Qué pinta la democracia en esto

Este caso concreto no gira, pues, en torno a si las empresas de IA deben colaborar o no en tareas de defensa y vigilancia masiva –Anthropic ya tenía contratos con el Pentágono–, sino sobre una cuestión previa más importante: quién decide qué usos de la IA deben ser excluidos.

Una democracia no puede abordar un problema de esa magnitud apelando solo a normas legales pensadas para tecnologías muy distintas. Cuando, en el terreno del control de la ciudadanía, la capacidad estatal de cruzar datos, perfilar conductas y automatizar inferencias sobre los ciudadanos crece de manera exponencial gracias a la IA, la frontera entre el uso legal y el uso moralmente legítimo se vuelve menos nítida.

Otro tanto ocurre en el ámbito militar, donde son necesarios “niveles apropiados de juicio humano”, como señala la Directiva 3000.09 del Departamento de Defensa de EE. UU.. Legalidad no equivale sin más a legitimidad.

Quién es responsable

Surge aquí un serio problema de atribución de responsabilidades, que no se resuelve apelando solo a un “control humano” de la IA –suele estar mal definido y peor delimitado, como queda patente en la Directiva 3000.09–.

Ni en el ámbito militar ni en el del control de la ciudadanía decide un sistema de IA aislado ni una persona claramente identificable. Intervienen proveedores, contratos, modelos de IA, operadores, cadenas de mando y asesores jurídicos. El resultado es un ensamblaje en el que el poder se reparte y la responsabilidad se diluye.

En contextos de vigilancia intensiva de ciudadanos o uso de armamento militar autónomo, se puede producir una situación muy conveniente para todos los implicados: el sistema actúa, la decisión se ejecuta, el daño se produce y, sin embargo, nadie aparece como plenamente responsable. La empresa dirá que solo suministró una herramienta. El técnico asegurará que siguió el procedimiento. El mando alegará que el sistema estaba autorizado. El jurista recordará que no había una prohibición expresa.

Rendición de cuentas, la clave

Por eso el caso Anthropic importa más allá del conflicto entre una empresa y el Pentágono. Obliga a reconocer una tensión que las democracias no han resuelto bien, y no solo porque sigamos aplicando marcos jurídicos previos a nuevos sistemas que han ampliado la capacidad de vigilancia y de selección autónoma de objetivos militares, sino porque la atribución de responsabilidades es confusa.

Si intervienen el proveedor, el técnico, el mando, el contratista, la asesoría jurídica y la propia IA de manera autónoma, cada actor conservará una parte del control, pero nadie asumirá las decisiones finales, que se dejan en “manos” de la máquina. Esa dispersión no es un detalle menor, ya que convierte la rendición democrática de cuentas en una ficción precisamente allí donde sería más necesaria.

De ahí que la cuestión decisiva no sea solo si preferimos imponer límites a priori o controles a posteriori. La pregunta más profunda es quién está legitimado para decidir los de límites. Si se deja solo en manos de las empresas, corremos el riesgo de privatizar decisiones que afectan a los derechos humanos y al uso legítimo de la fuerza. Si se deja solo en manos del Estado y de sus contratistas, el peligro es reducir un problema político y moral a una cláusula de legalidad formal.

En una democracia, esa elección no debería resolverse ni por la lógica corporativa ni por la mera razón de Estado, sino mediante deliberación pública, control parlamentario y supervisión independiente. Porque aquí no se está discutiendo solo cómo usar una tecnología nueva, sino bajo qué condiciones aceptamos que se reorganice, mediante sistemas autónomos de IA, el poder de vigilar, decidir e, incluso, matar.

The Conversation

Fernando Aguiar no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Conflicto entre Anthropic y el Pentágono: ¿quién debe poner los límites a la IA? – https://theconversation.com/conflicto-entre-anthropic-y-el-pentagono-quien-debe-poner-los-limites-a-la-ia-277832

Catar: del mediador discreto al socio estratégico en un Golfo en guerra

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco Salvador Barroso Cortés, Francisco Salvador Barroso Cortés es Profesor Adjunto de Relaciones Internacionales y Geopolítica en el Departamento de Estudios Internacionales de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Loyola Andalucía. Sus principales áreas de, Universidad Loyola Andalucía

Desde comienzos de la década de 2020, Oriente Medio ha entrado en una fase de transformación progresiva que está alterando dinámicas regionales largamente asentadas. La superación del bloqueo a Catar por parte de la mayoría de sus vecinos del golfo Pérsico en 2021, el restablecimiento de relaciones entre Irán y Arabia Saudí en 2023 gracias a la mediación china o la readmisión de Siria en la Liga Árabe tras más de una década de suspensión apuntan a una tendencia compartida hacia el pragmatismo diplomático y la contención de rivalidades abiertas.

Al mismo tiempo, los países del Golfo han intensificado su búsqueda de mayor margen de maniobra internacional diversificando alianzas políticas económicas y de seguridad. Este reajuste regional no elimina las tensiones estructurales, que siguen marcando la región.

Es en este escenario complejo y en evolución donde Catar ha ido dejando atrás su perfil de mediador discreto para consolidarse como un actor con peso propio en el nuevo paisaje político de Oriente Medio.

Una relevancia creciente a lo largo de los años

Durante más de una década, Catar ha reforzado su relevancia internacional mediante la mediación en conflictos especialmente sensibles. Doha, su capital, acogió las negociaciones entre Estados Unidos y los talibanes que culminaron en el Acuerdo de Doha de 2020 y facilitó contactos indirectos con Irán en momentos de alta tensión, consolidándose como un espacio de diálogo viable para actores enfrentados.

Este perfil mediador se ha visto fortalecido en un contexto de mayor autonomía regional y de repliegue relativo de Estados Unidos.

En este marco, y bajo el liderazgo del emir Tamim bin Hamad Al Thani, Catar ha afianzado su influencia a través de una diplomacia pragmática basada en la neutralidad operativa y la flexibilidad de alianzas. Así se ha proyectado como un socio funcional para Washington y como un actor capaz de generar confianza y estabilidad en un entorno regional complejo.

El ascenso de Catar no es una anomalía sino parte de una transformación más amplia en el Golfo. El fin del bloqueo y la posterior normalización con Arabia Saudí marcaron el inicio de una etapa de reajuste interno en el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, cada vez menos cohesionado como bloque político y más orientado a la cooperación flexible y sectorial.

Las iniciativas conjuntas vinculadas a Qatar National Vision 2030 y Saudi Vision 2030 ilustran este cambio hacia una lógica de intereses compartidos en energía, infraestructuras y diversificación económica. Catar representa bien esta tendencia al combinar cooperación regional con una política exterior autónoma, lo que reduce la dependencia de consensos rígidos y altera el equilibrio tradicional entre los Estados del Golfo.

¿Qué une a Catar y a Irán?

Hasta el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán hace unos días, la relación entre Catar y la República Islámica ilustraba con claridad el pragmatismo que caracteriza esa nueva etapa regional. Ambos países comparten el mayor yacimiento de gas natural del mundo, lo que impuso una lógica de interdependencia energética difícil de eludir.

Doha optó por mantener una relación funcional con Teherán basada en la gestión del riesgo y alejada de alineamientos ideológicos una estrategia tolerada por Washington en la medida en que no comprometía intereses estratégicos clave. En este contexto, el gas ha actuado tradicionalmente más como factor de estabilidad que como fuente de rivalidad, reforzando la idea de que la seguridad regional ya no se define únicamente en términos militares sino también energéticos y económicos.

Sin embargo, la guerra ha alterado de forma abrupta este equilibrio. La interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y la paralización de las exportaciones energéticas del Golfo han obligado a Catar a suspender parte de sus envíos de gas natural licuado, exponiendo hasta qué punto su modelo económico y su proyección internacional dependen de un entorno regional mínimamente estable. Además, Catar sufrió hace unos días una oleada de ataques con diez drones disparados desde Irán. Nueve de ellos fueron interceptados y destruidos, pero uno logró impactar en una zona remota.

En estas condiciones, la interdependencia energética con Irán deja de funcionar como amortiguador de tensiones y pasa a convertirse en un vector adicional de vulnerabilidad estratégica.

Un proveedor energético solvente

La seguridad en el Golfo se redefine hoy a través de la inversión la tecnología y la resiliencia de las cadenas de suministro. Catar ha aprovechado este cambio para consolidarse como proveedor energético central y como plataforma de cooperación en ámbitos como la ciberseguridad, la defensa avanzada o la transición energética.

No obstante, el estallido del conflicto entre Washington, Tel Aviv y Teherán ha puesto de relieve los límites de esta estrategia basada en la resiliencia económica. El cierre de facto del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos, ha reducido drásticamente la capacidad exportadora de los principales productores del Golfo y ha afectado de forma directa a Catar como uno de los mayores suministradores de gas natural licuado del sistema energético global.

La imposibilidad de cumplir temporalmente algunos contratos de suministro introduce incertidumbre sobre la fiabilidad de las rutas marítimas que sostienen su política exterior energética.

En este contexto, España podría encontrar un margen de actuación mayor del que ha tenido tradicionalmente en el Golfo. La experiencia española en seguridad marítima, infraestructuras, energías renovables y gestión logística ofrece ámbitos concretos de cooperación con Catar en un momento en que Doha busca diversificar alianzas más allá de Estados Unidos y de sus socios europeos tradicionales.

La evolución de Catar en los últimos años ayuda a comprender las transformaciones más amplias que atraviesa Oriente Medio. Doha no sustituye a Estados Unidos ni desafía abiertamente su presencia, sino que la complementa en un contexto de repliegue relativo y redefinición estratégica.

Las vulnerabilidades geográficas

Sin embargo, la guerra contra Irán ha evidenciado que la autonomía ganada por los Estados del Golfo sigue estando condicionada por vulnerabilidades geográficas y logísticas difíciles de sortear.

La interrupción de las exportaciones energéticas y el encarecimiento de los seguros marítimos han convertido la estabilidad regional en un requisito indispensable para la viabilidad de economías altamente dependientes del comercio exterior como la catarí.

En este contexto, el paso de mediador discreto a socio estratégico deja de ser únicamente una opción de política exterior y pasa a responder también a imperativos de seguridad económica.

Catar se consolida así como indicador de una tendencia emergente en la región, donde la influencia ya no depende únicamente del peso militar, sino también de la capacidad para mediar, invertir y garantizar la continuidad de los flujos energéticos en escenarios de conflicto.

The Conversation

Francisco Salvador Barroso Cortés no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Catar: del mediador discreto al socio estratégico en un Golfo en guerra – https://theconversation.com/catar-del-mediador-discreto-al-socio-estrategico-en-un-golfo-en-guerra-271797

El cometa MAPS cae hacia el Sol y está listo para hacer historia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)

El cometa Ikeya Seki, captado desde el observatorio Kitt Peak (Estados Unidos) el 29 de octubre de 1965. Fue el último gran cometa del grupo Kreutz, al que pertenece también MAPS, que pudo verse desde la Tierra. Roger Lynds/NOIRLab/NSF/AURA

A lo largo de las últimas generaciones hemos aprendido mucho sobre esos esquivos visitantes que son los cometas. Siglos atrás eran vistos como un anuncio de calamidades de todo tipo, mientras que ahora los consideramos una fuente de oportunidad científica.

En particular, destaca el descubrimiento de los llamados “cometas rasantes solares del grupo Kreutz”, que se caracterizan por tener órbitas muy excéntricas, originadas en la llamada Nube de Oort, en los confines del Sistema Solar. Estos objetos experimentan pasos sumamente próximos al Sol, a los cuales raramente sobreviven.

Buena parte de los cometas tipo Kreutz pasan desapercibidos para la mayoría, aunque son captados por sondas espaciales que estudian el Sol. Lo hacen antes de que esos frágiles objetos se desintegren por la enorme temperatura y el efecto de marea que reinan en las proximidades del astro rey. Sin embargo, este mes podríamos tener uno muy brillante en el cielo del atardecer.

Todas las miradas puestas en MAPS

Efectivamente, a lo largo de marzo podremos asistir al acercamiento de uno de esos cometas Kreutz al Sol. Se trata de C/2026 A1 (MAPS), descubierto el 13 de enero de 2026 desde el Observatorio AMACS1, en el desierto de Atacama (Chile). Su nombre procede del programa MAPS de búsqueda de nuevos cometas, dirigido por los astrónomos Alain J. Maury, Georges Attard y Florian Signoret, en el marco del cual fue encontrado.

A diferencia de otros cometas Kreutz que son relativamente pequeños, MAPS podría tener varios kilómetros de diámetro. Eso explicaría que se detectara a mayor distancia (2 unidades astronómicas, unos 300 millones de kilómetros) que otros cometas de esa familia, como el C/2011 W3 (Lovejoy) y C/2024 S1 (ATLAS).

En la actualidad, el objeto espacial ya puede observarse con telescopios de aficionado y binoculares, justo en el cielo del atardecer. Poco a poco, en las próximas semanas, cruzará la constelación de la Ballena para alcanzar Acuario en su probablemente fugaz encuentro con el Sol.

El cometa C/2026 A1 (MAPS) entre las estrellas, captado por el autor el 9 de marzo de 2026 desde el Observatorio del Montseny (B06). Puede apreciarse la tonalidad verdosa de la coma que envuelve el núcleo cometario y cuya luminosidad permite su observación desde cientos de miles de millones de km.
Josep M. Trigo (ICE-CSIC/IEEC)

Para latitudes medias de España y Centroamérica, el cometa subirá ligeramente en el horizonte local del cielo del atardecer, mientras cruza la citada constelación de la Ballena. Sin embargo, debido a la progresiva reducción de su distancia angular al Sol (llamada elongación), MAPS irá siendo engullido por el crepúsculo al final de mes.

Pero que nadie desespere, pues el cometa crecerá en brillo y tamaño conforme se acerque a nuestra estrella. Así, el 1 de abril se encontrará a sólo 13º de distancia, pero podría verse perfectamente en plena luz del crepúsculo. Es posible generar cartas de observación de MAPS adaptadas a la latitud del usuario en la iniciativa In-The-Sky del astrónomo Dominic Ford.

Visible a plena luz del día

Según las estimaciones más optimistas, incluso si hubiéramos perdido la oportunidad de ver el cometa a finales de marzo durante el crepúsculo –y si no se hubiese desintegrado ya por entonces– en sus últimos días de existencia podría llegar a ser un objeto tan brillante como para ser visible en pleno día, al lado del Sol. Las expectativas más favorables incluso sostienen que su cabeza podría ser algo menos brillante que el astro rey en el punto de su órbita más cercano a nuestra estrella –el llamado perihelio–.

Llegados a este punto, es importante recordar el riesgo para la visión que entraña la observación directa del Sol a simple vista, peligro que se multiplica si empleamos medios ópticos. Por eso debe evitarse la búsqueda del cometa en pleno día sin filtros especiales ni medidas de seguridad.

Grandes esperanzas

¿Y qué ocurrirá realmente con el cometa MAPS? No podemos estar seguros, ya que todavía desconocemos aspectos fundamentales como, por ejemplo, su tamaño exacto. Los cometas más pequeños del grupo Kreutz a veces se fragmentan antes del perihelio sin dejar rastro. Sin embargo, dado su comportamiento luminoso y que haya sido descubierto a gran distancia del Sol, MAPS podría ser lo suficientemente grande como para sobrevivir en su acercamiento al Sol.

Si, además, tuviésemos la enorme suerte de que sobreviviese al paso por el perihelio, aparecería en el cielo desplegando una enorme cola de polvo, como ocurrió con el memorable cometa 1965 S1 Ikeya–Seki y otros grandes cometas del siglo XIX. Ese desarrollo de la cola sería consecuencia de la masiva sublimación de hielos que, como consecuencia de la presión del gas emitido en ese proceso, lanzarían toneladas de pequeñas partículas al medio interplanetario.

Ojalá que el cometa MAPS haga historia sin anunciar calamidades.

The Conversation

Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.

ref. El cometa MAPS cae hacia el Sol y está listo para hacer historia – https://theconversation.com/el-cometa-maps-cae-hacia-el-sol-y-esta-listo-para-hacer-historia-277997

Sí, la banda sonora de ‘Hamnet’ incluye una composición de Max Richter que ya ha escuchado antes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan José Pastor Comín, Catedrático de Universidad. Área: Música. Investigación: Relaciones entre Música y Literatura. CIDoM (UCLM-CSIC). Premio de Investigación e Innovación en Arte y Humanidades (Gobierno de Castilla-La Mancha), Universidad de Castilla-La Mancha

Jessie Buckley y Paul Mescal en un fotograma de _Hamnet_. Universal Pictures

Desde sus orígenes, el cine ha utilizado la música para que el público interprete las imágenes en movimiento con un nuevo sentido narrativo que no prescinda de la emoción. Luis Buñuel, por ejemplo, se situaba con un gramófono detrás de la pantalla en las proyecciones de Un perro andaluz (1929) para reproducir alternativamente el Tristán e Isolda de Wagner y los tangos “Recuerdos” y “Tango Argentino” de Vicente Álvarez y Carlos Otero. Ambas arrastraban y contrastaban referencias culturales como forma de provocación: el amor sublime junto al ambiente prostibulario.

El empleo de músicas conocidas ha abierto un apasionante camino de ida y vuelta en la transferencia de significados entre la historia de la música y la del cine. Pensemos por ejemplo en cómo muchos recordamos Memorias de África (1985), de Sydney Pollack, al escuchar el Adagio del Concierto para Clarinete en La Mayor K. 622 de Mozart.

¿Qué nos ocurre, pues, con las músicas que nos han cautivado y que vemos en pantalla envolviendo inesperadamente nuevas ideas, sentimientos y situaciones? La fuerte carga emocional que arrastran no deja a nadie indiferente, pero todo dependerá de nuestra particular forma de escucha.

‘Hamnet’, Max Richter y ‘On the Nature of Daylight’

Recientemente, la película Hamnet (2025), de Chloé Zhao, ha recibido una nominación al Óscar a Mejor Banda Sonora Original por la música del compositor británico Max Richter. Entre sus piezas el espectador encontrará una nueva orquestación y reescritura del tema “On the Nature of Daylight”. Zhao lo utiliza para enfatizar la universalidad del duelo: la música suena mientras Agnes (Jessie Buckley) asiste a la primera función de Hamlet en Londres y comprende que la obra es un tributo a su pérdida compartida con William Shakespeare (Paul Mescal).

Richter compuso “On the Nature of Daylight” para su disco The Blue Notebooks (2004), publicado en FatCat Records tras el fracaso de Memoryhouse (2002). Desilusionado, pero con un profundo deseo de mantener su autenticidad, abordó The Blue Notebooks con la intención explícita de protestar y reflexionar contra y sobre la violencia en la guerra de Irak. Su título procede del poema de Lucrecio De rerum natura (“Sobre la naturaleza de las cosas”), donde reflexiona sobre el significado de la vida y propone la muerte como esa natural e “inevitable” reordenación.

Escrita inicialmente para un quinteto de cuerda con contrabajo –reforzado electrónicamente–, Richter construye la obra sobre un ostinato armónico muy lento con tres partes claramente diferenciadas. En ella, la melodía por saltos del segundo violín evoluciona junto a una última aguda del primer violín que cita, precisamente, la parte del violonchelo de la melodía principal de su composición anterior “Europe, After the Rain”. Esta técnica de reaprovechamiento de materiales es conocida como “parodia” e, inevitablemente, aporta significados precedentes.

La obra, además, contiene un elemento clave que engancha al oyente: las largas notas que se “arrastran” de compás en compás generan constantes momentos disonantes –sonidos que colisionan y necesitan resolverse para que el oído se relaje y encuentre la consonancia–. Ese es el quid de su éxito: al diferir esa resolución, se produce un inconsciente desasosiego, una cierta ansiedad por alcanzar un espacio consonante que solo llega al final.

Se trata, pues, de una música cuyo uso magistral de las disonancias mantiene al oyente dilatando sus expectativas de satisfacción. Esta virtud se une a la estructura tripartita con una coda final, el crecimiento en la complejidad de su textura, su repetición como un mantra que se rumia reiteradamente, su sencillez armónica, su tempo lento, la articulación de cada voz a través de un solo instrumento y la sobriedad de estar construida con pequeños elementos claramente identificables. Todo ello hace que pueda acomodarse eficazmente a escenas muy distintas: el duelo, la nostalgia, la revelación o incluso un momento de íntima ternura, allí donde el director busca un clímax narrativo.

Múltiples usos audiovisuales

La obra ha trascendido su contexto inicial para convertirse en una de las melodías más reconocibles del cine y la televisión contemporáneos.

Antes que en Hamnet, el espectador ha podido escucharla sobre contextos bien distintos en películas y series como Más extraño que la ficción (2006), Shutter Island (2010), Jiro Dreams of Sushi (2011), Disconnect (2012), El rostro de un ángel (2014), Sherpa (2015), La llegada (2016), Las inocentes (2016), Castle Rock (2018), Togo (2019), EastEnders (2020), El cuento de la criada (2021) o The Last of Us (2023).

En La llegada abre la película con una sensación de asombro y melancolía que anticipa la relación y fractura entre idiomas dispares, el sentimiento de pérdida –madre e hija– y tiempos narrados en paralelo. En Shutter Island aparece como eco de un pasado amoroso transformado en enfermedad mental por un suceso traumático y criminal. En The Last of Us y El cuento de la criada funciona en escenas de despedida o de revelación íntima.

El inicio de La llegada sucede mientras suena de fondo ‘On the nature of daylight’.

Ahora bien, el hecho de que esta música haya sido tan utilizada agregando sobre sí tal variedad de contextos puede precisamente encontrar en el espectador cierta resistencia a su integración en la nueva propuesta narrativa. Todo dependerá de cómo escuchemos: de nuestra enciclopedia musical y del uso que hagamos de ella.

No todos escuchamos igual

Escuchar no es un acto pasivo, sino una puerta abierta a la imaginación. La escucha es un proceso que involucra respuestas cognitivas y afectivas y permite al oyente convertirse en cocreador de la experiencia musical. La respuesta que cada espectador elija tiene raíces en hábitos entrenados y formas de escucha distintas y por ello no todos reaccionamos igual.

El musicólogo estadounidense David Huron definió el papel de las expectativas en la experiencia musical: anticipamos estructuras y emociones, y la confirmación o violación de esas expectativas genera respuestas afectivas. Es posible tener entonces una gran variedad de escuchas que pueden darse incluso de forma simultánea: distraída –activada en los supermercados–; sígnica –cuando escuchamos una obra conocida y estamos atentos a que llegue el estribillo–; entonada –si cantamos para nosotros–; lírica –si nos centramos en lo que se canta–; programática –si somos dados a imaginamos escenas–; alusiva –si buscamos parecidos a otras canciones conocidas–; reminiscente –si la asociamos a contextos vividos–; identificativa –si nos preguntamos por cuestiones técnicas–; extática –si la orientamos al placer físico y nos entregamos al estremecimiento–; cinética –si sentimos la necesidad de movernos–; performativa –si la hemos tocado y activamos una suerte de interpretación neuronal silente–, etc…

Todas ellas pueden interferir en la escucha de la banda sonora que una escena nos presente en un momento determinado. Traten, pues, de juzgarse como oyentes y verán que no habrá dos iguales: uno podrá detenerse en la progresión armónica; otro reconocerá el “valor” emotivo que la pieza trae consigo; y otro, atravesado por recuerdos personales, proyectará asociaciones íntimas que pueden alterar por completo la recepción.

Música como memoria colectiva y personal

La música, en definitiva, actúa como un tejido de memoria colectiva y personal: conserva rastros de su génesis –la intención inicialmente política de Richter–, pero se resignifica cada vez.

En este caso, ser conscientes de una escucha crítica nos ayudará, sin duda, a ser también ingenuos, flexibles y espontáneos: podremos aceptar esta transferencia de sentidos y dejar que la memoria de la pieza asocie automáticamente la nueva escena con las emociones previas. Esto puede enriquecernos al aportar capas adicionales de significado y una sensación de continuidad emocional entre obras y vivencias distintas. Pero también podemos elegir desanclar deliberadamente nuestra experiencia previa e intentar percibir la música como suena en ese momento, aislándola de recuerdos para evaluar su función dramática en la nueva escena.

En todo caso, aprovechemos esta conciencia de intertextualidad musical como herramienta interpretativa. Saber que una melodía “ya ha dicho” algo en otro lugar permite leer las nuevas imágenes con mayor profundidad; entender nuestras formas de escucha permite reconocer por qué nuestras reacciones no son universales, sino contingentes.

Solo así formaremos parte de un diálogo armónico, sinfónico y plural dentro de la música siendo música misma, esto es, no aquello que simplemente suena sino a aquello que esencialmente se vive.


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Juan José Pastor Comín no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Sí, la banda sonora de ‘Hamnet’ incluye una composición de Max Richter que ya ha escuchado antes – https://theconversation.com/si-la-banda-sonora-de-hamnet-incluye-una-composicion-de-max-richter-que-ya-ha-escuchado-antes-277879